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FIRMAS DE FaCES

¡No al valor de cambio! / Emeterio Gómez

¡No al valor de cambio! / Emeterio Gómez

Hay realidades ineludibles que no se pueden eliminar por decreto

Luego de un acercamiento a Leopoldo López y Gerardo Blyde, volvemos a Haiman El Troudi, Juan Carlos Monedero y al libro Empresas de Producción Social (EPS). No sin antes agradecer a Juan Carlos su amable oferta de una conversación personal. Ojalá se concretase un diálogo - o al menos un café - acerca de la inviabilidad del Socialismo.

En nuestro artículo de hace 15 días, Del Trueque a la Barbarie, comentamos la creencia -explícita en nuestros dos jóvenes autores- según la cual el trueque excluye el valor del cambio: un error grave, pero más bien pequeño, si se lo compara con el que hoy analizamos, la idea de una sociedad centrada exclusivamente en la producción de Valores de Uso, o sea, la exclusión radical del Valor de Cambio.

Leamos esa visión en Monedero y El Troudi: "En la actuales condiciones históricas, ninguna economía escapa a la influencia del capitalismo. La Venezuela encaminada hacia el Socialismo del siglo XXI, debe aprender a coexistir en algunos casos, y a resistirse en otros, a esa influencia, mediante el desarrollo de modos de producción no capitalistas, donde la obtención de bienes y servicios se oriente¿ a la producción de valores de uso". Y mas adelante: "Al tiempo que las EPS se orientan hacia los valores de uso en vez de hacia los valores de cambio, ese retorno social debe armonizarse con la necesidad de ser de la empresa¿" (EPS, páginas 117 y 118).

Dos breves párrafos contentivos de un inmenso problema: en ellos no se diferencia entre dos cosas que son muy distintas: A) La producción de valores de uso para el consumo directo de quien los produce; y B) ¡¡la producción de valores de uso para el consumo de otros seres humanos!!

Basta precisar esta elemental diferencia para que se evidencie toda la inconsistencia de nuestros autores. Porque una de dos: o aluden a la alternativa A, en cuyo caso estaríamos en la Edad de Piedra, cuando no había surgido siquiera el trueque. O aluden a la alternativa B, en cuyo caso es imposible prescindir del Valor de Cambio¿ porque éste es precisamente eso: el valor de los bienes producidos ¡¡para los demás!! Aunque ese valor sea artificialmente cero, porque un Estado autoritario decrete que el que lo produce debe regalárselo al que lo consume.

Y esa es la debilidad mas profunda de El Troudi y Monedero: dejar de lado los 100 años que a la Ciencia Económica le llevó el clarificar qué determina el Valor de un bien: ¿el trabajo que requirió, la capacidad de satisfacer las necesidades del que lo produjo ¡¡o la capacidad de satisfacer las necesidades de otros seres humanos que los demandan (versión capitalista) o que los necesitan (versión socialista) !!?

Ese es el verdadero problema -jóvenes amigos: que en esos 100 años la teoría económica puso en claro que el valor de los bienes producidos por unos hombres lo determinan las valoraciones que de dichos bienes hacen ¡¡otros hombres!! Y eso -oh, sorpresa- es precisamente el Valor de Cambio. Una realidad ineludible -en el capitalismo y en el socialismo- que no se puede eliminar por decreto. La realidad que destruyó al comunismo del siglo XX.

Un concepto que exige por supuesto que los seres humanos puedan expresar libremente sus valoraciones y preferencias individuales, que cada uno de ellos pueda ¡¡a-preciar!! los bienes que otros producen. Porque si es el Estado - o el Consejo Comunal - el que establece lo que cada quien debe valorar o apreciar, entonces¿ estaremos ya en el Socialismo del Siglo XXI.

El Universal, 04-03-07.

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