FIRMAS DE FaCES |
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Muestra de artículos de opinión de miembros de la comunidad académica de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. No constituye una página oficial de la institución. Edita: Coordinación de Extensión FaCES-UCV. Director: Víctor Abreu. ¡Bienvenid@s! |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.
Dos años después de su entronización en el solio pontificio, puede decirse que Joseph Ratzinger ha respondido claramente al perfil que se conocía de él: un reconocido teólogo conservador dispuesto a defender los valores de la cristiandad y de la vieja Europa. Pese a ello, ciertos eventos en los cuales ha sido protagonista nos muestran un hombre que posee cierta dosis de pragmatismo, gracias a lo cual se ha adaptado a lo cambiante de las circunstancias. A diferencia de Juan Pablo II, que era lo que se dice un verdadero hombre de acción, Benedicto XVI es fundamentalmente un hombre de reflexión. Su obra escrita y su papel por muchos años como Director de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antigua Inquisición) en el pontificado de Karol Wojtyla, así lo señalan. Esta condición queda claramente ratificada con dos decisiones notorias: la primera, la aprobación de la encíclica Deuts caritas est, donde demuestra a cabalidad su profundo conocimiento de las implicaciones filosóficas y teológicas que tiene la noción del amor cristiano y el impacto que tendrá en el futuro de la evangelización; y la segunda, el reciente anuncio del abandono del concepto el limbo, existente por siglos, el cual ya Juan Pablo II había sugerido que era necesario superar, pero sin atreverse a tomar una decisión definitiva. Puede decirse que aquí se observa la autoridad y seguridad con la que se mueve Ratzinger en estas materias, así como el respeto “Este es un socialismo petrolero. No se puede concebir el modelo económico que queremos construir en Venezuela si no incluimos la gota petrolera. (…) Con el petróleo haremos la revolución socialista”. Hugo Chávez, Aló Presidente del 29 07 07 En ese mismo “Aló Presidente” a que se refiere el epígrafe, el presidente Chávez mostró extrañeza por la multa impuesta por el CNE a Rafael Ramírez, ministro de Energía y Petróleo y presidente de PdVSA, por aquél discurso “rojo, rojito” a sus empleados, en plena campaña electoral. “Tendrán que multarme a mi también” dijo[1], identificándose con esta violación flagrante del artículo 145 de la Constitución. Es decir, el petróleo y los ingresos que de su explotación se derivan no son de la nación venezolana, sino de una parcialidad política que, con el pretexto de un “Socialismo de Siglo XXI”, pretende su usufructo para perpetuarse en el poder. La confesión presidencial también precisa lo que ya todos sabíamos en torno a su proyecto: Se trata de un socialismo de reparto, que no tiene nada que ver con el “desarrollo de las fuerzas productivas” que pregonaba Marx. Si bien el viejo alemán se equivocó de plano con el papel de los incentivos en la mejora de la productividad, Chávez simplemente se desentiende de ello. Mientras los precios petrolero Luego de haber transcurrido el tiempo suficiente, ya se a logrado decantar en el país una opinión generalizada acerca de la calidad de la estrategia utilizada por nuestro gobierno comandado por el máximo líder de la revolución bolivariana, el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, para el logro del objetivo socialista del siglo XXI. Tratando de ser objetivos, no resulta descabellado pensar que, para lograr el cambio sistémico propuesto, existen diversas formas de hacerlo y, mas aún, de esas múltiples maneras de intentarlo, debe existir una que en comparación con las otras, le genere el mínimo de costos sociales al país nacional. Siendo más rigurosos y específicos, podríamos preguntarnos de igual forma, si el uso del recurso petrolero está siendo el más eficiente de todos los posibles en términos de los logros alcanzados para la declarada causa revolucionaria. La respuesta a esta interrogante en el seno del apoyo oficialista irá configurando un escenario sin tramoyas, en el cual tendrá que moverse el presidente Chávez y, sea cual fuere la coalición final dentro de las filas oficialistas, la misma será la resultante de la combinación factorial de tres grupos de intereses categóricamente disímiles: En la actualidad todos estos grupos conviven simbióticamente cohesionados por una frágil alianza que tenderá indefectiblemente a debilitarse, independientemente de que el gobierno logre consolidar evidencias ciertas de está haciendo las cosas correctamente. < En la Ética protestante y el espíritu del capitalismo Max Weber señala que el capitalismo surge, en buena medida, a partir de los valores promovidos por la Reforma Protestante que inicia Martín Lutero y continúa Juan Calvino dentro de un esquema aún más piadoso. De ese cuerpo de valores el sociólogo alemán destaca el ascetismo, es decir, la austeridad y moderación que caracterizan la vida de esos grupos cristianos que se separan del catolicismo y de todo el dispendio y boato que rodea a la alta jerarquía eclesiástica liderada por el Vaticano. El ascetismo protestante cuenta entre sus soportes clave con un arraigado principio del trabajo y el ahorro, al igual que la inversión y creación abundante de bienes materiales. El éxito del esfuerzo humano en la producción de riqueza denota un vínculo cercano con Dios, y constituye una señal anticipada e inequívoca de la garantía del Paraíso, una vez el Señor decidiese llamar a su lado a sus fieles seguidores. Prosperidad europea Sobriedad, amor por el trabajo y esfuerzo permanente constituyen los pilares sobre los que se asienta la prosperidad de las sociedades de Europa que acogen el credo protestante. Esos principios también sirven de plataforma para que luego surja y se expanda la economía de mercado, la Revolución Industrial y la radical transformación que permite el tránsito del feudalismo al capitalismo. Los primeros capitalistas, por lo tanto, son hombres disciplinados, laboriosos y frugales, con una profunda mística Brevísima historia de las empresas públicas en Venezuela Leyes heredadas desde la colonia garantizaron a Juan Vicente Gómez el dominio de los yacimientos petroleros venezolanos. Por ello su gobierno pudo fijar condiciones al otorgar concesiones a empresas extranjeras para su explotación. Aunque estuvieron atemperadas por las carencias tecnológicas de los venezolanos y por las recordadas consecuencias del belicoso nacionalismo de Cipriano Castro, al finalizar la dictadura el petróleo había aportado ingresos significativos a los presupuestos públicos. Para entonces algunos venezolanos advirtieron posibilidades y peligros en la existencia de esta importante fuente de riqueza. Entre ellos Arturo Uslar Pietri intuía que el petróleo podía ser una “maldición” para Venezuela, por ser un recurso agotable y en buena medida independiente de las capacidades productivas del país de entonces. Sin embargo, también anticipaba oportunidades. Si los recursos provenientes de una actividad destructiva y temporal permitían crear condiciones para que surgieran actividades creadoras y permanentes, Venezuela podría asegurar su futuro. En “Sembrar el petróleo”, publicado en 1936, escribió: “Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya de c Definitivamente, nuestra pretensión de aupar una reflexión moral en Venezuela está cobrando cuerpo, crecen las posibilidades de parir un "Proyecto de Sociedad" capaz de derrotar -intelectual y espiritualmente- al socialismo del siglo XXI. Porque el Capitalismo Solidario no es, como pudiera creerse, una mera propuesta económica. Para insuflarle al capital una dimensión ética tenemos primero los seres humanos que elevar en algo nuestra condición moral. El mercado y el capitalismo surgieron -en los últimos 4.000 y 400 años, respectivamente- como realidades naturales y salvajes ¡porque los hombres no hemos pasado de ser entes naturales y salvajes, "imagen y semejanza" no de Dios sino de las !bestias! ¿Qué podemos pedirle al capitalismo y al mercado si nosotros no hemos podido acceder a la dimensión moral? Perdón por la digresión; decía que nuestra pretensión de aupar una reflexión moral en Venezuela está cobrando cuerpo: crece la demanda por mi Taller de Ética, este artículo matriz de El Universal cada vez se publica en más diarios del interior; Rocío, la jefa suprema, está crecientemente contenta con mi trabajo y, sobre todo, por estos días -auspiciado por Súmate- empiezo a recorrer el país, todo el país, esa Venezuela profunda, preciosa y querida, con la tarea de divulgar una reflexión básica sobre la moral. ¡Se aceptan envidias! Por todo ello, por ese cúmulo de éxitos y de buenos augurios, me atrevo finalmente a algo que he v La pregunta con más registros entre los correos recibidos y entre quienes interrogan directamente en la calle, deja ver una preocupación creciente: ¿Vamos hacia otra Cuba? En cada caso hemos señalado que no vamos sino que ya estamos en ese camino. Esta es la orientación que traza Fidel Castro en su discurso del 03/02/99 en el Aula Magna de la UCV: ustedes hoy no se pueden empeñar en repetir la experiencia de Cuba porque si nuestra revolución hubiese surgido en condiciones como las actuales lo más seguro es que ya no existiera. Deben tener mucha paciencia para alcanzar los cambios a los cuales aspiran. No sugiere el camino radical y violento para enfrentar de manera inmediata al imperio. Su llamado es a considerar las condiciones históricas prevalecientes. En esa ocasión Castro se vende como un consejero desinteresado, capaz de alertar al amigo y futuro aliado para que no cometa torpezas que le pudieran llevar a circunstancias como las creadas por el bloqueo de USA a Cuba. Pero hoy queda claro que, en el fondo, el propósito era lograr el control de la política venezolana. Es la línea que mantiene la RC en la década de los sesenta cuando aplica la "exportación de la revolución". Entonces se prestó toda suerte de ayudas a los "revolucionarios venezolanos para que lograran la emancipación del imperialismo norteamericano". La lucha armada, montada sobre el ejemplo-espejo de la "revolución cuban "Para predecir lo que va a suceder, antes hay que observar lo que ha ocurrido anteriormente". Nicolás Maquiavelo Parece más una declaración de aquel famoso cómico mexicano llamado Mario Moreno (más conocido como Cantinfla), que de la alta dirigencia deportiva nacional, sobre lo sucedido en Río 2007. Cualquier parecido con las famosas frases de un ex ministro de la Cuarta República, Teodoro Petkoff Malec quien señalaba “estamos mal, pero vamos bien”, o las del ex presidente Carlos Andrés Pérez cuando decía “ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario”, es pura casualidad o una cantinflada. En un intento por querer evadir sus responsabilidades y el fracaso de su gestión, reflejado en el retroceso de nuestra delegación en los recién finalizados Juegos Panamericanos de Río 2007, el Ministro del Deporte y Presidente del Comité Olímpico profesor Eduardo Álvarez Camacho (doble responsabilidad) señala en declaraciones a la prensa algunas contradicciones, como por ejemplo: a- “el béisbol tuvo buena actuación pero no ganó”; b- “las pesas están en una renovación cons La mayoría de los medios de comunicación de la oposición venezolana no fueron a cubrir el acto de entrega del XV Premio de Novela Rómulo Gallegos a la escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska por su obra El tren pasa primero. Parece ser que, más que a la falta de convocatoria por parte de los organizadores, la ausencia periodística tuvo que ver con la creencia de que, como en años anteriores, la entrega del premio se convertiría en un acto proselitista más del Gobierno y que el discurso de la homenajeada estaría plagado de loas revolucionarias dada su inclinación de izquierda. Una lástima, un grave error. Es realmente triste que la situación de polarización política en que vivimos haya llegado al punto de provocar faltas de cobertura informativa de tal calibre porque el Rómulo Gallegos, más allá de las manos que lo otorgan y administran en este momento o de las preferencias ideológicas de los ganadores, continúa siendo uno de los laureles literarios de mayor prestigio en Hispanoamérica, lo cual debería honrar a todos los venezolanos. Pero además, se trata de un grave error profesional porque es inocultable y reconocida la trayectoria literaria de la ganadora de esta edición. Aparte de haber obtenido galardones como el Alfaguara de novela, el Mazatlán de Literatura y los premios nacionales mexicanos de Periodismo y Artes, entre otros muchos, la escritora ha recibido varios doctorados Honoris Causa como los de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Sinaloa, la Columbia University y la "La universidad responsble de la sociedad/mundo del siglo XXI está comprometida con una reforma urgente de las formas de pensar". Edgar Morín La dimensión política del concepto de autonomía tiende a copar el interés en las discusiones públicas que están en curso. Ello es comprensible dado el historial de atropellos y barbaridades cometidas por gobiernos de todos los pelajes frente al mundo universitario. No sólo allanamientos, represión brutal y cerco permanente, sino una funesta tradición de hostilidad que ha construido con el tiempo una sensibilidad especialmente alérgica a cualquier intromisión de los gobiernos en asuntos académicos. Ese espíritu de rebeldía frente al poder central es una positiva herencia que debería cultivarse con esmero. Ello forma parte muy medular del talante de una universidad concebida como espacio de creación, como lugar privilegiado para el ejercicio de la crítica y la construcción utópica. No es universidad aquel lugar donde se aprenden destrezas técnicas y habilidades profesionales para el trabajo. La confusión proviene justamente del progresivo desdibujamiento de la universidad como centro de producción de ideas, como lugar de creación de conocimientos, como ámbito para los grandes debates. En ausencia de esta cualidad suprema las universidades fueron derivando imperceptiblemente hacia este subproducto del docentismo que consiste finalmente en la implantación del modelo de “clases”, la administración de “carreras”, como el pivote que ocupa el noventa por ciento de lo que hace efectivamente cada institución. Publicado por el vicerrectorado académico de la ULA, es el último libro de Alberto Rosales, sin duda uno de los valores fundamentales de la filosofía en Venezuela y nuestro profesor de Kant, Husserl y Heidegger por muchos años en la Universidad Simón Bolívar. Vaya para él mi agradecimiento eterno por lo mucho que le debo. Porque buena parte de lo que soy se constituyó estudiando bajo su orientación. Desde aquel primer curso sobre la Piedad en Platón, cuando apenas teníamos 30 años. El reencuentro con Rosales -luego de una década sin vernos- nos refuerza la necesidad de profundizar en la comprensión de Heidegger, sin duda el más grande pensador del siglo XX. El libro que reseñamos es de hecho, para Alberto, un ajuste de cuentas con el gran filósofo alemán, y es mi modesta intención "colearme" respetuosamente en esa confrontación. Ese reencuentro se produce también en medio de mi eterno problema: en nuestro afán de divulgar la ética y ante la necesidad imperiosa de conectar ese tema con la lucha política y con la barbarie chavista, cada vez es más frecuente la queja de los que asisten a nuestros talleres y nos leen los domingos: trata de bajar un poco el nivel, no podemos entenderte cuando te pones filosófico. Una queja ante la que suelo responder: yo trataré de aterrizar, pero intentemos entre todos subir el nivel de la pista, es decir, tratemos de elevar un poco nuestro manejo de la filosofía. Hay en ella un piso de conceptos básicos que no es tan difícil de "accesar". ¡¡Hagamos ju El 26 de julio, seguro de tener a su padre Fidel Castro en la audiencia, el jefe único señaló el error de muchos críticos de la reforma constitucional. Nadie, ni siquiera sus asesores, sabe sobre las cosas que va a dejar o sacar. La decisión comienza y termina en él. Y lo fundamental no es la reelección indefinida o continua sino darle rango constitucional al poder popular (PP) y a su específica expresión: los consejos comunales (CC). Un poder ya establecido y que se aplica desde hace un buen tiempo. Entonces dijimos que estábamos ante ‘La trampa comunal’ (UN, 04-03-07). Ahora el régimen aspira darle sustento legal a lo que tiene implantado en su forma y contenido: ya los ministerios son poderes populares y se ha invertido en los CC sumas multimillonarias, presupuestadas por organismos aún con discutida legalidad. El único soporte del ya socorrido ‘poder popular’ es la Ley Especial de los CC del 09/04/06. ¿Cómo puede nacer un poder de una ley? La única manera es mediante la R "El deporte no es para tenerlo en los labios y vivir de él, sino para llevarlo con pasión en el corazón y vivir para él" Los recién finalizados Juegos Deportivos Panamericanos de Río 2007, han puesto en evidencia el fracaso y derrumbe del modelo deportivo clientelar, populista y medallero; heredado de la cuarta república y que se ha mantenido en los últimos ocho años, caracterizándose por una profunda crisis estructural, atendida y conservada únicamente con inyección de sumas astronómicas de dinero y con una burocracia cada vez más creciente. Si a este panorama añadimos una dirigencia deportiva desactualizada e incapaz de comprender que el deporte de alto rendimiento (elite) es eminentemente ciencia y tecnología, y que el logro de una medalla va acompañada del aporte de los estudios multidisciplinarios realizados por médicos, nutricionistas, psicólogos, antropólogos, biomecánicos, entre otros. Es decir, de investigaciones que se realizan en las mejores universidades y que sin el concurso de ellas es difícil remontar la cuesta. Los resultados y el cuadro de medallas no coinciden con los pronósticos conservadores del Ministro del Deporte y Presidente del Comité Olímpico Venezolano Prof. Eduardo Álvarez (sexto lugar y 20 medallas de oro). Asimismo, anunció que íbamos a superar a Colombia, Argentina y quizás a México. Es indudable que se crearon falsas expectat La historia política mundial y latinoamericana está plagada de gobernantes paranoides y susceptibles a cualquier tipo de cuestionamiento. Ni qué decir de la venezolana. Sin duda, esta ha sido una de nuestras mayores tragedias políticas. Tan sólo evoquemos la actitud que hacia sus críticos domésticos y extranjeros mantuvo nuestro último caudillo del siglo XIX y el primero del siglo XX, don Cipriano Castro. Afirman especialistas en el área de la psicología política que los mandatarios con ese tipo de personalidad sienten permanentemente que son el centro de atención nacional e internacional e imaginan que sus opositores internos y los demás gobiernos, partidos, grupos y personalidades internacionales que no piensan como ellos, sólo están pendientes de con- denarlos, atacarlos y hasta matarlos. Incluso, que en su forma más grave, estas personalidades pueden llegar a tener no sólo percepciones y creencias políticas desconectadas de la realidad y resistentes al cambio, sino alucinaciones en las que personajes históricos, mitológicos o religiosos se le aparecen y le transmiten mensajes de salvación patria. La raíz de ese comportamiento enfermo está, aseguran los expertos, en el egocentrismo y los delirios de grandeza de esos políticos. Aun más, la susceptibilidad y la paranoia son enfermedades propias de los autócratas, que ven conspiraciones y enemigos por todas partes. Criticar y ofender al mundo entero, pero no permitir ninguna crític En su discurso de salida como ministro de la Defensa, el General Raúl Isaías Baduel advirtió sobre una situación que este cronista ha venido planteando desde 2005: la conformación y fortalecimiento en Venezuela de un sistema de capitalismo de Estado que en el nombre del socialismo se está apoderándose de los principales medios de producción y distribución de bienes y servicios del país. Alertó también el general Baduel acerca del peligro que significa la insistencia en repetir los experimentos del llamado socialismo real acerca del cual el presidente Hugo Chávez siente especial nostalgia y admiración al alabar lo que fue la desaparecida Unión Soviética y su constante elogio del régimen cubano. En esos episodios, soviéticos y cubanos, el tono lo marcó un Estado omnipresente que fue copando todos los espacios de la vida ciudadana con una estructura estatal que asfixiaba la propiedad privada en sus diversas modalidades, pequeñas, medianas y grandes y donde los trabajadores eran simples empleados del Estado y jamás propietarios de las empresas fundamentales de la sociedad. Tal vez el antecedentes más cercano del capitalismo de Estado en Venezuela ocurrió durante el frenesí que representó la Gran Venezuela, entre 1974 y 1978, cuand 1.- Libertad, divino tesoro. Todos somos libres, y no lo sabemos. Tiene el hambriento la libertad de comer los alimentos que no consigue, el pobre la de adquirir lo que no puede pagar, el analfabeto la de leer todos los libros. En compensación, posee el monopolista la libertad de explotar al trabajador, el latifundista la de acaparar toda la tierra, el magnate de los medios la de imponer su opinión como verdad, el esclavista la de considerar propiedad privada a las personas, el sicario la de eliminar a quien no acepte tantas libertades. La libertad ilimitada de uno presupone la ilimitada esclavitud de otro. Sólo hay libertad entre iguales. 2.- Disfrutan los dueños de los medios de la libertad de desaparecer del universo informativo una persona, un hecho, una revolución, un gobierno que no les gusta. Los dueños de los medios gozan de la libertad de fabricar celebridades, hechos, contrarrevoluciones y gobiernos a su gusto. Los medios tienen amos. La información tiene propietarios. Hay latifundios, monopolios, imperios mediáticos. La propiedad ilimitada de la información de unos presupone la ilimitada desinformación de todos. Sólo hay comunicación entre iguales. 3.- Todo se habría perdido, escribe Montesquieu, si una sola persona o asamblea reunieran la facultad de sancio I. El Presidente Chávez desempolvó el término. Lo saco de la gaveta donde lo tenían guardado y lo regresó a la agenda política nacional. Recordó, así pues, que el imperialismo no es cuento, menos si nos referimos, en los días que corren, al imperialismo norteamericano, cuyo ADN manda a invadir, intervenir, presionar, boicotear, fisgonear, según lo aconseje la protección de sus intereses a lo largo y ancho del planeta, algo que se tiene bien sabido en América Latina, su patio trasero, según se dijo alguna vez con excesiva franqueza geopolítica. No es bueno, así pues, chuparse el dedo e imaginar al planeta como gobernado por carmelitas descalzas, apoyadas por la ONU en lo que se refiera a los asuntos administrativos. Como tampoco lo es, hay que indicarlo también, convertir al imperialismo en una obsesión estratégica, según parece haberlo hecho nuestro gobierno, además de comodín útil para explicar fallas y omisiones que tienen otras causas. II. Eva Golinger ha investigado con denuedo el entrometimiento norteamericano en los asuntos internos de Venezuela durante el mandato de Chávez. Uno no puede menos que justificarla y comprenderla, sobre todo en estos tiempos de Bush, q En la vieja foto, en clásico blanco y negro, aparecen informalmente ataviados cinco presidentes centroamericanos: Oscar Arias, José Napoleón Duarte, Vinicio Cerezo, José Azcona Hoyo y Daniel Ortega; hay muchos militares detrás. Fueron retratados el 25 de mayo de 1986 después de firmar en la ciudad guatemalteca del Cristo Negro, Esquipulas, un acuerdo arduamente negociado que habría sido muy difícil de lograr sin el decidido apoyo de otros países latinoamericanos. En una segunda imagen, a color, tomada el 7 de agosto de 1987, vemos más formales en el vestir, pero más relajados y casi sonrientes, a los mismos mandatarios, sin acompañamiento militar de seguridad, después de suscribir en Ciudad de Guatemala el “Procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica”, texto promovido por el presidente Arias, mejor conocido como Estipulas II. Veamos otra fotografía, una anterior, tomada el 17 de julio de 1983. Con el paisaje de Cancún al fondo están, sin pose, los presidentes Belisario Betancourt, Miguel de la Madrid, Ricardo de la Espriela y Luis Herrera Campíns a seis meses de creado en una isla panameña, por sus c En una especie de jugada cómplice con el Gobierno, la directiva del Banco Central de Venezuela ha realizado unos procedimientos contables que reflejan dos situaciones dilemáticas. Por una parte, pueden expresar un desconocimiento muy grave de prácticas contables generalmente aceptadas, evento que luce difícil en virtud de la alta capacitación técnica de los profesionales del BCV encargados de elaborar los estados financieros de la institución. Por la otra, se trataría de un intento de ocultar la descapitalización que está sufriendo el instituto emisor con motivo de la expoliación de la cual es objeto al transferirle al Ministerio de Finanzas su principal activo, las reservas internacionales, con el propósito de que financie el gasto público. Todo esto ha surgido a propósito de la publicación de los estados financieros del BCV correspondientes a junio de 2007, donde ha ocurrido algo verdaderamente insólito: una instrucción de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban) del 17 de julio de 2007 ordenándole al BCV la realización de un asiento contable se aplicó retroactivamente al mes de junio de 2007 con el objeto de camuflar el hecho que el BCV registra la pérdida total de su patrimonio. Lo que ha hecho el Directorio del BCV entre septiembre de 2005 y junio de 2007 va a pasar a la historia como uno de los actos de mayor irresponsabilidad y barbaridad desde el punto de vista de los principios de la contabilidad. Así, cuando a finale “…Si entonces hubiéramos hecho… si entonces hubiéramos sido…”. Günter Grass, Pelando la cebolla (2007) Advirtió el Presidente, recordando el ocasional arresto de los diputados de la Asamblea Constituyente negados a cambiar el nombre al país cuando se discutía la Constitución vigente, que no se detuvieran en tecnicismo o discusiones que modificaran el fondo del asunto. De inmediato, al reparar en la presencia de embajadores y periodistas trató de enmendar el tono imperativo para agregar; sin mucha convicción: “Claro la Asamblea puede hacer nuevas proposiciones y ajustes”. Pero eso no es asunto que le preocupe, los diputados han renunciado a toda acción beligerante ante su gobierno, transformando el parlamento en ágora de fieles de las pretensiones oficiales. Los aplausos al declararse líder perpetuo le confirmaron esa confianza: la reforma será legitimada sin inútiles observaciones. Democracia participativa, protagonismo ciudadano y confiscación del sistema democrático. Prevalido de la supuesta virtud del modelo que propugna, el Presidente exige tener todo el poder para poder cumplir con esa misión. Debe, por ello, prescindirse de la burguesa división de poderes y de líderes regionales, alcaldes, gobernadores que pudie Las vacaciones de mitad de año están asociadas, en buena parte del hemisferio norte, al disfrute del tiempo libre, en el clima y lugar elegido para el receso. Los europeos se toman especialmente en serio lo de abandonar la gravedad de la rutina para ocuparse de modas, chismes, itinerarios y lecturas; también, inevitablemente, de algún escándalo o hecho criminal tristemente memorable. Playas, cafés, museos y toda suerte de atracciones turísticas se llenan de gente, la propia y la extraña, dispuesta a contagiarse de la sana ligereza del verano. Abundan artículos y libros sobre el futuro del continente que ha creado las condiciones para, de manera tan confiada, salir de vacaciones. En todos se evidencia la conciencia sobre el arduo trabajo que seguirá requiriendo el mantenimiento y la ampliación de la vida buena (que la otra no es vida, como bien dicen los españoles). Al final de la presidencia alemana del Consejo Europeo –tras la entrega de Angela Merkel al portugués José Sócrates, seguramente la última presidencia semestral rotativa- quedan a la vista cuatro oportunidades y retos de importancia para la salud de Europa y el mundo: el nuevo alineamiento atlántico entre los gobiernos de centro-derecha de Merkel, Sarkozy y Brown; los avances en la redefinición y fortalecimiento de sus vínculos con Estados Unidos, superando los traumas dejados p El Partido Demócrata de Estados Unidos de América tiene una larga y honorable historia de defensa del “hombre común” frente a intereses oligárquicos, y de esfuerzos por reducir los aspectos imperialistas de la presencia norteamericana en el mundo. Ello se debe a su fuerte base popular (sindicatos, granjeros, minorías étnicas) y a sus principios doctrinarios forjados a lo largo de su historia. Infortunadamente, en su afán de complacer a su clientela popular y media, el Partido Demócrata a ratos cae en actitudes populistas y cede ante las presiones de intereses inmediatos y sectoriales que no concuerdan con una visión progresista a largo plazo. Una creciente mundialización de las relaciones humanas ha sido reconocida como tendencia positiva tanto por liberales como por socialistas. Aunque sea deseable modificar cierto tipo de globalización ventajista en sentido más simétrico, ha dejado de ser aceptable el proteccionismo comercial en beneficio de intereses locales y en detrimento de los de otros pueblos. Pese a ello, algunos precandidatos demócratas estadounidenses se subordinan a los egoismos de sindicalistas de mentalidad atrasada, de agricultores sobreprotegido «Pero, sobre todo, te preguntas, si lo que necesita el país es la reforma de la Constitución o, más bien, un buen gobierno que entienda que las grandes preocupaciones nacionales, suelen ser las pequeñas preocupaciones de la gente…» I. Estás de vacaciones. En la playa, pues en ningún lugar, te parece, las vacaciones son más vacaciones que allí. Tumbarse sobre la arena, descifrar los jeroglíficos que graban las nubes en el cielo, leer una buena novela, darse un chapuzón, jugar con el baloncito que siempre llevas contigo, ese es el menú dispuesto para tratar de arrancar el cablecito que te une a la realidad, sólo por unos días, y hacer como si no pasara nada, como si el mundo se detuviera en señal de respeto a tu derecho a la tranquilidad. Pero mientras estás haciendo nada, el Presidente Chávez, que es terco como los cobradores, no ceja en su empeño y da a conocer, en pleno mes de agosto, su proyecto de reforma a la Constitución Nacional. Eres víctima, entonces, de un ataque de ciudadanía que no te deja guardar silencio, dejas a un lado el dolce-farniente y te dispones a revisar el proyecto en una primera lectura a vuelo de pájaro, para tener una primera sensación y ver a que sabe. ... (... continúa) En la proposición 19, Wittgenstein aborda un nudo de la teoría del lenguaje con claras implicaciones políticas: Puede imaginarse fácilmente un lenguaje que conste sólo de órdenes y partes de batalla. O un lenguaje que conste sólo de preguntas y de expresiones de afirmación y de negación. E innumerables otros. Imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida (Wittgenstein IF: §19). Organizar una forma de vida a través de programas narrativos eficaces, explícitos o implícitos, es lo político. En el momento de la batalla, no se puede dudar; en muchas otras situaciones parecidas aunque de menor cuantía, el lenguaje funciona de ese modo: alguien ordena y otro, sin reflexionar, obedece. Esta explicación es una dramatización del poder de la hegemonía, tal como lo entiende Gramsci: ¿qué es lo que nos hace ir a la guerra, aplaudir a un dictador, devorar bienes de consumo, repetir una matriz de opinión o votar a un gobernante autoritario? Precisamente, la hegemonía producto de la alienación lingüística y narrativa. Solo la visión gramsciana del lenguaje y de la cultura –en gran medida a través del economista Piero Sraffa marcó una reorientación en el pensamiento de Wittgenstein. En tal sentido, las condiciones de producción (e imposición) de significados, los efectos pragmáticos del uso de los mismos y los límites de la acción posible para un sujeto responsable, permiten advertir la posibilidad de resistencia, y un resquicio de esperanza en el mar del poder de la hegemonía. Un tiempo-crisis revolucionaria es el momento de este resquicio de esperanza ante cualquier hegemonía, un espacio-tiempo de los actos contra-hegemónicos, propios de un enfoque que afirma la ironía en el decir y el a La frase que da título a esta nota proviene del discurso del presidente Hugo Chávez, en el acto de presentación del proyecto de Reforma Constitucional ante la Asamblea Nacional. ¿Es posible realmente que vayamos a una reforma constitucional impulsada por el pueblo, por los ciudadanos venezolanos como colectivo, no por un sector de la dirigencia política del país? Creo que es posible, si quienes participan activamente en el debate, cumplen con estas tres recomendaciones: 1.- Repudiar toda oposición sistemática al gobierno y no dudar en aplaudir cuando exista algún mérito. Esto se refiere a todo lo que esté conforme con los intereses del país, de sus ciudadanos o de un principio básico de justicia social. 2.- Criticar, en cambio, toda medida que nos parezca va en el sentido equivocado (y contra nuestras convicciones), sin negar, cuando sea el caso, que son medidas que corresponden a un proyecto explícito de país que fue democráticamente aprobado o ratificado por una mayoría electoral. 3.- Resistir por todo medio posible a la deriva monárquica-bonapartista de un poder ultra-personal que da la espalda cada vez más a los principios que caracterizan y definen un régimen democrático y republicano. Recomendaciones que son válidas en cualquier país con serios conflictos políticos y un debate que tiende a la polarización. De hecho, estas recomendaciones no fueron formuladas por «Si lo que importa es la hegemonía, ¿tiene sentido el llamado a la participación amplia, plural y masiva para aprobar la nueva constitución? ¿Para qué? ¿Para preguntarle a las minorías cómo prefieren su exilio interior? Hay preguntas que no pueden hacerse en democracia.» Desconcierto. No se trata de si es mejor una nueva constituyente o una reforma aprobada por la asamblea y corroborada por la mayoría de votos válidos en un referéndum (muchos o pocos es lo de menos). Tampoco se trata de si es mejor votar la propuesta en bloque o artículo por artículo. No se trata, ya, de si el CNE ofrece o no condiciones confiables para todos. Se trata de que hay preguntas que a la democracia no le está permitido hacerse. Pasa como con la libertad. ¿Hasta dónde puedo ejercerla? Además de donde comienza la libertad de los otros, hasta donde no comprometa mi propia condición de ser libre. Haciendo uso de mi libertad, ¿puedo –libremente- decidir venderme como esclavo, o contratar –libremente- a alguien para que siegue mi vida? Definitivamente no. Sería absurdo, un contrasentido. Por tanto el límite de la libertad es la propia libertad. El límite de la democracia es la propia democracia. Una sociedad democrática no puede decidir, democráticamente, dejar de ser democrática. ¿Que la historia del siglo XX ofrece Me honró participar desinteresadamente como simple ciudadano en la comisión que aportó sugerencias para la reforma de la Constitución. El presidente Hugo Chávez Frías propone cambios radicales, urgentes, necesarios: Ya soltamos el maletín de los 800 mil dólares y asumimos el paquete de la llamada reforma constitucional. Miraflores nos señala lo que debemos discutir. En ‘las oposiciones’ ya hay tres opiniones sobre el asunto. Unos piensan (o se escudan en la creencia) de que con un buen número de marchas y entrevistas de televisión y otros medios de comunicación y trabajando por el ‘No’ en los barrios puede derrotarse el plan reformista en las urnas electorales. Otros han llegado (¡Al fin!) a la conclusión de que votar o no votar con este CNE conduce al mismo resultado. La tercera posición llama a la resistencia contra la reforma. Pero en general parece no entenderse que el fraude constitucional ya se consumó. El proyecto de reforma fue aplastado por el colectivo el 04D-05. Pero, gracias a la política colaboracionista y cómplice de los politiqueros de ‘las oposiciones’, fue totalmente aprobado el 03D-06 y de inmediato comenzó a aplicarse. Hace un buen tiempo venimos haciendo el señalamiento de que este régimen tiene como meta destruir en sus cimientes las instituciones con intención democrática establecidas en este expaís desde 1958. Primero fue invocar el poder constituyente originario, para producir la constituyente-kino del 99, con la que se inicia un hilo de fraudes que se extiende hasta el 03D-06 cuando se ‘legitimó’ un mandatario il «Un gobierno que no necesita un instrumento constitucional para cometer sus iniquidades, sí lo necesita para poder decir que sus medidas están conformes con las normas...». «La empresa privada en Venezuela está condenada a muerte.» La importancia de lo inútil. La propuesta de nueva Constitución es desastrosa y la que está vigente también lo es. Ambas son peores que la de 1961, que, sin duda, necesitaba modernizarse, aunque no a golpe de redoblantes. Chávez no ha necesitado ninguna Constitución para hacer lo que le ha dado la gana; de allí que sea una exageración, que confunde, afirmar que sólo con la nueva vendrá lo duro. Ya se padece lo que el caudillo quiere poner en blanco y negro. En este sentido, la nueva es inútil. Pero, ¡alto ahí! No es tan inútil en otro sentido: permite renovar el ropaje de una revolución que ya deja ver debajo de los ajados fustanes su arsenal de Kalashnikov, sus tacos de dinamita y el tráfico internacional de dólares. Esa "inutilidad" constitucional cumple funciones y de allí la pasión reformadora que le ha entrado a Chávez. La Constitución de 1999. Es un sancocho. Incorporó el tema de la descentralización, como reflejo del significado que esa reforma adquirió en la sociedad venezolana desde 1989. También incorporó el tema de los derechos humanos de una manera amplia. A estas alturas se sabe lo que ha pasado. La descentralización ha muerto por estrangulamiento bolivariano en manos de un régimen centralista y autoritario, y de unas autoridades regionales y locales que, en su mayoría, se han convertido en com ¡La política ha muerto, viva “lo político”! La modernidad política se ha esfumado de varias maneras: por agotamiento de los discursos, por irrelevancia de sus formas, por la vacuidad de sus modelos de representación. De esa profunda crisis no hemos salido. De la perplejidad posmoderna a la construcción de alternativas nuevas media un trayecto que está aún por transitarse. Peor todavía si nos encontramos en contextos como el latinoamericano, donde ni siquiera pudimos edificar una cierta modernidad periférica que sacara algún provecho de la experiencia europea. Cambiamos modernidad por modernización y terminamos heredando lo peorcito de la experiencia política ilustrada. El tortuoso camino del “desarrollo” en América Latina ha estado asociado al no menos dramático itinerario de la vida pública en la región. De una dictadura a otra, por estos predios es poco lo que va quedando para imaginar formas políticas de nuevo tipo que sintonizaran de algún modo con la enorme riqueza antropológica del continente. Las incrustaciones democráticas no han sobrepasado los rituales electorales y los cascarones institucionales m&aacut Tengo, lo confieso, poco respeto o poca admiración por la Constitución y las Leyes. Tanto la una como las otras no tienen otro propósito que el de asegurar la obediencia del oprimido al opresor. Mientras existan clases sociales, esa será la función esencial de todo ordenamiento jurídico. No estoy diciendo nada nuevo ni proclamando siquiera las primeras palabras de un credo revolucionario. Cuando llegué a la Universidad de Los Andes a cursar el primer año de Derecho, el profesor Julio Gutiérrez Arellano, primo de mi madre, titular de la Cátedra de Derecho Constitucional, decía, luciendo la Constitución en la mano derecha: esto es mitología. Así sigue siendo, pero con agravantes de ridiculez, mayor hipocresía y más escaso talento literario. La Constitución de ahora no tiene siquiera ese estilo literario de inspiración romana que caracterizaba a nuestra Carta Magna de 1811 o a la gringa. La de ahora es la quincalla de un buhonero de esquina. Ofrece tanto, garantiza tantas cosas, desde la dicha conyugal hasta la gloria celeste, con tan poco sentido del ridículo, que bien podría destinarse a un museo de lo pintoresco. La Constitución refleja la personalidad del comandante Chávez. Ingenua hasta lo pueril en algunos aspectos, desordenada en otros, demagógica siempre, pero a la hora de crear y definir la autoridad es fascista sin ambages, autoritaria sin miramientos. Es el papel de la Ley, hacer que los oprimidos acepten complacidos o, cuando menos resignados, la dominación de los opresores. La presentación del proyecto de reforma constitucional por parte del presidente Hugo Chávez representa un paso adelante en su propuesta de establecer en Venezuela un régimen socialista muy semejante a lo que fueron los episodios del socialismo real, cuyo cadáver insepulto lo representa el Gobierno de Cuba. No se trata de un socialismo moderno, acorde a estos tiempos, sino una combinación fatídica de las aberraciones más prominentes que caracterizaron a la concepción soviética, marcada por tres elementos: el estatismo, la concentración del poder y el culto a la personalidad. Al analizar el texto sugerido se puede concluir que el mismo representaría un golpe de Estado legalizado por cuanto se intenta presentar como una reforma lo que en realidad es una modificación radical de la estructura política y económica de Venezuela, asunto que debería ser materia de una Asamblea Nacional Constituyente. En efecto, en los principios fundamentales de la Constitución Nacional se establece en su artículo sexto, lo siguiente: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”. La incorporación de una ideología política, en este caso el socialismo, como doctrina del Estado En un acto de insólito sectarismo y arrogancia Hugo Chávez proclamó en el Poliedro de Caracas que “La Bicha”, forma elegante cómo él llama a la Constitución de 1999, a partir de su reforma no tendrá la carátula azul, sino roja. El rojo, símbolo internacional del comunismo, sirve de emblema a la intolerancia chavista. Desde que comienzan a elaborarse las primeras constituciones modernas, por allá en el siglo XVII, estas se definen como cartas que resumen los derechos ciudadanos, consagran las obligaciones y límites de los estados, y regulan la relación entre el Estado y la Sociedad. Luego de superado el Absolutismo, las constituciones democráticas y liberales expresan contratos sociales que permiten normar las relaciones dentro de una nación y hacen posible que las diferencias y conflictos entre grupos con intereses diferentes se resuelvan en paz. Estos “contratos sociales”, por lo tanto, deben contar con el mayor respaldo posible, con la más amplia base de apoyo social, de modo que la mayoría de los ciudadanos y sectores de un país se vean reflejados en ellos. Cuando se aprueban las Constituciones en ambientes democráticos, sus redactores evitan que un sector se superponga de manera soberbia sobre otros. Se evita imponer la dictadura de la mayoría de la cual habla Alexis de Tocqueville. Por supuesto que en las dictaduras totalitarias comunistas este principio no se respeta. El Estado revolucionario sólo se preocupa por concentrar al máximo el poder, sin importarle para nada el consenso social. En Venezuela, en el siglo XX la búsqueda del consentimiento a través de las constituciones comienza luego de la muerte de Juan Vicente Gómez. La Constitución de 1936, aunque no surge como resultado de una extensa cons En el documento presentado por el Presidente de la República para consideración de la Asamblea Nacional no hay referencia directa sobre el tema educativo en general tampoco sobre la Universidad. Sin embargo, los cambios propuestos modificarían de forma profunda el modelo de sociedad y Estado existente en Venezuela lo cual incluye al Sistema Educativo. El carácter inclusivo de esa Reforma Constitucional ha sido interpretado de forma muy elocuente por el conocido historiador, profesor Germán Carrera Damas. Ha dicho que se trata de demoler la República Liberal Democrática establecida desde el siglo XIX y consolidada durante los gobiernos democráticos del siglo XX, por parte de "...los confabulados de una agenda secreta, que ahora acentúa sus índole militarista contraria tanto a la democracia como a la República Liberal, y asumen, como máscara de su arcaico militarismo, la máscara de un socialismo extranjerizante, indefinido e indefinible".[1] Así, La Reforma, cuya naturaleza es la personificación del Estado en la figura del Presidente, nos señala un Poder Popular que se derivaría de las "células geohumanas del territorio" como núcleo del Estado socialista (Art... 16). También asiente que los Consejos del Poder Popular (Art. 70), constituidos entre otros por los consejos estudiantiles, son medios de participación y protagonismo para la construcción del socialismo. No concibe el Jefe del Ejecutivo Nacional organizaciones ciudadanas que no se sometan al imperativo del Socialismo del Siglo XXI, por lo que se tornarían discutibles o sin legitimidad formas de autoridad diferentes. Recordemos su parecer acerca del poder constituyente como proceso p |