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FIRMAS DE FaCES

La protesta / Ignacio Ávalos Gutiérrez

La protesta / Ignacio Ávalos Gutiérrez

La que nadie hubiera podido imaginar hace pocas semanas. La que tomó por asalto al gobierno y, también, a la oposición. La que sorprendió a todo el país, aunque más de un analista presuntuoso y pendejo (perdónese la redundancia) diga ahora que la venía anunciando desde hace meses, lo que pasa es que nadie lo quiso escuchar. 

Detonada por una medida legal pero no legítima (se le ven claramente las costuras políticas), mediante la cual se saca del aire a RCTV, al tiempo que le renueva el permiso a Venevisión, como si este canal, hoy en día ejemplo de prudencia política, no hubiese roto un plato en materia de golpes de estado y paros petroleros, ni hiciera “reality shows”, exaltara la violencia, ni nada de nada. 

Sintonizada con una decisión que cuenta con la desaprobación del 80% de los venezolanos, un (casi) consenso pocas veces visto en este país polarizado de los últimos años, además de que le ha erosionado la imagen al gobierno en el escenario internacional, incluso en el  ámbito de sus amigos. 

Elogiada por muchos de los que antes repudiaban las manifestaciones estudiantiles (¿no es verdad Antonio Ledezma y compañía?) y condenada ahora –por motivos similares y con palabras parecidas, mire usted lo que es la vida, -, por muchos de los que antes las aprobaban e, incluso, las protagonizaban (¿no es verdad, Alcalde Barreto y compañía?). 

Inspirada en torno a la salvaguarda del derecho a la libre expresión, aunque en no pocas ocasiones parece más una lucha por Radio Caracas Televisión, lo cual parece lo mismo, pero no lo es. Inspirada, también, con menos fuerza, al menos por ahora, por la defensa de la autonomía y pudiera ser, depende de cómo evolucionen las cosas, por una agenda de reclamos más amplia y compleja.  

Llevada a cabo por estudiantes que hacen su debut político, pertenecientes a universidades públicas y privadas (una alianza pocas veces vista), representantes de un movimiento que tenía rato sin dejarse ver en los asuntos importantes de la vida nacional e, incluso, en los temas concernientes a la propia vida académica. Y respaldada por actrices y actores, demostrando, como lo ha hecho el Presidente Chávez, que la política tiene dosis fuertes de sentimiento y emoción. 

Apartada de la arbitrariedad y el simplismo del “Chávez vete ya” y marcada por la anti-política, ha puesto en jaque a la oposición que viene actuando desde los tiempos de la Coordinadora Democrática. 

Realizada por las clases medias y altas, en ocasiones un poquito sifrinas en sus claves de comunicación, pero, no obstante ello, ha logrado captar20070609193233-est.jpg cierta simpatía del “chavismo social”, el cual por primera vez siente en carne propia las arbitrariedades presidenciales. 

Respondida desde el gobierno a punta de reflejos condicionados (envidia del perrito de Pavlov), es decir, mediante los códigos de siempre (imperialistas, oligarcas, golpistas, incluso saboteadores de la Copa América), una lectura política terriblemente equivocada al ignorar la naturaleza de un movimiento que plantea una confrontación muy distinta a las embestidas de la oposición tradicional, entre otros detalles porque no se asume como oposición. 

Capaz de atinar un golpe en el mentón de Hugo Chávez, de  colocarlo por primera vez en ocho años, a la defensiva. Capaz, quizá, de contribuir a desdibujar, en el futuro, la línea amarilla que ha distinguido tercamente a chavistas y antichavistas, a debilitar la politización de las diferencias sociales y hacer más visibles a los sectores ni – ni.  Capaz, quien sabe, de causar ciertas alteraciones en la cartografía política nacional, redefiniendo espacios, correlaciones de fuerza, alianzas y hasta enemistades. Capaz, en fin, de redefinir, ojala, la agenda política nacional, disipando la idea del país casi suizo que supuestamente existió hasta finales de la década de los noventa, el cual sólo habita en la cabeza de cierto liderazgo de la oposición y disipando también, por otro lado, la idea del país épico, el cual sólo existe en la pretensión ideologizada de los dirigentes gubernamentales. 

Iniciada el 28 de mayo con consecuencias difíciles de adivinar, esta protesta estudiantil, aun en pleno desarrollo, puede que deje huella importante en la vida política de los próximos años.  Dentro de poco, cuando estemos en condiciones de sacar cuentas, posiblemente digamos que fue un sacudón necesario, la marca de un antes y un después beneficiosa  para el país. Ojala, digo yo, un (afortunadamente) confundido ciudadano de a pie.  

El Nacional, miércoles 6 de junio de 2007

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1 comentario

xabier arozena -

Este es un mensaje para Ignacio Avalos.
Quisiera contactar con Ignacio. Será posible obtener su mail.
muchas gracias
Xabier Arozena
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