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FIRMAS DE FaCES

Thalia, Aglaya y Eufrasina / Arlán A. Narváez R.

Thalia, Aglaya y Eufrasina / Arlán A. Narváez R.

La Plaza de las Tres Gracias tiene especial significado para mi por diferentes razones. La primera de ellas me remonta a cuando tenía catorce años y fui seleccionado para participar en “Monte sus Cauchos Good Year”, uno de los primeros y más exitosos programas culturales de la televisión venezolana, en la década de los sesenta.

Se trataba de un programa de alto contenido educativo que trasmitía la televisora que este gobierno teme tanto que decidió callarla, RCTV, y que era conducido por uno de los Maestros (así en mayúsculas) más respetados del país, el profesor Nestor Luis Negrón, asistido por uno de los mayores valores desde los albores de la radiodifusión y la TV nacional, Cecilia Martínez.

A cada participante se le hacían 5 preguntas de cultura general que debían contestar en menos de un minuto; por cada pregunta que contestaba correctamente se hacía acreedor a un premio de 100 bolívares (un montón de real entonces) y el profesor Negrón anunciaba: “cooorrecto, monte su caucho Good Year”, entonces Cecilia acercaba al concursante un gran automóvil a escala y le daba uno de los 5 cauchos (con el de repuesto que era el último) para que lo pusiera en el lugar correspondiente. Si no contestaba correctamente esos 100 bolívares iban a engrosar “un pote” que los acumulaba para constituir el premio al que optaría quien montase los 5 cauchos, en una edición especial del programa con una sola pregunta, obviamente bien “pelúa”. Otra frase famosa del programa era la que hacía el profesor a su asistente para llamar la atención sobre el premio acumulado: “Cecilia, ¿cuánto tiene el pote?”

Lo de mi caso fue que monte los cinco cauchos y la preguntita de Negrón fue: “La estatua de las Tres Gracias en Caracas es una réplica de la original del escultor Antonio Canova, de Florencia. ¿Cuál es el nombre del escultor de nuestra réplica?”. Obviamente quedé con los “ojos blancos y sin vista”, pero ya no puedo olvidar jamás el nombre de Pietro Ceccarelli.

La otra razón por la que las Tres Gracias son tan especiales para mi es que están ubicadas frente a uno de los accesos a mi Alma Mater, la UCV, Patrimonio de la Humanidad, sancionado así por UNESCO. Por esa ubicación tan cercana a la universidad siempre fue considerada como parte de ella, aunque desde finales de la década de los 70 y hasta que Trino acabó con ellos, un grupo de desadaptados quiso dañar la imagen de la Institución al tomar el lugar como escenario para plasmar allí sus concepciones de transformación política, “cubriéndose de gloria”, encapuchados, quemando o secuestrando inocentes vehículos que transitaban frente a ellos o en curiosos enfrentamientos con la policía, que se daban entre 11 am y 4 pm, martes, miércoles o jueves.

Thalía, Aglaya y Eufrasina son los nombres de las tres que, según la mitología, representan belleza, encanto y alegría. La Plaza que lleva su nombre formaba parte del proyecto cívico militar conocido como “Sistema Urbano de La Nacionalidad”, inaugurado en 1957 y ordenado por aquel otro teniente coronel que participó en un golpe (en 1945) y se instaló en Miraflores también con ínfulas de infalible y autoritarismo, Marcos Pérez Jiménez.

Hoy, la Plaza de las Tres Gracias proyecta una imagen tan lamentable que bien parece más bien Plaza de Tres Desgracias porque campean a su antojo la Inseguridad, la Indigencia y la Buhonería, afectando no solamente a la población universitaria sino a todos los vecinos del lugar y más allá. El acceso a la Universidad se ha convertido en un gran estacionamiento de destartalados vehículos de los buhoneros, estacionados en las aceras o simplemente donde les da la gana, creando a diario colas que pueden llegar hasta el puente de los estadios. Los ataques de hampones y pervertidos contra la población estudiantil se han convertido en un grave problema que, sin duda, está asociado a este foco de concentración marginal.

Desgracia adicional es la desidia y por ello complicidad de las autoridades nacionales y municipales, además de ser vergonzoso demostrar que solamente actúan a favor de la comunidad cuando reciben órdenes del teniente coronel.

Desde estas líneas invito a los lectores a sumarse a la iniciativa de rescate de las Tres Gracias, suscribiéndose en la siguiente dirección web: http://www.petitiononline.com/070207/petition.html

¡Cosas veredes, Sancho!

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