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FIRMAS DE FaCES

Conversando con Fernando Mires / Sary Levy Carciente

Conversando con Fernando Mires / Sary Levy Carciente

"... Basta ver la forma como camina la gente, cómo se viste, la desuniformidad, la falta de disciplina que hay en este país, la rumba, el anarquismo, cualquier cosa… Uno mira entre los venezolanos y se da cuenta que ellos, incluyendo a casi todos los chavistas son los elementos menos apropiados para construir el socialismo. Es como ir al desierto del Sahara a construir una piscina de hielo. Este país es libertario, y quiere la libertad. En esta tierra puede sembrarse mucha democracia. Socialismo no." F. M.

Fernando, cuéntame sobre tu último libro
Si, se trata de un libro que se llama EL LIBRO DEL AMOR, es un comentario ampliado al Banquete de Platón llamado también el Simposium, que en griego significa beber juntos, donde se juntaron un día en Atenas los sabios más sabios de la ciudad con el propósito de rendirle homenaje a Eros; pues cuentan que habían rendido homenaje a todos los dioses, pero se les había olvidado rendirle homenaje al dios del amor.

Justamente a él…
Si, justamente a él. Los presentes al banquete eran (Platón no estaba pues se lo contaron) Eriximako, el médico, Aristofanes, el rey de la comedia; estaba también Pausanias, que era uno de los hombres más viejos de la ciudad, representante de la ideología politeísta oficial, y, por cierto, no podía faltar Sócrates, quien hizo el discurso final sobre el amor redoblándose en una mujer, lo que era extraño, inusual entre los griegos. Y dos poetas más jóvenes Fedro, quien comienza hablar sobre el amor, y el otro es el amante joven de Sócrates, Agatón y al mismo tiempo uno de los poetas más famosos de la ciudad.

El centro del discurso esta al final de mi libro, Diotima de Mantinea que es un personaje inventado por Sócrates y para quien los secretos del amor deben ser buscados más allá de esta vida.

Yo iba interpretando lo que iba diciendo cada uno de los filósofos en un lenguaje literario, cuasi-jocoso pero se me ocurrió escribir una segunda parte que se llama la sobremesa de Lacan; donde invité al psicoanalista para que hiciera un análisis. Y el epílogo ocurre en el jardín de mi casa, yo me mezclo con los personajes del banquete, y mantengo un diálogo intensivo con Lacan. En medio de todo eso, resuenan las letras de mis tangos preferidos, sobre todos los de Discépolo.

Se supone que los psicoanalistas oyen no hablan…
Y Lacan en verdad, no habló, pero escuchó mucho. Claro, y termina con el aparecimiento de Sócrates al interior de mi casa, justo en el instante en que me disponía a cenar.

He hablado del amor entre hombres y ahí me di cuenta que los griegos no eran tan homosexuales como se piensa, sino que distinguían entre el amor y la relación sexual y condenaban tanto la relación sexual entre hombres como amar a una mujer con el espíritu. Los hombres son para amarlos espiritualmente, decían los griegos, y las mujeres para el otro tipo de amor, el de la alcoba. Era esa, pienso yo, una forma de defenderse de la destructividad que trae consigo una relación de amor, como la que se establece entre un hombre y una mujer cuando el espíritu de la luz divina se mezcla con la noche sin fin de los cuerpos.

Y esa lectura no podría verse también como que ese nivel de amor no se puede dar con una mujer y en ese sentido sería una forma de discriminación contra la mujer?
Si, cierto. Lo que no quita que había hombres que se enamoraban de mujeres. El mismo Sócrates tenía dos mujeres, una que era su esposa y otra que era su amante. Eso le llevaba a permanentes líos entre la una y la otra. Kantipa que era la amante que era además filósofa y yo creo que Kantipa es en cierto modo la materia con la que él opera para fabricar a Diotima de Mantinea, que es la cara más intensa del amor. Eso es el libro del amor, y aunque no lo parezca, es un libro político.

¿Cuéntame ese paso que has hecho en tus escritos, desde el último que yo tuve la oportunidad de leer, CORRUPTOS, MILICOS Y DEMAGOGOS, de esos chicos con esos títulos tan espeluznantes y ahora nos hablas del amor. Cómo es ese paso? y además me dices que es un libro político
Es un libro político porque se da en los momentos en los que Atenas entra en crisis política y aparece la posibilidad de que asuman los tiranos el poder y destruyan aquella fase tan frágil que se llamaba de democracia, que habían construido tan pacientemente. De un modo muy exclusivo, por cierto, no cualquier ordinario entraba en aquel círculo democrático. Había que ser griego de origen, haber fundado una familia y tener una profesión. No cualquiera podía ser ciudadano.

Entonces el amor estaba en ese instante atravesando por un periodo de anarquía que se manifestaba por el deterioro de las relaciones interpersonales. Así, los atenienses se ven en la necesidad de hablar sobre lo íntimo para poder hablar sobre lo público. En la medida que reglamentaban bien la vida íntima se iban a encontrar mejor con el sentido del ser ciudadano y luego, restablecer las relaciones públicas. Lo curioso es que en el discurso del amor los griegos hacen el paso de un discurso politeísta a uno monoteísta donde al final, no Júpiter sino Eros, termina siendo el dios de los dioses. Pues según Fedro, es el más antiguo, porque si no hubiese existido el amor, el hombre no hubiese podido existir.

Cómo es este paso entre el amor y la política que dan los griegos en ese momento?

Si reglamentaban el amor, reglamentabas las relaciones personales, que era lo que estaba fallando en aquel momento. Ellos sintieron la necesidad de reglamentar la vida íntima para reordenar la vida pública, con la polis.

Esta mañana comentabas que en la política siempre hay conflicto, entonces, cómo dialoga ese conflicto con el amor y éste con la política?
El amor pertenece, según los griegos, al mundo idiota (lo privado, lo íntimo) y está fuera de los conflictos públicos. Las relaciones amorosas espirituales con la mujer eran poco menos que prohibidas en el espacio público. En fin, creo que se trataba de delimitar el espacio de lo privado, para a su vez, limitar el espacio público, donde debía asomar la luz de la política.

Pero la relación meramente espiritual, que es la que los griegos entienden por Amor, amor platónico, es la que permite solidificar las relaciones casi-fraternas entre hombre y hombre; y a partir de ahí formar buenos ciudadanos. Esa es una parte solamente del problema, la otra parte, es la filosofía misma del amor, que yo creo que es lo más interesante.

El tema central es que el amor se presenta frente a su ausencia. Claro, quien tiene amor, no lo busca. Quien tiene un vaso lleno de vino, no pide más vino. El amor se presenta a través de la presencia de su ausencia, o lo que es igual, de la ausencia de su presencia.

El amor es producto de un hueco, de un vacío, de una ausencia, de una falta o carencia. En la medida que sientes el llamado que viene de la ausencia, sientes esa ausencia en ti, buscas a la persona amada, que nunca es exactamente, en términos lacanianos, el significante real que llena el hueco del cáliz. Siempre el objeto del amor es un sustituto del amor. El amor, para que sea amor, conlleva siempre la potencia de su imposibilidad total. Ahora, dónde está el amor real? Aquí es donde Sócrates se nos revela como un precursor, en cierta medida del judeo-cristianismo, cuando nos dice que el amor real no se encuentra en este mundo, sino que en el más allá y todo lo que amamos en este mundo -y esto es Platón puro- no son sino las sombras, las apariencias del mundo ideal. A lo real no tendremos jamás acceso, pero podremos presentirlo a través del amor entre dos seres humanos. Donde un ser humano asume la representación de lo real que no está en esta vida, que es el amor de las almas. Por ello es que los griegos casi condenaban el amor entre los cuerpos porque solamente a través del amor entre las almas es posible acercarnos a la divinidad, la que siempre se encuentra más allá del cuerpo.

Y del amor de un pueblo a su líder, qué nos podrías decir?

(...)

LEA LA CONVERSACIÓN COMPLETA EN:

http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/6424290.asp

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