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FIRMAS DE FaCES

Cascos azules en el Amazonas / Armando Córdova Olivieri

Cascos azules en el Amazonas / Armando Córdova Olivieri

En entre las atribuciones del consejo de seguridad de las Naciones Unidas está la de discutir y actuar en torno a la problemática ambiental. La figura de legitimación de sus intervenciones es la de Human Heritage o herencia de la humanidad. Esta categoría se ha convertido en el saco roto de las naciones unidas para prohibir a otros en forma hipócrita a andar el camino que condujo a las potencias del mundo al sitial en el que se encuentran hoy.  

Ya es bastante el daño ecológico causado por nuestra manera de vivir. Más aún, hemos condicionado nuestra vida a la muerte del planeta y ahora debemos renunciar a ello. El problema está, en que esa renuncia implica la abdicación al sueño de progreso y desarrollo del tercer mundo. Es decir, debemos renunciar voluntariamente al uso de nuestros recursos naturales, nuestra única riqueza,  porque de lo contrario nos moriremos todos. Parece cruel, pero así es. Tal como están planteadas las cosas, parece que ya el destino nos ha alcanzado y esta vez no se trata de ciencia-ficción: la guerra por el agua ya está en puerta y lamentablemente, a pesar de poseer sus fuentes y disfrutarlas en la actualidad, llegaremos tarde a su futura repartición. Esta llegando la hora del imperialismo ecológico, el nuevo pretexto de dominación universal... 

El párrafo anterior es un ejercicio de imaginación de un escenario muy probable en el futuro de la humanidad. Sin embargo, el primer principio de la prospectiva estratégica parte de la consideración de que el futuro no es único y depende de lo que hagamos hoy. Éste es un frente que un país como Venezuela, con sus sueños y apuestas, tiene que vigilar con muchísima atención. Lo que hagamos hoy en esta materia tendrá sus efectos en el futuro, de modo que, urge actuar con conciencia y estrategia. Su condición de ombligo del mundo a la vez de ser su mas poderosa virtud, es también su más peligroso motivo de codicia por parte de terceros. Es preciso fortalecer nuestra capacidad de negociación mientras esto sea aún posible, pues llegará el momento en que los más elementales derechos serán violados. 

Nuestra única aspiración futura está en mantener filas cerradas en Latinoamérica, lo cual, ya ha comenzado a resquebrajarse con el fáustico pacto de Lula con Bush.  Es menester elevar nuestras aspiraciones y buscar aliados estratégicos para lograrlas. Cuba sola no nos basta y el gigante del sur ya le dio la espalda al mundo. ¿Quién nos queda? ¿Es posible recuperar a Brasil? A la primera pregunta respondo, Colombia mientras que a la segunda respondo, él vendrá solo si efectivamente logramos una alianza estratégica entre Colombia y Venezuela. Solo así evitaremos los cascos azules en el amazonas: resucitando al ave phoenix de sus cenizas. Por cierto, siempre que se habla de Colombia tiende a identificársele con Uribe y Bush. No hay que olvidar que la idea de Colombia es mas vieja y su futuro también es dinámico. Los nombres de Uribe y Bush son solo los de dos efímeras mariposas que apenas aletean fastidiosas frente a nuestras narices pero que ya pronto se irán. Mientras tanto, Bolívar seguirá retorciéndose en su tumba, pues luego de mas de dos siglos del hecho, su muerte no ha contribuido en lo absoluto, ni a que cesen los partidos, ni a que se consolide la Unión.

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