Blogia
FIRMAS DE FaCES

Carta al ministro Luis Acuña / Ignacio Avalos Gutiérrez

Carta al ministro Luis Acuña / Ignacio Avalos Gutiérrez

I.

   Algunos amigos míos dicen que, además de conocedor de los asuntos universitarios, tiene buenas maneras, es persona siempre dispuesta a conversar y a acordar. En fin, creen ellos que el suyo ha sido un buen nombramiento, por eso me animo a escribirle estas líneas, sin más título que el de profesor de a pie de la UCV. 

   Usted ha señalado, con razón, que la universidad venezolana se encuentra en crisis.   Cierto, lo está desde hace tiempo como consecuencia de problemas que se alimentan de sus propios viejos hábitos, pero también de los que se nutren de las nuevas condiciones de la época : la globalización, la pérdida del “monopolio epistemológico”, la creciente privatización del conocimiento, el desarrollo de las tecnologías de información, la implantación de esquemas distintos para hacer investigación, la trasndisciplinariedad como desiderátum del quehacer docente y científico y pare usted de contar, asuntos todos vinculados a la emergencia de lo que se ha llamado la “sociedad del conocimiento” (y de su contracara, la “sociedad del riesgo”), los cuales las cuales han puesto en remojo un modelo de institución que en muchos de sus rasgos ha durado más de lo que debiera. 

   La universidad debe reformarse, nadie lo duda Ministro. Hay por delante trabajo que nos toca a todos, a sabiendas de que el camino de la transformación esta empedrado de dificultades técnicas y, sobre todo, políticas. La tarea que le pusieron en las manos es complicada, sin duda usted lo sabe y uno también, tanto como para no envidiarle el puesto.   

II.

   He leído algunas declaraciones suyas que le dan la razón a mis amigos.  Comenta quien lo entrevistó que usted suele hablar con voz suave, cosa rara, me parece, en estos tiempos venezolanos en los que nos ha dado por gritar, como si la fuerza de la palabra dependiera de los decibeles, no de la calidad de las razones que ampara.   

    Dijo que cree en la autonomía universitaria y que la institución se ha quedado rezagada “… en función de su papel como elemento de vanguardia en el avance del país.”  Añadió, por otra parte que, seguirá con el programa Cuentas Claras porque “… creo que el país exige que todo lo que se ejecute presupuestaria y financieramente sea conocido por todos …. así también lo debería hacer la institución universitaria dentro de su autonomía y no sólo hay que trabajar en un programa de cuentas claras administrativas, sino de un programa de cuentas claras académicas.”   Respecto a la Misión Alma Mater, mediante la cual se pretende la creación de cincuenta instituciones de educación superior, señaló que “… la creación de una estructura universitaria no es sólo una edificación, sino que es una edificación con un personal apto para la administración de la educación, este es un tema que debemos evaluar…”.  Indicó, así mismo, que el tema de la educación superior es de tanta envergadura y complejidad que “…a menos que haya colaboración entre todos, no saldremos adelante, mi tarea, más que pelearnos con opositores o no opositores, será tratar de convencerlos de que juntos resolvamos el problema del país, no me preocupa quién es opositor o no, me preocupa quién está dispuesto a colaborar o no”.  

III.

     La agenda del cambio universitario, en sus aspectos más generales, se encuentra escrita desde hace rato.  Tiene que ver, como usted sabe, con la actualización de los programas y de los modos de enseñanza.  Con la organización misma de la universidad, casi intacta en su lógica desde los tiempos de Córdoba, incapaz en buena medida de albergar el diálogo de saberes y disciplinas. Tiene que ver, así mismo, con las condiciones en que estudian los estudiantes. Con resolver la ecuación planteada por la necesidad de democratizar su ingreso y procurar altos niveles de calidad.  Con hacer más idónea y transparente la administración de sus recursos.  Con volver más democráticas y eficientes sus formas de gobierno, sin caer en el “asambleismo”, muchas veces la puerta de entrada para la peor de las demagogias. Con el papel que debe desempeñar dentro del sistema nacional de innovación.   Tiene que ver, en fin, con su relación con el país, a veces tan débil que remeda una torre de cristal.  

IV.

      El querer concretar la agenda es, me parece un empeño loable del gobierno nacional.  En este sentido, hay que tomar en cuenta que no se arranca de cero, se tiene un cierto camino andado, además de mucho pensamiento invertido, expresado en estudios y datos, algunos de los cuales habría que desempolvar. Así mismo, no debe suponerse que del lado universitario lo que hay es puro y simple apego a la inercia, al contrario, existe una clara pretensión de cambio por parte de algunos de sus sectores más importantes. Por último, la transformación debe llevarse a cabo en el más pleno respeto a la autonomía, lo cual significa que la transformación debe ir ocurriendo a través del diálogo con las universidades, no hay otra forma de hacerlo. Usted sabe mejor que yo, Ministro, que la nueva universidad no sale, como conejito, de normas o decretos sacados del sombrero gubernamental. Por eso, en este caso la Ley Habilitante no habilita.

Profesor de la Escuela de Sociología. El Nacional, 24-01-2007

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres