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FIRMAS DE FaCES

¿Qué se ganó? / Armando Córdova Olivieri

¿Qué se ganó? / Armando Córdova Olivieri

Hoy, a tan solo a dos días del memorable encuentro estudiantil en la Asamblea Nacional, el país discute  apasionadamente acerca de la actuación de sus protagonistas durante la mencionada sesión. Es frecuente escuchar posturas, de una u otra parte,  similares a las de los apostadores en una pelea de gallos. Que si el mío pico adelante, que si las espuelas del otro estaban envenenadas, que si el árbitro estaba vendido... 

De acuerdo con mi humilde criterio, se trató de un evento que, en esta única y especial oportunidad, siendo manejado con cautela y verdadero patriotismo desde los controles, que  ambas partes  manejan en este juego,  aún goza de la potencialidad de convertirse en una válvula de escape para disminuir en forma efectiva, la peligrosa y onerosa presión condicionante de la gobernabilidad democrática del país. Gracias a la manera de cómo se sucedieron los eventos, estimo que aún existe la posibilidad de que ambas partes puedan aprovechar estas especiales circunstancias,  tanto para beneficio común, como para el propio de cada uno de los adversarios. 

Muchos han manifestado la opinión de que, los estudiantes solicitantes del derecho de palabra en el seno de la Asamblea Nacional, perdieron una magnifica oportunidad para plantear sus puntos de vista y que esa oportunidad, fue mal utilizada por ellos obviando el detalle de que el contexto del debate fue organizado para aplastarlos sin contemplación alguna. Afortunadamente, para beneficio del país, eso no sucedió porque cuando pasó la aplanadora, no había nadie a quién aplastar, refrescándose así las expectativas de longevidad del novel (a lo cual ha que agregar ahora el adjetivo de sagaz)  movimiento estudiantil. 

Toda la nación tuvo la oportunidad de apreciar, cada bando desde su trinchera, la ejecución de una emboscada minuciosamente programada para la aniquilación definitiva del adversario, lo cual, lejos de ser reprochable, reconozco que es la actitud natural y legítima –léase maquiavélica- a asumir por parte de cualquier gobernante. Recalco el hecho de que fue minuciosamente programada, en primer lugar, porque este rasgo fue uno de los aspectos utilizados para descalificar, en varias de las intervenciones de los estudiantes afectos al gobierno, la actuación de los solicitantes del derecho de palabra, y, en segundo lugar, porque de la ilación de estas intervenciones,  se puede evidenciar en forma clara e inequívoca, el fiel ceñimiento de la posición oficialista a un guión, estratégicamente programado con el concurso de asesores gubernamentales. La enumeración de los videos para su proyección programada y la frase, varias veces repetida de:  “tal como más adelante señalarán mis compañeros”, son buenos ejemplos de ello. De modo que con este hecho se agregan nuevos elementos a la hoguera de la viva discusión acerca de quién manipula a quién. Adicionalmente, se manifestaron posteriormente, los signos de que, la estrategia planeada, obedecía a un guión del tipo track super two (de la famosa marca de hojillas), es decir, lo que a la primera se la pasa,...la segunda lo remata. Me refiero concretamente a la alocución presidencial de cerca de cuatro horas de cadena nacional, para la obligada difusión y recepción mediática, de la entrega de una chequera en blanco a los estudiantes oficialistas, cuyo manejo fue condicionado a la negociación directa con las autoridades rectorales de las universidades del país, de la cuota de poder político del oficialismo, en el seno de la comunidad universitaria y, por cierto, dicho sea de paso,  esto sucedió en momentos en que una importante parte de nuestra población esperaba ansiosa, la transmisión televisada de un juego de béisbol de las grandes ligas, manifestándose con ello, en forma concreta y específica, las razones esgrimidas por los estudiantes solicitantes de libertad de expresión.  

Ahora bien, independientemente de la forma en la que se están ofreciendo estos recursos, estos son muy importantes y, manejados en forma eficiente, aportarán beneficios colectivos a toda la comunidad universitaria. Esto, mis queridos lectores, se lo debemos a ese grupo de estudiantes, que hoy tanto critican desde ambas aceras. Gracias a la construcción inteligente, por parte de las huestes estudiantiles, de una escalera para ascender a las alturas quasidivinas del poder, con el fin logrado de hablar, de tu a tu, con las esquivas deidades celestiales del gobierno. 

Y por si esto fuera poco, el acto de despojo de la franela, hoy calificado por muchos de ingenuo y comeflorista, le da a la dirigencia estudiantil la oportunidad de un segundo aliento, para la lucha por la utilización efectiva de esos recursos, posibilidad que se hubiese debilitado (por no decir desvanecido) en el caso de haber cedido a la tentación de enfrentar el debate en forma frontal en el terreno de sus opositores. Esto, señores, es digno de altos elogios y demuestra enorme madurez política en las entrañas sesudas del supuesto comeflorismo estudiantil. 

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