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FIRMAS DE FaCES

Primera impresión (desde la playa) / Ignacio Ávalos Gutiérrez

Primera impresión (desde la playa) / Ignacio Ávalos Gutiérrez

«Pero, sobre todo, te preguntas, si lo que necesita el país es la reforma de la Constitución o, más bien, un buen gobierno que entienda que las grandes preocupaciones nacionales, suelen ser las pequeñas preocupaciones de la gente…» 

I. Estás de vacaciones.  En la playa, pues en ningún lugar, te parece, las vacaciones son más vacaciones que allí.  Tumbarse sobre la arena, descifrar los jeroglíficos que graban las nubes en el cielo, leer una buena novela, darse un chapuzón, jugar con el baloncito que siempre llevas contigo, ese es el menú dispuesto para tratar de  arrancar el cablecito que te une a la realidad, sólo por unos días, y hacer como si no pasara nada, como si el mundo se detuviera en señal de respeto a tu derecho a la tranquilidad. Pero mientras estás haciendo nada, el Presidente Chávez, que es terco  como los cobradores, no ceja en su empeño y da a conocer, en pleno mes de agosto, su proyecto de reforma a la Constitución Nacional. Eres víctima, entonces, de un ataque de ciudadanía que no te deja guardar silencio, dejas a un lado el dolce-farniente y te dispones a revisar el proyecto en una primera lectura a vuelo de pájaro, para tener una primera sensación y ver a que sabe.  

II. Al poco rato de empezar a leerlo piensas que se trata de un documento confuso, que no se entiende bien porque no fue elaborado para el ciudadano común y corriente, sino para el militante de una causa. Más grave aún, pareciera ser un texto redactado a partir de ideas puestas en frases poco precisas, por no decir ambiguas, impropias, te parece, de un documento, la Constitución, que los abogados describen como un pacto político que contempla las normas de convivencia social.  Grave ésto, digo, porque  le deja un espacio muy grande a la discrecionalidad por parte , ¿ habrá que decirlo?, de quien ejerce el poder.  Este podrá encoger y alargar su contenido, según lo vaya necesitando, mientras tú piensas que la característica de chiclosa no es, que se sepa, una característica de las constituciones en ninguna parte del mundo. 

Llama la atención, así mismo, que bajo el esquema de la nueva geometría del poder te soliciten que le des el visto bueno a la posibilidad de que el Presidente pueda re-zonificar al país, trazando nuevas rayas político-administrativas y nombrando los vice-presidentes que considere necesarios, quienes  en la práctica actuarán por encima de las autoridades regionales, éstas si  electas por el pueblo.  Que le des el visto bueno, así pues, a un sistema de gobierno más presidencialista y centralista, como si este país no hubiese experimentado hasta el agotamiento, los inconvenientes de semejante fórmula. Y que le des tu aprobación, en tal contexto, a la re-elección indefinida (exclusiva, además) del Presidente , una propuesta que no pareciera muy sabia con tan sólo leer por encimita la realidad venezolana , además,  de que resulta políticamente antipática, pues da la idea de “sobrado”  en quien la asoma, además de agalludo. 

Pero te asusta aún más que lo anterior como la reforma constitucional le concede mayor importancia a la Fuerza Armada, como aumenta su injerencia en la vida política del país, lo cual, si hemos de hacerle caso a la historia desde que el mundo es mundo, no es algo que deba dejarnos tranquilos  

III. Después de haberlo leído, con las dudas que te deja la forma como esta redactado el proyecto, te preguntas si siendo los cambios planteados de tanta envergadura no suponen una nueva Constitución y, por lo tanto, la exigencia de convocar a una Asamblea Constituyente.  Te preguntas, además, si esta reforma, que es más que una reforma, va a quedar sólo en manos de una Asamblea Nacional a la que no se le ven muchas ganas de discrepar del Presidente, si va a ser despachada en noventa días mediante un debate que tendrá mucho ruido (parlamentarismo de calle y otros fuegos artificiales) y pocas nueces y si tu opinión y la de muchos otros podrá lograr que el texto sometido a referéndum sea distinto al que nos ha planteado el Presidente. 

Pero, sobre todo, te preguntas, si lo que necesita el país es la reforma de la Constitución o, más bien, un buen gobierno que entienda que las grandes preocupaciones nacionales, suelen ser las pequeñas preocupaciones de la gente.  Te dices a ti mismo, entonces, que cambiarías los treinta y tres artículos contemplados en el proyecto por una propuesta para reducir, al menos a la mitad, la violencia que se observa hoy en día en los barrios venezolanos, por ejemplo. O para el aumento, al menos el doble, de la producción de caraotas o de leche.  Y, así,  para otras cuantas cosas más que, hasta donde entiendes, nada tienen que ver con la nueva geometría del poder. 

El Nacional, miércoles 22 de agosto de 2007. 

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