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FIRMAS DE FaCES

¡Aumenta la crisis del partido militar! / Agustín Blanco Muñoz

¡Aumenta la crisis del partido militar! / Agustín Blanco Muñoz

El partido militar de este ex-país registra una larga historia. Lo que se considera como período independentista tiene como puntales a los militares y sus respectivos grupos-fracciones. Y desde un inicio se planteó la lucha por la hegemonía.

Al prócer Miranda se le quita del camino y se le entrega al enemigo, aún a sabiendas de que sería asesinado. El ‘partido bolivariano’ es entonces el predominante   en un contexto en el cual está claramente establecido que la guerra es una empresa que debe y tiene que estar dirigida por los dueños y señores de la naciente patria.

Pero a su lado se levantan facciones que teóricamente forman parte del mismo proyecto, pero que marcan diferencias que, en todo caso, tienen que ver con los intereses que se defienden. Por un lado estaba la causa, la lucha contra las fuerzas invasoras y por la otra la contienda-confrontación interna. En la práctica actúa una confederación de grupos que hace gala de una gran tirantez.

En este clima de permanente y creciente descomposición se da el oscuro y perverso proceso que  culmina con el fusilamiento del Gral. Manuel Piar. Pero no se detuvo la desobediencia. A la larga se plantea la liquidación del ‘Partido Bolivariano’, y en medio de la gran pugna social, política económica y militar, se impone, alrededor de 1830, el ‘Partido Paecista’ que está rodeado por competidores, siempre ahítos de haberes militares, que a su vez son aspirantes a la obtención de  dividendos aún mejores.

La confederación de grupos militares con apoyo civil continúa. Todo bajo  la dirección de un caudillo que hace las veces del ‘gendarme necesario’ para impulsar el orden, la obediencia, la paz y el progreso-civilización capaz de alejarse cada vez más del ‘imperio colonial’. El Partido de los Monagas no altera el cuadro del poder.

Otra fracción de la “oligarquía militar y civil”, ahora ‘liberal’, le da continuidad al mismo modelo de la autocracia-autoritarismo militar. Este partido será sustituido por el ‘Partido Federal del Gral. Falcón’  que es el antecedente inmediato del Partido Guzmancista.

En este caso el liberalismo, abrazado del positivismo, establece un nuevo capítulo de la autocracia que ahora apunta directamente hacia la ‘civilización’ que se apoya en la obra de cemento que se extiende a lo largo de la geografía nacional. Es la hora de echar a andar la ficción de democracia y libertad para encubrir los planes autoritarios del caudillo.

Al finalizar el dominio guzmancista se levantan de nuevo los caudillos regionales. Y de esta “desintegración” surge  el ‘Partido Restaurador’   presidido por Castro y Gómez,  que no presenta innovación. Es el mismo partido que impulsa la fuerza-cemento como empeño de progreso. Pero es una  dictadura que se consigue en el camino con el poder del petróleo.

Esa unidad constituye una fortaleza. La ‘nueva autocracia civilizadora’ procede en 1910 a la creación de la Academia Militar, con la idea de avanzar hacia la conformación de un ejército nacional, con un mando militar al servicio y bajo la dirección del poder central. Es evidente la intención de acabar con los ejércitos al servicio de cada caudillo.

Estamos entonces  ante un ‘Partido Gomero’ que tiene una clara visión de la profesionalización de las fuerzas armadas. La idea del régimen es formar recursos humanos para la ‘defensa de la patria’. Indispensable la disposición y la responsabilidad para adquirir un alto nivel corporativo.

Una institución que preste el mejor servicio a cambio de unos ‘haberes’, tarifas o  remuneración que no se limita a los jefes y que no deja de considerar  la abnegación y el sacrificio por la patria.

Desde entonces el Estado venezolano tiene en su seno el Partido de las Fuerzas Armadas Profesionales. El mando al servicio o actuando conjuntamente con el poder.

El Partido Militar, así visto y entendido,   tiene en la conspiración  que culmina con el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, la primera manifestación en la búsqueda de una definición.

La Nueva Escuela Militar (NEM) se junta para esta operación a la Escuela Política Socialdemócrata, una de las dos grandes corrientes que nacen en 1928. Pero al día siguiente del golpe los militares se separan para buscar un camino propio.

El 24 de noviembre de 1948, la NEM hecha Partido Militar  toma el control de la república. Es la nueva expresión-continuación del partido gomero.

La llamada democracia representativa conserva en su seno ese partido militar. Los poderes y específicamente sus representantes hacen saber permanentemente que ‘gobiernan con el apoyo irrestricto de las fuerzas armadas’. Todo con las FAN. Nada sin ellas.

Los ‘haberes militares’ son entonces inestimables.  La politiquería al servicio del poder, entiende que es absolutamente indispensable mantener una creciente inversión en los profesionales llamados a garantizar la estabilidad de la democracia.

El régimen actual dispone desde un inicio la destrucción de las fuerzas armadas de la burguesía y el imperio para dar paso a las  fuerzas armadas populares. Sólo así se entraría en una situación revolucionaria. Los consejos comunales-reservas, círculos, brigadas, frentes, misiones, comités forman parte de las milicias.

Sin embargo, el 24/06/07,  el GP, al reaccionar ante la polémica entre Francisco Ameliach y Muller Rojas, a propósito de la inscripción de este último en el PSUV, le concede la baja para que se dedique a la vida política. Queda establecido que una cosa es la política y otra las fuerzas. Pero a la vez da instrucciones para que se avance en la profesionalización de la institución. ¿Olvida el GP que la constitución vigente establece que la FA está constituida por profesionales?

La respuesta de Muller Rojas se produce en entrevista de UN (30/06/07, pp.22-23). Para él la mejor demostración de que las FAN están politizadas y partidizadas es la consigna ‘Patria, socialismo o muerte’. Sostiene además que convocar a la profesionalización es acogerse al modelo norteamericano y eso es una contradicción con respecto a lo que se ha actuado en el campo de la formación de milicias y esto se debe a las presiones que   ha recibido el GP de parte del alto mando militar.

La respuesta del GP no pudo ser más airada. Acusó al general de prestarle servicios al adversario con sus confusiones. No hay ninguna presión del alto mando, se sigue en el modelo de fuerzas armadas de la resistencia y no hay partidización ni politización. Los soldados dicen esa consigna porque saben que sin socialismo no hay patria sino muerte.

Yo soy el primero en negarme a que la FA se partidice, y por eso incluso le dije al Gral. Muller que mejor pidiera la baja. La respuesta del ex-jefe del Estado Mayor Presidencial es esta: Chávez miente. Yo fui quien le planteó a él mi retiro. (UN, 04/07/07, p.20)

El Partido Militar ve aflorar hoy sus contradicciones-enfrentamientos. Aumenta su crisis. La politiquería y el partidismo han llegado muy lejos. El GP da un paso atrás en su campaña de milicias  para la destrucción de las fuerzas armadas. La situación cada vez se vuelva más peligrosa. ‘Las oposiciones’ ni siquiera parecen caer en cuenta de lo que ocurre, La nueva fuerza-perspectiva política es cada vez más necesaria.

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