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FIRMAS DE FaCES

La generación tubo / Chela Vargas

La generación tubo / Chela Vargas

Mi mamá, maestra rural por excelencia, estaba dotada, como la mayoría de los docentes de su época, de una mística, sensibilidad especial y creativa que se agigantaban en las condiciones precarias en que les tocaba enseñar. Muy dolida llegaba a la casa ante un hecho que era frecuente: los niños se desmayaban en la escuela por que llegaban con sólo guarapo en el estómago. Pero mi mamá buscaba y buscaba una explicación que le permitiera comprender ese absurdo. Afortunadamente no había televisión, por eso, en el tiempo libre realizaban lecturas comentadas que iban develando el porqué de muchas cosas que andaban mal en el mundo. 

Esta era la cualidad de maestros autodidactas que dominaba en las escuelas del Valle del Orituco. Larga es la lista de revolucionarios que de allí salimos dispuestos a dar la vida por el logro de una sociedad justa. Este papel fundamental de la escuela se hace hoy más difícil ante la presencia funesta de las transnacionales de la comunicación. Para lograr su propósito de unificar conductas para el beneficio del mercado, subliminal o expresamente, van inyectando los valores del individualismo, la indiferencia, el consumismo, el pragmatismo y la banalidad. Se induce en los jóvenes un comportamiento que va desde la abulia y el aislamiento hasta la migración al exterior y el interés especial por el dinero. 

Cada día más adictos a los estereotipos. Restan vacíos de una cultura que les permite enriquecer su imaginario con valores de convivencia, participación, interés colectivo, como instrumento contra la alineación consumista y neoliberal que perenniza la exclusión. Expresión de este vacío son las protestas-espectáculos de los jóvenes de clase media, quienes resultan más permeables a la penetración ideológica del monótono tubo de los medios de comunicación privados como instrumentos empresariales que los incita al consumo y al desdén por su sociedad y su entrono. ¿Nos toca entonces, despreocuparnos de su suerte?  

Podemos empezar por revisar el saber que se produce y se trasmite, sobre todo en nuestras universidades. En estos centros dominan tanto la retórica del año 36 como la ideología del positivismo y la razón instrumental que penetra como supuesta modernización del conocimiento, imponiendo el orden tecnocràtico que despoja a la universidad de su condición humanista. Todo esta dispuesto allí para formar un “recurso humano” para la industria capitalista. En estas condiciones es muy difícil formar estudiantes creativos, críticos y capaces de comprometerse con un proyecto revolucionario, y menos aún de asumir la defensa de la patria groseramente amenazada. 

Últimas Noticias, 20-06-2007.

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