FIRMAS DE FaCES |
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Muestra de artículos de opinión de miembros de la comunidad académica de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. No constituye una página oficial de la institución. Edita: Coordinación de Extensión FaCES-UCV. Director: Víctor Abreu. ¡Bienvenid@s! |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema economía. Ante el naufragio del sistema de control de cambios aplicado desde febrero de 2003, dos eventos han venido a complicar el manejo de la política cambiaria en Venezuela. Por una parte la decisión de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) de restringir la entrega de divisas y por la otra la aprobación de la reforma de la Ley de Ilícitos cambiarios promovida por la diputada Hiroshima Bravo. El coronel Manuel Barroso, jefe de Cadivi, está aplicando las primeras medidas con el objeto de acentuar el racionamiento en la entrega de la moneda extranjera para lo cual las restricciones a los viajeros es apenas el comienzo. En efecto, el coronel Barroso es un hombre muy poderoso, toda vez que tiene en sus manos nada más y nada menos que la asignación de los dólares, esenciales para que las empresas y las personas realicen sus transacciones externas. Todo ha surgido porque los viajeros e importadores mantienen un permanente exceso de demanda de divisas, lo que en la visión del jefe de Cadivi se aprecia como una irregularidad, por cuanto se usarían los cupos de quienes viajan para luego ser transados en el mercado de permuta. La solución que ha ideado el coronel Barroso es limitar la entrega de dólares a quienes procuran viajar a destinos tales como Aruba, Curazao y Panamá, porque de acuerdo con su criterio nadie puede usar en esos países la cantidad de US$ 5.000 en menos de una semana. De esta manera, el coronel Barroso pasa a determinar lo que una persona de manera libre puede hacer con su dinero. Es importante recordar a quienes lo han olvidado que medidas de ese tenor fueron adoptadas en la época del control de cambio que estuvo vigente entre febrero de 1983 y febrero de 1989 cuando los administradores de la entonces Oficina de Cambios Diferenciales (Recadi) razonaban igual que el coronel Barroso, sin A escasos días de entrar en un inédito proceso de reconversión monetaria, la economía venezolana registra un proceso de aceleración inflacionaria que amenaza con socavar muy tempranamente las pírricas bondades del cambio en la unidad de cuenta de la moneda. La inflación ha ido subiendo consecutivamente en los últimos cuatro meses y se posó en noviembre en 4,4%, la tasa más elevada de los últimos 57 meses, apenas por debajo de la inflación registrada en febrero del año 2003 cuando el gobierno decidió devaluar la paridad bolívar-dólar oficial en casi 20%. En otras palabras, la inflación se acelera para remontar umbrales similares a los registrados en choques devalúa torios, sin que haya ocurrido oficialmente una devaluación y justo en un momento cuando la estabilidad en los precios es esencial para sembrar confianza en la nueva moneda. La inflación, aún reconociendo sus múltiples causas y manifestaciones, es en esencia un síntoma de desequilibrios y fallas crónicas de coordinación. Venezuela acumula un historial inflacionario lo suficientemente largo como para que estos mecanismos impulsores y propagadores puedan ser reconocidos. Los reduccionismos en este campo no ayudan. Uno de los más perniciosos es creer que el anclaje nominal del tipo de cambio es suficiente. Esto nos llevó al precipicio en el año 2002 -cuando el ejecutivo no tuvo más remedio que autorizar la devaluación del bolívar-, nos precipitó por la misma ruta en el 2003, y para nadie es un secreto que el escenario hoy día no está libre presiones. El exceso de mercado líquidos, producto de la mezcla de bonanza de recursos con control de cambio, sin la menor duda es un problema, pero para atacarlo vale más cimentar la co Según nota de la ABN, fechada el 11.11.07, el Gerente General de la Casa de la Moneda de Venezuela informó que "cerca de cuatro mil millones de monedas y mil 800 millones billetes entrarán en circulación en Venezuela durante la reconversión monetaria a ejecutarse el próximo 1 de Enero del 2008". Puesto que la nota enfatiza sobre el objetivo de suplantar o sustituir "toda la masa monetaria", sorprende que el número de nuevas piezas supere al de las viejas. En noviembre de 2007 el BCV informaba que circulaban 2.777 millones de monedas y 898,9 millones de billetes, con lo que tras la reconversión el número de monedas aumentaría en 44% y el de billetes en 100%. Ello sorprende por lo siguiente: 1/ Uno de los objetivos de la reconversión, según la Asamblea Nacional (10.08.07), era colocar el número de billetes per cápita entre 12 y 16. En noviembre de 2007, con una población de 27.688.437 personas, el BCV contaría 100 monedas y 32 billetes por persona. Tras la reconversión ambos indicadores subirían a 144 y 65, respectivamente. El objetivo no se habría cumplido. 2/ No se conoce aun la cantidad de piezas de cada denominación. Hasta ahora facilitar pagos exactos ha sido la razón aducida para acuñar céntimos y otras monedas fraccionarias. Para satisfacer este único requisito puede postularse un criterio simple: la cantidad de dinero expresada en una denominación debe ser igual o menor a la correspondiente a las denominaciones inferiores. Esta criterio ha sido expuesto en Balza (2007) y llamado condición de no redondeo. Aplicándola para expresar los Bs. 18.421.142 millones que circulaban en efectivo en Venezuela en noviembre de 2007 se habrían requerido al menos 4.713 Estamos acercándonos al 2008, que he calificado reiteradamente un año difícil, en virtud de varias circunstancias, algunas seguras, otras probables, que tendrán influencia en el acontecer económico: la reconversión monetaria, que ha generado expectativas contradictorias, y el resultado del referéndum sobre la reforma constitucional, que fue rechazado por la mayoría. En cuanto a lo primero, hay que señalar que no contribuirá a aliviar las presiones inflacionarias, manifestadas claramente en la elevación del índice de precios al consumidor de este año en 20% en promedio, en comparación con la registrada el año pasado que fue de 17%. La no concurrencia de medidas de política firmemente antiinflacionarias ante la presión de la demanda, estimulada por el gasto público, puede explicar, en primer lugar, la persistencia de la inflación. A lo anterior podría agregarse la coyuntura económica internacional, con signos de crisis financiera en Estados Unidos y reflejos inevitables en Europa y otras regiones, lo que tiene importancia para nosotros, ya que dependemos en alto grado de la economía internacional como exportadores e importadores, así como también en calidad de deudores y de acreedores, dualidades inherentes a la dinámica de las relaciones con el resto del mundo. No cabe esperar, sin embargo, que los precios del petróleo declinen en proporción sensible. Podría decirse que lo deseable sería la estabilización de esos precios en un nivel -o en una franja estrecha- que equilibre en lo posible los intereses de exportadores e importadores. El papel de la OPEP será cada vez más relevante. En el plano macroeconómico concreto algunas estimaciones podrían aventu La persistente depreciación del dólar de Estados Unidos ha generado dudas sobre la conveniencia de continuar cotizando el petróleo en términos de la divisa norteamericana y, en relación con ello, la de mantener en proporción mayoritaria en dólares las reservas monetarias internacionales. La debilidad de esa divisa, que no es cosa reciente, obedece principalmente al doble déficit que padece la economía central del mundo actual: el comercial (más importaciones que exportaciones) y el fiscal (exceso de gasto público). Es poco usual que una economía de tan elevada productividad y con dólar depreciado sufra de un balance comercial desfavorable. Es posible pensar que los déficit mencionados estén interrelacionados. Desde hace bastante tiempo se analiza la posibilidad de expresar los precios del petróleo en una cesta de monedas, que estaría compuesta, en alguna proporción, por las monedas de los propios países exportadores, y desde luego el euro, el yen, la libra esterlina, quizá el yuan chino y el dólar; sin embargo, la fuerza de la costumbre, la relativa confianza en el dólar, la influencia de la economía de Estados Unidos y de la política de su gobierno, entre otras cosas, hacen difícil tomar una decisión al respecto. Las transacciones sobre petróleo se liquidan en dólares y el acceso al mercado norteamericano es siempre un atractivo muy fuerte. Probablemente el argumento más convincente para sostener la divisa estadounidense es la inmensa acumulación de reservas internacionales en esa moneda, cuyo valor se deterioraría mucho más si se adoptara una decisión como la que comento. No obstante, habrá que inventar algún dispositivo que permita, aunque fuera parcialmente, compensar la depreciaci Las cosas que hace este gobierno en materia económica son increíblemente malas, torpes y mal implementadas y sus políticas son erráticas. Recientemente anunció la emisión del bono denominado El Venezolano y hasta el cálculo de los intereses a pagar por el bono fue mal computado. El ministro de Finanzas argumentó que el objeto de la emisión era refinanciar la deuda pública pero en realidad la intención es disminuir la presión sobre el mercado paralelo de divisas cuya cotización alcanza a Bs 6.500 por dólar, lo que significa más de 300% sobre la tasa de cambio oficial. La forma en que realizó la colocación del bono y la posterior adjudicación de los mismos sugiere que el gobierno está reconociendo en los hechos la existencia de tres tipos de cambio para el dólar: el primero, el oficial a Bs.2.150, el segundo el paralelo a Bs. 6.500 y el tercero, el resultante del bono El Venezolano a Bs. 5.000, dependiendo del descuento aplicado. Con estos resultados el Ministerio de Finanzas oficializó en Venezuela un mercado cambiario múltiple, lo cual llama la atención debido a que las autoridades económicas han intentado defender el mercado oficial argumentando que el mercado paralelo es mediático e irrelevante. Todavía más, un diputado miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Salomón Escalona, argumentó que ese mercado paralelo no existía porque él no conocía su dirección. Si el mercado paralelo del dólar no fuese importante, el Ministerio de Finanzas no hubiera realizado esas emisiones de deuda para aplacar la tendencia alcista del precio del dólar. Pero más allá de la devaluación que de hecho ha ocurrido con el bolí Los economistas clásicos no se preocupaban por la demanda de los bienes producidos, en razón de lo postulado por la ley de Juan Bautista Say: la oferta crea su propia demanda, ya que al generar la oferta se crean ingresos factoriales que de una u otra manera se realizan en el mercado. John M. Keynes invirtió los términos y planteó el problema de la insuficiencia de la demanda por absorber la totalidad de la oferta creada. La de los clásicos es una economía de oferta; la keynesiana es una economía de demanda, en el sentido de que debe fomentarse una demanda efectiva suficiente para sostener el nivel de actividad económica; si el sector privado no está en capacidad de hacerlo, lo debe hacer el Estado en cuanto sea necesario. Las consideraciones anteriores son oportunas en el caso venezolano actual, pero en un sentido muy peculiar: hay demanda porque han aumentado los ingresos de la mayoría y hay necesidades por satisfacer, pero no hay oferta suficiente para atenderla; la cuestión es de insuficiencia de oferta, lo que genera escasez e inclusive ausencia de bienes de demanda general. La brecha propicia presiones inflacionarias, no exentas de especulación. El mejor antídoto para la inflación y la especulación es el abastecimiento oportuno y eficiente de mercado con bienes requeridos por los consumidores. A nadie puede ocurrírsele que un remedio a esos males sería un reajuste hacia la baja de los ingresos sociales. Últimas Noticias, Pulso de la economía, 18-11-07. Cuentan que un grupo de connotados economistas internacionales visitó una isla "socialista" y tras evaluar los planes económicos informaron al mandatario sus escenarios futuros, uno optimista y otro pesimista. El mandatario pidió que le dieran primero el optimista. Comandante, dijeron, por esta vía al país sólo le quedará comer "basura"... ¿Esa es la optimista? Preguntó el mandatario, y ¿cuál es la pesimista?; comandante, le dijeron, la "basura" no va a alcanzar para todos. Obviamente esta situación no aplica a Venezuela (por ahora) porque tenemos petróleo para comprar en el exterior algunos de los alimentos que necesita la población, pero el prospecto que ofrece la concepción económica en la reforma constitucional amenaza con un futuro económico muy sombrío si los precios petroleros dejan de subir. Alguien dijo que "Quien no aprende de experiencias pasadas está condenado a repetir sus errores", pero ese pareciera ser un maleficio omnipresente en la política económica de nuestros gobernantes. La historia económica venezolana está fraccionada en antes y después del petróleo. Antes de él éramos uno de los países más pobres del planeta, eminentemente rural y dependiente de una actividad agrícola y pecuaria altamente improductiva por la precariedad de las formas de producción predominantes, el latifundio y el conuco. La producción industrial era prácticamente inexistente y la gran mayoría de productos elaborados debía ser importada con lo poco que recibíamos de nuestras exportaciones de café y de cacao, básicamente. El petróleo transformó esta realidad porque, al decir de mi padre, permiti& Con una mezcla de ingenuidad y de buena fe, en Venezuela hay gente que todavía no valora hasta donde es capaz de llegar Hugo Chávez con su proyecto político. Después de haber estatizado la CANTV, la Electricidad de Caracas y las empresas de la apertura petrolera, el mensaje es muy claro: ningún sector económico está a salvo bajo el criterio estatista que el presidente suscribe. En declaraciones al diario Panorama, el 10 de septiembre de 2006, Hugo Chávez argumentó que el sistema financiero venezolano estaba ganado mucho dinero y que el gobierno iba a tomar medidas para apretarle las tuercas al sector bancario. Lo que no mencionó el presidente es que buena parte de esas ganancias se han originado en un proceso injustificable de endeudamiento público que adelantó su gobierno hasta 2006 y que con prácticas corruptas orquestadas desde el Ministerio de Finanzas, mediante la asignación de deuda pública a dedo y la negociación de bonos argentinos, le permitió a la banca ciertamente el logro de beneficios considerables. Lo he argumentado de manera sistemática: la concepción de socialismo, al estilo cubano, que sostiene Hugo Chávez es incompatible con el negocio bancario como hoy lo conocemos, al privilegiarse la banca estatal en lugar de la banca privada. Como parte del cerco que se está estrechando sobre el sistema financiero se inscribe la aplicación del impuesto a las transacciones financieras (ITF), con una tasa muy alta de 1,5%, en una especie de impuesto en cascada que encarece la actividad crediticia e inhibe la intermediación financiera, todo lo cual tiene su efecto sobre la inflación. Se trata de un impuesto que está paralizando la actividad financiera en Venezuela, hecho éste que llevó al capitán Vielma Mora a decla En los últimos años, particularmente a partir de 2003, se ha estado realizando un proceso de concentración de poderes, facultades y atribuciones en el Poder Ejecutivo y, específicamente, en el Presidente de la República. En algunos casos el proceso de referencia se efectúa en los hechos, sin mediación de reformas o disposiciones legales; en otros se ha recurrido al ordenamiento legal para modificarlo, en ejercicio de facultades extraordinarias concedidas por la Asamblea Nacional al Presidente. Lo cierto es que el cúmulo de atribuciones, funciones y obligaciones del primer mandatario no tiene precedentes en la historia democrática del país. En el campo económico, que representa el eje del poder real, la concentración que considero ha sido (es) de magnitud impresionante. El Presidente -que en el régimen venezolano y la tradición es poderoso- ha venido aumentando su dominio administrativo, de ordenación y disposición de recursos, favorecido, objetivamente, por el alza de los precios del petróleo; los ingresos generados en tal virtud podrían ser mayores si la producción de petróleo no hubiese declinado sensiblemente. Pero aún así, el volumen de recursos fiscales, financieros y cambiarios que maneja el Gobierno es de magnitud muy considerable. No cabe duda de que disponer de estos recursos sin restricciones significativas da poder. Además, ha venido ocurriendo que espacios funcionales y operativos, antes bajo autoridades específicas, han sido intervenidas por el Poder Ejecutivo, es decir, por el Presidente, valga el ejemplo, siempre en la preocupación colectiva, del sistema monetario. También el régimen cambiario, aunque en la ley es de la responsabilidad compartida del Ejecutivo y del Banco Central, en los hechos el primero es el que gobie "La Luna es una Cruel Amante", una de las más celebradas novelas de ciencia ficción de Robert A. Heinlein, relata el desenlace de una colonia penal de terrícolas ubicada en la luna cuyo proyecto de sociedad anarco-liberal termina gestando una rebelión liberadora contra la Tierra. Heinlein popularizó en esta obra la archiconocida frase "no hay tal cosa como un almuerzo gratis". Curiosamente, desde los años sesenta los economistas han utilizado esta metáfora para indicar que las decisiones, sean en el ámbito individual o colectivo, tienen un costo y en esencia están llenas de dilemas. Quizás por esta razón uno encuentra que entre las mejores cualidades de un asesor económico está descubrir o poner en el tapete estos dilemas. Hasta Colbert, hombre de desmedida devoción al rey más despótico de Europa, no dejó huérfano al monarca en dilemáticos asuntos concernientes a decisiones de Estado. Cuando el proyecto de desarrollo económico real se vio comprometido por el desgaste de las campañas militares, no dejó de advertirlo. La economía venezolana, desnuda por los viejos problemas no resueltos de nuestra incompleta modernidad, y presa ahora de una improvisada experiencia de voluntarismo, se muestra plena de dilemas. Algunos endémicamente devastadores para la economía nacional como el que hoy se presenta con el régimen de asignación de divisas. El contexto es el siguiente: El activo más perseguido por los residentes locales es "el dólar" (convendría preguntarse por qué). Este bien se genera en abundancia por un enclave controlado por el gobierno quien lo asigna a discreción a un tipo de cambio hoy día abiertamente sobrevaluado. El gobierno reclama para sí mismo una conducta nacionalis La Comisión Mixta de la Asamblea Nacional que recibió la Propuesta de Reforma Constitucional del Presidente de la República el 15 de agosto de 2007 aun mantenía el 14 de octubre la expresión "célula geohumana del territorio" como definición de comuna. La versión finalmente aprobada (entregada al Consejo Nacional Electoral el 2 de noviembre para activar el referendo aprobatorio), sustituyó la palabra "geohumana" por "social". Sin embargo, mantuvo el sentido de la expresión, que puede dar rango constitucional a políticas de desconcentración forzosa de la población. Sobre este aspecto discurren las siguientes páginas. 1. Células geohumanas y migraciones En su discurso ante la Asamblea Nacional, el Presidente de la República se refirió a comunidades, comunas y ciudades como "escalas", sugiriendo que varias comunidades conformarían una comuna y varias comunas una ciudad. Se citan a continuación las definiciones propuestas según la redacción original del artículo 16: La unidad política primaria de la organización territorial nacional será la ciudad, entendida ésta como todo asentamiento poblacional dentro del municipio, e integrada por áreas o extensiones geográficas denominadas comunas. Las comunas serán las células geohumanas del territorio y estarán conformadas por las comunidades, cada una de las cuales constituirá el núcleo espacial básico e indivisible del Estado Socialista Venezolano, donde los ciudadanos y las ciudadanas comunes tendrán el poder para construir su propia geografía y su propia historia. A partir de la comunidad y la comuna, el Poder Popular desarrollará formas de agregación c El aumento de los precios tiene dos caras. Una visible que se expresa en las cifras que mide y publica el Banco Central de Venezuela, la otra la oculta en el desabastecimiento. Las causas de la inflación en Venezuela están claramente identificadas, al prevalecer los déficits fiscales, el financiamiento monetario y la devaluación del tipo de cambio. Sin el entendimiento de estos elementos es muy difícil diseñar y aplicar políticas para abatir la inflación y por esa razón es que se observa a las altas autoridades monetarias y fiscales dando bandazos, disminuyendo el IVA o intensificando los controles de precios y de cambio cuando es visibles que tales medidas nada pueden hacer para detener el alaza de los precios. La inflación es un enemigo de la economía toda vez que afecta la competitividad al hacer más barato lo bienes importados y encarece nuestros productos en el mercado internacional, disminuye los salarios reales e impacta negativamente sobre la recaudación tributaria con lo cual se agudiza el desequilibrio fiscal. También la inflación incide sobre la asignación de los recursos al hacer más rentable actividades que socialmente no son las más apropiadas para un país. Por estas razones la lucha contra la inflación hay que tomarla muy en serio. Pero al lado de la elevación del costo de la vida, en Venezuela se está agudizando otro fenómeno, que guarda relación con la cara oculta de la inflación: la escasez. Ésta es cuantificada por el BCV pero sus datos desafortunadamente no se publican. La escasez de los productos de primera necesidad es un fenómeno típico de las economías fuertemente reguladas por el Estado, de las cuales los episodios socialistas, al estilo cubano, constituyen los ejemplos más notorios. En una econom& Gary, la ciudad del acero fundada al norte de Indiana tiene en sus haberes ser la cuna de dos conocidas figuras mundiales: Michael Jackson y Joseph Stiglitz. En un relato autobiográfico Joseph Stiglitz comenta entre sus recuerdos juveniles en Gary como fue golpeado por la infame imagen de la pobreza, el desempleo y la discriminación. Una carrera académica meteórica y un inmenso expediente de destacadas contribuciones lo llevaron a ganar muchos años después el Premio Nobel de economía. Escapando del frío y distante mundo académico, Stiglitz aceptó en 1992 formar parte del Consejo de Asesores Económicos del Presidente Clinton y cuatro años más tarde pasó a ser el economista jefe del Banco Mundial, desde donde denunció las prácticas del FMI cómo ideología al servicio de los mercados financieros y de los intereses de los norteamericanos. Stiglitz no necesita ya galardones. Su interés está centrado en entender los graves problemas vinculados a la evolución moderna del capitalismo. Reconoce en este modo de organizar la economía grandes virtudes. Pero discrepa de la fosilizada concepción neo-clásica de cómo funcionan los mercados, y por ello, reconoce también sus limitaciones. Su segunda visita a Venezuela en el marco del foro "Estrategias para Mercados Emergentes" ha encontrado detractores. En su gran mayoría, esperaban el discurso decisivo y frontal de una autoridad intelectual. Ignoraban que minutos antes había tomado el café en Miraflores. En su lugar encontraron a un hombre afable y lleno curiosidad que intentó responder a ciertas denuncias y angustias parroquiales con lo que conoce de su fresca observación del mundo. Stiglitz apuesta al éxito de las nuevas experiencias redentoras del Aunque faltan poco más de dos meses para terminar este año, los primeros indicios de la evolución de la economía en 2008 los ha presentado el Ministro de Finanzas a la Asamblea Nacional en el proyecto de presupuesto y el programa de endeudamiento del Gobierno para este año, cuya perspectiva es inquietante y en buena medida impredecible. El escenario inicial tendrá varios telones de fondo: la puesta en vigencia de la reconversión monetaria, la incorporación a la Constitución del articulado que, conforme al proyecto (si fuera aprobado por el electorado) y, en relación con éste, un nuevo modelo económico bajo el signo del socialismo bolivariano. No está de más mencionar el entorno internacional potencialmente crítico. En este complicado horizonte se asoman amagos de conflictos laborales y políticos, de tal manera que no estaremos en un paraíso terrenal. El presupuesto presentado monta a 137,5 millardos de bolívares nuevos, quizás algo menos de lo que resulte al cerrar las cuentas fiscales. Proseguirá la política de endeudamiento público, en parte para refinanciar la deuda existente y en parte para complementar recursos que se asignarán al gasto, ya que, como dijo el ministro, no se recortará. Como en ejercicios fiscales pasados y el actual el cálculo del ingreso petrolero se hace en base de un precio del petróleo de 35 dólares el barril, lo que implica un margen positivo con respecto al pronóstico de 70 dólares cuando menos. Este margen permitirá financiar créditos adicionales en el curso de 2008, lo que originará un segundo presupuesto; hay que tener en cuenta, además, la utilización probable de los recursos del Fonden y el gasto de Pdvsa en programas sociales, lo que configura un tercer Con motivo de la presentación del presupuesto nacional en octubre de cada año, el gobierno nacional anuncia la meta de inflación para el año siguiente. Este anuncio es de fundamental importancia toda vez que el mismo define, por una parte, la orientación general de la política económica y por la otra funge como un referente para el ajuste de determinados precios en la economía. En muchos países donde la política monetaria y fiscal se manejan con mayor seriedad que en Venezuela y donde los ministros del área económica tienen capacidad técnica, la meta de inflación es tal vez la declaración de política económica más importante de cada ejercicio económico y por esa razón los funcionarios se cuidan de hacer anuncios sin base porque con ello se pone en juego su reputación y éste es el activo más importante con el cual cuentan los ministerios de finanzas y los bancos centrales. A las autoridades fiscales y las del Banco Central de Venezuela no se les puede considerar seriamente los anuncios que formulan por cuanto carecen del prestigio para hacer cumplir sus compromisos. En 2006, el BCV y el Ministerio de Finanzas plantearon que la tasa de inflación se situaría en un rango entre 10% y 12%. Al final del año ese indicador cerró en 17%, sensiblemente superior al valor anunciado. Lo peor de todo fue que el BCV promovió más bien una política pro inflacionaria al bajar de forma consecutiva la tasa de interés, para estimular el gasto con lo cual afectó lo que le quedaba de credibilidad. Es más, el ministro de las finanzas públicas de ese año, Nelson Merentes, estuvo asegurando que se cumpliría la meta cuando era evidente que se trataba de un imposible. El resultado fue que las cifras El Presidente de la República elaboró su propuesta de reforma con el fin de adaptar y dotar a la Constitución de "elementos que consideren el avance hacia la ruptura del modelo capitalista burgués", para lo cual sugiere, entre otras cosas, "desmontar la superestructura que le da soporte a la reproducción capitalista" y sentar las bases para lograr "nuevas relaciones de producción, nuevas formas de propiedad, democratización del capital que permita el control del poder popular en la producción y distribución de bienes y servicios". Con esta propuesta anuncia un paso en "un largo tránsito" hacia el socialismo, que requeriría etapas sucesivas de "un proceso de destrucción de los elementos de la vieja sociedad que todavía permanece (incluyendo el soporte para la lógica del capital)". Las "nuevas relaciones de convivencia humana basadas en la equidad, la justicia social y la solidaridad" requerirán, según el Presidente, de "muchos años, resultando un proceso de quiebre generacional". Sólo durante la etapa que comenzaría con la nueva Constitución "existe claridad que el Modelo Socio-Productivo ... es un modelo de economía mixta" (sic) con preponderancia de las llamadas "empresas de la economía social". Durante la transición no se "niega a la propiedad privada, siempre y cuando ... esté en función social". Luego de esta etapa no se garantiza la conservación del modelo mixto. Por esta larga transición entre capitalismo y socialismo, al nuevo "Modelo Económico Productivo" promovido por el Estado se le califica de "intermedio" (Art. 112). Su construcción supondría "la preponderancia de los intereses comun Un título largo habría sido "Stiglitz: ¿Capitalismo Solidario o enfoque antiyanki radicalmente ingenuo -es decir, chavista de la globalización?". Porque este afamado Nobel de Economía fluctúa entre esos dos extremos: por un lado, una visión comprensiblemente ingenua de la relación entre la economía y la política y, más aún, entre la economía y la ética; un estar ajeno al tema central que hoy discute la filosofía posmoderna: la brutal precariedad del hombre; y, por el otro, un asomo incipiente a la necesidad de darle al capitalismo y a la globalización el contenido moral que no tienen. Y habló de una visión comprensiblemente ingenua, porque no sólo Stiglitz, sino el conjunto del stablisment intelectual económico gringo apenas se está asomando a los complejos problemas que plantea la relación ética-filosofía-economía. Pero antes de entrar en materia, gracias a Universia y al Banco de Venezuela, por la oportunidad de dictar esa breve charla -introductoria a Stiglitz- ¡ante la casi totalidad de los rectores y vicerrectores de las universidades venezolanas! Fue una bella experiencia volver a sentir ese humanísimo miedo escénico que no saboreábamos desde hace 40 años. Gracias a todos y en particular a Ugalde por sus palabras de aliento. Reconozcamos primero los méritos de Stiglitz y dejemos sus carencias para el plato fuerte. Su crítica a la versión más extrema de la teoría económica liberal es incontrovertible. Solemos decírselo a algunos amigos con los que compartimos la defensa radical de la economía de mercado: ésta no puede fundarse en la creencia ingenua de que alguna mano invisible regula aut El artículo 113 del proyecto de reforma constitucional es un mar de incertidumbre al exponer los distintos tipos de propiedad y expresamente jerarquizar en el último lugar la propiedad privada., sobre la cual se dice además que debe ser legítimamente adquirida, sin que se precise el alcance de ese término. Además en dicho artículo no se establece la propiedad como derecho. Según la ideología del socialismo del siglo XXI actualmente predominante no se acepta la noción de propiedad de los medios de producción sino más bien la posesión personal sobre los bienes de consumo, tal como se establece en el texto constitucional de Cuba fuente de inspiración y de donde se ha copiado al calco lo que ahora se pretende instaurar en Venezuela. En este sentido no hay elaboración sino una vulgar copia de un modelo históricamente fracasado. Se deduce de la norma referida que el criterio prevaleciente en el gobierno es la propiedad estatal de los medios de producción aunque ello se encubra con el seudónimo de propiedad social. Ésta es aquella que teóricamente le pertenece a la sociedad y es la que no existe en Venezuela por cuanto lo que está consolidando el gobierno es el predominio monopolista del Estado sobre la economía nacional. Actualmente puede afirmarse sin ambigüedades que el principal agente monopolizador en Venezuela es el sector público, el cual ha crecido hasta conformar un obeso e ineficiente capitalismo de Estado que está amenazando con engullir las finanzas públicas. La sustitución del principio que consagraba el derecho a la propiedad por otro con una concepción vaga e imprecisa, en un régimen presidido por Hugo Chávez con la vocación autocrática y hegemónica que lo caracteriza p El anuncio de la entrada en escena de un impuesto sobre la s transacciones financieras de las personas jurídicas, tendrá una inevitable secuela de comentarios y opiniones que complicará el ya enrarecido ambiente político del país. Las primeras lecturas que suscitará, obviamente tendrán lugar en la aldea de la oposición, toda vez que la mencionada tasa impositiva solo se hará visible, para quienes manejan ese tipo de transacciones desde la chequera de una persona jurídica y, obviamente, estos fríos personajes, por lo general, están ubicados en la acera del frente. Desde el punto de vista ortodoxo, un anuncio semejante suele ser percibido con la estridencia del aullido del hombre lobo durante la luna llena, anticipando su voraz y sanguinario apetito, al menos ese es, en términos muy gruesos, el discurso que ha antecedido la aplicación de la medida, sobretodo, porque la instrumentación efectiva de la misma tiene lugar luego de diversas operaciones de colocación de títulos valores por parte del gobierno en los mercados financieros internacionales, buscando sangre fresca para ser vertida en las venas de la economía nacional. Sin embargo, esas operaciones, de suyo torpes y onerosas, no son lo suficientemente ágiles para enjugar los recurrentes déficits transitorios de la caja de la tesorería nacional, los cuales son consecuencia del desfase en el timing[1], por una parte, de la dinámica del gasto interno, signado en la actualidad, por enormes costos de gobernabilidad y, por la otra, por la lentitud relativa de cómo se hacen efectivos los ingresos petroleros en las arcas de la tesorería nacional. Todo ello, obliga al gobierno a diseñ Legalmente existe en el país un tipo de cambio único y estable; también un régimen de control integral de cambio desde febrero de 2003. Debe existir, por tanto, estabilidad en los niveles circulatorios de la economía: liquidez monetaria, equilibrio fiscal, precios, al mismo tiempo que en la economía real, entre oferta u demanda de bienes y servicios, lo que, entre otros indicadores, debe reflejarse en la balanza de pagos en el sentido de equilibrio. Desde luego, esto no existe en la realidad. Lo que se observa es un conjunto de desequilibrios crecientes, brechas cada vez más amplias, inestabilidad, incertidumbre y expectativas contradictorias. En la perspectiva casi inmediata (al comenzar 2008) dos hechos importantes se harán efectivos: la reconversión monetaria y la reforma constitucional. Estimo conveniente tratar de la cuestión de la multiplicidad y dispersión de los tipos de cambio: el oficial controlado, de bolívares 2.150 por un dólar de Estados Unidos, y los que se evidencian al margen del control, y que se ha dado en llamar paralelos o implícitos. Al efecto, parecen existir los siguientes: el determinado virtualmente por la negociación de la tercera emisión de los Bonos del Sur, de 2.350 bolívares; el que se determina (o determinaba) mediante las acciones de la CANTV, de 2.900; el que podría denominarse dólar relación monetaria entre la liquidez (M2) y las reservas internacionales netas del BCV, de 4.550. Desde luego, el que se estima como dólar paralelo efectivo, que se sitúa en 5.500 bolívares. Este cuadro de tipos de cambio configura una especie de cambios diferenciales de hecho. En el pasado tuvimos cambios diferenciales legales, por necesidad de la economía; sin embargo, la complejidad de ese régimen, la afluencia de divisas petroleras y las La propaganda de la reconversión monetaria enfatiza que con esa medida de política económica Venezuela va a contar con una moneda fuerte y con un país fuerte. Es más, los estilistas de la reconversión hablan de que "Aquí hay fuerza". ¿Cuál fuerza?, ¿dónde está la fuerza? Ha sido tan contradictoria la posición de los voceros oficiales y oficiosos del BCV, que en realidad da lástima ver cómo se ha degradado la capacidad técnica de la directiva del BCV, salvo las excepciones del caso, de individualidades que han tenido el tino de clarificar el alcance de la reconversión. Así, por una parte hablan de bolívar fuerte intentando significar que la nueva moneda va a tener mayor capacidad de compra y que será una muestra de la renovada confianza en signo monetario. Por la otra, explican que la reconversión tiene un efecto neutro, es decir que nada cambiará con la eliminación de los tres ceros al bolívar. Si esto último es lo que privará, entonces es un sinsentido denominar a la nueva moneda bolívar fuerte y mucho menos decir que con esa acción se pretende bajar la inflación como se han aventurado a decir algunos osados. Un bolívar fuerte podría surgir en el contexto de un conjunto de políticas económicas entre las cuales las medidas del fisco se encaminen a eliminar en Venezuela el sesgo a la devaluación de tipo de cambio que genera una gestión financiera del gobierno marcada por el déficit de las cuentas públicas. Contrariamente, la política fiscal de este gobierno está sembrando las condiciones para un ajuste, tarde o temprano, toda vez que se ha colocado en una senda de gasto que no puede seguir financiando, debido al crecimiento desbocado del ámbi Estuve en Lima en un Congreso de Economía, en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. Gracias al rector Luis Bustamante y a Daniel Córdova, decano de economía, por la invitación. Y gracias en Venezuela a Ricardo Zuloaga, Fernando Salas y tantos otros amigos de Cedice, que hace ya más de 20 años me indujeron al pensamiento liberal. Con profundo afecto los recordé en Perú, evocando pedazos de una vieja canción limeña: "Yo saludo tocando el ala de mi sombrero y tú agitas con donaire tu pañuelo. No se estila, ya sé que no se estila, que te pongas en el ojal¿". El evento estuvo dedicado a analizar el rebrote marxista que vive América Latina, el regreso a la barbarie que -de México a Buenos Aires- nos amenaza. El choque entre dos izquierdas: la totalitaria de Chávez y la moderada de Lula. Moderación esta que no impide radicalismos y desmadres como el que acaba de estallar, con la inclusión en las escuelas brasileras de la exaltación al maoísmo y a los crímenes masivos de su Revolución Cultural. Frente a esta brutal amenaza del neocomunismo chavista, el pensamiento liberal y la centroderecha se yerguen y se crecen como una poderosa esperanza. El discurso de Aznar, la presencia de Toledo en la sala y la ponencia de López Murphy, candidato presidencial argentino, dieron fe de ello: la competitividad, la democracia liberal, el Estado de Derecho y la libertad individual siguen siendo los pilares que a finales del siglo XVIII plasmaron ya la posibilidad de un modelo de sociedad por el que vale la pena exponer la vida. Un aspecto importante del proyecto de reforma constitucional del presidente Chávez es lo relativo a la clasificación y definición de diferentes tipos o modalidades de propiedad. En todas las constituciones que ha tenido la República -que son muchas- el derecho de propiedad es reconocido bajo la condición de que cumpla con la función social, lo que es propio de la democracia. En el proyecto de Chávez, se enumeran tipos posibles de propiedad, lo que da idea de la pluralidad de la estructura económica, ya que la proporción más significativa de la propiedad es la que se aplica a la actividad económica para la creación de riqueza. La propiedad sobre bienes de consumo es esencialmente individualista y familiar y su disfrute y disposición están vinculados con la libertad. La propiedad privada se ejerce sobre medios de producción y los bienes creados por su intermedio. Se interpreta que este derecho permanece en la reforma, aunque su espacio económico estaría sujeto al propósito del Estado de ampliar su propio espacio económico, lo que se haría en parte a expensas del privado. Interesa en esta nota la diferenciación y la implementación entre propiedad del Estado y propiedad social, distinción necesaria y de mucha proyección. Propiedad del Estado existe en todas partes del mundo, ya que ciertos bienes son indispensables para el funcionamiento de los poderes públicos. Cuando el Gobierno se hace empresario, dentro de su estrategia de intervención y participación en la economía, esta franja de su propiedad y gestión debe ser asimilable a la privada y, por tanto, sujeta a un tratamiento diferenciado. Un ejemplo que viene al caso es el de la actividad petrolera, bajo el control del Estado; pero su gestión debe ser separada del resto Banco Central: «... si vamos a ver, más ha contribuido el gobierno al enriquecimiento de la banca que el Banco Central.» / Jornada de 6 horas: «... En términos macroeconómicos, ...se puede llegar a este beneficio si el nivel de productividad global en el país lo justifica, ...lo cual indicaría una etapa avanzada de desarrollo, que Venezuela no ha alcanzado.» / Inflación: «El curso de la inflación el próximo año será impredecible...» El Banco Central no enriquece a los banqueros El ciudadano presidente de la República, Hugo Chávez Frías, en su último programa dominical afirmó, entre otras cosas, que el Banco Central ha contribuido al enriquecimiento de la banca privada del país, en lugar de favorecer a los sectores menos afortunados. Según mi conocimiento de tantos años sirviendo, de una u otra forma, al Instituto Emisor, éste no ha realizado de manera directa y específica operaciones o transacciones que tengan por efecto un aumento de las ganancias del sistema financiero privado. En primer lugar, en cuanto al otorgamiento de créditos, según las modalidades legales y funcionales de descuento, redescuento, anticipo y reporte, poco solicitan, si es que alguna vez aislada, este beneficio, en razón de la elevada liquidez que después de la crisis de 1994/1995 se ha mantenido en el país, en relación con los ingresos petroleros y el gasto público derivado de éstos, acrecentado por la deuda pública externa, además de la resistencia que siempre han manifestado esas instituciones a recurrir al cr&eac Una de las nuevas corrientes en economía es estudiar el crecimiento económico desde el punto de vista microeconómico, haciendo hincapié en la empresa como motor de crecimiento. El estudio del clima de inversión y de factores que crean empresas prosperas y empleos, permite examinar la dinámica del desarrollo y de reducción de la pobreza desde una nueva perspectiva. (Smith y Hallward-Driemeier, 2005) El clima de inversión es definido como el cúmulo de factores que moldea las oportunidades e incentivos para que las empresas inviertan productivamente, creen empleos y crezcan sustentablemente. Esencialmente, el clima de inversión se refiere a un conjunto de factores económicos, legales, institucionales e incluso culturales que afectan el ambiente de negocios en el que las empresas se desenvuelven y como tal tiene muchas dimensiones: geográfica, competencia, instituciones, protección a los derechos de propiedad, impuestos, funcionamiento de los mercados financieros, laborales, etc. (Penfold y Rozenman, 2006). El clima de inversión en Venezuela ha venido deteriorándose desde hace tiempo. Entre los factores fundamentales que han ocasionado esto están, lo político - institucional, lo cual se refleja en lo económico. Por ejemplo, al aprobarse una nueva Constitución, deben modificarse aquellas leyes que pudieran contraponerse a sus disposiciones. En Venezuela, algunas de las nuevas leyes emitidas son claramente inconstitucionales. La constitución de 1999 establece que ninguna normativa legislativa puede tener efecto retroactivo[1]; sin embargo, el Decreto Nº 1.427[2] de agosto de 2001, estipula que el aumento del ingreso mínimo (salar La presentación del proyecto de reforma constitucional por parte del presidente Hugo Chávez representa un paso adelante en su propuesta de establecer en Venezuela un régimen socialista muy semejante a lo que fueron los episodios del socialismo real, cuyo cadáver insepulto lo representa el Gobierno de Cuba. No se trata de un socialismo moderno, acorde a estos tiempos, sino una combinación fatídica de las aberraciones más prominentes que caracterizaron a la concepción soviética, marcada por tres elementos: el estatismo, la concentración del poder y el culto a la personalidad. Al analizar el texto sugerido se puede concluir que el mismo representaría un golpe de Estado legalizado por cuanto se intenta presentar como una reforma lo que en realidad es una modificación radical de la estructura política y económica de Venezuela, asunto que debería ser materia de una Asamblea Nacional Constituyente. En efecto, en los principios fundamentales de la Constitución Nacional se establece en su artículo sexto, lo siguiente: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”. La incorporación de una ideología política, en este caso el socialismo, como doctrina del Estado En una especie de jugada cómplice con el Gobierno, la directiva del Banco Central de Venezuela ha realizado unos procedimientos contables que reflejan dos situaciones dilemáticas. Por una parte, pueden expresar un desconocimiento muy grave de prácticas contables generalmente aceptadas, evento que luce difícil en virtud de la alta capacitación técnica de los profesionales del BCV encargados de elaborar los estados financieros de la institución. Por la otra, se trataría de un intento de ocultar la descapitalización que está sufriendo el instituto emisor con motivo de la expoliación de la cual es objeto al transferirle al Ministerio de Finanzas su principal activo, las reservas internacionales, con el propósito de que financie el gasto público. Todo esto ha surgido a propósito de la publicación de los estados financieros del BCV correspondientes a junio de 2007, donde ha ocurrido algo verdaderamente insólito: una instrucción de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban) del 17 de julio de 2007 ordenándole al BCV la realización de un asiento contable se aplicó retroactivamente al mes de junio de 2007 con el objeto de camuflar el hecho que el BCV registra la pérdida total de su patrimonio. Lo que ha hecho el Directorio del BCV entre septiembre de 2005 y junio de 2007 va a pasar a la historia como uno de los actos de mayor irresponsabilidad y barbaridad desde el punto de vista de los principios de la contabilidad. Así, cuando a finale Brevísima historia de las empresas públicas en Venezuela Leyes heredadas desde la colonia garantizaron a Juan Vicente Gómez el dominio de los yacimientos petroleros venezolanos. Por ello su gobierno pudo fijar condiciones al otorgar concesiones a empresas extranjeras para su explotación. Aunque estuvieron atemperadas por las carencias tecnológicas de los venezolanos y por las recordadas consecuencias del belicoso nacionalismo de Cipriano Castro, al finalizar la dictadura el petróleo había aportado ingresos significativos a los presupuestos públicos. Para entonces algunos venezolanos advirtieron posibilidades y peligros en la existencia de esta importante fuente de riqueza. Entre ellos Arturo Uslar Pietri intuía que el petróleo podía ser una “maldición” para Venezuela, por ser un recurso agotable y en buena medida independiente de las capacidades productivas del país de entonces. Sin embargo, también anticipaba oportunidades. Si los recursos provenientes de una actividad destructiva y temporal permitían crear condiciones para que surgieran actividades creadoras y permanentes, Venezuela podría asegurar su futuro. En “Sembrar el petróleo”, publicado en 1936, escribió: “Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya de c En su discurso de salida como ministro de la Defensa, el General Raúl Isaías Baduel advirtió sobre una situación que este cronista ha venido planteando desde 2005: la conformación y fortalecimiento en Venezuela de un sistema de capitalismo de Estado que en el nombre del socialismo se está apoderándose de los principales medios de producción y distribución de bienes y servicios del país. Alertó también el general Baduel acerca del peligro que significa la insistencia en repetir los experimentos del llamado socialismo real acerca del cual el presidente Hugo Chávez siente especial nostalgia y admiración al alabar lo que fue la desaparecida Unión Soviética y su constante elogio del régimen cubano. En esos episodios, soviéticos y cubanos, el tono lo marcó un Estado omnipresente que fue copando todos los espacios de la vida ciudadana con una estructura estatal que asfixiaba la propiedad privada en sus diversas modalidades, pequeñas, medianas y grandes y donde los trabajadores eran simples empleados del Estado y jamás propietarios de las empresas fundamentales de la sociedad. Tal vez el antecedentes más cercano del capitalismo de Estado en Venezuela ocurrió durante el frenesí que representó la Gran Venezuela, entre 1974 y 1978, cuand “Este es un socialismo petrolero. No se puede concebir el modelo económico que queremos construir en Venezuela si no incluimos la gota petrolera. (…) Con el petróleo haremos la revolución socialista”. Hugo Chávez, Aló Presidente del 29 07 07 En ese mismo “Aló Presidente” a que se refiere el epígrafe, el presidente Chávez mostró extrañeza por la multa impuesta por el CNE a Rafael Ramírez, ministro de Energía y Petróleo y presidente de PdVSA, por aquél discurso “rojo, rojito” a sus empleados, en plena campaña electoral. “Tendrán que multarme a mi también” dijo[1], identificándose con esta violación flagrante del artículo 145 de la Constitución. Es decir, el petróleo y los ingresos que de su explotación se derivan no son de la nación venezolana, sino de una parcialidad política que, con el pretexto de un “Socialismo de Siglo XXI”, pretende su usufructo para perpetuarse en el poder. La confesión presidencial también precisa lo que ya todos sabíamos en torno a su proyecto: Se trata de un socialismo de reparto, que no tiene nada que ver con el “desarrollo de las fuerzas productivas” que pregonaba Marx. Si bien el viejo alemán se equivocó de plano con el papel de los incentivos en la mejora de la productividad, Chávez simplemente se desentiende de ello. Mientras los precios petrolero El ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, al reconocer –por vez primera en mucho tiempo-, la realidad de la inflación como fenómeno persistente en Venezuela, puso de manifiesto que la meta oficial del alza de precios al consumidor en el área metropolitana de Caracas, era de 1.2% para este año; anunció, sin enunciarlas, medidas para abatir la inflación. La incidencia de la rebaja del IVA ha sido prácticamente insensible para los consumidores, aunque seguramente el Fisco Nacional la resentirá como una reducción de ingresos tributarios. La acumulación de los aumentos de precios al detal el primer trimestre del año fue de 8%; se requeriría que en el segundo semestre el índice acumulado para ese período fuera de 4% para lograr la meta oficial propuesta, lo que es a todas luces improbable. La estimación más moderada para 2007 podría ser de 16%, prácticamente semejante a la tasa de inflación del año pasado, que fue de 17%. Las presiones inflacionarias persisten en dos niveles: coyuntural y estructural. Los factores del primero son, en primer lugar, valga la redundancia, el creciente gasto público que este año podría ascender a Bs. 150 billones, cantidad que hace algunos años era inconcebible. En este aspecto hay que mencionar algunas circunstancias; la dispersión del gasto en varias agencias gubernamentales (central, regional, municipal, institutos autónomos, empresas del Estado), lo que dificulta el control fiscal, administrativo y de gestión; luego, la oportunidad del gasto, es decir, parece como si no fuese programa Ante la ausencia de cifras sobre los ingresos y gastos del gobierno, por parte del Ministerio de Finanzas, la publicación del Boletín Mensual del BCV permite formarse una idea parcial de lo que acontece en el campo de las finanzas públicas en Venezuela. Se está transformando en una práctica cotidiana que PDVSA y las autoridades fiscales oculten información fundamental para estructurar una valoración adecuada del comportamiento de la economía nacional. Las cifras emitidas por la empresa petrolera a parte del retraso que presentan no son en absoluto confiables, a punto tal que debe recurrirse a fuentes tales como la OPEP o la Agencia Internacional de la Energía para conocer los barriles de petróleo que produce y exporta Venezuela. Los datos sobre los ingresos y gastos correspondientes al lapso enero-abril de 2007 con relación al año previo permiten concluir que la gestión fiscal del gobierno central de Venezuela cerró con un déficit de Bs. 1.711 millones, equivalente a US$ 796 millones, tal como se documenta en el cuadro anexo. Este descuadre de las cuentas fiscales ha ocurrido en un contexto en el cual los precios de los hidrocarburos han experimentado un aumento significativo, hecho éste que refleja un patrón de vulnerabilidad fiscal que se ha profundizado en Venezuela desde 2003 y frente al cual el gobierno luce con las manos atadas. En la economía venezolana se ha acentuado una especie de paradoja fiscal al concurrir en ella simultáneamente mayores precios del petróleo con la aparición de pronunciados déficit fiscales. En la confor Cuando en 1921 o 22, los comunistas rusos triunfaron finalmente en la guerra civil que sucedió a la Revolución Bolchevique, descubrieron que necesitaban con urgencia un respiro, un break, que les permitiera reorganizar la economía mientras consolidaban su poder político. Durante los ocho años siguientes mantuvieron y reforzaron entonces el modelo capitalista de economía, en una etapa que se conoció como la NEP, la Nueva Política Económica. Fue además el período feroz de las luchas fratricidas que le permitieron a Stalin matar o exiliar a todos sus adversarios y convertirse, hasta 1953, en dictador totalitario absoluto. El sistema de precios que regía en la Rusia zarista fue destruido y en 1989, con el derrumbe del Muro de Berlín, los comunistas descubrieron que no hay otra forma de organizar una sociedad que disponer de alguna estructura que relacione los valores de todos los bienes. Chávez parece que no ha descubierto esa verdad elemental y se empeña en destruir cuanto antes el sistema de precios que, con todas sus fallas, le permite a la economía venezolana funcionar. Habla el Comandante de que su socialismo va a permitir la propiedad privada -y albergábamos la esperanza de una NEP criolla- pero está lanzado exactamente en sentido contrario. Ya es evidente que no se trata de la simple regulación de precios, lo que está empezando a ocurrir es algo radicalmente distinto: ¡¡es la pretensión de establecer cuánto "debe" valer cada uno de los bienes que circulan Nuestra Petrolera, perturbada por escándalos de corrupción, violación de normas de licitación y sana administración, de leyes como la de Trabajo y otros vicios, será diversificada, de acuerdo a la voluntad del teniente coronel (que es la única que vale): siete PDVSAs que se ocuparán de igual cantidad de actividades ajenas a la petrolera en la Faja Petrolífera del Orinoco (FAPO). Frente a esta propuesta, tal vez sea permitido (aunque nunca se sabe) recordar que el Centro de Estudios del Desarrollo – CENDES – de la UCV hizo un memorable trabajo sobre esta región. Escribíamos el año 1977 cuando Alberto Quirós Corradi, presidente de MARAVEN, se dirigió al CENDES, para proponernos el estudio de la FAPO, con miras a diseñar un plan para su desarrollo diversificado y sustentable. Fernando Travieso, Director, y José A. Silva Michelena, Coordinador de Investigaciones, consultaron con la comunidad y se aceptó el encargo, por cierto el primer contrato que logró el CENDES con la industria petrolera. Todos sus miembros académicos se involucraron y trabajaron largos meses en la región. En la primera fase, limitamos la investigación al diagnostico de la parte sur de la FAPO (estados Monagas y Anzoátegui), para extenderla luego a otras partes. Nos interesaba destacar las características de las sub-regiones, relacionarlas entre si y evaluar como se transformarían con la explotación del potencial petrolero. Al mismo tiempo, estudiamos prospectivamente las tendencias previsibles y diseñamos estrategias sobre hacia dónde ir, por qué, para qué, cómo y cuándo. Visualizamos los obstáculos y las ventajas de estar relacionada la FAPO con la región industrial de Guayana. Y planteamos estra Había esperado demasiado el directorio del Banco Central de Venezuela (BCV) para adoptar acciones en el orden financiero con el objeto de contener la tasa de inflación. Las autoridades monetarias lucen aturdidas y desconcertadas ante el empuje que tienen los precios a pesar de los controles de precios y de cambio vigentes y de las medidas que en febrero anunció el gobierno, las cuales hasta ahora lucen ineficaces para detener la subida de los precios y calmar las expectativas inflacionarias. Todo ello en un contexto en el cual la credibilidad de quienes diseñan e implementan la política económica está severamente deteriorada toda vez que la meta de inflación anunciada para 2006 se incumplió y la correspondiente a 2007 va a correr igual suerte. Así, el 10 de julio de 2007, el BCV acordó las siguientes disposiciones con el propósito de aliviar las tensiones inflacionarias: 1. Aumentar la tasa de interés de los depósitos de ahorro desde 6,5% a 8,0%. 2. Incrementar la tasa de interés de los depósitos a plazo de 10% a 11%. 3. Aumentar la tasa de encaje legal desde 15% a 16% de forma inmediata para luego levarla hasta 17% a partir del primero de octubre. 4. Auspiciar un ligero aumento de la tasa de interés sobre los certificados de depósitos que emite el BCV al introducir el plazo de 56 días con una tasa de interés de 11%, al tiempo que eliminó el plazo de 14 días. 5. Fijar una tasa de encaje de 13,75% sobre las inversiones cedidas, hasta alcanzar 17%. La justificación que ha esgrimido el BCV es que este paquete incentivará el ahorro y se contendría el exceso de la liquidez y todo ello ayudaría a moderar la in «Hay que combatir la idea de que es posible que lleguemos a ser un país pobre. En mi opinión tenemos apenas 20 o 25 años para evitar ese riesgo.» Ha sido y es generosa la tierra venezolana, en el suelo y en el subsuelo. La riqueza natural se ha transformado en riqueza económica mediante la explotación por el trabajo ayudado por la tecnología. Noventa años de historia del petróleo han marcado para siempre la historia nacional. Todavía queda por delante una larga temporada en que el petróleo seguirá haciendo historia. En parte han sido años de lucha persiguiendo dos objetivos relacionados: la integración real de esta actividad a nuestra economía y la capitalización igualmente real de sus proventos para lograr el desarrollo integral de la nación. Se han obtenido éxitos parciales en esa lucha casi secular: se ha estabilizado la industria petrolera (el subsuelo es propiedad inalienable de la nación venezolana) y se ha aplicado alguna proporción del ingreso petrolero al mejoramiento del país y de la población. No es posible negar que algo se ha hecho para abrir camino al desarrollo: infraestructura física, saneamiento del territorio, crecimiento de la población, surgimiento de las ciudades, aumento de la esperanza de la vida de los venezolanos, ampliación de la capacidad de defensa de la salud y de la formación humana, establecimiento de industrias básicas y manufactureras, progreso agrícola, entre otras realizaciones. ... (... continúa) El antecedente más cercano de la reconversión monetaria en Venezuela fue el intento realizado entre 1995 y 1996, cuando el gobierno de Rafael Caldera procuró establecer una caja de conversión mediante la cual se instauraría a una tasa de cambio fija e inmodificable para la paridad entre el bolívar y el dólar. Esa propuesta, abalada en Venezuela por cierto funcionario que en aquella administración calderista, detentaba una alta posición, era sustentada por el profesor Steve Hanke, promotor de esta idea para todos los países de América Latina. Desde el BCV la oposición fue contundente y la idea no pasó de ser un saludo a la bandera. Posteriormente, en 2001 desde el gobierno del presidente Hugo Chávez se planteó la realización de una reforma monetaria para disminuir la inflación, esta vez con el apoyo del mismo funcionario, ahora desdoblado de calderista en ferviente revolucionario. No solamente estaba dedicado a mercadear la caja de conversión sino también la dolarización de la economía venezolana. Quienes en ese tiempo ocupábamos cargos técnicos en el BCV confrontamos tales pretensiones por absurdas toda vez que evaluábamos que la disminución que experimentaba la inflación entre 1998 y 2000 se debía exclusivamente al anclaje del tipo de cambio, por cuanto la política fiscal conspiraba contra la estabilidad de los precios. Afortunadamente para Venezuela, con la devaluación del bolívar de febrero de 2002 y el rebrote inflacionario de ese año, que hizo saltar la tasa de inflación de 12% en 2001 a 32% en 2002, los hechos nos dieron la razón y con ello se le ahorró a Venezuela la aplicación de una reforma monetaria que hubiese terminado en un fracaso monumental porque ella se hubiese inaugurado en medio de una cr El Socialismo es absolutamente inviable, entre muchas otras razones, porque ninguno de sus ideólogos -empezando por Marx- abordó jamás la pregunta crucial: ¿qué significa ser humano? Ninguno se planteó la necesidad de una antropología, es decir, el reto de entender este ¡enigma indescifrable! que es el hombre. O, peor aún, el Socialismo es inviable porque -sin la menor reflexión acerca de qué es lo humano- pretende imponernos por la fuerza una visión de lo que dicha noción significa, unos valores morales arbitrarios. El Comunismo es absurdo, en fin, porque sin saber qué es el hombre ¡pretende producir uno nuevo! A diferencia del Socialismo, el Capitalismo y la Economía de Mercado tienen detrás suyo tres o cuatro mil años de antropología; una reflexión profunda acerca de las miserias del espíritu, que nos permite hoy captar los pequeños márgenes de humanización que tenemos, los tenues resquicios por los cuales el hombre -y en consecuencia el Capitalismo- pueden hacerse mejores. Nada del iluso Hombre Nuevo cheguevarista; tan solo un Ser Humano y una sociedad ligeramente mejores. A pensar sobre todo ello está dedicado nuestro libro Capitalismo Solidario versus Socialismo del Siglo XXI, editado por diario El Nacional y que acaba de salir. En ¿Qué significa pensar? Martín Heidegger cita estos versos de Hörderlin: "Un signo somos, indescifrado,/ Sin dolor somos, y en tierra extraña/ Casi perdemos el habla". Tal vez el gran poeta alemán -¡o el traductor!- en lugar de "indescifrado" debió haber dicho "indescifrable". Porque eso es lo que somos, una realidad (espiritual) absolutamente incognoscible, ¡a pesar de los esfuerzos qu «En Venezuela, actualmente, no se cumple lo ordenado por la Constitución. No existe la seguridad alimentaria…» Toda comunidad para subsistir requiere, en primer lugar, un abastecimiento seguro y oportuno de alimentos. Estos deben estar disponibles para todos los habitantes a precios reales que les permitan su adquisición en concordancia con sus ingresos reales. Los alimentos básicos deben ser obtenidos mediante la producción propia, por lo que la agricultura tiene una lata prioridad en la actividad económica y debe ser realizada en condiciones de seguridad por personas dedicadas a aquella, para lo cual la comunidad, a través del órgano competente, debe asistir a los agricultores en cuanto requieran para la producción: tierras cultivables, instrumentos de trabajo, insumo, créditos, asistencia técnica, entre otros suministros. Al mismo tiempo hay que garantizarles al acceso al mercado a preciso satisfactorio. Son elementales exigencias para la seguridad alimentaria que es un componente básico de la seguridad económica nacional y de la entera seguridad del país. La Constitución de la República vigente, en su artículo 305, ordena: “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral y en consecuencia garantizará la seguridad alimentaría de la població Interesante en extremo ha sido el debate que han sostenido Emeterio y Monedero pero creo que ambos deberían abandonar el nivel básico de la discusión. Son ya varios los episodios en los que se han esgrimido más o menos los mismos argumentos, sin avanzar mucho el uno sobre el otro. No tengo cómo hacer llegar mis comentarios a Monedero, pero a Emeterio sí. Es lo que intento con estas breves notas con las que espero incitar a la presentación de nuevos argumentos, hasta cierto punto, más avanzados. Comienzo por preguntarle a Emeterio: ¿Por qué sostienes que Marx está equivocado cuando dice, según tu lectura, que el trabajo es la única fuente de valor? ¿Es que piensas que existen otras formas de valor, además del trabajo, o es que tu tesis es que el trabajo no es ni genera valor en absoluto? Si es esto último te pregunto: ¿Existen o pueden existir, desde el punto de vista de que el trabajo no engendra valor, objetos valiosos que no incorporen alguna forma de trabajo, ni siquiera el necesario para obtener la apropiación del objeto? ¿Es, entonces, que el valor surge o puede surgir fuera del intercambio (valor intrínseco) y no que un objeto solo tiene valor frente a otro en el acto de cambio? Entonces ¿ El esfuerzo de los empresarios y de la gente de negocios en Venezuela está enfrentando retos formidables impuestos por el Estado con el objeto de asfixiar a la empresa privada en sus diferentes modalidades, pequeñas, medianas y grandes. No resulta muy difícil descubrir que la política del gobierno va dirigida a socavar las bases de la actividad del sector privado que en Venezuela se ha constituido desde hace más de cincuenta años, con el objeto de sustituirla tanto por la acción directa del Estado en la economía como por la de nuevos empresarios, surgidos bajo el paraguas del gobierno. Durante la gestión del presidente Chávez el ámbito de actuación del sector público ha crecido de forma significativa hasta el punto de abarcar actividades económicas que van desde la elaboración de camisas hasta la producción de vehículos militares pasando por la operación de líneas áreas y agencias de viajes. Esto ha implicado que el Estado tenga que hacer un esfuerzo considerable para sufragar los gastos de esas empresas que registran pérdidas consecutivas, lo cual se le resta recursos financieros al gasto social, especialmente en salud y educación. Pero no solamente se trata de que el Estado se haya involucrado en la producción de bienes donde nada tiene que buscar sino que también ha estrechado el cerco regulatorio, mediante la imposición de normas y acciones que en vez de facilitar la actividad económica la obstaculizan, como las que se muestran en el cuadro. Principales restricciones a la actividad econó Maoista, Trokista, Anarquista o cualquiera de los otros epítetos que se usan en la tradición de las revoluciones verdaderas o falsas son tomados generalmente muy en serio y a veces en forma casi religiosa por quienes se los adjudican o comparten. Hemos escuchado algunas de estas expresiones por funcionarios de la actual administración, que se las adjudican. En el caso del Presidente de la República pierde uno la posibilidad de ubicarlo en uno de ellos, dadas sus ejecutorias, su contexto y evolución. En cualquier caso, en tiempo reciente se ha tomado por iniciativa recordar o usar el nombre de Antonio Gramsci para hablar de hegemonía y bloques históricos. Fue este italiano el que alguna vez dijo de manera intensa que la sociedad socialista a construir no consistía en sustituir un orden por otro sino que se trataba de construir el orden en sí. Claro que, la terminología, indudablemente que en este activista y pensador tuvo su historicidad en su oposición al nuevo orden de los fascistas que enfrentó. No es Gramsci un pensador rígido, tampoco amodorrado. Una mente amplia y flexible que abordó numerosos aspectos que pueden encontrarse en frases cortas de sus cartas y cuadernos de la cárcel, entre otros medios. Su historicidad además deriva de las luchas de los núcleos obreros de la Italia de comienzos del siglo XX –pero, además, en el contexto de la aparición del bolchevismo-. Como pasa en otros casos, trasladar sin mayores conocimientos o detenimientos el pensamiento de Gramsci a la realidad venezolana actual es realmente una temeridad. Gusta el Presidente actual en hablar de hegemonía. En realidad dice Gramsci, pensando indudablemente en su percepción de las sociedades europeas, que la sociedad civil es la hegemonía pol&iacut Las cifras del BCV, referidas al comportamiento de la economía nacional durante el primer trimestre de 2007, reflejan la acumulación de importantes desequilibrios tanto en la balanza de pagos como el área fiscal que van a conducir a un ajuste del tipo de cambio oficial, más temprano que tarde. La balanza de pagos registra el movimiento de divisas entre los residentes de Venezuela y los del resto del mundo y está conformada por dos cuentas, la corriente que contabiliza principalmente el movimiento de las exportaciones y las importaciones y la cuenta financiera que considera los flujos de capital. Cuando la balanza de pagos registra un déficit es porque se gastó más recursos en moneda extranjera de lo que le ingresó al país y ello se expresa en una caída de las reservas internacionales. La información del BCV sugiere que la balanza de pagos acumuló un déficit de US$ 5.606 millones entre enero y marzo de 2007, el mayor, al menos, de los últimos diez años, todo ello en medio de un auge sin precedentes de los precios del petróleo. La cuenta corriente de la balanza de pagos tradicionalmente ha sido superavitaria debido a los elevados ingresos petroleros que recibe Venezuela. Sin embargo, los datos de los primeros tres meses de 2007 indican que el superávit se redujo a la mitad con relación al observado en igual lapso de 2006, al pasar de US$ 7.004 millones a US$ 3.662 millones. Este deterioro de la cuenta corriente se explica, por una parte, por la disminución de las exportaciones petroleras y por la otra por el desproporcionado incremento de 46,8% de las importacio La economía venezolana ha venido creciendo, desde 2004, a tasas verdaderamente elevadas, que promedian 11% anual, prácticamente sin precedentes en el país. La apreciación general es que se trata de una reacción a la declinación de la actividad económica que se registró en años anteriores. Otra apreciación es la de que tal crecimiento ha sido posible gracias a los elevados precios del petróleo, que han permitido ingresos sustanciales, cuya utilización mediante el gasto público ha estimulado extraordinariamente la demanda de bienes y servicios, especialmente de consumo y, en razón de ello, ha reactivado el aparato productivo. La recurrencia a la importación ha sido posible por la disponibilidad de divisas; pero la importación pone en dificultades a la producción interna. La necesidad de inversiones para aumentar y mejorar la capacidad productiva se deja sentir cada vez más y no se evidencia una política efectiva para la inducción de esa inversión. No basta con crecer a elevadas tasas: hay que procurar que el contenido del producto corresponda a las necesidades económicas y sociales del país, a corto, mediano y largo plazo. Se trata de que el producto contribuya a la elevación del nivel de vida y de su calidad. Un aspecto significativo es que la actividad económica en expansión requiera mayores cantidades de fuerza de trabajo y que, por tanto, se generen ingresos para la mayoría social. La reproducción endógena de la demanda es condición indispensable para que Le he reiterado a Monedero que la teoría marxista del valor es radicalmente falsa. Es una burda mentira decir que "la fuente exclusiva del valor de una mercancía es el trabajo que ella requirió". Si a un capitalista ¡o a una cooperativa comunista! se les ocurre producir más de un bien que sobreabunda -y aunque él requiera de mucho trabajo- su valor, sin duda, será mínimo. Si, por el contrario, producen un bien muy escaso, pero que requiere de poco esfuerzo ¿cree el amigo lector que la mercancía que usó más trabajo valdrá más? ¿O -apelando en este caso al amor al prójimo- deberían valer lo mismo? ¿O, simplemente, la más escasa vale más? Y le he insistido en que si la teoría del valor es falsa, falsas serán también la teoría de la plusvalía, la de la "explotación del hombre por el hombre" y la de la Revolución. Lo esencial de Marx es mentira ¡y por eso fracasó el comunismo! Esto lo sabe ya todo el mundo y, por ello, ningún intelectual serio asume hoy el marxismo; por mucho que Juan Carlos (JC) repita que el barbudo "sigue vivo" y que él fue "la mejor cabeza del pensamiento social del siglo XIX". ¡Cómo serían las demás! Monedero -que tonto no es- se da cuenta de su error ¡y lo acepta explícitamente en su Carta Abierta! Usando muchos recursos retóricos, pero lo acepta. Veamos: "¿La fuente del mal? El error de Marx al señalar al trabajo como única fuente de valor. Hijo de su tiempo, asumió que detrás del precio de una mercancía estaba el trabajo necesario para elaborarla. Trasladar ese trabajo a precios era, él mismo lo sabía, un ejercicio difícil. No lleg&o Desde hace más de un año he venido advirtiendo que el plan económico y político de Hugo Chávez está incompleto si el Gobierno no toma el control del sistema bancario nacional. La razón es obvia: el nivel de gasto público en que la administración de Hugo Chávez ha situado la economía venezolana requiere de infusiones permanentes y crecientes de liquidez para lo cual los ingresos petroleros y no petroleros se han tornado absolutamente insuficientes. Ya el Gobierno despojó al BCV de una buena parte de las reservas internacionales hasta el extremo de hacer del instituto emisor de Venezuela la caricatura de un banco central, al dejar al bolívar debilitado y con elevadas expectativas de devaluación. Ahora Chávez va por los bancos privados. Ello se corresponde con una concepción de la política y la economía donde el Estado, en lugar de la sociedad, es el eje central alrededor del cual debe girar la economía y la vida de las personas. El socialismo del siglo XXI, al igual que los experimentos fracasados del siglo XX, tiene una matriz profundamente estatista. El Estado venezolano ha venido armando un verdadero conglomerado de entidades financieras que en el corto plazo se constituirían en el factor hegemónico de la actividad bancaria nacional, tanto por el volumen de depósitos como de créditos. Pero esta estructura bancaria es insuficiente para los fines de su revolución, según el criterio de Hugo Chávez, y por esa razón ha plant Ya se están manifestando signos evidentes de que la ingenua creencia de que los precios altos del petróleo llegaron para quedarse eternamente se hace cada vez menos sustentable, agregándose con ello, un peligroso y explosivo ingrediente a la crisis política venezolana. Hasta ahora los abultados ingresos petroleros han permitido sufragar una incierta transición hacia un nuevo orden societario en un ambiente de relativa paz social. Esta era de elevados precios, cuyo inicio se remonta al año 2000, parece estar siguiendo fielmente un guión determinista. Hoy, siete años después, la comparación fáctica del presente con la evocación del relato bíblico de la profecía de José, interpretando un sueño del faraón Paró, como el futuro advenimiento de un período de siete años de vacas flacas al término de un similar período de vacas gordas, le crispa los pelos a cualquiera. Sin embargo, hay una importante diferencia entre ambos momentos. En aquella remota circunstancia, la divina decisión del omnipotente faraón, fue la de prestar atención a las palabras de José, su fiel asesor, las cuales tuvieron el poder persuasivo suficiente para convencerlo en la toma las medidas n La fanfarronería propia de este régimen ofrece una reconversión monetaria hacia algo que llaman “bolívar fuerte”, sin embargo, el desprecio que siente y manifiesta por la economía, se expresa en el desmantelamiento de las instituciones económicas y del aparato productivo que, entre otros monstruos, le da vida y fuerza a la inflación y a la desconfianza, dos de los más terribles males que hacen sumamente débil a nuestro signo monetario, por encima del aparentemente alto nivel de reservas internacionales, sea cual sea la realidad de ese nivel. Las reservas internacionales suelen verse como expresión de la fortaleza de una moneda; en Venezuela han sido tradicionalmente el principal respaldo del dinero emitido por la autoridad monetaria y un seguro para nuestras futuras importaciones. En entrega anterior explicamos que el avance de la inflación interna neta no ha sido compensado con u Las cifras publicadas por el BCV, correspondientes a la inflación de abril, sugieren que la presión sobre los precios se mantiene. Con una tasa de inflación anualizada de 19,4% en abril el Gobierno se aleja de la meta inflacionaria de este año establecida en 12%. Es preciso recordar que desde que se instauró el control de cambio en enero de 2003 hasta abril de 2007, la tasa de inflación acumula un aumento de 105%, lo cual, en un entorno donde el tipo de cambio oficial se ha mantenido literalmente sin modificaciones sustanciales, se ha traducido en incrementos de los costos de producción internos, lo que ha hecho que la economía venezolana haya perdido competitividad. Esto último ha propiciado que Venezuela transforme en un inmenso depósito de bienes importados de todo tipo, en detrimento de la producción y el empleo nacional. Es claro que tanto el Banco Central como el Ministerio de Finanzas están perdiendo la pelea contra la inflación y por esa razón, de manera equivocada, todo el esfuerzo por abatir el alza de los precios ha recaído sobre el Seniat, Indecu y la Guardia Nacional. Estos organismos se han concentrado en luchar contra fantasmas toda vez que sus acciones no atacan la causa de la inflación, la cual reside tanto en un aumento desproporcionado de la demanda como en una insuficiencia de la oferta nacional, como resultado de la política de exterminio del establecimiento industrial y agropecuario de Venezuela que ha venido adelantado el presidente Chávez. Por ello, las redadas del Seniat y el Indecu contra comerciantes y productores lejos de inhibir las fuerzas inflacionistas de la economía las están potenciando al exacerbar el fen&oac Uno de los daños más severos que la política del presidente Chávez le ha hecho a Venezuela ha sido la liquidación institucional del Banco Central de Venezuela hasta convertirlo en una especie de caja chica del Gobierno. Para todos los fines relativos al diseño e instrumentación de la política monetaria puede afirmarse sin ambigüedades que Venezuela carece de un instituto emisor. Parte del sometimiento del BCV comenzó cuando en 2000 se modificó la práctica contable instituida con el objeto de entregar utilidades cambiarias ficticias para financiar el déficit fiscal. Otro episodio ocurrió en 2003 cuando Hugo Chávez presionó hasta la humillación a las autoridades monetarias para que le entregaran un millardo de dólares con la excusa de que necesitaba recursos para fomentar los planes agrícolas. Un directorio sumiso le entregó tres millardos de dólares, los cuales seguramente se perdieron toda vez que la producción agrícola de Venezuela actualmente es menor que la del año 2003 y la tendencia importadora del país se ha reforzado. No había tales proyectos agrícolas que financiar como se pudo comprobar más tarde. El punto culminante de la destrucción del BCV vino con la reforma de su ley en julio de 2005, cuando con la complicidad de parte del Directorio del BCV se consumó una barbaridad en términos económicos cuya naturaleza inconstitucional es evidente. Con la creación del Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden) se permiti&oacu Agradezco la nutrida asistencia al debate con Juan Carlos Monedero en la UCV. Fue un placer decirle a estudiantes chavistas -y a Monedero!- que El Capital de Marx no es ninguna obra científica, como ellos creen, sino una ristra de inconsistencias que dan pena. Monedero mostró toda su solidez el domingo pasado, en El Universal, al afirmar que: "Si uno lee a Marx, encuentra elementos y predicciones incorrectas. Pero su análisis del capitalismo es absolutamente válido hoy". El que un español diga esto sólo acepta dos hipótesis: a) que no entendió El Capital; o b) que cree que a los de las Indias Occidentales se nos puede decir cualquier cosa. ¿Sabrá él que tanto la Crítica de la Economía Política, o sea, el Fetichismo de la Mercancía, como el Materialismo Histórico, los dos pilares del Marxismo, son profundamente inconsistentes? La cara de Monedero se tensó mientras oía la síntesis de las tres tesis falsas de El Capital. Y hasta una amiga entrañable, Adicea Castillo, ternura de toda la vida, luchadora social eterna, adversaria del mercado pero también de Chávez, le dijo a Fanny: "tu marido me revolvió el izquierdismo con su defensa del capitalismo". Falsas La primera de esas tres tesis falsas, la Teoría del Valor, dice que las mercancías derivan su valía exclusivamente del trabajo que contienen. La segunda: que -por ello- toda la ganancia que el capitalista obtiene es riqueza que éste le expropia al obrero. Es la famosa Teoría de la Plusvalía, antesala de la Teor Durante la década de los 60, el premio nóbel Wassily Leontrieff[1] publicó un estudio sobre la economía norteamericana en el cual muestra como, durante los veinte años siguientes a la segunda postguerra, el contenido de factor capital era mayor en sus importaciones que en sus exportaciones. A primera vista este resultado resulta paradójico porque no es el que se espera de la primera potencia tecnológica mundial. La respuesta al enigma se halla en el hecho de que una cantidad importante de las importaciones de Estados Unidos era producida por capital oriundo de ese país, operando extramuros en la conformación de enclaves capital-intensivos para la exportación hacia Estados Unidos. Hoy, recordamos este hallazgo como la paradoja de Leontieff. Hace pocos días el ministro Giordani emitió la sentencia de que era necesario moderar el crecimiento económico para controlar el desabastecimiento insumos, refiriéndose especialmente a los insumos para la construcción. En principio, tal afirmación es correcta solo bajo ciertas y determinadas circunstancias. ... (... continúa) Los casos más patéticos de corrupción durante la gestión de Hugo Chávez son los de naturaleza financiera. Ciertamente, un entramado de complicidades, silencio y falencias institucionales han permitido la gestación e impunidad de casos notorios de irregularidades administrativas que en cualquier país civilizado hubieran concluido con la apertura de investigaciones para luego dar lugar a los actos de condena a los implicados. El primero de esos casos se refiere a la confesión pública por parte del Presidente de la República de que se habían utilizado los recursos acumulados en el Fondo de Inversión para la Estabilidad Macroeconómica (FIEM) para un propósito diferente al establecido en la ley. A ello siguió en 2002 la asignación de bonos de la deuda pública a una casa de bolsa, Cedel, en un proceso absolutamente carente de transparencia, lo que llevó a la defenestración del entonces presidente de Bandes, Jorge Pérez Mancebo quien en su justificada defensa alegó que la negociación la había realizado el Ministerio de Finanzas de entonces. Igualmente, en este despacho se fraguó el pago de unas notas promisorias supuestamente emitidas por el desaparecido Banco de Desarrollo Agropecuario (Bandagro) en 1981 por más de US$ 600 millones que se intentaron cobrar cuando el 8 de agosto de 2003 desde la Consultoría Jurídica del Ministerio de Finanzas, salió un dictamen que aseguraba que esos títulos valores (notas promisorias) debían ser cancelados una vez La emisión de bonos ha situado en la opinión pública la cuestión del financiamiento de nuestra industria petrolera. Entre los objetivos de esta emisión, cuya característica principal es la de poder ser adquiridos en bolívares, está el de absorber liquidez monetaria con el fin de aliviar la presión inflacionaria que viene del lado de la moneda; serán negociables en el mercado secundario en procura de divisas, lo que los caracteriza como deuda externa, debido a que a la postre irán a la cartera de inversionistas foráneos. Aunque son bonos –y no acciones- virtualmente implican una opción al patrimonio de la estatal Petróleos de Venezuela y, además, preferencial. La deuda de esta corporación venezolana se eleva así a magnitudes considerables y los inversionistas no dejan de pensar que, en última instancia, la garantía de estas obligaciones está representada por las reservas de hidrocarburos con las que cuenta el país, en principio inalienables. No es extraño que una empresa concurra al mercado de capital para obtener recursos que le permitan financiar sus inversiones; tampoco que utilice el mercado financiero, de corto plazo, para hacerse de liquidez y superar dificultades transitorias de caja. Todo ello si los estados financieros de la empresa considerada muestran una estructura sólida y un fluir de fondos satisfac Al concluir la colocación del nuevo endeudamiento de PDVSA por US$ 7.500 millones, la deuda de la empresa petrolera al primer trimestre de 2007 habrá alcanzado a US$ 12.000 millones al contabilizarse US$ 1.000 millones tomados a préstamos con el banco BNP de Francia y US$ 3.500 millones con la empresa japonesa Mitsui-Marubeni. Este ritmo al cual se está endeudando PDVSA tiene su explicación en el hecho de que la compañía consumió todo su flujo de caja de 2006 en una espiral de gastos no vinculados al negocio petrolero que ha resentido sus finanzas. No tuvieron las autoridades fiscales ni los administradores de PDVSA la prudencia de aprovechar la coyuntura de un mercado petrolero excepcionalmente favorable para fortalecer un fondo de ahorro como era el FIEM con el objeto de contar con recursos para apuntalar los planes de la empresa. Optaron por una política de gasto sin tasa ni medida y ahora deben concurrir a pedir dinero prestado ante unos venezolanos ávidos, que utilizan los bonos de PDVSA no para ahorrar sino más bien para adquirir dólares. La gran falacia de esta operación de emisión y colocación de la mayor proporción de deuda que se haya hecho en Venezuela consiste en presentarla como una forma para financiar la expansión de los negocios de la empresa cuando en realidad de lo que se trata es de tapar el déficit de una gestión sin transparencia en el manejo de gigantescos fondos públicos y la ejecución de proyectos nacionales e internacionales tales como el aporte a las escuelas de samba en Brasil, una compaña publicitaria dispendiosa tanto en Venezuela co Varios asesores internacionales fueron escuchados en el Instituto Nacional de Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria (Inapymi), donde aportaron sus ideas sobre "prosumidores", "Merkados Comunitarios de Trueque" y "Bonos de Trueque". La Agencia Bolivariana de Noticias resumió sus declaraciones en una nota titulada "Trueque bolivariano no sustituirá moneda nacional", publicada el 27/11/2006. Dicha nota comienza como sigue: En medio de la euforia de los elevados precios del petróleo que han devenido en ingresos fiscales como nunca había disfrutado Venezuela, llegó la hora de revisar las cuentas de la industria con el objeto de evaluar su viabilidad financiera y con ello alertar sobre los problemas que pudiesen presentarse de seguir el actual curso del manejo de la principal empresa del país. Ya es un hecho notorio la caída del nivel de producción de Venezuela, determinado por la contracción del esfuerzo productor propio de PDVSA como se presenta en el gráfico. Ello hubiese representado una calamidad nacional de no haber mediado el fuerte incremento de la producción de los convenios operativos y las asociaciones estratégicas, conformados tras la apertura petrolera. No obstante las críticas que se puedan formular a su concepción e instrumentación, tanto los convenios operativos como las asociaciones estratégicas de la Faja del Orinoco permitieron levantar un nivel de producción que alcanzó mas de un millón de barriles diarios de petróleo que PDVSA no estaba en condiciones de producir debido a la falta de inversión, la cual fue suplida por las empresas extranjeras con recursos por más de US$ 15.000 millones a partir de 1997. La lógica del manejo de la industria petrolera y su relación con el fisco nacional se ha trastocado. En efecto, se ha desvirtuado el modo en que debe funcionar y operar una empresa de las dimensiones de PDVSA a la cual se le ha impuesto una carga directa en la forma de programas socia «El intercambio entre parejas de países tiene el inconveniente, por lo general, de que las partes no tienen igual dimensión ni poder económico similar…» Las ideas o propósitos de crear una asociación continental de comercio, inversión y cooperación tecnológica bajo el signo del multilateralismo, con el objetivo de llegar a una unión económica, definidas en dos posiciones bajo las denominadas de ALCA y ALBA, han quedado aparentemente atrás y en su lugar se han emprendido o propiciado tratados bilaterales de libre comercio entre parejas de países, lo que se ha convertido en un campo de confrontación; ésta se define, entre otros aspectos, por el neoliberalismo, bandera atribuida a EEUU., y el bolivarianismo que el Gobierno de Venezuela promueve en América Latina. El tema que deseo tratar ahora es la practica bilateral. Venezuela ha procurado celebrar acuerdos con varios países, entre otros con Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Nicaragua y Cuba. Por su parte, Estados Unidos ha promovido tratados de libre comercio con Colombia, Panamá, Costa Rica, Perú, Chile, Brasil, y Uruguay, entre otros. El intercambio entre parejas de países tiene el inconveniente, por l El Ministerio de Finanzas presentó ante la Asamblea Nacional la Memoria y Cuenta correspondiente a 2006, bajo la gestión de Nelson Merente. Como ha sido la tradición en ese documento, se expone el estado de las finanzas públicas del país y se esboza información sobre los resultados, en términos de los ingresos y gasto público y el financiamiento recibido. Extrañamente el Ministerio de Finanzas no proporcionó información correspondiente a la gestión fiscal al limitarse a publicar en el anexo estadístico que acompaña a la Memoria y Cuenta el detalle de los ingresos pero no del gasto público ejecutado por el Gobierno Central. De está manera, casi concluido el primer trimestre de 2007, todavía no se conoce el cierre de las cuentas públicas de Venezuela. Llama poderosamente la atención la omisión de la cifra de gasto público durante 2007. Afortunadamente, el BCV, en su Boletín Mensual correspondiente a diciembre de 2006 permite clarificar la situación de las finanzas públicas de Venezuela. El aspecto más resaltante es de nuevo el saldo rojo de la gestión financiera del Gobierno Central como resultado del crecimiento vertiginoso del gasto público el cual aumentó en términos nominales en 48,1% frente a unos ingresos fiscales que si bien se expandieron fueron insuficientes para cubrir las erogaciones del Gobierno en un año electoral donde estaba en juego la Presidencia de la República. Así, en 2006 el déficit se ubicó en Bs. 2.284 millones (US$ 1.060 millones) con relación a una situación de virt 1. En una economía de ingresos medios bajos, como es Venezuela, en la que más de la tercera parte de los hogares se encuentra por debajo de la línea de pobreza y más del 10% de las familias están en situación de pobreza extrema, no tiene fundamento la afirmación de que la inflación es el resultado del exceso de dinero. En consecuencia, no deben esperarse resultados favorables, sobre el nivel de los precios y el abastecimiento interno, de la aplicación de remedios neoclásicos concebidos para economías desarrolladas y con pleno empleo de los factores de producción (inexistencia de factores ociosos) En Venezuela la desocupación está en el orden del 10% y la tasa de informalidad es muy superior al 40% de la ocupación. 2. En Venezuela el problema es el déficit de bienes, especialmente de alimentos y productos de consumo básico e insumos para su producción. La producción y las importaciones están muy por debajo de sus niveles de equilibrio de pleno empleo. La razón principal de esto es la baja productividad del trabajo y los bajos salarios promedios, pues determinan un mercado interno de reducidas proporciones. 3. La persistencia de niveles nominalmente elevados de precios del petróleo propicia la búsqueda de alternativas para las necesidades de combustible. El gas natural asociado o no a la extracción del petróleo es uno de los más inmediatos y utilizados, pero tiene sus inconvenientes y limitaciones. El carbón mineral es otro combustible, históricamente presente en todas las combinaciones energéticas, pero también con restricciones en su manejo y la contaminación ambiental. La hidroelectricidad es una alternativa “limpia” y relativamente barata, aunque sujeta al riesgo de que las fuentes hidráulicas que la alimentan sufran agitación o fluctuaciones amplias. Ahora se recurre al etanol, un producto derivado de vegetales como la caña de azúcar, el maíz y desechos, que pretende presentarse como un sustituto del petróleo. Para producir etanol se requieren cultivos en gran escala de superficies agrícolas extensas y apropiadas y a costos diferentes en distintas regiones del globo. El etanol tiene la ventaja de no ser contaminante y de que las fuentes que lo producen son renovables. Según estimaciones de expertos, en el largo plazo, en el mejor de los casos, el etanol podrá complementar al petróleo y el gas, en una proporción no superior al 15% del total de la “dieta energética” y sólo principalmente como combustible liviano, al nivel de la gasolina, pero no para los requerimientos de combustibles pesados o semipesados (diesel oil, fue oil y otros), por lo que no es en verdad una amenaza para la preponderancia del petróleo y del gas. Inclusive países petroleros, como el nuestro, pueden ensayar la producción del etanol para enriquecer su balance energético. Hay que mencionar, por ahora, que para Debajo de la superficie de nuestro territorio existen enormes yacimientos de petróleo y hace muy poco tiempo desde que tenemos conciencia de ello. La era petrolera, es decir, la era de su utilización como hoy la concebimos, alcanza tan solo los escasos cien años. Por otra parte, sin embargo, la existencia de petróleo como sustancia orgánica se remonta a millones de años atrás. Existen algunas teorías sobre su formación. Quizá la más popular y difundida de ellas, es la que plantea que el petróleo es un “cementerio de dinosaurios”. En todo caso, cualquiera que fuese su origen, su existencia ha ido disminuyendo muy rápidamente en forma cada vez más acelerada de modo que, la razón de la cantidad de tiempo que nos tome agotarlo, entre la cantidad de tiempo que la naturaleza se tomó en formarlo es algo así como de cien años contra centenares de millones. Desde esta perspectiva, la presencia de los seres humanos sobre la tierra, se hace efímera, si de nuevo la comparamos con el tiempo de existencia de nuestro planeta como tal. Así, manteniendo este último orden de escala cronológica, la inminente desaparición del petróleo crudo podrá ser percibido por la deidad universal, como un acto de prestidigitación: ahora lo ves, ahora no lo ves. En fin, el famoso y trillado, mas no realmente comprendido, todo es relativo. Hoy, gracias a la cámara (relativamente) lenta de nuestra percepción universal de las cosas, estamos viviendo cada ínfimo detalle de ese infinitesimal drama de la era en la que todo se mueve en el mundo de los humanos, gracias a la explotación del petróleo. El calificador “efímero” es una cara Según la Real Academia de la Lengua Española, chucuto significa “una cosa que resulta incompleta o deficiente”. Esta calificación le calza perfectamente al intento del Gobierno de Venezuela de aplicar una reconversión monetaria en la coyuntura económica actual. En una especie de torneo para ver quien comete más errores conceptuales, Rodrigo Cabeza, Ricardo Sanguino, Armando León y ahora el presidente del BCV, Gastón Parra, han dado cado uno su versión sobre lo que inicialmente denominaron reforma monetaria. Al principio hablaron de que la reforma ayudaría a bajar la inflación a un digito y se atrevieron a decir de números específicos: 3,0% anual. Posteriormente expresaron que la reforma monetaria serviría exclusivamente para facilitar las transacciones y por esa razón tomaron prestado el nombre de reconversión monetaria. Ahora vuelven a mencionar el bolívar fuerte como si se tratase de un bolívar con mayor poder adquisitivo que el anterior, cuando al mismo tiempo hablan de reexpresión o redenominación de las unidades monetarias. ¿Quien entiende este acertijo? Tal vez la principal virtud de esta reconversión monetaria es que facilita sacar las cuentas a mano y se ocupa menos espacio en el papel y en las tablas del programa de computación Excel. En una alocución en cadena nacional de radio y televisión, realizada el 8 de marzo de 2007, el presidente del BCV, acompañado por los directores, puntualizó que la reconversión monetaria contribuiría a fortalecer la moneda y a lograr la estabilidad La emisión del Bono del Sur ha significado el reconocimiento de tres realidades de la economía venezolana que están a flor de piel. En primer lugar, la existencia de una nivel significativamente elevado de exceso de liquidez, como resultado del incremento del gasto público. En segundo término, que es financieramente desfavorablemente mantener el ahorro en bolívares y que por tanto hay que optar por monedas fuertes y finalmente, es visible la elevada preferencia del público por la divisa estadounidense, lo que preludia una devaluación del tipo de cambio. Después de que algunos argumentaran que la liquidez monetaria se correspondía con la fase de crecimiento que experimenta la economía venezolana, la puesta en el marcado de títulos por US$ 1.500 millones, que fueron devorados literalmente por demandantes ávidos de dólares, refleja que existe un descalce entre una expansión de la cantidad de dinero en circulación y su correspondiente demanda, hecho éste que está detrás de la aceleración de la tasa de inflación y de la depreciación del bolívar en el mercado paralelo. Adicionalmente, en la medida en que la tasa de inflación se ha colocado en 20,4% anual en febrero de 2007, en esa misma medida se ha deteriorado la remuneración al ahorro, toda vez que el BCV no ha modificado la estructura de las tasas de interés, por cuanto las autoridades monetarias están utilizando la inflación como un mecanismo para licuar la deuda del instituto emisor. En este sentido fue que resultó bienvenido el exhorto del presidente Hugo Chávez para que los venezolanos sacaran sus capitales de Venezuel En la teoría económica se utiliza el anglicismo de crowding out, para arquetipificar el efecto que produce la concurrencia del gobierno por la obtención de recursos financieros disponibles, es decir el crédito interno neto de la banca nacional con el fin de financiar sus deficits transitorios de caja, emitiendo papeles negociables con un rendimiento atractivo para la banca con la condición de riesgo soberano, es decir, el riesgo de que un gobierno no honre sus compromisos financieros como consecuencia de un cambio en la direccionalidad de sus políticas. La palabra crowding out, alude al desplazamiento sustitutivo y exclusivo de la inversión privada inducido por esta acción del gobierno, como destino final de los recursos financieros, disminuyendo eventualmente la función de intermediación inherente al sistema bancario. Aquí la precisión semántica de la palabra: eventualmente, es de crucial importancia, en virtud de que se producirán efectos sobre la economía categóricamente diferentes, dependiendo del destino final que se le asigne a los recursos obtenidos por esta vía. La práctica continuada de financiar el déficit público con emisión de instrumentos fiduciarios, desplaza a la inversión privada por dos vías simultáneas y trasmite la señal de un Estado torpe y vilipendioso en la prosecución fiscal según el manual de comportamiento del buen deudor difundido y legitimado por el Fondo Monetario Internacional. La primera y más evidente, es que, siendo el crédito interno neto una cantidad finita de recursos comp Hay realidades ineludibles que no se pueden eliminar por decreto Luego de un acercamiento a Leopoldo López y Gerardo Blyde, volvemos a Haiman El Troudi, Juan Carlos Monedero y al libro Empresas de Producción Social (EPS). No sin antes agradecer a Juan Carlos su amable oferta de una conversación personal. Ojalá se concretase un diálogo - o al menos un café - acerca de la inviabilidad del Socialismo. En nuestro artículo de hace 15 días, Del Trueque a la Barbarie, comentamos la creencia -explícita en nuestros dos jóvenes autores- según la cual el trueque excluye el valor del cambio: un error grave, pero más bien pequeño, si se lo compara con el que hoy analizamos, la idea de una sociedad centrada exclusivamente en la producción de Valores de Uso, o sea, la exclusión radical del Valor de Cambio. Leamos esa visión en Monedero y El Troudi: "En la actuales condiciones históricas, ninguna economía escapa a la influencia del capitalismo. La Venezuela encaminada hacia el Socialismo del siglo XXI, debe aprender a coexistir en algunos casos, y a resistirse en otros, a esa influencia, mediante el desarrollo de modos de producción no capitalistas, donde la obtención de bienes y servicios se oriente¿ a la producción de valores de uso". Y mas adelante: "Al tiempo que las EPS se orientan hacia los valores de uso en vez de hacia los valores de cambio, ese retorno social debe armonizarse con la necesida El vocablo “mercado” parece provocar en algunos cierto sopor, cual acto reflejo de Pavlov, perro y campana mediante. Pero, cuando decimos “mercado”, ¿de qué estamos hablando? No por pocas razones, hoy en día prevalece la avasallante tendencia a identificar mercado con capitalismo. Aunque, si a ver vamos, los griegos y romanos de la antigüedad constituyeron sociedades profusamente mercantiles y, sin embargo, no fueron capitalistas. Ciertamente, el capitalismo es una economía de mercado, pero no la única que ha existido ni tampoco la única posible. Frente a la elementalidad de suponer que “mercado” es, apenas, el de Coche o el de Quinta Crespo, en nuestras escuelas de economía, quizás, hemos contribuido a “deshumanizar” el vasto y poderoso sentido de aquella manera de organizar la sociedad. En el otro extremo, el de la formalidad analítica, para fundamentar sofisticados -y no innecesarios en el nivel universitario- modelos explicativos, encontramos definiciones como: “El mercado es el lugar geométrico de los puntos del plano, etc., etc.”. Y a veces olvidamos indicarle a los estudiantes que el mercado es, ante todo, una manera de relacionarnos los humanos. Cuando un individuo entrega “x” cantidad de su mercancía “A” a cambio de “y” cantidad de una mercancía “B” perteneciente a otro individuo, efectúa un acto que entraña una subjetividad muy especial. Supone, primero, que ambos sujetos del intercambio son propietarios de las mercancías “A” y “B” respectivamente; y segundo, que se reconocen como formalmente iguales. Como son iguales pueden < La nueva escuela institucional sostiene que las instituciones y el grado de su calidad son las causas para que se de el desarrollo económico de una nación. Pero, ¿qué son las instituciones? Douglas North las define como las reglas de juego de una sociedad, bajo la cual, los diferentes actores –consumidores y compradores- pueden interactuar de tal manera que los costos de transacciones en los que se incurre al momento de realizar un intercambio entre agentes económicos, sean los más bajos posibles. Así, siendo bajos los costos de transacciones, la eficiencia de un sistema económico mejora. Es de señalar que existen instituciones y organizaciones en una sociedad. Las instituciones –que fueron definidas en el párrafo anterior- es un conjunto de leyes o normas sociales y, las organizaciones son personas jurídicas representadas por una persona natural. Las instituciones, de manera general, tienen la finalidad de apoyar al sistema de mercado. La critica de la corriente institucionalista hacia los neoclásicos, consiste en objetar el hecho de que el mercado por si solo, funciona eficientemente cuando existen múltiples compradores y vendedores. Lo cierto es que, el sistema de mercado debe encontrarse soste Conocida cada vez con más nitidez la naturaleza del socialismo del siglo XXI, que el presidente Chávez pretende instaurar en Venezuela y que se traducido en un crecimiento vertiginoso del estatismo en la economía, una de las preguntas que con más insistencia ronda actualmente en el país es la siguiente: ¿se atreverá Hugo Chávez a estatizar la banca? ¿Si se está en una ola de es estatización general porqué no hacerlo con la banca, si ella puede considerarse como una actividad estratégica? Vistos el contenido y la forma en que se estatizó la CANTV y las empresas eléctricas, la respuesta no admite ambigüedad: Hugo Chávez es capaz de eso y otras cosas. Sencillamente es un asunto de tiempo. Como está asentado en la Biblia en el Libro del Eclesiastés: todo tiene su tiempo. Si Hugo Chávez fuese un socialista moderno, la respuesta a la interrogante sería esperanzadoramente negativa. Pero como “por sus frutos los conoceréis”, es obvio, por las acciones que ha emprendido, que el modelo socialista que propugna Hugo Chávez tiene muchas similitudes con los episodios de socialismo real que tantas tragedias humanas y económicas propiciaron y cuya muestra todavía viviente la representa el absolutismo que reina en Cuba y del cual Hugo Chávez es un ferviente admirador. Allí está el prototipo a seguir, obviamente con lo retoques particulares que dicta la experiencia acumulada. Surge otra pregunta, si ya el Estado venezolano ha logrado articular una red financiera cuantitativamente importante, ¿por qué estaría interesado en hacerse con la fracción del negocio ban Regresar a la forma en que los hombres prehistóricos resolvían sus necesidades El primero y el menos grave de los cuatro errores en que incurren Haiman El Troudi y Juan Carlos Monedero -en los tres párrafos suyos que citamos el domingo pasado- atañe al trueque. Agradezco a los lectores que han respondido por el mail detectando dicho error; y me disculpo por no poder responderles individualmente; mi disponibilidad de tiempo, gracias a Chávez, se ha reducido a cero. El párrafo Reproduzco completo un párrafo del cual cité sólo algunas frases: "Allí donde se produce directamente para el consumo, donde los productos no ingresan a un circuito comercial, puede decirse que esta producción no cae dentro de la esfera capitalista. Por ejemplo, las formas de trueque, que tanta relevancia tuvieron en algunos contextos (véase como muestra la crisis económica argentina), son especialmente lesivas para el capitalismo, pues rompen con su lógica¿ pues en situaciones de relativa complejidad pueden generar efectos óptimos en comparación con las formulas capitalistas de mercado" (Empresas de Producción Social, pág. 117). Hay dos errores -cada uno más grave que el otro- en ese párrafo. Antes que nada, el trueque es una restricción profunda al desarrollo de las fuerzas productivas; es decir, a la capacidad de producir bienes y servicios ¡¡la Ninguna de las razones presentadas por el gobierno a favor de la llamada "reforma monetaria" es aceptable: 1. Es falso que eliminar tres ceros implique fortalecer el bolívar. La inflación es causada por el aumento de la liquidez derivado del gasto fiscal interno. Los controles de precios y de cambios únicamente contribuyen a provocar escasez y aparición de mercados negros. 2. Es falso que la eliminación de tres ceros reduzca el número de billetes por persona y por esta vía los costos del BCV. Todos los billetes y monedas actualmente en circulación se perderán, incluyendo las recientes monedas de Bs. 1000, y deberán ser sustituidos por nuevas unidades cuya vida útil dependerá no de sus materiales de elaboración, sino de las políticas inflacionarias del gobierno. Sumando lo perdido a lo que deberá acuñarse e imprimirse para la "reforma" el número de unidades por persona aumentará considerablemente. 3. Es falso que eliminar tres ceros y aprobar una Ley de Redondeo resolverá el problema de redondeo, puesto que éste depende de las proporciones de monedas y billetes de distinta denominación que coloque en circulación el BCV por región del país. Actualmente la cantidad de cambio existente es insuficiente para algunas denominaciones, según cifras oficiales. 4. Es falso que eliminar tres ceros simplifique los cálculos de los consumidores. Actualmente los decimales no se utilizan en los precios. Eliminar dos ceros equivaldría únicamente a "correr la coma". Eliminar tres ceros obliga a aprender a usar una nueva moneda. 5. Es falso que eliminar tres ceros provoque efectos psicológicos "positivos". Si causa una falsa impresión de mayor poder de c El Ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, anunció la puesta en práctica de un conjunto de medidas y disposiciones tomadas en coordinación por el Ejecutivo Nacional, el Banco Central de Venezuela y, en ciertos aspectos, la Asamblea Nacional, para combatir el impulso inflacionario que ha tomado fuerza desde el segundo semestre del año pasado, y que parece continuar el presente año. Tales propósitos son indispensables, aunque es bueno decir que la lucha contra la inflación debe ser preocupación permanente de los poderes del Estado, aunque la ley le asigna principal responsabilidad al BCV. También es conveniente indicar que ese frente debe comprender las instituciones representativas del sector privado y de la sociedad civil, en un país como Venezuela, en que estos factores participan en proporción determinante en todos los aspectos de la vida nacional. Las medidas anunciadas en términos generales comprenden las de orden monetario, fiscal, financiero, administrativo, social y de la economía real (producción, inversión, ahorro, consumo, empleo), sin dejar de lado el régimen cambiario. ... (... continúa) Las cifras de inflación de Venezuela muestran que el país está experimentando un proceso sostenido de alza de precios, que puede traducirse en una desaceleración de la tasa de crecimiento económico y en una depreciación todavía mayor de la tasa de cambio del mercado paralelo o eventualmente en una devaluación del tipo de cambio oficial. Después de haber afirmado a largo de 2006 que la inflación estaba bajo control y que alcanzaría la meta establecida en el rango de 10%-12%, las autoridades económicas no les ha quedado otra opción que anunciar un nuevo plan antiinflacionario dirigido a mitigar la inflación. Antes, sin embargo, han culpado a los especuladores del incremento de los precios de bienes, como ya es usual en una Venezuela donde quienes diseñan y aplican la política económica siempre recurren a un tercero para evadir sus responsabilidades. Lo cierto es que la inflación está amenazando seriamente con descarrilar la economía venezolana y el gobierno se decidió a actuar. Aunque no se ha esbozado todavía con claridad, el paquete económico procura la adopción de un conjunto de medidas que atacan las manifestaciones de la inflación pero no sus causas. Así, la propuesta del gobierno apunta desde el lado monetario a un aumento del encaje legal aplicado a los depósitos oficiales en el sistema bancario con el objeto de incidir levemente sobre el dinero en circulación. También se ha discutido un alza moderada de la tasa de interés pasiva con el objeto de limitar la expansión del consumo. Desde el punto de vist A pesar de que la actividad económica cotidiana está llena de incertidumbre, la teoría económica sólo ha empezado a introducirla de forma sistemática en sus modelos desde aproximadamente mediados de los años cincuenta del siglo XX. El motivo de los recientes avances de la ciencia económica ha sido el intento de explicar fenómenos que se dan en la realidad y que no tienen cabida ni explicación en la teoría tradicional. Esta evolución ha llevado a la adopción de supuestos que permiten acercar los modelos económicos a la realidad que se pretende explicar. Uno de los aspectos menos estudiado por la teoría económica ha sido el entorno informativo en el que los agentes económicos toman sus decisiones. Importantes economistas de todos los tiempos han reconocido que el comportamiento humano está limitado por la existencia de un conocimiento parcial e incierto del mundo en el que actúa; sin embargo, ha sido desde hace poco tiempo que se han realizado esfuerzos sustanciales para incorporar la consideración de la incertidumbre para analizar el funcionamiento del mercado. La incertidumbre es abordada desde diferentes enfoques teóricos. En el contexto de la teoría económica hay diferentes concepciones de la incertidumbre. En todo caso, la incertidumbre tiene que ver con los aspectos económicos de la información y el conocimiento. Se puede tener la idea de que el estudio sobre la incertidumbre está basado en la información imperfecta y que ésta puede tener data reciente; no obstante, se puede hacer referencia a este tema en la historia del pensa Las cifras del BCV, relativas a la tasa de inflación de enero de 2007, deberían encender las alarmas sobre el peligro que se cierne sobre la economía venezolana de continuar el alza de los precios. En efecto, según la información del Instituto Emisor, el índice de inflación registró un aumento de 2,0% en el primer mes de este año, lo que se traduce en un crecimiento de los precios de 18,4% en los doce meses que van desde enero de 2006 a enero de 2007, lo que se denomina la tasa anualizada de inflación. Lo peor de todo es que ese aumento puntual de enero es el mayor en al menos ocho años. Conviene destacar que de la información suministradas por el BCV la que más llama la atención es la referida a la inflación del grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas donde los precios aumentaron 4,0% durante el mes para un acumulado de 31,1% anual. Con estas cifras, Venezuela comienza con muy mal pie el año toda vez que en el presupuesto nacional y en el Acuerdo Anual de Políticas se estableció una meta de inflación de doce por ciento (12%) para 2007. Debe destacarse que en materia de inflación la credibilidad del Ministerio de Finanzas y el BCV es nula por cuanto sucesivamente han incumplido el objetivo establecido, tal como sucedió en 2006 cuando fijaron un rango entre 10% y 12% para la inflación y ésta cerró el año en 17,0%. Es importante resaltar que uno de los hechos más relevantes del acontecer económico mundial es la disminución de la inflación, la cual a nivel global se situó en 2006 en el entorno de 6,0%, salvo los episodios infla CONSTITUCIÓN DE LA R. B. DE VENEZUELA / Tít. VI, Cap. II, Sec. 3ra., Art. 318: Las competencias monetarias del Poder Nacional serán ejercidas de manera exclusiva y obligatoria por el Banco Central de Venezuela. El objeto fundamental del Banco Central de Venezuela es lograr la estabilidad de precios y preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria. (...) El Banco Central de Venezuela es persona jurídica de derecho público con autonomía para la formulación y el ejercicio de las políticas de su competencia. El Banco Central de Venezuela ejercerá sus funciones en coordinación con la política económica general, para alcanzar los objetivos superiores del Estado y la Nación. La autonomía de un banco central se puede definir como su capacidad para tomar decisiones en el ámbito que le concierne sin recibir instrucciones del gobierno. Implica una separación de la toma de decisiones del Banco Central del sistema político, lo que conlleva a que tanto ésta como el Tesoro o Hacienda Pública fuesen instituciones autónomas. La motivación principal es reducir y mantener baja la tasa de inflación. Las ventajas de la autonomía estriban en que al tener los gobiernos horizonte El Estado, en su acepción democrática, aparte de establecer los parámetros de convivencia civilizada, es un instrumento insustituible para potenciar el crecimiento de la economía, mejorar la equidad e incentivar la igualdad de oportunidades. En Venezuela, el Estado tiene una ventaja de la cual no disfrutan otros Estados de América Latina: la percepción de ingresos fiscales derivados de la exportación de un recurso natural apetecido por los mercados internacionales. Esto ha creado un incentivo perverso en la clase política venezolana quien ha llegado a pensar que esos recursos les pertenecen y que además deben ser utilizados para la promoción de actividades económicas de cuestionable rendimiento social. El caso más patético de ello es la conducta del actual gobierno quien dispone de fondos públicos sin la debida rendición de cuentas y sin que se evalúe el destino del gasto y su productividad. De esta manera, el gobierno del Presidente Chávez ha propiciado la creación de un entramado de empresas del Estado y entes estatales que están devorando tanto el ingreso petrolero como la recaudación no petrolera en una especie de festín cuya factura nos la van a cobrar más temprano que tarde. El estrepitoso fracaso del rol empresarial de Estado venezolano con compañías que son un desaguadero de los recursos fiscales, que nada aportan a la actividad económica y que contrariamente, representan un lastre para Venezuela, me ha llevado a proponer un concepto que puede calzar con la conducta y la conducción del Estado en nuestro país. Se trata del Estado depredador: un Estado que no produce sino que toma la riqueza que otros generan. Como es escaso el aporte productivo de las A finales de diciembre 2006, analistas internacionales mostraban los excelentes resultados que las distintas bolsas latinoamericanas habían ofrecido a sus inversionistas y específicamente sobre la bolsa venezolana se indicaba que era un mercado con un excelente potencial, descuidado por los inversionistas por razones no económicas. No había dejado de ser esto noticia caliente, cuando a raíz de declaraciones presidenciales de estatizar empresas que operan en el sector de los servicios públicos, estos papeles se desplomaron, arrastrando a la bolsa y evidenciando la depreciación de nuestro signo monetario. A los pocos días y tras el anuncio de una eventual compensación a los accionistas de estas empresas los precios de estos papeles se recuperaron parcialmente. Sin embargo las expectativas negativas permanecen y para este jueves 26 de enero el precio del bolívar resultante de las transacciones bursátiles internacionales llegó a Bid/Ask: 4400/4550.Sin menospreciar el avance que en los últimos períodos ha evidenciado nuestro mercado bursátil, no cabe duda que su comportamiento ha estado muy atado a las políticas macroeconómicas, en particular las fiscales y cambiarias, observándose un crecimiento de los indicadores desde la instauración del control cambiario en febrero del 2003. Esta misma situación se verificó durante el control cambiario de 1994, de donde el movimiento de la BVC pareciera responder a esquemas de evasión del control más que a un impulso cierto del mercado de capitales nacional.Igual conclusión deriva de la evaluación de los instrumentos transados en la BVC: los de renta variable controlan |