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FIRMAS DE FaCES

Mono con pistola / Armando Córdova Olivieri

Mono con pistola / Armando Córdova Olivieri

La política social es un terreno muy delicado. A veces, nuestros gobernantes, por dar una respuesta fácil, de alcance coyuntural a problemas sociales de índole estructural, no se dan cuenta que, muy probablemente, el impacto de ese tipo de acciones produce el efecto contrario al esperado.

 

Voy a citar como ejemplo una aleccionadora anécdota ocurrida durante la liberación del control de cambios en el segundo gobierno de Rafael Caldera. En aquel entonces se anticipaba que el overshooting (término muy usado por los economistas, para referirse a una alza abrupta en la evolución del comportamiento de una variable contenida) del tipo de cambio iba a ser tan marcado, que el efecto sobre el bolsillo de los sectores más pobres sería desbastador. Así en principio, guiado por la buena fe, el gobierno decidió acompañar la liberación del tipo de cambio con un paquete de medidas sociales. Entre las acciones contenidas en el mencionado plan compensador, algunos recordarán el famoso Plan Arepa, que consistía en suministrar un vaso de leche y  una arepa rellena con queso o diablito a los niños sin escolaridad. Ahora bien, ¿cuál fue el efecto de la medida? Pues, lamentablemente, fue contrario al deseado: La situación era tan delicada que muchos padres, en situación de pobreza extrema, al ver que los niños sin escolaridad recibían una arepa y un vaso de leche, obrando en forma responsable, jerarquizando sus necesidades, sacaron a sus niños del colegio para aprovechar la fabulosa ocasión. Es decir, la medida fue una soberana metida de pata.

 Recientemente, Chávez hizo el anuncio de dotaría de una beca a las madres pobres del país. En principio estoy de acuerdo con la idea de que la mejor política social contra la pobreza debe emprenderse con una perspectiva de género porque un vientre pobre pare un niño pobre. Sin embargo, la medida propuesta tendrá, con toda certeza, efectos colaterales muy perniciosos.  

¡Señor Presidente! Con todo el respeto que su excelentísima persona debería merecer, me imagino que usted no habrá vislumbrado los abominables efectos que su oferta está en potencialidad de producir. Tan solo le mencionaré una proliferación de embarazos becarios, de los cuales me angustian particularmente los precoces. Dejo a su merced, el ejercicio mental de imaginar y anticipar el resto.

 

Reconozco que esta vez trasgredí las reglas de  mi propio estilo de escribir, pero el tono del presente artículo es parte del mensaje: Chávez, con las mujeres no te metas, porque como  tu sabes (y una vez tu mismo, dijiste con respecto de tu amiga Condoleezza Rice) “a las mujeres ni con el pétalo de una rosa”.

 

Estas a tiempo de enmendar, de lo contrario, te aseguro que aunque no logre acabar con las pocas horas de sueño que dices que aún  logras conciliar, podría atormentarte la idea de cada mujer pobre y adolescente que dejaste preñada con tu beca, dándole así, una condena vitalicia de pobreza. Si quieres ayudarlas, cuídale los niños, llévalas y tráelas del trabajo, defiéndelas de los patronos machistas, alégrales sus vidas con esparcimiento, escóltalas en las calles y vela por su educación y salud y la educación y salud de sus hijos. Por favor, no les des dinero “premiando” su condición de madre pobre.

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1 comentario

armando -

todos me molestan con el apodo mono pero yo lo asepto ya me desidi que yo soy mono y me queda muy bien ese apodo.
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