FIRMAS DE FaCES |
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Muestra de artículos de opinión de miembros de la comunidad académica de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. No constituye una página oficial de la institución. Edita: Coordinación de Extensión FaCES-UCV. Director: Víctor Abreu. ¡Bienvenid@s! |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema historia. Es comprobable en la Historia la creencia de que el buen gobierno no sólo puede aprenderse sino que puede enseñarse. Así lo prueba el celo puesto en la educación del príncipe. Sólo que el príncipe no sólo debía tener preceptores escogidos sino también, y sobre todo, el ejemplo del “buen Rey”, y, en parte, el trance formativo podía resumirse en ser o no ser como el padre, ya fuese éste biológico o mero inspirador de conducta. No es poca cosa lo que esto último puede significar, si nos atenemos a la muy conocida anécdota de la viejecita que, sentada a la puerta de su casa, al pasar el rey camino de misa exclamaba: “¡Qué Dios le dé larga vida, Majestad!” Curioso el rey por tanta pleitesía, se detuvo un día y le preguntó a la viejecita la razón de su devoción; y recibió una elocuente respuesta: “Majestad, en vida del rey su abuelo, pensábamos que no podía haber rey peor; en vida del rey su padre, pensábamos que no podía haber rey peor; ¡Qué Dios le dé larga vida, Majestad!”. Lo que autorizaría a pensar que la maldad sí puede superarse, y no necesariamente por línea hereditaria. El que esto ocurra podría ser cuestión de tiempo y de oportunidad. Pero ¿qué sucede cuando no se quiere ser como el padre, -en el sentido de los valores en que fue formado-, sino que se quiere ser de otro modo? Más aún, cuando ya no se trata de príncipes, sino de pueblos; y, sobre todo, de un pueblo al que se ha pretendido empujarlo a abjurar de su pasado y hasta aborrecerlo. Lo que es más, a soportar que ese pasado sea substituido por una modalidad de organización social y política de la que se l De nuevo toma cuerpo la desesperación. Para muchos el 02D-07 ocurrirá la gran derrota del oficialismo. La reforma constitucional no será aprobada y comenzará un período de inestabilidad sin precedentes. Algunos críticos objetan que no estemos alineados con los ‘analistas’ que mantienen, en base a la casi totalidad de las encuestadoras, que es inminente la derrota del ‘Si’. Sostienen que es un atrevimiento y un extremo inaceptable haber afirmado desde hace varios meses que la reforma ya está aprobada y aplicada. Hoy la casi totalidad de las mediciones de opinión mantienen que el Socialismo Impuesto (‘Si’), bolivariano a la cubana y marxista-leninista-fidelista será derrotado en su intento de adquirir rango constitucional. Una vez más esas encuestadoras alimentan la emoción-subjetividad. Y no dejan claro que sus estimaciones sólo tienen validez a nivel teórico: en la práctica la opinión es enteramente controlada por la maquinaria oficial que tiene en el CNE el puntal para los resultados preestablecidos. ¿Cómo suponer que aquí y ahora habrá un juego electoral limpio y transparente? Mucha de la gente que ayer se identificó con el ‘candidato de la unidad nacional’ hoy se siente materialmente obligada a seguir la orientación de la “convivencia democrática” que lleva a proporcionarle al régimen su contrario dialéctico en el marco de las normas establecidas para el Referendo Aprobatorio. Se ratifica de este modo la línea del voto y la convicción de que hay posibilidades de triunfo por la vía electoral y que así se le podrá quitar a este &l El 24 de noviembre de 1948 los militares que al mando del coronel Carlos Delgado Chalbaud derrocaron al gobierno democrático de Rómulo Gallegos, se apresuraron a declarar en su acta constitutiva como Junta Militar de Gobierno que se aplicaría en adelante la Constitución de 1936; se reservaron expresamente la discrecionalidad de acatar algunas disposiciones del texto constitucional de 1947. No obstante los gestos de disimulo, la regresión se hizo evidente de inmediato. El mismo día, el presidente de la Junta declaró que el gobierno sería fiel a "principios de derecho internacional como el de la no intervención en sus formas activa y pasiva". Es decir, que rompía con la política exterior democrática de las "buenas compañías" del gobierno de Gallegos y esperaba como retribución que nadie se metiera en los asuntos internos de Venezuela. Así, los golpistas acuñaban la "autodeterminación autoritaria". Dos años más tarde, en otro lúgubre noviembre, el mismo Delgado Chalbaud se convertiría en trágica evidencia del significado su propia declaración. El 27 de noviembre de 1950, tras su asesinato, la Junta Militar aprobó un acta que modificaba la de 1948 con dos propósitos: llenar la falta absoluta con una persona de condición civil (el doctor Germán Suárez Flamerich) y quitar lo de "militar" del nombre de la Junta. Así fue hasta la "provisionalidad" de Marcos Pérez Jiménez del 52. Luego, con manipulaciones jurídicas y electorales, su dictadura reunió a la Constituyente que lo designó "presidente constitucional" desde 1953. La Constitución entonces aprobada enmascaró el retroceso que, acompañado por compromisos anticomunistas, se En una ocasión sugerí que son varios los caminos que alejan de la democracia, y sólo uno el que acerca a ella, el de la libertad. Los venezolanos, persistentes en el camino que conduce a la democracia, habíamos tropezado, por larguísimos años que creíamos superados, con el obstáculo representado por la antinomia entre la irracionalidad de la dictadura y la racionalidad de la libertad. Mientras nos movimos en un escenario sociopolítico así demarcado, la única salida pareció ser la mayor o menor benevolencia del dictador. Nos consolábamos escudriñando el ánimo del déspota de turno, arropándolo mansamente con expresiones por el estilo del “sí, pero había libertad”, o del “sí, pero no tuvo presos políticos”, para significar que si bien hubo muchas “cosas malas”, en un régimen de suyo perverso, no se nos había arrebatado del todo lo que nadie puede dar ni quitar, es decir la libertad; pues ésta, al ser dada o quitada, deja de ser ella misma al verse negada su esencia. Más valía no entrar en detalle acerca del alcance y la naturaleza de la libertad no arrebatada del todo; es decir, de la porción de ésta que no representaba una amenaza para el libre juego del absolutismo irredento que nos dejó como herencia la monarquía absoluta, de la que fuimos parte entusiasta hasta 1811, cuando esbozamos la República; y de la que permanecimos como predio legal hasta 1845, cuando nuestra Corona reconoció la Independencia de la que hasta entonces había seguido considerando una provincia separatista, y por lo mismo susceptible de ser sometida. Pero nos quedó como legado el absolutismo inherente a nuestra monarquía colonial, presente como degradación predominante de Material de apoyo de su disertación en FaCES el 24-09-07, conferencia inaugural del Ciclo Reforma Constitucional organizado por la Coordinación de Extensión de la facultad. El influyente historiador y ex director de la Escuela de Historia de la UCV, actualmente se desempeña como profesor en el Doctorado en Ciencias Sociales (FaCES-UCV). Propósito: Intentaré someter a la consideración crítica de ustedes un conjunto de criterios que podrían llevar a la formulación de un nuevo enfoque del presente histórico de la sociedad venezolana. Los criterios propuestos resultan de una prolongada revisión crítica del conocimiento adquirido sobre la vida histórica de nuestra sociedad, y han sido seleccionados con el fin de servir, eventualmente, para la estructuración sistemática de una visión integral de su desarrollo sociopolítico. Si bien no los presentaré en una perspectiva presente-pasado explícita, espero que esa orientación resulte evidente. I.- La venezolana fraguó, primariamente, como una sociedad monárquica colonial, generada a lo largo de un proceso de implantación hincado, en su carácter de relación de dominación, respecto de las sociedades aborígenes, en el siglo XVI; relación todavía vigente. El fraguado de esa sociedad, que fue función de la maduración de su sector criollo, ocurrió en las últimas décadas del siglo XVIII, al conformarse la trama sociopolítica de la sociedad, expresa en el poder colonial, generado a lo largo del proceso de implantación de la nueva sociedad, e integrado por el componente metropolitano, en orgánica vinculaci&o Los estudiantes, solemos decir, pertenecen a las clases privilegiadas de la sociedad. Pero ese señalamiento sería justo si entre los privilegiados incluimos a la clase media; si quedan limitados a la burguesía, a pequeñísimos estratos de la clase media, la ubicación y clasificación de los estudiantes cambiaría de toda evidencia. Hay algo indiscutible, la cultura, sea esta clásica o moderna, literaria o científica es un privilegio o envuelve un privilegio. Detrás de Aristóteles en la Antigüedad debió haber un magistrado o un mercader ateniense que proveyó a sus necesidades mientras éste pensaba o indagaba. Detrás de Albert Einstein debió haber un tabernero o comerciante judío que lo sostuvo hasta la coronación de sus estudios. Para sustraer un par de brazos o un cerebro a las faenas productivas inmediatas hay que disponer de recursos sobranceros. De lo contrario, el núcleo familiar que pretende hacer esa sustracción para que uno de los suyos estudie o se forme, se hundiría en la miseria. Los estudiantes de hoy, que marchan contra el comandante Chávez, los de ayer que marchaban contra el general Gómez, los de Venezuela, los de Colombia o los de Japón serán siempre y siempre lo ha sido, privilegiados de alguna manera. Para comprobarlo bastaría asomarse a la posición social de los estudiantes de 1928 que por renomb |