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FIRMAS DE FaCES

La inflación: mucha demanda y poca oferta / José Guerra

La inflación: mucha demanda y poca oferta / José Guerra

Las cifras publicadas por el BCV,  correspondientes a la inflación de abril, sugieren que la presión sobre los precios se mantiene. Con una tasa de inflación anualizada de 19,4% en abril el Gobierno se aleja de la meta inflacionaria de este año  establecida  en 12%.  Es preciso recordar que desde que se instauró el control de cambio en enero de 2003 hasta abril de 2007, la tasa de inflación acumula un aumento de 105%, lo cual, en un entorno donde el tipo de cambio oficial se ha mantenido literalmente sin modificaciones sustanciales, se ha traducido en incrementos de los costos de producción internos, lo que ha hecho que la economía venezolana haya perdido competitividad. Esto último ha propiciado que Venezuela transforme en un inmenso depósito de bienes importados de todo tipo, en detrimento de la producción y el empleo nacional.   Es claro que tanto el Banco Central como el Ministerio de Finanzas están perdiendo la pelea contra la inflación y por esa razón, de manera equivocada, todo el esfuerzo por abatir el alza de los precios ha recaído sobre el Seniat, Indecu y la Guardia Nacional. Estos organismos se han concentrado en luchar contra fantasmas toda vez que sus acciones no atacan la causa de la inflación, la cual reside tanto en un aumento desproporcionado de la demanda como en una insuficiencia de la oferta nacional, como resultado de la política de exterminio del establecimiento industrial y agropecuario de Venezuela que ha venido adelantado el presidente Chávez. Por ello, las redadas del Seniat y el Indecu  contra comerciantes y productores lejos de inhibir las fuerzas inflacionistas de la economía las están potenciando al exacerbar el fenómeno de la escasez.  

El impulso que potencia el rebrote de los precios se ha magnificado con las medidas pro inflacionarias que adoptó el Gobierno al disminuir la alícuota del IVA y seguir con la expansión del gasto público. En este contexto no existe represión policial o tributaria que pueda contener los precios o la ausencia de los bienes en el mercado. Si con medidas represivas se aplacara la inflación ésta ya hubiese desaparecido del mundo. Los intentos de frenar la inflación con acciones punitivas son tan viejos como los del emperador romano Cayo Valerio Jovio Dioclesiano, quien en el año 303 después de Cristo trató de contener la inflación con la pena de muerte, al inaugurar el primer sistema de control de precios. A partir de allí, todas las regulaciones administrativas de los precios han fracasado una tras otras sin que los burócratas a cargo de su aplicación aprendan la lección. Venezuela tiene una amplia experiencia en la materia desde que Carlos Andrés Pérez debutó en 1974 con un esquema de control sobre los precios de los bienes y servicios que se tradujo en una acentuación de las tenciones inflacionarias de la economía al tiempo que generaron escasez.  

La inspección de las cifras disponibles sugiere que actualmente existe una insuficiencia de bienes manufactureros de origen nacional cuyo volumen de producción en enero de 2007 resultó inferior  al registrado en diciembre de 1997. Es decir, la economía venezolana mantiene una anemia productiva que tiene postrada la  producción nacional, como se evidencia en el gráfico. Contrariamente, el volumen de las ventas comerciales se ha incrementado notoriamente, que al confrontarse con una oferta limitada se ha traducido en la aceleración de la inflación presente en la economía.  A esto hay que añadir la caída de la producción agrícola en más de 7% durante 2006 a pesar de haberse realizado un gasto sin precedentes para financiar al sector. Por ello, cada vez más, de manera directa o indirecta la dieta de los venezolanos se compone de productos importados que la abundancia de ingresos petroleros permite comprar en el exterior, haciendo de Venezuela una especie de emirato tropical que decidió cancelar la producción nacional para favorecer las mercancías traídas de todas partes del mundo, principalmente por parte del Estado.

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1 comentario

Cristopherd J. Alaña -

Estimado Sr. José Guerra:

Espero que se encuentre bien de salud, junto a sus seres queridos y que realmente el análisis que Ud., desarrolla sea motivado por el espíritu científico de investigador que busca la paz, la felicidad y al menos la solución de un problema social... ya sea en el ámbito económico o en otro campo y no una respuesta conductual motivada por un sentimiento estomacal a partir de su salida del BCV., en esta oportunidad mis comentarios son muy precisos:

1) En el ámbito económico le sugiero no reconsiderar comparaciones con indicadores tradicionales, basándose en el año 2003 –creo que Ud., como venezolano sabe las consecuencias macro y macroeconómicas que se repercutieron a raíz del golpe de estado, el paro petrolero y la fuga de divisas, ante de la creación de CADIVI...

2) Ud., menciona los incrementos en los costo de producción interno, sin valorar el apoyo del estado a los sistemas productivos de participación social (cooperativas, EPS, NUDE, consejos y Banco comunales), que a diferencia de su análisis de crecimiento económico a partir de los enfoques inflacionarios, buscan el desarrollo económico a partir de las mejoras de las condiciones de calidad de vida de los venezolan@s por medio de la misiones sociales: Desde la Educación, pasando por manifestaciones socioproductivas, salud, hasta las misiones relacionadas con nuestra soberanía alimentaria –algo que nunca menciona-.

3) En el INE puede observar la disminución del desempleo y de la economía informar –en caso de relacionarla-.

4) Particularmente pienso que el SENIAT, el INDECU y la Guardia Nacional, luchan contra el peculado, el acaparamiento y los vicios tendientes al robo de nuestras economías domésticas y más precisamente con nuestra fuente de vida: la alimentación, que no son fantasmas, son reales.

5) Está demostrado que nuestra producción industrial y agropecuaria han aumentado, se pueden ver en nuestros registros estadísticos nacionales y por ende que los rubros de ambas producciones vienen disminuyendo en sus importaciones.

6) De hecho es la 1era. Vez que el estado a través del MAT diseña la política comercial agrícola y de mercadeo de servicios agrícolas y analiza su consistencia en concordancia con los organismos competentes con el apoyo de las Direcciones Generales de los Circuitos Agrícolas Vegetal, de Circuitos Agrícolas Pecuario, de Circuitos Agrícolas Pesquero y Acuícola, de Circuitos Agrícolas Forestal y de Sistemas Agroalimentarios, a ser presentadas por Despacho del Viceministro de Desarrollo de Circuitos Agroproductivos y Agroalimentarios, para su discusión y aprobación en el Gabinete Ministerial –para afianzar nuestra soberanía alimentaria-.

7) El aporte científico pierde fundamento cuanto al dismunir el IVA, el pueblo sigue gastando igual en sus bienes de servicios y consumos, ¿será que está correlacionado con las manos invisibles que juegan con el equilibrio de la oferta y la demanda? –es cuestión de tiempo-.

8) No es una acción punitiva el intento de frenar la inflación, es una acción humana de resistencia a favor del bienestar común –no se porque me acordé de la escuela de Chicago que a través de la CIA, condujeron la economía chilena en los tiempos de Pinochet-.

9) No estoy de acuerdo con su termino de anemia productiva, sino en la transformación del sistema socioproductivo de puerto en el cual Ud., se crió... y que ahora se niega a cambiar y más aún, la dieta de los venezolanos se está incrementando con productos venezolanos.

Lo interesante de su análisis es como su formación le permite ver a la economía bajo la óptica del crecimiento y no del desarrollo económico.

PD: “ Me gustaría hacerle una pregunta: ¿Desde el punto de vista económico como Ud., justifica el aumento del Índice de Desarrollo Humano en Venezuela 1998-2005?"



Quedando de Ud.
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