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FIRMAS DE FaCES

Socialdemocracia contra militarismo / Demetrio Boersner

Socialdemocracia contra militarismo / Demetrio Boersner

«La socialdemocracia busca el avance de sus pueblos hacia una mayor independencia nacional y justicia social, en tanto que el militarismo populista juega con la violencia gratuita…»  

En los últimos días hemos escuchado diversos debates acerca de la naturaleza del régimen presidio por Hugo Chávez. Cierto sector opina que, por similitudes fenomenológicas que esta autocracia tiene con los fascismos europeos en sus etapas iniciales debería calificársele de “neofascista”. Otra matriz de opinión, tal vez más difundida, le asigna el calificativo de “comunista”, por su intención de colectivizar el aparato productivo y su delirante enamoramiento con la revolución cubana.

 

Nosotros creemos que, por sus orígenes y su estructura social interna, el régimen chavista, no obstante tener ingredientes fascistas y estalinistas, pertenece más bien a la categoría de los  militarismos populistas del “tercer mundo”, tipificados originalmente por el peronismo en América Latina y el nasserismo en el Cercano Oriente. Aunque tanto Perón como Nasser fueron inicialmente admiradores del fascismo europeo, como gobernantes encararon el reto de reunir bajo su control la enorme diversidad de sectores e intereses de una sociedad todavía subdesarrollada, en confusa búsqueda de modernidad, identidad nacional e inclusión. Por ello actuaron como equilibristas entre fuerzas de derecha y de izquierda. Mediante la hegemonía militar y la demagogia populista lograron durante largo tiempo arbitrar los conflictos internos latentes, pero al final ya no pudieron impedir su estallido.

 

En los últimos años, Suramérica tuvo un auténtico movimiento hacia la izquierda conducido por corrientes socialdemócratas o similares que triunfaron en Brasil, Chile, Uruguay y Argentina. Entre dichos movimientos socialdemócratas se “coló” el populismo militarista venezolano, rico en petrodólares, y se ganó interesadas aceptaciones y adulaciones que dejan en mala postura moral a  varios Gobernantes y líderes del progresismo democrático regional. Igualmente logró ampliar su zona de influencia para abarcar a Bolivia y Ecuador. Sin embargo, desde hace unos tres meses, la radicalización extrema del lenguaje de Chávez, su peligrosa alianza con Irán, y nuevos conflictos de intereses (gas, etanol) están causando fisuras en lo que parecía una vez un “bloque de izquierda”. La socialdemocracia busca el avance de sus pueblos hacia una mayor independencia nacional y justicia social, en tanto que el militarismo populista juega con la violencia gratuita, tan severamente condenada por Engels en el “Anti-Dühring”.

 

El Nacional, 28-03-2007.

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