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FIRMAS DE FaCES

El laberinto de Bush / Franklin Molina

El laberinto de Bush / Franklin Molina

«En el actual laberinto de Bush la única salida pareciera un cambio de gobierno.»

En menos de treinta meses la Casa Blanca tendrá un nuevo presidente producto de las elecciones del 2008. La mirada de Bush sobre América Latina y sus más cercanos colaboradores –luego de la gira por la región- han orientado una política regional que en términos generales tiene la concepción de “recuperar el tiempo perdido” y, por otro lado, controlar bajo el esquema hegemónico los cambios en América Latina; buscando la estrategia de aislar a Venezuela como centro de referencia política y generar varios caballos de Troya en la región.

La primera concepción geopolítica de la Casa Blanca es dividir la unidad de integración de Mercosur. Con la estrategia de la “conquista de los socios” de Venezuela haciendo atractivo el Tratado de Libre Comercio para países como Uruguay luego de firmarse el Tifa (acuerdo de inversiones entre EEUU y Uruguay). En esta estrategia, las negociaciones con Brasil sobre bioenergía despertarían el sentido de potencia regional y, por qué no mundial, que ha caracterizado la diplomacia de Itamaraty. El acercamiento a Brasil y a Uruguay está orientado a sembrar dudas sobre la política de integración de Venezuela hacia el Mercosur y hacia la política de integración energética enarbolada por Caracas.

La segunda concepción, es la de seguridad militar con la política de continuidad del Plan Colombia; en la ejecución y aprobación financiera de la segunda fase. Este plan le permitiría a la Casa Blanca estar cerca de Venezuela y Ecuador; teniendo controlada la región andina. El apoyo de Bush a la política de Colombia y al TLC EEUU-Colombia son una concepción importante para la óptica de “aliados vecinos” de Venezuela frente a una política exterior de gran alcance, cooperación y solidaridad diseñada desde Caracas.

La tercera concepción es la de regalías mínimas en los temas de negociación difícil con países como Guatemala y México. Las políticas migratorias del Gobierno de Estados Unidos violan los principios básicos del Derecho Internacional humanitario. El trato al inmigrante latinoamericano y la propuesta del muro en la frontera entre EEUU y México evidencia una política errada de Washington para sus más cercanos vecinos. ¿Qué proyecto de integración construye murallas en la frontera? ¿Qué proyecto de integración condiciona tropas militares para Irak a cambio de preferencias arancelarias?

La política exterior de Estados Unidos en el último período ha sido una continuidad de la política belicista de los asuntos internacionales. La obsesión en la invasión de Irak y la violación a las normas del Derecho Internacional, han retrocedido en la construcción de una agenda de paz internacional duradera. El terrorismo como se entiende desde la Casa Blanca, genera más reacciones antinorteamericanas.

El gobierno de Bush, luego de seis años, ha dejado una gran destrucción en países como Irak y Afganistán, donde la política de invasión no ha construido la democracia ni la gobernabilidad al estilo occidental. En el actual laberinto de Bush la única salida pareciera un cambio de gobierno. El nuevo gobierno –con alta posibilidad para los demócratas- con una agenda constructiva, y menos hegemónica en las relaciones internacionales, probablemente introducirá cambios. Sin embargo, amanecerá y veremos.

Últimas Noticias, 31-03-2007.

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