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FIRMAS DE FaCES

Notas sobre la Autonomía de la Banca Central / Sary Levy Carciente

Notas sobre la Autonomía de la Banca Central / Sary Levy Carciente

CONSTITUCIÓN DE LA R. B. DE VENEZUELA / Tít. VI, Cap. II, Sec. 3ra., Art. 318: Las competencias monetarias del Poder Nacional serán ejercidas de manera exclusiva y obligatoria por el Banco Central de Venezuela. El objeto fundamental del Banco Central de Venezuela es lograr la estabilidad de precios y preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria. (...) El Banco Central de Venezuela es persona jurídica de derecho público con autonomía para la formulación y el ejercicio de las políticas de su competencia. El Banco Central de Venezuela ejercerá sus funciones en coordinación con la política económica general, para alcanzar los objetivos superiores del Estado y la Nación.

La autonomía de un banco central se puede definir como su capacidad para tomar decisiones en el ámbito que le concierne sin recibir instrucciones del gobierno. Implica una separación de la toma de decisiones del Banco Central del sistema político, lo que conlleva a que tanto ésta como el Tesoro o Hacienda Pública fuesen instituciones autónomas.

La motivación principal es reducir y mantener baja la tasa de inflación. Las ventajas de la autonomía estriban en que al tener los gobiernos horizontes temporales más cortos que la sociedad en su conjunto, toman medidas que no favorecen en el largo plazo. Esto no implica alargar los períodos de los gobiernos, de lo contrario se estaría disminuyendo el poder de control del sistema democrático, sino que quienes estén a cargo de la política monetaria han de ser más adversos que el promedio de la sociedad a la inflación, impidiendo la generación de políticas expansivas.

La segunda ventaja que plantea la autonomía de la institución es la relacionada con la denominada inconsistencia dinámica (ver Kydland y Prescott, 1977 “Rules rather discretion: The inconsistency of optimal plans” JPE, Vol.85), que se refiere a situaciones en las cuales el programa óptimo de acciones futuras a seguir en un momento dado cambia cuando ese futuro llega, generando equilibrio en niveles económicos subóptimos. La inconsistencia dinámica echa por tierra una serie de beneficios que argumentan las políticas expansivas en el corto plazo.

Por su parte, las críticas a la autonomía del banco central refieren problemas de coordinación de políticas macroeconómicas y al del accionar de las autoridades de la institución. Lo anterior puede surgir cuando el gobierno y el banco central persiguen distintos objetivos, tienen opiniones distintas sobre los impactos de determinadas políticas o presentan diagnósticos distintos de la economía.

En virtud de los aspectos previamente señalados es que se considera lo más conveniente que el banco central sea autónomo para escoger la forma en la cual logra sus metas, mas no para establecerlas. Estas metas, en Democracia, han de ser el resultado del análisis y la consulta con diferentes instancias políticas. Así, la autonomía por un lado ofrece libertad de maniobra a la institución, mientras que por otro lado, es esta autonomía la que le permite a la sociedad evaluar y juzgar su desempeño.

Ante el planteamiento actual de reformar la Ley del BCV y eliminarle su autonomía insistimos en los riesgos de esta medida y recordamos que este carácter de rango constitucional no es baladí.

Febrero 05,2007

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