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FIRMAS DE FaCES

A los ausentes / Maria Teresa Romero

A los ausentes / Maria Teresa Romero Ese movimiento estudiantil ya puso a correr tanto al Gobierno como a la oposición

Fue en la marcha universitaria del miércoles 6 de junio. Estaba especialmente conmovida. Como nunca antes me encontraba rodeada del alborozo y la energía juvenil que durante mucho tiempo, invariablemente semestre tras semestre les había estado pidiendo (y esperando de) a mis alumnos de la UCV. Ese día sentí que todas aquellas peroratas que se me escapan en cada clase sobre la importancia de los valores, principios, cultura y ética democrática, sí habían tenido sentido; que aquella machacona insistencia acerca del verdadero quehacer democrático que sólo se construye con participación cívica y haciendo Política (con P mayúscula), no había caído en oídos sordos. ¡Qué enorme sensación de satisfacción, orgullo y alegría me colmó el espíritu!

Como siempre pasa, se esparcen las especulaciones, que si se trata de un movimiento espontáneo de poca duración, o de un fenómeno mediático y desestabilizador, además de manipulado por fuerzas oligárquicas e imperialistas, o de una irrupción generacional al estilo de las de 1928 y 1957, etc. ¿Y qué importa, y quién sabe? Lo importante es que ya sacudió, refrescó y transformó el pesado y oscuro ambiente nacional, que abrió puertas a nuevos y frescos liderazgos, que trajo luz y esperanza al incierto futuro, que ya puso a correr tanto al Gobierno como a la oposición y que ha atraído mayor observancia internacional.

Mucho recordé ese 6 de junio a los hoy ausentes, tal vez porque ese día mi padre Leopoldo Romero Sánchez hubiese cumplido 91 años de vida. Evoqué a los tantos venezolanos demócratas que se han ido de este mundo de gracias y desgracias durante los 9 años de padecimiento chavista y que hubiesen querido vivir este insospechado afán juvenil. Entonces imaginé a mi lado, en augusta marcha, a los amigos recién fallecidos: a los diplomáticos Rafael Armando Rojas, Isabel Carlota Bacalao y Licha Pérez Contreras; a los empresarios Sergio Gómez y Federico Uslar, y al historiador Juan Carlos Pelenzuela. Mi ofrenda a ellos y a todos los ausentes constructores de ciudadanía.

http://www.eluniversal.com/2007/06/13/opi_35083_art_a-los-ausentes_316445.shtml

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