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FIRMAS DE FaCES

Incertidumbre y desempeño económico / Carlos Peña

Incertidumbre y desempeño económico / Carlos Peña

A pesar de que la actividad económica cotidiana está llena de incertidumbre, la teoría económica sólo ha empezado a introducirla de forma sistemática en sus modelos desde aproximadamente mediados de los años cincuenta del siglo XX. El motivo de los recientes avances de la ciencia económica ha sido el intento de explicar fenómenos que se dan en la realidad y que no tienen cabida ni explicación en la teoría tradicional. Esta evolución ha llevado a la adopción de supuestos que permiten acercar los modelos económicos a la realidad que se pretende explicar. Uno de los aspectos menos estudiado por la teoría económica ha sido el entorno informativo en el que los agentes económicos toman sus decisiones. Importantes economistas de todos los tiempos han reconocido que el comportamiento humano está limitado por la existencia de un conocimiento parcial e incierto del mundo en el que actúa; sin embargo, ha sido desde hace poco tiempo que se han realizado esfuerzos sustanciales para incorporar la consideración de la incertidumbre para analizar el funcionamiento del mercado.

La incertidumbre es abordada desde diferentes enfoques teóricos. En el contexto de la teoría económica hay diferentes concepciones de la incertidumbre. En todo caso, la incertidumbre tiene que ver con los aspectos económicos de la información y el conocimiento. Se puede tener la idea de que el estudio sobre la incertidumbre está basado en la información imperfecta y que ésta puede tener data reciente; no obstante, se puede hacer referencia a este tema en la historia del pensamiento económico. Más recientemente, existen aportes importantes en cuanto a la concepción de la incertidumbre, tanto desde el punto de vista de los neoclásicos como de los postkeynesianos. En el primero, la incertidumbre es representada funcional y mediante una distribución de probabilidad, implicando por la racionalidad del criterio de elección y homogeneidad de expectativas que el valor óptimo de equilibrio sea también objetivo. Esto por que existe un conocimiento perfecto de la información disponible; en el segundo, persisten las rigideces de los mercados que explica la incertidumbre. En este enfoque la incertidumbre juega un papel importante en la decisión de inversión.

Cuando se habla de incertidumbre se puede hacer referencia a que ésta puede tomar varias formas, puede ser de origen macroeconómico, fundamentada en la inestabilidad generada por shock de política económica interna o de origen externo; también se puede generar incertidumbre por el desempeño institucional y, adicionalmente esta la inestabilidad política. La incertidumbre macroeconómica puede estar referida a variables como inflación, variaciones en el tipo de cambio, la tasa de interés, el crecimiento de los medios de pago y el déficit fiscal. En cuanto a la denominada incertidumbre institucional[1], está dada fundamentalmente, por el desempeño de las instituciones de un país, las cuales deben garantizar las reglas del juego económico. En este sentido, la nueva economía institucional, supone que la calidad de las instituciones existentes en un país es la clave para determinar su comportamiento económico a largo plazo. La incertidumbre institucional aumenta la probabilidad que los agentes económicos desarrollen prácticas de rent-seeking. Los buscadores de renta no son sólo un fenómeno de los “anómalos” sistemas económicos de los países subdesarrollados; por el contrario, constituyen una presencia regular de la vida económica de las sociedades. Bajo incertidumbre institucional, los agentes económicos actuaran solo con horizontes temporales reducidos.

La incertidumbre institucional aumenta la probabilidad que los agentes económicos desarrollen prácticas de rent-seeking. Los buscadores de renta no son sólo un fenómeno de los “anómalos” sistemas económicos de los países subdesarrollados; por el contrario, constituyen una presencia regular de la vida económica de las sociedades. Bajo incertidumbre institucional, los agentes económicos actuaran solo con horizontes temporales reducidos.

La economía venezolana y específicamente el inversor privado, ha estado sometido a profundos niveles de incertidumbre. En un ambiente caracterizado por la inestabilidad política, no es casual que la incertidumbre institucional sea unos de los factores con mayor influencia para explicar la caída de la inversión privada. El cambio político de Venezuela, durante la última década del siglo XX y lo que va del siglo XXI ha sido dramático, al punto que se ha experimentado una transformación completa, tanto en los actores como en las reglas. El sistema pasó de ser uno donde el foco eran los partidos políticos a otro en el cual el punto focal es el Presidente. El Presidente posee en estos momentos poderes constitucionales, que le permiten modificar casi unilateralmente el statu quo.

La arbitrariedad o discrecionalidad de un Gobierno se genera a partir de la libertad ex post con que cuenta para cambiar las reglas existentes. Un gobierno limitado en este sentido permite proteger los derechos de propiedad más efectivamente que en el caso de un régimen discrecional. La inestabilidad tiene que ver con las reglas que cambian continuamente. Un ambiente caracterizado por el deterioro institucional y la falta de consolidación democrática, impide predecir con certeza las reglas que regulan la actividad económica, por lo tanto, se genera un ambiente de inestabilidad e incertidumbre político-institucional que afecta el desempeño económico.

En la actualidad, el inversionista, tanto nacional como extranjero, está inmerso en la más profunda desinformación, en cuanto a las reglas del juego y los derechos de propiedad, las cuales no están claras, lo que lo lleva a posponer las pocas inversiones que podrá realizar. La inestabilidad de las reglas del juego, es la otra dimensión de la incertidumbre. La inestabilidad institucional se parece, formalmente, a la discrecionalidad. Esta inestabilidad afecta sobre todo al mercado de capitales. Lleva a un acotamiento del horizonte temporal de los individuos, por lo que toman decisiones que parecen miopes. Sin reglas del juego seguras, no conviene dedicarse a actividades que lleven a perder capital y tengan un horizonte de maduración largo.

(Enviado el 12-02-07.)



[1] La incertidumbre institucional es un tipo de incertidumbre que se distingue de aquella con que se manejan las decisiones de inversión en los “mercados normales”. En éstos, la incertidumbre se refiere a la indefinición  ex ante de los resultados; sin embargo, estos mercados son normales porque las reglas de juego y las instituciones, son ciertas. En cambio, en las situaciones en la que está presente la incertidumbre institucional, lo que ocurre es exactamente lo opuesto, las propias reglas son inciertas. En pocas palabras, reglas inciertas y resultados inciertos, es lo que distingue a los mercados normales de las situaciones de incertidumbre institucional.       

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