FIRMAS DE FaCES |
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Muestra de artículos de opinión de miembros de la comunidad académica de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. No constituye una página oficial de la institución. Edita: Coordinación de Extensión FaCES-UCV. Director: Víctor Abreu. ¡Bienvenid@s! |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema sociología. I/ Hace pocos días asistí al velorio de una persona que no conocía, de hecho la ví por primera vez en la urna, obligado, llevado casi a empujones, por alguien que seguramente me confundía con un pariente cercano. Fui hasta la funeraria debido a mi relación estrecha con un primo del difunto. No conocía a nadie y mi permanencia en el sitio transcurrió como testigo mudo de la conversación de tres personas que portaban cara de economistas, con doctorado y todo, y cuyo diálogo parecía llevar ya un rato, antes de que yo llegara con mis credenciales de asomado. II/ Cada quien tiene un cuerpo, que alquile su vientre, o venda sus córneas, un pulmón, un riñón, el hígado, es que tener un cuerpo es como tener una empresa. Así transcurría su plática y no parecía haber diferencias entre ellos, se complementaban continuamente, más o menos en el siguiente tono. Este es un tema central hoy en día, afirmaban. Hay una gran demanda por el transplante de órganos, pero una oferta muy limitada. A pesar de nuestra incapacidad para producir órganos y sangre, no puede hablarse de una escasez insuperable. En realidad, existe suficiente gente en el mundo para satisfacer la demanda, pero ello no está sucediendo. ¿A qué se debe, entonces, este desabastecimiento? La razón, se contestaban así mismos, es que no hay un mercado en donde se puedan compran y vender órganos. Se podría terminar con la escasez de órganos recurriendo al mercado, no hay que darle más vueltas al asunto, esto no significa otra cosa que reconocer, en otras palabras, que cada quien es el propietario de su propio organismo y es, por tanto, muy libre de vender un riñón o Precisar asuntos, expresar dudas y destacar realidades no colide con tener una posición definida, ni tiene por qué asociarse a generar divisiones. Un país de volátil memoria, sobre todo en grupos dirigentes, anida fácil posiciones como la de colaborar sin criticas. Cada día se harán más necesarias las irreverencias de buen sentido pues la nación, a pesar de lo que creen los administradores de turno, entró en una nueva fase a partir del 2 de diciembre. Las realizaciones de la administración del Presidente Chávez. Es este el primer ámbito de reflexión en las circunstancias actuales de la nación. El Presidente Chávez ha aliviado la situación de sectores sociales por los cuales poca gente se preocupó. Parte de la torta –aunque pequeña- de cientos de miles de millones de dólares ingresados por exportaciones le ha llegado a los sectores referidos. Esto le representa indudablemente un activo político. No les ha solucionado sus problemas, ni tales grupos albergan en su mayoría interés por el socialismo. Ellos son estrictamente personalistas y capitalistas: un chofer informal, un moto taxista, un buhonero, son todas formas de capitalismo informal. Algunos documentos se han agilizado en su trámite. Otros, para tramitarlos, se mantienen iguales o peor que antes. Algunas vías se han arreglado –como la cota mil- otras ni se les mira del lado gubernamental. Los controles en algunos rubros y servicios han sido convenientes, en otros -caso patético de los alimentos- han sido perjudiciales. En cuanto a esto, la administración cree que hace muy bien al estructurar operativos donde los ciudadanos tienen que hacer colas de horas y a los cuales se les va generando un creciente resentimiento. Cree también la administración que defiende Los resultados de la consulta electoral en Venezuela pueden ser leídos de maneras muy variadas. Abundan los razonamientos acomodaticios que tranquilizan la conciencia y permiten escurrir responsabilidades. A nadie le gusta sacar cuentas cuando ha perdido. De allí la comprensible indisposición a realizar análisis que hurguen en las intimidades de los aparatos de poder, aparatos éstos que están en la mira de cualquier balance que intente desembarazarse de las explicaciones complacientes. Uno de tantos vectores en juego en esta coyuntura es sin duda la creciente estatización de todo cuanto se hace desde el campo revolucionario. La mezcolanza entre la entidad del Estado propiamente dicho, los niveles de gobierno y la función de los partidos políticos ha creado una terrible confusión en la que ya no es posible distinguir una cosa de otra. De este mezclote se derivan diversas consecuencias muy perniciosas para el proceso de transformación en su conjunto. La peor de todas es la impregnación de cuanta actividad se hace por la lógica burocrática de un Estado que es naturalmente reaccionario. La tarea vital de una transformación profunda de la institucionalidad heredada se ve subsumida por la lógica pragmática del funcionariado de ese Estado. Esta suerte de enfermedad del espíritu se apodera muy rápidamente de los propios militantes políticos que deberían operar fuera de estos aparatos de cara al movimiento popular. Este síndrome es ampliamente conocido en las fatídicas burocracias del socialismo real. Lo que aquí observamos tiene un sospechoso parecido con lo que ha ocurrido en esos oscuros años del socialismo soviético y sus satélites en todo el mundo. La organización pol&iacu Tú quieres escribir sobre otra cosa, pero no hayas la manera. Te dicen que el país se encuentra en un momento difícil, se la ha puesto cara de encrucijada, cómo le sacas, pues, el cuerpo al referéndum y a nuestras actuales vicisitudes políticas. No seas irresponsable, te regaña un amigo de confianza. Así las cosas, cómo diablos haces, entonces, para no referirte a las declaraciones de Baduel rechazando la propuesta presidencial, al calificativo que le dieron, desde el oficialismo, de campeón nacional de salto de talanquera, cómo para no aludir a las esperanzas de una movida golpista, acariciada desde ciertos sectores de la oposición o a las expectativas que siempre suscita entre nosotros el parecer de los militares, señal de que nuestro republicanismo aún resiente el grito salido de un cuartel. Cómo haces, pues, para ignorar el caso de Luis Tascón, quien, por no haber querido calificar a Baduel de traidor, fue "autoexcluído" del PSUV, un partido que aún no es partido, mediante la aplicación de unos estatutos que no existen, administrados por una comisión disciplinaria provisional, señal de que ha preferido esgrimir la disciplina antes de redactar una doctrina y contar con normas para elegir a sus dirigentes o seleccionar candidatos a cargos públicos y otros detallitos como éstos que hacen la democracia en una organización, al tiempo que la vacunan contra el "dedazo" más o menos autocrático. Cómo pasas por alto, así mismo, el incidente entre el Rey de España y el Presidente Chávez., cómo no ensayas una explicación en torno al mal humor del Monarca debido al divorcio de la hija o los recientes cuestionamientos a la monarquía. Y, desde la perspect El ex director del Banco Central de Venezuela critica el denominado socialismo del siglo XXI, por su tendencia a concentrar todos los poderes de la República en manos del Presidente. "Si esto fuera el socialismo, yo no sería socialista", sentencia. Teme que la sociedad venezolana se fragmente aún más si llegara a aprobarse la reforma constitucional. Pocos se atreverían a tachar de alguna forma la trayectoria de Domingo Maza Zavala en la economía venezolana. Durante décadas ha sido una de las voces más respetadas en círculos financieros, políticos y académicos. En los últimos años, sin duda la etapa más turbulenta para la institucionalidad del Banco Central de Venezuela, hubo quienes le reclamaron que alzara la voz, en su carácter de miembro del directorio de ese organismo para evitar o al menos denunciar, situaciones que ponían en peligro el desempeño de una política monetaria sana y el patrimonio del propio instituto. Una cosa es clara: era el único director al que se podía pedir opinión cada vez que fuera necesario, para aprobar o cuestionar, según el caso, las decisiones del gobierno económico. Justo cuando acaba de acogerse a la jubilación, es la oportunidad de conocer qué es lo que observa, en los acontecimientos de la actualidad, un economista realmente formado desde el punto de vista académico en la órbita del socialismo. "He sido socialista toda la vida y sé algo de la materia, pero no entiendo el socialismo del siglo XXI del presidente Hugo Chávez", sentencia. "El socialismo es la amplia y directa participación de la sociedad en los asuntos que competen a su destino, de manera abierta y democrática. Pero lo que observamos actualmente es una concentración y centralizac Al parecer, como decía Einstein, es más fácil desintegrar el átomo que un prejuicio-dogma. Con relación al programa teórico marxista, no queda duda de su importante contribución a las luchas históricas por el socialismo, pero como un programa de investigación-acción crítico, abierto a modificaciones, para asegurar su viabilidad histórica. Pero el programa teórico marxista no es ni será una ortodoxia ni un dogma sin condenarse a perecer. Es inevitable discutirlas hoy y mañana, reconociendo la centralidad histórica del liderazgo de Chávez, plantear que el cesarismo/personalismo es una debilidad y no una fortaleza revolucionaria, que el nuevo socialismo del siglo XXI, como programa estratégico, es en definitiva una ruptura del momento cesarista de la revolución bolivariana; es decir, con el chavismo, en tanto que cesarismo progresivo. ¿Puede coexistir el pensamiento crítico con el cesarismo, por ejemplo, en el seno del PSUV? O en palabras más sencillas: ¿es posible que Chávez sea falible, que cometa errores y que existan voces críticas que se diferencien de sus posiciones sin ser etiquetadas inmediatamente como contrarrevolucionarias o agentes de la CIA? Así que estamos en una encrucijada decisiva en la revolución bolivariana, que pasa por la construcción del ideario político y el programa de acción del nuevo socialismo del siglo XXI. Nadie puede saltar al vacío político-ideológico sin paracaídas. De eso saben mucho Chávez y Baduel. El refugio en el cesarismo puede debilitar la conformación indispensable del poder popular organizado. Y allí sigue estando el centro de la discusión de fondo: el poder popular organizado. El eje La estadolatría propia del viejo socialismo inexistente, se expresa en su funcionalidad directa con los intereses de los nuevos grupos económicos de poder y sus gestores políticos. No hay transición al socialismo democrático, plural y libertario desde el fortalecimiento de la estadolatria y del capitalismo de estado. Marx y Engels habían liquidado esta veneración supersticiosa del Estado, donde la gente se acostumbra a pensar que los asuntos e intereses comunes a toda la sociedad no pueden gestionarse ni salvaguardarse de otro modo que por medio del Estado y sus funcionarios bien retribuidos."(Introducción a la guerra civil en Francia). Para Marx y Engels en los procesos de transición, "se amputan los lados peores de esta mal", hasta llegar a deshacerse de todo este trasto viejo del Estado, como máquina político-legal que asegura la función de mando del capital. El fortalecimiento del Estado es un valor de nuestros "jacobinos burgueses". Y en este error han caído nuestros intelectuales del socialismo del siglo XXI. Ha dicho Haiman el Troudi en su texto: Ser capitalista es un mal negocio que "hay que vencer la conspiración del chavismo sin socialismo, esto es, la subterránea lucha de jacobinos versus girondinos". (p.31). Haiman se equivoca de modo patente. Constituye un grave error la exaltación del jacobinismo como la «izquierda social» de la revolución francesa. Los jacobinos fueron, en realidad, la izquierda política de una fracción de la burguesía. La lucha no es sólo entre las aparentes máscaras de girondinos y jacobinos, sino que depende de las perspectivas antagónicas de clase que encubren. Haiman el Troudi reproduce el error de la historiografía liberal sobre la revolución francesa, ignorando que la burguesía como clase social estaba representa Más allá del devenir y destino de la reforma constitucional, hay un asunto claro: el proyecto de reforma constitucional encierra las primeras ideas sobre el diseño socialista que tiene en mente el gobierno bolivariano, y constituye la base para discutir cuál transición y cuál modelo socialista para la Venezuela del siglo XXI. El asunto de fondo es si la propuesta socialista que aparece en la exposición de motivos, en la iniciativa de reforma y en el proyecto de la asamblea nacional, logra o no superar los fracasos y errores del socialismo inexistente del siglo XX. Quien evada el debate, quién soslaye los temas de fondo, quien se coloque en las posturas de defensa o rechazo histérico a la reforma, simplemente esta haciéndole un flaco favor al pensamiento crítico. El tema del nuevo socialismo del siglo XXI exige una disposición pasional radicalmente distanciada de la polarización ideológica y de la racionalidad bélica que se ha instalado como ambiente, por el uso indiscriminado de técnicas de propaganda y guerra psicológica de lado y lado. Sabemos que estas técnicas entumecen el pensamiento, el razonamiento, la comprensión y el entendimiento, que es lo que mas falta hace para superar los graves problemas que aquejan a la sociedad venezolana, y porque no decirlo, a la sociedad-mundo de la actualidad. Mientras algunos apuestan por la consigna para la acción inmediata, de corto vuelo y justificada desde su funcionalidad a la táctica de poder, otros apostamos por profundizar el debate, por trenzar un terreno de discusión, por establecer problemáticas, para asumir un dialogismo polémico, que en fin es el que permite profundizar la cultura política democrática. Porque presuponemos que sin revolución democrática no habrá nuevo socialismo, nos alejamos de ta Poco después del discurso de presentación del Proyecto de Reforma Constitucional (PRC), el presidente Hugo Chávez introdujo en la Asamblea Nacional las Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013. El propósito de las Líneas consiste en conducir a Venezuela hacia el socialismo del siglo XXI, para lo cual se señalan siete estrategias, la primera de las cuales es la Nueva Ética Socialista. A los comunistas les seduce hablar del "hombre nuevo", suerte de encarnación de los ángeles de Rubens. "Socialismo y hombre nuevo deben ser sinónimos" (p.3). Ese hombre debe estar movido por el amor al prójimo y la solidaridad con los desamparados. Por supuesto que para alcanzar tan elevados fines tiene que trascender el capitalismo, sistema basado "en el individualismo egoísta, en la codicia personal, y en el afán de lucro desmedido". (p.1) Hay que lograr "la construcción de un Estado ético... Un Estado de funcionarios honestos" (p.2). El "proyecto ético bolivariano" convertirá a los hombres "en personas y ciudadanos justos, solidarios y felices" (p.2). El objetivo principal del Plan reside, nada más ni nada menos, en "refundar ética y moralmente la nación (p. 3) Responsabilidad de funcionarios A pesar de tanta grandilocuencia ocurre que en el PRC, Art. 141, el presidente Chávez elimina la responsabilidad de los funcionarios en el ejercicio de la función pública y su obligación de rendir cuentas, normas taxativamente apu "En Francia, la pequeña burguesía realiza las tareas propias de la burguesía industrial, y los trabajadores, las de la pequeña burguesía. ¿Y quién resuelve las tareas de los trabajadores? Esta obligación en Francia queda en mera proclamación". (Marx, sobre la revolución de febrero de 1848.) El imaginario jacobino propio de la modernidad, con su culto a jefaturas centralistas, a la concentración de poder en el vértice de la pirámide del sistema (vanguardismo), es un obstáculo, y coloca las tareas de la construcción de un vasto poder popular, diverso, con autonomía y potencia-iniciativa revolucionaria en la cola del vagón del socialismo bolivariano. Poder popular que implica autonomía y acumulación de fuerzas de los diversos movimientos sociales que lo componen: mujeres y hombres trabajadores, subempleados, campesinos, indígenas, estudiantes, profesionales y técnicos progresistas, entre otros; de mujeres con sus específicas demandas, de creadores culturales, intelectuales y demás expresiones de organización popular, que no pueden confundirse con clientelas que suman su lealtad a cambio de prestaciones utilitarias. Ni el quinto motor de la explosión del poder comunal, si los consejos comunales y la democracia de consejos escapan a una visión centralizadora-concentradora de la dirección del proceso revolucionario, lo que implica reconocer que los nudos estratégicos de la revolución venezolana se traman desde arriba, con una participación limitada-tutelada de los sectores, grupos y clases subalternas que componen el movimiento pro revolucionario. El proceso bolivariano ha significado un indudable avance frente a las pretensiones del proyecto neoliberal de d Mi estimado amigo: Tenemos una relación de larga data debatiendo ideas contrapuestas, y sin embargo, hemos mantenido también una amistad de mutuo reconocimiento. En esta oportunidad he de decirte que en el debate sobre el socialismo del siglo XXI la semántica antecede de forma contundente a las ciencias sociales y la filosofía política y, por tanto, ha de llevarnos, si somos rigurosos, al terreno de las significaciones precisas. Te pondré cuatro problemas de oclusión semántica de propaganda del actual régimen. Primero, el llamado socialismo protagónico es en la semántica de Samuel Huntington una vieja versión de la movilización de las masas; así, los partidos comunistas sistemáticamente han movilizado a las masas sin que los individuos masificados puedan o "se atrevan a atreverse" a la participación. Segundo, la participación conlleva el imperativo formativo que implica, según H. Arendt, "una comunidad de habla" en donde los términos del diálogo sean comprendidos con exactitud por los participantes y, en versión habermasiana, de una más alta sofisticación, se refiere a la competencia lingüístico-filosófica. Tercero, sin una verdadera participación y la realización del señalamiento precedente, se cae lamentablemente en lo que Heidegger denominaría "habladurías"; ejemplo de ello son los slogans vacíos de contenido. El llamado "socialismo petrolífero" es un constructo idiótico que no es conducente al crecimiento individual y social que Max Weber basó en lo religioso y que, según Marx, en la praxis histórica se hizo a sangre y fuego con una sobreexplotació I/ Entre nosotros, decir Abreu, a secas, no es sólo hablar de Bob, el pelotero de los yankis de Nueva York y, también, a raticos, de los Leones del Caracas durante nuestra temporada de pelota profesional. En este país, beisbolero y todo, decir Abreu es, también, referirse a José Antonio, un hombre dedicado a la música luego de colgar los hábitos de economista y de político. Es, así pues, referirse al Maestro Abreu, al creador de una obra muy importante a lo largo de tres décadas largas, hecha a punta de paciencia, sudor e, imagina uno, algo de salivita, indispensable, según se suele decir, para hacer las cosas en el trópico. Una obra con muy pocos equivalentes en la Venezuela del último medio siglo, muy reconocida afuera, lo cual ha ayudado - así somos los venezolanos -, para que se le considere profeta en su tierra. II/ Recientemente el Gobierno Nacional decidió encomendarle al Maestro Abreu la concepción y puesta en práctica de la Misión Música. Lo hizo, según es ya su estilo, por boca del Presidente Chávez, en su programa dominical, agarrando movido de la base incluso al Ministro de Cultura, quien pronto, según informan, se ha puesto a trabajar para cumplir las instrucciones impartidas. Es una tarea puesta en las mejores manos, piensa uno, simple ciudadano de a pie, admirador del empeño que pone Abreu en cada una de sus tareas, a la vez que se extraña, puesto que no es un gesto habitual en estos tiempos nuestros, tan mezquinos y ariscos Se extraña uno, digo, porque el Gobierno tiene trazada, es también parte de su estilo, una raya amarilla a fin de distinguir a los que, en materia de política, tienen otras ideas y pareceres acerca de cómo debe ser el pa&ia Un día Stalin hizo comparecer al camarada Radek, que era bien conocido por su cinismo y dado a decir cosas que otros ni siquiera se atrevían a pensar. Stalin le dijo: “Me han informado camarada Radek, que te expresas de mi de un modo irónico. ¿Has olvidado que soy el líder del proletariado del mundo?” “Discúlpame camarada Stalin – replicó Radek - , ese chiste en particular no lo inventé yo”. Cayó el telón de la Copa América, levantado durante un mes, un evento que, en el plano futbolístico, se desenvolvió al pie de la letra conforme a un guión trazado por los mejores brujos. Pero el día del partido final, el balón, empecinado en rodar hacia todos lados, a su aire y sin favoritismos, cambio el libreto e hizo posible que perdiera el que debía ganar, el que había demostrado ser la mejor selección. Cabe señalar, sin embargo, que, desde siempre, se ha dicho que hay camisetas históricas, muy pocas, un puñado, apenas. Camisetas que deslumbran, que ganan partidos, incluso con jugadores ahí, ahí, que infunden respeto y hasta miedo en los de enfrente. Son, en fin, camisetas que evocan el pasado, que ponen el recuerdo a correr de lado a lado de la cancha, sin ser visto, pero inclinando la balanza al menor descuido del rival. Por eso, creo que el domingo pasado Argentina perdió tres a cero frente a una camiseta, la camiseta veredeamarilla. ¿Quien dijo que las camisetas no juegan? Ganó Brasil dándole la espalda a su tradición más hermosa, la que le dejaron como legado Pelé, Garrincha, Zico, Falcao, Romario y otros muchos, la que, por estos días recogieron Ronaldinho y otros, no tantos. Jugando, me refiero, a punta de tamaño, fuerza, mucha estrategia y mucha defensa, como lo hacen los equipos conservadores - los de derecha, diría Jorge Valdano -, los que piensan sólo en los resultados y soslayan los modos, como si estos no fueran importantes, o, mejor dicho, esen El concepto de capas medias en una sociedad es variable y no fácil de precisar. Sin embargo, es una realidad social que cuando uno la ve la reconoce. Los sectores medios son un grupo o conjunto diverso de grupos sociales que se caracterizan más allá de su nivel de ingreso -que suele ser superior al doble de la cesta básica- entre otros rasgos, por una forma de vida, niveles de educación, hábitos de consumo, lugares de residencia, y por las relaciones sociales que establecen. Venezuela es uno de los pocos países del mundo que tiene el triste record de haber retrocedido económicamente durante el último medio siglo. Su ingreso por habitante, que una vez fue el más alto de América Latina, ha venido desplomándose de modo sistemático. Por ejemplo, en 1960, el trabajador venezolano ganaba, en promedio, un 83% de lo que obtenía un obrero norteamericano; hoy, en cambio, y según cómo se realice el cálculo, su ingreso es entre 10% y 20% del ingreso del trabajador en Estados Unidos. La Venezuela de los años cincuenta atrajo aproximadamente a un millón de inmigrantes europeos, quienes encontraron en el país mejores condiciones de vida que en sus tierras natales. Hoy, en contraste, los venezolanos salen al exterior –enfrentando a veces privaciones y dificultades- para tratar de encontrar el futuro que no pueden construir en su país. Hoy los males del desempleo, la inseguridad y la pobreza nos golpean a todos con inclemencia. La mayoría de los jóvenes, ante este desolador panorama, anhelan emigrar para intentar construir su futuro en otros horizontes. ¿Qué ha sucedido para que Venezuela, país rico en ingresos por obra del petróleo, haya retrocedido de este modo, desempeñándose mucho peor que otras naciones menos dotadas de recursos que, sin embargo, han logrado escapar de la pobreza y superar el atraso? La respuesta es compleja, desde luego, y para ser exacta obligaría a repasar toda la historia reciente del país. Pero creo que –en pocas líneas- se puede encontrar una de las claves que permite entender lo ocurrido. La riqueza venezolana, los ingresos provenientes del petróleo, han ido en definitiva a parar a manos del estado. La opinión pública prevaleci Es una fiesta religiosa., devoción de 1500 millones de televidentes-feligreses. Obsesión colectiva durante un mes. La expresión de la indiscutible jurisdicción universal de la FIFA vaticana, envidia de la propia ONU. Un evento de menor pedigree que la Eurocopa (aunque duela decirlo). El certamen que unos países se toman en serio y otros no tanto (por ejemplo Brasil). Es Venezuela, sede por primera vez, después de casi un siglo de certámenes. Un éxito comercial expresado en muchos, demasiados, bolívares. Mil millones de dólares invertidos en nueve estadios que se encuentran a la par de los mejores del continente. 3.500 periodistas informando lo que ocurre aquí a más 170 naciones. Una organización hecha a la venezolana : todo a última hora, con el agua al cuello, con mucho susto, terminando todo a la carrera, uf. La oportunidad para mostrar el fútbol de un país beisbolero. Guaky, el pajarraco cara común. Un himno que se parece mucho al del mundial francés. Es la presencia de Messi, Arango, Robinho, Farfán, Forlán, Riquelme y unos cuantos más que todavía no conocemos. La inasistencia de Ronaldinho, Kaká, Ranovan, Osorio, todos muy cansados después de haber participado en los campeonatos europeos. La ausencia, como invitado especial, de Pelé, futbolista consentido del “establishment”, porque pretendía cobrar mucho por venir, según declaro el Ministro Alvarez. La a "... Basta ver la forma como camina la gente, cómo se viste, la desuniformidad, la falta de disciplina que hay en este país, la rumba, el anarquismo, cualquier cosa… Uno mira entre los venezolanos y se da cuenta que ellos, incluyendo a casi todos los chavistas son los elementos menos apropiados para construir el socialismo. Es como ir al desierto del Sahara a construir una piscina de hielo. Este país es libertario, y quiere la libertad. En esta tierra puede sembrarse mucha democracia. Socialismo no." F. M. Fernando, cuéntame sobre tu último libro Justamente a él… El reformismo social-liberal, el estalinismo anti-democrático y la falsa inocencia ideológica del pragmatismo Para el diseño de los socialismos radical-democráticos en el siglo XXI, nos encontramos en un paisaje rodeados de obstáculos ideológico-políticos de diverso signo. En otro lugar los llamamos los “dinosaurios” y “minotauros”. Ruinas ideológicas del siglo XIX y XX por aquí, peligrosas opacidades del despotismo, por allá. Pareciera haber poco espacio para la creación heroica, para el inventar del Maestro Simón Rodríguez. Aquí precisaremos más estas metáforas, dado el porvenir de un debate que supera el “mande comandante” por una parte; es decir, el automatismo de la consigna y la lealtad al “cesarismo/bonapartismo progresivo”, y por otra parte, las certezas de caducas caligrafías de pensamiento revolucionario, de frases hechas y teorías dogmatizadas. Cuando los batallo Las quejas vienen de muy atrás, cuarenta años, por lo menos. Quejas formuladas desde distintos puntos de vista, por los más diversos sectores de la sociedad venezolana, configurando un alegato para sentar en el banquillo de los acusados a la televisión venezolana, bajo el cargo de encontrarse en deuda con los ciudadanos y con la democracia. A lo largo de este tiempo se presentaron hasta 14 proyectos, elaborados para reemplazar unas normas muy viejas, vigentes durante medio siglo, todos ellos con el mismo destino : ninguno prosperó, ninguno aterrizó en ningún lugar, todo quedó según venía viniendo y, en consecuencia, siempre tuvimos la televisión que los dueños y gerentes de los canales determinaron que debíamos tener. Las buenas ideas sucumbieron cada vez frente al argumento de que las televisoras no podían ser tocadas ni con el pétalo de una rosa, de lo cual puede dar fe, por mencionar un solo ejemplo, el Presidente Herrera Campins, quien osó prohibir los anuncios de cigarrillos y bebidas alcohólicas y fue, por ello, borrado de la pantalla chica. Cualquier regla, era el argumento, podía poner en jaque la libertad de expresión y llevarse por delante todo el andamiaje democrático. La televisión siguió, así pues, casi sin normas y fallándole al país. Continuó funcionado en clave financiera, no de servicio público y ejerciendo, a su libre entender, la custodia del derecho a la (su) libertad de expresi&oacu En el país escasean la carne de res, los huevos, el azúcar y la leche, entre muchos otros productos. Frente a este evidente hecho el Gobierno responde, a través de su ministro de Agricultura y Tierras, sociólogo Elías Jaua: "No pretendan ocultar las intenciones de esta campaña de desestabilización sobre una supuesta caída de la producción". En las palabras del funcionario hay una clara referencia a los medios de comunicación que han destacado la noticia. Según Jaua, los medios opositores se han puesto de acuerdo para inducir un consumo nervioso de alimentos, que ha terminado por vaciar los anaqueles de los establecimientos comerciales y crear un cuadro ilusorio de escasez. Es decir, el déficit de los bienes en los mercados populares, abastos y supermercados es causado por los periódicos, radio y televisoras interesadas en sembrar incertidumbre y deteriorar la imagen del Gobierno. Algo similar dicen algunos funcionarios de los crímenes y la inseguridad personal. Extraño señalamiento Extraña forma de razonar la del ministro, pues los expertos en la materia, a través precisamente de los medios de información, le han advertido con insistencia al Gobierno que la falta de alimentos resulta inevitable en la medida en que persistan los factores que desestimulan la inversión particular en el campo. La lista es larga: ataques a la propiedad privada e inseguridad jurídica, amenazas constantes de invasiones y expropiaciones a los hatos y haciendas más productivas, control de precios sin revisiones periódicas, severas restricciones a las ganancias de los empresarios del campo (venta por debajo de los costos de producción), existencia de cooperativas y empresas de cogestión y autogestión ineficientes, desarrollo end&oacut Lo conocí en tiempos que se han hecho lejanos, cuando el MAS era el MAS y andaba en la búsqueda del “socialismo a la venezolana”. Eran tiempos en los que la izquierda sensata del mundo se ocupaba de tragar el fracaso civilizatorio encarnado en la fórmula soviética, administrada por Lenín, Stalin y por los que le siguieron después, hasta que, al fin, Gorvachov se inventó lo de la perestroika y el glasnot. Aunque, eso de que lo conocí es palabra mayor, pues sólo me lo encontré en algunas pocas reuniones, junto a la gente que apoyaba la candidatura presidencial de Teodoro Petkoff en su pretensión de derrotar al bipartidismo adeco-copeyano, ese casi eterno y poderoso duopolio de la política nacional, pretensión, de paso, que aterrizó en un escuálido 5%, el famoso 5% histórico del que habló para siempre José Ignacio Cabrujas. Yanis Chimaras me pareció, en las contadas ocasiones en que lo vi, una persona agradable e inteligente, muy dada a preocuparse por la política nacional, por la suerte del país. Asesinado hace quince días, le tocó la desgracia de ser, esta vez, el rostro conocido de una tragedia venezolana hecha de miles de caras anónimas, sesenta de ellas, por ejemplo, muertas el antepasado fin de semana, sin que se produjera escándalo alguno entre nosotros. Le tocó ser la razón de que el gobierno apretara el acelerador en las investigaciones de su muerte, la de un compatrio Los esfuerzos que la Ciencia realiza para alargar la vida del ser humano, pueden resultar una vana ilusión ya que la sociedad actual hace poco a favor de ese propósito. En conferencia reciente, un conocido médico venezolano señalaba la posibilidad de que los hijos de nuestros nietos puedan alcanzar un promedio de vida de 160 años. Semejante aproximación a lo que ha sido un sueño: larga en buenas condiciones de salud física y mental, se opaca ante los vaticinios formulados por los expertos de las Naciones Unidas acerca de los efectos mortales del recalentamiento global: inundaciones, deslaves y huracanes sacudirán el mundo. Bajo tales desastres, la muerte se afianzará con furia para destruir la vida de los pueblos del planeta, pero los más pobres (como siempre ha ocurrido) padecerán las peores consecuencias: pérdidas de vidas, de viviendas, de alimentos, falta de agua y demás calamidades derivadas de este fenómeno. Los países industrializados causantes del mayor recalentamiento global, principalmente Estados Unidos de Norte América, Japón y los de Europa Occidental, también sufrirán los perversos efectos, aunque tendrán mayores probabilidades de subsistir en medio del caos que han contribuido a crear. La conciencia, el espíritu y la mente de los pueblos deben es Es conocida la frase: “Los niños nacieron para ser felices”. Sobre esta base debería edificarse el variado y novedoso mundo de la niñez porque sobre ese mundo reposa el futuro de la humanidad. Ningún progreso será posible dentro del complejo mundo que vivimos, si no se atiende con respeto y amor a esta parte de la población cuya vida pende de la protección que los adultos le brinden. Si partimos de la base de que los niños son inocentes, y su cerebro está en formación, ¿Cómo es que las guerras cruentas desatadas en el mundo puedan lesionarlos? Fotografías recientes divulgadas en los medios de comunicación social, presentan cuadros demoledores por su crueldad, como son los niños asesinados en presencia de sus padres y familiares supuestamente etiquetados como “terroristas”. De esta manera, la guerra ya de por sí injusta e injustificada como todas, arremete sin compasión ni escrúpulos contra esos niños que padecen horrorizados el desastre de las bombas y las balas disparadas sin misericordia sobre poblaciones civiles que son ajenas a las “razones” dadas para justificar guerras que no tienen explicación aceptable. En Venezuela, la Constitución señala: “Los niños tienen derecho a vivir Durante la Semana Santa fui con mi familia hacia las playas de oriente. Viajé durante varias horas por carreteras desiguales, unas en buen estado, otras no tanto, combinadas por trozos de una autopista a medio hacer, llamada antes Rómulo Betancourt, hoy en día re bautizada con el nombre de Francisco de Miranda, una autopista que lleva alrededor de dos décadas construyéndose, sin que al final sepamos, en verdad, por cuáles razones ni por culpa de quienes se ha demorado esta eternidad. El trayecto, por cierto, luce como la puesta en escena para una exhibición del modernísimo y lujoso parque automotor nacional, paradoja de un proyecto político que anda en busca del desarrollo de un modelo social ajeno a las desmesuras del consumismo ostentoso. La ruta esta plagada de alcabalas, entre otras cosas para velar – en lo que se observa es difícil enterarse de que manera - por el cumplimiento de la ley seca, promulgada a la carrera, ejemplo de una política pública bien intencionada, montada sobre una premisa correcta (la influencia del alcohol en los accidentes de tránsito), pero que representa, apenas, un parche mágico colocado en un problema antiguo y complejo que amerita cirugía mayor. No nos extrañe entonces, si la tragedia de estos días termina dejando como saldo una aritmética análoga a la de tantas otras veces. Uno se entera, sin embargo, de que la medida no sólo Estos tiempos venezolanos (que te toquen tiempos interesante, reza una maldición china) tienen su lado bueno, al menos para los articulistas. En efecto, no es difícil, para nada, encontrar un tema cada semana, al contrario lo complicado termina siendo, más bien, tener escoger entre varios asuntos de igual o parecido peso en la báscula del interés nacional. Es que Venezuela es, desde hace rato, un país “noticioso”. Para hoy, por ejemplo, el menú se presentaba muy variado. Meterle la uña a la reciente gira del Presidente Chávez y tratar de calibrar lo bueno, lo malo y lo feo de ese periplo latinoamericano. Indagar en el tema del etanol, complejo por sus implicaciones geopolíticas y ecológicas. Pasearse por las últimas cifras de Datanálisis, las cuales registran un aumento ostensible (22%) del consumo en la población de más bajos recursos y preguntarse, entonces, si puede ser visto o no como el anuncio de un país con nuevo rostro desde el punto de vista social. Averiguar por que misteriosa razón, después de haber sido un país decididamente impulsor de la misma, Venezuela no ha suscrito – y queda poco plazo para hacerlo - la Convención sobre biodiversidad cultural. O, por mencionar un último asunto, poner la lupa en la denuncia que algunos grupos están haciendo respecto Estos tiempos venezolanos (que te toquen tiempos interesante, reza una maldición china) tienen su lado bueno, al menos para los articulistas. En efecto, no es difícil, para nada, encontrar un tema cada semana, al contrario lo complicado termina siendo, más bien, tener escoger entre varios asuntos de igual o parecido peso en la báscula del interés nacional. Es que Venezue “La Verdad de la Salvación inscrita en las escrituras científicas se llamará en adelante marxismo-leninismo. Es la doctrina estaliniana, poco marxista y poco leninista, la que se apropia exclusivamente de Marx, Lenin, la Revolución, el Socialismo, y hace de Moscú no ya únicamente la ciudadela, sino la Meca de la Humanidad revolucionaria. Esta formidable transformación mítico-religiosa se operó durante el primer estalinismo, particularmente en los años 1924-1930.” (Edgar Morin; ¿Qué es el totalitarismo? De la naturaleza de la URSS) Mire que ha corrido agua por debajo de los puentes, lavando prejuicios y necedades que ya no caben, se figura uno, en la cabeza, ni en el corazón, sobre todo, de una persona medianamente razonable de esta época. Sin embargo, todavía se ven cosas que no se deberían ver. El machismo, por ejemplo. A pesar de mucha declaración de derechos humanos, de mucho movimiento feminista, de mucha masculinidad rasgándose las vestiduras, es un muerto que aún goza de buena salud. En no pocos lugares del planeta se sigue creyendo que el clítoris es un detalle pecaminoso en la anatomía femenina, que la mujer no tiene por qué ir a la escuela, que su derecho al voto ya es demasiada concesión en materia de prerrogativas políticas o que las golpizas conyugales que recibe son incidente relativamente menor, mientras en otros lados, más "civilizados", la discriminación pareciera ser parte de un código no escrito y se practica con hipocresía, tirando la piedra y escondiendo la mano. No obstante lo anterior, a uno le parece que debiera haber ciertos ámbitos sagrados, vetados al machismo en cualquiera de sus formas. La ciencia, es uno de ellos. Pero resulta que allí también se cuecen habas, a pesar de la racionalidad, la objetividad, la imparcialidad y demás yerbas, valores con los que los investigadores se llenan la boca para predicar. La usurpación, por parte de los hombres, del trabajo de las mujeres, así como su devaluación y silenciamiento, han dejado su marca en la evolución científica de la humanidad. Examinada desde el punto de vista del género, la historia de la ciencia da, pues, mucha vergüenza. Del cajón de las arbitrariedades se puedan sacar infinitos casos. Algunos de Ese día desnudó al país que veníamos siendo durante largo rato. Enseñó las costuras de su régimen político. Rompió los vidrios de la democracia vitrina, envidia en la región latinoamericana. Dejó colgando de la brocha su pretensión de sociedad armónica, sin conflictos que prendieran las alarmas. Reveló, más allá de las estadísticas que manosean los expertos, la pobreza, en carne y hueso, de una gran parte de sus habitantes. Puso al desnudo, en fin, la debilidad del Estado y la precariedad de la mayor parte de las instituciones. Fue, pues, como si ese día nos hubiésemos dado cuenta de que vivíamos en una país deficitario en muchos sentidos, con numerosas facturas pendientes, acumuladas a lo largo de más de dos décadas de deslizamiento económico, con apenas unos picos de bonanza, debidos, sobre todo, al hipódromo petrolero. Fue, ese, hace diez y ocho años, el día del "caracazo", sorpresa mayúscula para una élite complacida que no tuvo ojos para ver ni oídos para escuchar cómo, en el subsuelo de la vida nacional, cobraba forma una gran queja colectiva y nos íbamos convirtiendo en un país inquieto y revuelto, un avispero, falto de maneras a fin de digerir sus conflictos, a veces escondidos bajo la alfombra. Durante la década de los noventas no ocurrió ningún hecho que no fuera para ahondar lo que se puso de manifiesto el "día que bajaron los cerros", dando forma a una revuelta espontá Dedicado a la memoria de Ignacio Ellacuria e Ignacio Martín-Baró El Socialismo del siglo XXI ha removido viejos fantasmas de la jerarquía católica venezolana: las mentalidades de inciso sexto, el antimarxismo burdo y ramplón. I. Payuli Ruesta era un tipo mal armado para jugar al fútbol. Ni siquiera tenía la pinta necesaria, al contrario, su cara era más bien la de un escultor o pintor, algo así. Recuerdo que corría en la punta de los pies, como si le dolieran mucho los talones. Su despliegue en la cancha era, por supuesto, más bien lento, chutaba apenas discretamente y era un cabeceador del montón. Sin embargo su habilidad y su inteligencia lo llevaron a ser un gran futbolista, de los mejores en el escenario venezolano de su época, una fija en la delantera (era "interior" en el viejo esquema táctico ) de la selección nacional durante varios años. Además Payuli, tenía una enorme cultura futbolística. Sabía leer magistralmente los partidos, era imbatible en el análisis de los equipos, te convencía de que el mejor jugador era uno en el que tú ni siquiera habías reparado. La última vez que nos vimos, hablamos, desde luego, sobre la Copa América, cuando ésta no era todavía una certeza (se hablaba de retrasos insuperables en las obras) y México asomaba sus ganas y sus inmejorables condiciones para llevarla a cabo. No era, Payuli, muy optimista respecto a las posibilidades del equipo vinotinto. Llegaremos hasta la segunda fase del campeonato gracias al sorteo, siempre amañado para favorecer al seleccionado anfitrión, es difícil que vayamos más allá. El equipo ha mejorado, nos emparejamos con los del medio, pero seguimos muy distantes de la crema y nata del balompié regional y mundial. Creía |