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FIRMAS DE FaCES

Patrimonio de la Humanidad / Argenis Ferrer Vargas

Patrimonio de la Humanidad / Argenis Ferrer Vargas

La labor de la Asamblea General de la ONU a los fines de consagrar núcleos normativos a favor de la internacionalización de ciertos espacios de interés mundial es realmente encomiable. Podemos destacar la expresión de esa preocupación a través de los siguientes instrumentos jurídicos internacionales: a) La Convención suscrita en París el 16 de noviembre de 1972, adoptada por la Conferencia General de la Unesco el 21 de octubre de 1972, denominada Convención del Patrimonio Mundial; b) El Tratado General sobre el Espacio Ultraterrestre (enero, 1979); c) Acuerdo sobre la Luna y otros cuerpos celestes (1979), y d) La Convención del Mar, 1982.

En lo concerniente al primer instrumento, el objeto viene dado por el criterio de que “el patrimonio cultural y natural forma parte de los bienes inestimables e irremplazables de toda la humanidad”. En la lista del Patrimonio Mundial, mención Patrimonio Cultural, aparece la Universidad Central de Venezuela (Ciudad Universitaria – 2 de diciembre, 2000) bajo los criterios de “obra maestra de planeamiento moderno, arquitectura y arte” y “ejemplo excelente de la realización coherente de los ideales urbanos, arquitectónicos y artísticos del siglo XX: Constituye una interpretación ingeniosa de los conceptos y espacios de tradiciones coloniales y un ejemplo de solución de apertura y ventilación apropiado para su entorno tropical”. (Obra del Dr. Carlos Raúl Villanueva y un grupo de distinguidos artistas vanguardistas). Canaima (Patrimonio Natural) y la ciudad de Coro (Patrimonio Cultural) aparecen en la lista.

En lo atinente al espacio ultraterrestre, la Agnu inició el estudio (1967), y ese mismo año aprobó el Tratado que consagra (Art. 1), que éste “pertenece a toda la Humanidad”, en referencia al espacio, así como la Luna y los cuerpos celestes. Del mismo se deriva que: a) la exploración y utilización del espacio ultraterrestre (¿extensión?) debe hacerse en provecho e interés de todos los países; b) ese espacio no es apropiable, es decir, no puede ser objeto de apropiación nacional; c) libertad de acceso, exploración y utilización por todos los Estados, y d) desmilitarización parcial, ya que no está prohibido el tránsito de misiles lanzados desde la Tierra y destinados a alcanzar objetivos terrestres (Cesáreo Gutiérrez Espada).

En cuanto al régimen jurídico de la Luna y los cuerpos celestes (Patrimonio Común de la Humanidad), se fundamenta en la cooperación y asistencia mutua que explican la noción de libertad de investigación para todos los Estados.

En cuarto lugar, la Convención del Mar (1982), la Asamblea General (ONU) había iniciado el estudio en 1967 y ya se sabía de la importancia de los módulos polimetálicos, ricos en cobre, níquel y cobalto existentes en los fondos marinos. De allí la contundente afirmación a tenor de la cual dichos fondos son Patrimonio Común de la Humanidad. No obstante el Acuerdo de 1994, auspiciados por EEUU y otros países industrializados, introduce modificaciones que “suprimen el complejo engranaje de determinadas reglas destinadas a promover el crecimiento, la eficacia y estabilidad de los productos básicos extraídos de la Zona (Antonio Remiro Bròtons). (Continuaremos con la UCV).

Últimas Noticias, 17-03-2007.

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