FIRMAS DE FaCES |
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Muestra de artículos de opinión de miembros de la comunidad académica de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. No constituye una página oficial de la institución. Edita: Coordinación de Extensión FaCES-UCV. Director: Víctor Abreu. ¡Bienvenid@s! |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema antropología. Me siento muy solidario con los planteamientos hechos por los movimientos afrodescendientes como complemento indispensable del artículo 100 de la propuesta presidencial, los cuales giran en torno a su reconocimiento definitivo como actores sociopolíticos colectivos -más allá de los aspectos culturales e identitarios- y, ante todo, la demarcación de las "cumbes" -en homenaje a las poblaciones conformadas por esclavos fugitivos y reorganizados- como su futura base político-territorial, en cuanto alternativa frente a las "comunas" formuladas en el documento. Si esto se logra, estarían más o menos a la par de los pueblos indígenas en materia de derechos constitucionales. La propuesta parecería actuar como contrapeso a los derechos ya adquiridos por los pueblos originarios y sus comunidades. Ello sería bastante delicado, dadas las raíces de la revolución bolivariana tan profundamente afincadas en el ideario indígena y esperamos que también en el de los pueblos africanos. Por eso afirmo que, después de largas reflexiones, el concepto de comuna me suscita ciertas inquietudes. Hasta donde tengo información, los términos que utilizan los indígenas -de Venezuela y toda América- para designar sus unidades territoriales se corresponden muy de cerca con la palabra castellana comunidad: janokoina (warao), patá (pemón), tómarra (jivi), miíchipala (wayúu), kalpuli (nahua), áyllu (kechwa). Dicha comunidad es el asiento de una economía semicolectiva de base familística, de la solidaridad distributiva y redistributiva, de la democracia interna consensual y voluntaria, del más riguroso respeto hacia las personas de dentro y fuera de cada entidad poblada. Esta expresión ha sido utilizada Dentro de las actividades deportivas se habla de las "diferencias que existen" entre aquellas que se han convertido en actividades comerciales, que funcionan como empresas, y aquellas que se enmarcan dentro de los cánones puros de esta actividad deportiva. La acción profesional posee organismos paralelos a los del deporte amateur o aficionado, en ese sentido las relaciones entre deportista profesional y la empresa deportiva son de tipo laboral, regida por contratos de sus servicios, con las condiciones y plazos que se pueden establecer entre el patrono y el empleado. En cambio, la actividad del atleta amateur está inspirada por otras razones de tipo moral, patriótico, logros personales- colectivos, entre otros. En la actualidad, son escasos los deportes que mantienen el estatus amateur. La gran mayoría de ellos se han adaptado al modelo de organización deportiva profesional, o se desenvuelven con la complicidad del comité olímpico internacional con un manto de un seudo amateurismo, con deportistas nativos o foráneos contratados. Por su parte el profesionalismo es aceptado, reconocido y estimulado inclusive por instituciones públicas de deporte. Estas realidades han creado algunas confusiones, hasta se habla de la llamada "hipocresía del amauterismo", en este ensayo trataremos de aclarar algunas de estas dudas; para ello seguiremos utilizando en nuestro estudio sociopolítico, el materialismo histórico y dialéctico como un instrumento revolucionario para el análisis de las realidades tanto del pasado como del presente, y de esta, manera desmontar toda la estructura que se esconde detrás de la "lucha" profesionalismo versus amateurismo deportivo. Algunos especialistas considerar que el profesionalismo siempre ha existido en el deporte, en algunas oportunidades en forma oculta y en otras sin mascaras. Desde la antigua Quienquiera esté al tanto de mis antecedentes, no dudará de mi respeto a la figura plítica y humana del presidente Chávez, y a la significación que le asigno a la ruptura histórica finisecular que su entrada en el escenario público representa para el país y el conjunto latinoamericano-caribeño. También es ampliamente conocida mi trayectoria intelectual y de luchador social para dar por descontada mi identificación con los procesos progresistas y revolucionarios que hoy atraviesan el mundo. En consecuencia, creo poder permitirme la afirmación de que en esta coyuntura el Presidente haría una contribución 10.000 veces mayor al futuro de Venezuela poniendo en marcha desde ahora la formación de al menos 10.000 dirigentes capaces de asumir la conducción del país en los niveles más altos, que convirtiéndose en su árbitro único y absoluto por tiempo indefinido. No ignoro la posibilidad de refinar argumentos que apuntalen la reelección presidencial, pero hasta la fecha la gran mayoría de las revoluciones sociales han sido unipersonales -con figuras como Lenin, Mao, Kim II Sung, Fidel- y destinados a nacer y agotarse sin haber satisfecho las expectativas iniciales. La hipótesis negada de que un país sea incapaz de producir un número mínimo de liderazgos alternativos significaría que esa sociedad estará condenada al fracaso, independientemente del régimen que impulse su dinámica. En la propuesta presidencial hay aportes muy valiosos, por ejemplo, el artículo 100 sobre diversidad cultural, que comparto en su totalidad. En cambio, pese a tantas discusiones y reclamos, no se ve un articulado que determine y afiance los derechos colectivos de las comunidades afrodescendientes en forma similar a la que se logró con ¿Patrimonio de los ciudadanos o pasatiempo para privilegiados? El deporte se ha convertido en la actualidad en un tema global y sobre él se hacen múltiples consideraciones. Científicos, intelectuales, periodistas, técnicos, políticos, eclesiásticos y el público en general opinan con profusión y hasta con pasión sobre el deporte. Sin embargo, es posible constatar que en el país, a pesar de su trascendencia social, éste carece de análisis pertinentes, siendo más evidente en los estudios sobre las implicaciones políticas, económicas y sociales del mismo. La actividad física deportiva es considerada como un fenómeno que está históricamente condicionada; de allí que su contenido y objetivos, tareas, formas de organización y métodos de utilización están subordinados a las leyes generales del desarrollo social y dependen en su totalidad (es el modo de producción dominante el que impone su hegemonía) del carácter de las relaciones sociales. Cabe destacar aquí que el deporte tuvo un nacimiento profundamente clasista, en virtud de las circunstancias económicas y sociales en las que se produce, las cuales lo hacían limitado a sectores ligados a las esferas de poder político, religioso y militar. Para la mayoría de la población, los sectores modestos, el deporte era prácticamente inaccesible. Sobre este particular Cazorla, comenta que: "...se llegó al deporte como resultado de las condiciones sociales, económicas y políticas de aquellas épocas, en ningún caso por las características intrínsecas del fenómeno deportivo, valor llamado a El hecho de que las masas se hallen poseídas mas que nunca por el deporte y sus campeones, prácticamente obliga a los Científicos Sociales (Sociólogos y Antropólogos) a introducirnos en estos temas tan apasionantes y hacer un esfuerzo para llegar a su comprensión como fenómeno socio-cultural. Actualmente, se habla de una industria del deporte como grupo diferenciado de actividades productoras de distracción, salud, entretenimiento, espectáculo, pasatiempo y, en general, bienes y servicios relacionados con el ocio y la actividad física competitiva y recreativa. El deporte es capaz de suscitar emociones, entusiasmo e incluso pasión. Como conjunto de representaciones colectivas, el deporte se ha convertido en un sistema de mitos sólidamente estructurado y coherente: el mito de la perennidad d |