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FIRMAS DE FaCES

Las medidas antiinflacionarias / D. F. Maza Zavala

Las medidas antiinflacionarias / D. F. Maza Zavala

El ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, al reconocer –por vez primera en mucho tiempo-, la realidad de la inflación como fenómeno persistente en Venezuela, puso de manifiesto que la meta oficial del alza de precios al consumidor en el área metropolitana de Caracas, era de 1.2% para este año; anunció, sin enunciarlas, medidas para abatir la inflación. La incidencia de la rebaja del IVA ha sido prácticamente insensible para los consumidores, aunque seguramente el Fisco Nacional la resentirá como una reducción de ingresos tributarios. La acumulación de los aumentos de precios al detal el primer trimestre del año fue de 8%; se requeriría que en el segundo semestre el índice acumulado para ese período fuera de 4% para lograr la meta oficial propuesta, lo que es a todas luces improbable. La estimación más moderada para 2007 podría ser de 16%, prácticamente semejante a la tasa de inflación del año pasado, que fue de 17%. 

Las presiones inflacionarias persisten en dos niveles: coyuntural y estructural. Los factores del primero son, en primer lugar, valga la redundancia, el creciente gasto público que este año podría ascender a Bs. 150 billones, cantidad que hace algunos años era inconcebible. En este aspecto hay que mencionar algunas circunstancias; la dispersión del gasto en varias agencias gubernamentales (central, regional, municipal, institutos autónomos, empresas del Estado), lo que dificulta el control fiscal, administrativo y de gestión; luego, la oportunidad del gasto, es decir, parece como si no fuese programado; también hay que tener en cuenta la composición del gasto en consumo, inversión real, financiera y social y el servicio de la deuda pública. Se informa de numerosos proyectos de inversión, lo que da lugar a la duda razonable de que se trate de verdaderos proyectos en el sentido técnico y no simples iniciativas o ideas por desarrollar e implementar (Fonden, según se informa, ha desembolsado alrededor de US$ 12.000 millones para proyectos que el país debe conocer en detalle). Otro factor coyuntural es la elevada y creciente liquidez monetaria, alimentada principalmente por el gasto público y el crédito bancario; en tercer lugar, las imperfecciones del mercado que favorecen la especulación; en cuarto lugar, el aumento de los ingresos de la población que se aplican al consumo, sin lugar casi para el ahorro, en una situación en que el problema del abastecimiento en bienes de primera necesidad deja mucho que desear. 

Entre los factores estructurales, el más evidente e influyente es el desequilibrio entre la oferta interna de bienes y servicios y su demanda, lo que sólo se puede superar mediante la inversión efectiva en capacidad productiva. Temporalmente hay que recurrir a la importación, pero tiene dificultades y, en todo caso, afecta a la balanza de pagos y no favorece las posibilidades de producción sustitutiva. Hay necesidad de una coordinación de políticas públicas: fiscal, monetaria, cambiaria, financiera, social, de importación e inversión; pero no se aprecia en los hechos la existencia de tal coordinación. 

Medidas del BCV

Como parte de las medidas antiinflacionarios y estimulantes del ahorro que las autoridades han anunciado en la vocería del Ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, el BCV en ejercicio de las facultades que le otorga la ley, modificó las tasas pasivas de interés nominal, que son las que pagan las instituciones financieras a sus depositantes, en la forma siguiente: las cuentas de ahorro, que operan prácticamente a la vista, que hasta ahora perciben 6.5% anual, percibirán a partir del 16 de este mes 8%; los depósitos a plazo fijo (de 30, 60, 90 días) que perciben un interés nominal anual de 10% percibirán un punto porcentual más para 11%. En términos reales, es decir, tomando en consideración el efecto de la inflación, las tasas de interés serían las siguientes: la de ahorro (libreta) alrededor de 7% negativo (pérdida del valor del dinero); las de plazo fijo 4% negativo. Como ha sido mencionado, estas nuevas tasas estarán vigentes a partir del 16 de julio corriente. Las tasas activas, las que cobran las instituciones financieras por los créditos o préstamos que otorgan, no han sido modificadas, y continúa el límite máximo de 28% anual; el promedio de estas tasas en la práctica es de alrededor de 16% anual, con la mención de que algunas que se cobran sobre tarjetas de crédito llegan hasta 28%. Las instituciones financieras, dentro de los límites mínimo de 8% para ahorros y 11% para plazo fijo y máximo de 28%, fijan las tasas de interés que consideren convenientes en sus operaciones y de alguna manera permiten la competencia entre ellas. 

Otra medida tomada por el BCV para restringir la liquidez monetaria es el aumento del encaje mínimo obligatorio que debe mantener los bancos en relación con sus obligaciones, de 15% a 16% entre julio y septiembre de este año y 17% a partir de octubre. Entre los efectos de esta medida está la restricción del crédito que esas instituciones otorgan, y es deseable que esta restricción afecte únicamente a los créditos al consumo, dejando que los destinados a la inversión y la producción atiendan cumplidamente a la demanda de ellos. 

Hay que estimular el ahorro privado

El aumento de los ingresos personales y familiares, como ha venido ocurriendo los últimos años, es plausible y representa al mismo tiempo el resultado y la base del crecimiento económico obtenido en el período 2004-2006 y lo que va de 2007. No obstante, en alguna proporción esos ingresos se aplican a necesidades no esenciales. La propensión al gasto de consumo en sectores medios de la población ha aumentado ostensiblemente, valga el ejemplo de la adquisición de automóviles de uso personal o familiar: el año pasado, alrededor de 350.000 vehículos de esta clase se agregaron al parque automotor en el país, mayormente en Caracas y principalmente ciudades. 

Los viajes de recreo en el exterior se han multiplicado. Una sociedad rica puede sostener esta inclinación y hasta es deseable para que la actividad económica prospere; pero la venezolana no es rica ni mucho menos, aunque haya grupos minoritarios de considerable fortuna. En todo caso, hay que diseñar y ejecutar políticas y medios para incentivar el ahorro, en parte como previsión y en parte como activo rentable complementario del ingreso corriente. 

Las tasas bancarias pasivas de interés nominal sobre ahorros y depósitos a plazo fijo son muy bajas (6.5 y 10% respectivamente) y al relacionarlas con la tasa de inflación, que promedia 16.5% anual, se obtiene un rendimiento real negativo, variable entre 10% y 6.5%, lo que, lejos de estimular el ahorro, lo desalienta y los perceptores de ingresos modestos utilizan la totalidad de éstos en consumo. Desde luego, existen mecanismos de ahorro institucional que modifican en algo esa realidad, entre ellos las prestaciones sociales. Sin embargo, el estímulo del ahorro voluntario puede hacerse efectivo mediante la oferta, por ejemplo, de certificados al portador con tasas de interés nominal de 11 o 12% anual, que puedan venderse en las taquillas de los bancos sin dificultad. También puede diseñarse un plan de vivienda que incorpore bonos de ahorro y capitalización a adquirir por los interesados en vivienda, lo que les facilitaría el acceso a ellas, incluyendo el atractivo del sorteo. Son simples ideas y otras podrían estudiarse en prosecución de objetivo indicado: estimular el ahorro; las campañas institucionales educativas no sobran. 

Últimas Noticias, Pulso de la Economía, 15-07-2007.

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1 comentario

maira -

medidas anti inflacionarias
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