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FIRMAS DE FaCES

Algunos equívocos sobre Gramsci y el socialismo / Javier Biardeau

Algunos equívocos sobre Gramsci y el socialismo / Javier Biardeau

El proyecto de la democracia socialista es una insurgencia contra-hegemónica 

Los lenguajes son relevantes para abordar como se conectan acciones y discursos, como a partir de los discursos se pueden generar aciertos o desaciertos, tanto en el juicio político como en la acción. El debate sobre el nuevo socialismo del siglo XXI ha traído la praxis teórica y política de Gramsci a la escena política por su relevancia obvia, pero este logro ha conducido a riesgos evitables, a prefigurar potenciales errores no solo de cálculo sino de la construcción de las bases de un nuevo orden en el proceso de transición hacia el Socialismo.

La alternativa a la hegemonía burguesa y capitalista no es la hegemonía proletaria o socialista. Todo lo contrario, las alternativas anti-sistémicas son movimientos contra-hegemónicos, son movimientos que afirman no la hegemonía como proyecto, sino las luchas contra-hegemónicas como horizonte de otro proyecto histórico que nace y se prefigura en las luchas contra la explotación, la coerción, la hegemonía ideológica, la exclusión, la discriminación y la negación cultural propias del metabolismo del capital.

Es inconveniente y equívoco hablar de hegemonía, hay que plantear el debate en el terreno de la contra-hegemonía popular. El volumen colectivo HEGEMONIA Y ALTERNATIVAS POLITICAS EN AMERICA LATINA (1985), que compila las ponencias del seminario del mismo nombre, celebrado en México en 1980, apunta a elucidar las posibilidades de las clases subalternas para construir una contra-hegemonía superadora de la dominación burguesa. El momento en que fue realizado el seminario, en pleno apogeo de las dictaduras militares en América Latina, incitaba a los distintos autores a reflexionar sobre la derrota pasada y a imaginar formas de superación. En este sentido, autores como Laclau, Mouffe, De Riz, De Ipola, Portantiero y Aricó, entre otros, a partir de los aportes gramscianos cuestionan la centralidad de la clase obrera en la construcción de alternativas socialistas, y plantean, a partir de una lectura del concepto gramsciano de hegemonía, la multiplicidad de "actores" sociales interpelables por la lucha anti-capitalista.

La cuestión de la democracia aparece, más o menos explícitamente, como un valor a construir por las clases subalternas a partir de los elementos presentes en la sociedad burguesa, y como el terreno privilegiado de la contra-hegemonía popular. Muchos de estos trabajos son centrales para debatir la relación entre socialismo, democracia y revolución, respecto al tema de la transición histórica y el papel de los movimientos sociales, que replantearon la atención de cuestiones tales como las características de la dominación burguesa, el problema de las clases sociales y sus luchas, ligada a la cuestión del "sujeto revolucionario" y el papel del Estado capitalista. Es pocas, palabras, sin pasearse por un debate teórico que ha replanteado desde su raíz el asunto de las transiciones al socialismo y las experiencias del socialismo burocrático, se estará condenado a repetir los errores de apreciación y de actuación histórica, que en política, como recuerda Gramsci, pueden ser muy riesgosos.

Andrés Izarra ha planteado en una entrevista del 8 de enero del 2007 al diario El Nacional lo siguiente:

“El nuevo panorama estratégico que se plantea, la lucha que cae en el campo ideológico tiene que ver con una batalla de ideas por el corazón y la mente de la gente. Hay que elaborar un nuevo plan, y el que nosotros proponemos es que sea hacia la hegemonía comunicacional e informativa del Estado. Construir hegemonía en el sentido gramsciano.”(Izarra; 2007)

En esta afirmación hay varios planteamientos. No hablaremos de la batalla por el corazón y la mente, que es un planteamiento extraído de la retórica de Kennedy y de la alianza para el progreso. El planteamiento sustantivo es que hay que construir hegemonía en el sentido gramsciano. Este planteamiento asociado a la tesis de la hegemonía informativa y comunicacional del Estado, nos aleja de un horizonte de transformación socialista, y nos mete de lleno en el tema de la Estadolatria, cuestionada precisamente por Gramsci.

La democracia socialista no implica concentrar la hegemonía en el Estado, sino construir una “sociedad regulada”, en los propios términos de Gramsci; y esto significa, transformar las relaciones de dominio capitalista tanto en la sociedad política como en la sociedad civil, implica democratizar tanto el Estado, como la esfera pública en el proceso de construcción de un nuevo bloque histórico, no sustituir la hegemonía ideológica del capitalismo en las instituciones y espacios de la sociedad civil burguesa por la hegemonía estatal.

El debate no es sustituir de una matriz societal capitalista por una matriz estado-céntrica, esto ya fue lo que aconteció precisamente en el socialismo burocrático y fue un fracaso. El problema central del socialismo sigue siendo la construcción del poder popular, con capacidad de iniciativa, organización y dirección autónoma de las clases dominadas, que democratice efectivamente el Estado Burgués, activando precisamente las contradicciones de clase en su seno, lo que implica simultáneamente la organización autónoma de las clases, grupos y sectores subalternos, para desarticular la hegemonía ideológica dominante de las sociedades capitalistas, y así afirmar un nuevo proyecto histórico, sobre nuevas bases de poder.

Este nuevo proyecto histórico es un proyecto contra-hegemónico; es decir, neutraliza y supera la influencia intelectual y moral de los grupos anteriormente dirigentes y dominantes, para construir no una configuración ético-política desde el Estado, sino desde los mundos de vida, el “buen sentido”, desde la conexión entre los que “sienten” y “comprenden” en el mundo popular, para conformar una nueva dirección intelectual y moral de los grupos, sectores y clases subalternos.

Esta nueva dirección intelectual y moral, a diferencia del elitismo de las concepciones burguesas es un “intelectual colectivo” que puede encarnarse en el partido político, pero que contiene el cuadro de dirección intelectual y moral que se disemina en el conjunto de los campos y aparatos culturales, educativos, comunicacionales, etc bajo control de las clases anteriormente sometidas. No solo se trata de democratizar el estado y la sociedad política, se trata de democratizar la sociedad civil burguesa, y esto supone una alteración de la ética social no por efecto exclusivo de una hegemonía estatal, sino por la activación e iniciativa del movimiento nacional-popular.

De allí, las constantes anotaciones críticas de Gramsci alrededor de la Estadolatria, a los fenómenos cesaristas, al culto al Jefe, a la distinción entre mafia, secta y partido, etc. Las luchas contra-hegemónicas desde lo nacional-popular deben ser co-extensivas a la transformación del Estado burgués, pero el Estado no es la única garantía de una nueva ética social. Esto es caer en una visión hegeliana y proto-fascista de la transformación. Lo que Gramsci llama precisamente Estadolatria.

No es el poder de Estado, ni el aparato de estado, ni la burocracia pública el que va a lograr “que el pensamiento y los valores socialistas de lo colectivo, lo solidario, lo social predominen como valores sobre los del capitalismo”. Son las luchas e iniciativas nacional-populares las decisivas. Hegemonía en términos nominales es que un grupo cultural convenza a otro grupo de sus valores, principios e ideas. El problema es que no se trata de cualquier grupo cultural. El problema de fondo es la naturaleza de los conflictos étnicos, de clase, raciales, sexuales y nacionales, que le dan contenido concreto a la nominal categoría de “grupo cultural dirigente”. El problema es si el sujeto nacional-popular de la transformación socialista, y su estrato dirigente, es el que efectivamente dirige este proceso, o este proceso es conducido por los funcionarios de una burocracia público-estatal.

El tema de fondo es si la vía revolucionaria es una “revolución desde el estado y desde arriba”, o si se hace correlativamente desde la transformación democratizadora del Estado, lo que implica una lucha contra el burocratismo, y desde la dirección e iniciativa del movimiento nacional-popular.

Es la construcción de un nuevo bloque histórico popular bolivariano el que define los contenidos concretos de la dirección intelectual y moral, de la influencia y capacidad de transformar el sentido común, los hábitos, costumbres, concepciones y normas de acción, de la ética social. Son los propios agenciamientos nacional-populares los decisivos para recolocar el asunto de los campos culturales, de los valores, de las concepciones del mundo, de los imaginarios. Si la iniciativa estatal sustituye o no se corresponde con el movimiento social, el peligro son los evidentes desfases que refuerzan el culto al Estado, y a la pasividad política de las multitudes populares.

De allí la diferencia entre revolución pasiva y revolución bajo la iniciativa nacional-popular. Se trata de diferencias sustantivas, al igual que la que transcurre entre los fenómenos cesaristas progresivos o regresivos. Es ciertas condiciones históricas, una gran personalidad e incluso el Estado bajo control de un nuevo grupo dirigente que nace de la movilización de las clases subalternas pueden cumplir tareas progresivas en el terreno de la desarticulación del las funciones de mando y dirección capitalitas. Pero si esta situación transitoria, episódica, coyuntural no anuncia la entrada en escena de las multitudes populares organizadas autónomamente, quienes asumen tareas de conducción moral, intelectual y política, el tema de la entronización de la división entre gobernantes y gobernados puede hacer fracasar la construcción de una sociedad socialista. Aquí es preciso, introducir el debate sobre la palabra hegemonía en la tradición socialista. Esto lo haremos e una segunda entrega.
 

http://www.debatessobreelsocialismo.blogspot.com/ 

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1 comentario

Cristopherd J. Alaña -

Estimado Javier B.,

Espero que te encuentres bien junto a tus seres queridos., realmente voy a comenzar mi comentario por las periferias para luego exponerte mis planteamientos...

Estoy sorprendido de ver a estudiantes de la UCV, manifestando por la defensa de RCTV, y eso me deja muchas preguntas, como por ejemplo: ¿qué se está perdiendo en nuestra casa que vence a las sombras?...

Particularmente pienso que nuestra revolución no es pasiva, y no necesariamente debe partir de movimientos armados como otras revoluciones en el mundo, y si considero que sus iniciativas son nacionalistas y por ende busca el bienestar popular, recuerdas el pensamiento de nuestro Libertador: ..."la mayor suma de las felicidades"... y también agrego que no es, ni será cesarista...

Sabes como teórico, e investigador en el área te considero muy bueno, pero lamentablemente lo que hace aterrizar tus análisis es la falta de objetividad de traspolarizar los análisis teórico políticos en la realidad de nuestra gente... es decir, una de las formas conque se demuestran que los análisis políticos e históricos es viendo la realidad de las relaciones productivas con relación a los planos sociales y políticos que parten de la praxis económica...

La definición de la sociedad que se conoce, en el ámbito político parte de la 1era. presidencia ejercida por uno de nuestros 150 libertadores llaneros, José Antonio Páez y a nivel social y económico del capitalismo clásico, este determina su naturaleza y leyes de funcionamiento general que lo identifican o asemejan con el sistema económico-social de producción neoclásica llevado al neoliberalismo, aspecto que ya es necesario cambiar y transformar a través del desarrollo endógeno, impulsado por los núcleos de desarrollo endógenos, la empresas de producción social, las cooperativas y los consejos comunales, además se necesita conocer sus características específicas que la diferencian de las demás –es decir, acaso los interese personales que mantiene a ese modelo impuesto, no permiten cambio para beneficio colectivos- de ese sistema y que la hacen singular, producto de un determinado y propio desarrollo histórico-social.

La formulación de cambios en la sociedad como meta, es la transformación del sistema económico-social al cual es necesario llegar para dar solución a los problemas (contradicciones) estructurales que presenta el sistema capitalista, los cuales impiden que se desarrollen y aprovechen más intensa e integralmente los recursos y factores de producción, y consecuencialmente, impiden también que se perfeccione y diversifique la capacidad productiva y se aumente la producción de bienes a la escala necesaria para la satisfacción de las necesidades de toda la población, e inclusive cambiar los proceso burocráticos para mejorar la eficiencia y eficacia y por ende la efectividad de la institucionalidad del estado para dar mejor respuesta, entendiéndose esta como la que entrega la mayor suma de felicidad para nuestro pueblo, así sea cambiando la designación de los cargos –acaso ya ser revolucionario no es tener la confianza digna previamente demostrada, para ejercer funciones con relación a los grados de preparación y experiencias- y dejar ese estilo manifestado en los cargos 99 dado a los amigos o conocidos que por lo general no aportan, negándole esas plazas laborales a gente de nuestro pueblo que tan solo pide una oportunidad y están llenos de principios éticos, socialistas y revolucionarios, y no dan a nuestra revolución por no tener un contacto o conocido en el gobierno...

El diseño del conjunto de transformaciones necesarias, adaptadas a las características de nuestra sociedad, (programa de transformaciones económico-sociales, político-institucionales y culturales), cuya realización crearán en el menor tiempo posible, con el mayor aprovechamiento de los factores disponibles y con el menor desgaste o costo, las condiciones que acaban con el origen particular de las contradicciones y, en consecuencia con sus lesivos efectos, es necesario un cambio de forma y fondo, es decir, cambiar la manera como se nos enseñó en las universidad que parten de modelos dependientes y capitalistas, y van hacia el lucro personalista, se nos enseña y se refuerza en los trabajos a evadir impuestos, hacer pasantías en trasnacionales y no en cooperativas o NUDE... ¿por qué? No dejar de medir la pobreza a partir del ingreso como lo hacen el BCV y el INE –el cual es el peor enfoque neoclásico- negando los aportes de las misiones sociales en el mejoramiento de las condiciones de calidad de vida para los venezolanos y venezolanas, y por último ¿por qué? no considerar a nivel financiero una tasa interna de retorno, dirigida al bienestar social... puede ser porque no nos lo enseñaron en nuestras materias aprobadas para graduarnos...

Se distingue que el aparato o conjunto de órganos socio-políticos que dirigen la realización del programa de transformaciones, desde la elaboración de los planes, la generación y asignación de los recursos necesarios para ello, deben promover en su evaluación, su redefinición adecuada en cada momento para corregir los errores, superar las deficiencias y enfrentar los obstáculos, los imprevistos y las desviaciones.

Finalmente, es necesario distinguir que:

El socialismo científico es el nombre con el que se buscó desigualar al marxismo de Karl Marx y Friedrich Engels del resto de las corrientes socialistas existentes a mediados del siglo XIX, y que por no incluir sus premisas teóricas son calificados de forma opuesta como socialismo utópico (Robert Owen, Saint-Simon, Louis Blanc, Pierre-Joseph Proudhon o Charles Fourier, por ejemplo). Todas esas corrientes, aun no compartiendo ideología, sí resultaban de la respuesta a un mismo contexto económico y social: la Revolución Industrial, el triunfo de la burguesía, la condición del proletariado y el surgimiento del movimiento obrero, fenómenos que aparecen originalmente en la Inglaterra de finales del siglo XVIII y se difunden por Europa durante el siglo XIX.

La división entre socialismo marxista y anarquista es posterior, de finales del siglo XIX, con la escisión de la Primera Internacional en la que ambos movimientos estaban presentes. La Segunda Internacional (1889) pretendió recoger el monopolio del concepto de socialismo científico identificándolo con el marxismo, condenando como "utópico" el resto del movimiento obrero, estuviera inspirado por otros tipos de socialismo o por el anarquismo.

Las premisas teóricas del socialismo científico conciben éste como el análisis científico de la sociedad, que a través del materialismo histórico extrae las leyes de su evolución, con una perspectiva determinista. Aunque el mismo concepto de socialismo no sea original del marxismo (como movimiento político se le encuentran precedentes fundamentalmente en los ciclos revolucionarios franceses desde 1789 hasta la Revolución de 1848), sí es completamente original su aplicación del método dialéctico (filosofía idealista alemana de Hegel) a la ciencia económica clásica (sobre todo inglesa: Adam Smith y David Ricardo). Con la conjunción de estas tres tradiciones europeas se llega fundamentalmente al concepto de plusvalía y la interpretación marxista de la lucha de clases, con la conclusión de que por necesidad histórica se ha de terminar imponiendo una dictadura del proletariado que llevaría en el futuro a una sociedad sin clases o sociedad comunista.

Se aprecia que Karl Marx no se consideraba de ningún modo el fundador del socialismo ni despreciaba a los pensadores anteriores, como puede comprobarse en la siguiente cita: "En cuanto a mí, no me cabe el mérito de haber descubierto ni la existencia de las clases en la sociedad moderna ni en su lucha entre sí".

EL SOCIALISMO


Doctrina que propugne la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción, de cambio y de distribución, así como la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales y de la distribución de los bienes.



EL MARXISMO


Conjunto de teorías económicas, políticas y filosóficas de Karl Marx y Friedrich Engels y las corrientes doctrinales derivadas de ellas. El marxismo esta constituido por tres partes fundamentales: El materialismo filosófico, la doctrina económica y la teoría del socialismo científico –que busca a mi parecer, explicar científicamente al capitalismo para transformarlo-.


Me despido de ti, no sin antes invitarte cuando llegue de la Universidad de la Habana, a un foro debate Títulado: El desarrollo endógeno en Venezuela, las Misiones sociales y el mejoramiento de las condiciones de la Calidad de Vida de los venezolanos., claro está depende de la planificación conjunta que haga con los prof: Carlos Torres y Víctor Abreu.

crist_academico@yahoo.es

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