Blogia
FIRMAS DE FaCES

Aspectos económicos de la reforma constitucional (I, II y III) / José Guerra

Aspectos económicos de la reforma constitucional (I, II y III) / José Guerra

La presentación del proyecto de reforma constitucional por parte del presidente Hugo Chávez representa un paso adelante en su propuesta de establecer en Venezuela un régimen socialista muy semejante a lo que fueron los episodios del socialismo real, cuyo cadáver insepulto lo representa el Gobierno de Cuba. No se trata de un socialismo moderno, acorde a estos tiempos, sino una combinación fatídica de las aberraciones más prominentes que caracterizaron a la concepción soviética, marcada por tres elementos: el estatismo, la concentración del poder y el culto a la personalidad. 

Al analizar el texto sugerido se puede concluir que el mismo representaría un golpe de Estado legalizado por cuanto se intenta presentar como una reforma lo que en realidad es una modificación radical de la estructura política y económica de Venezuela, asunto que debería ser materia de una Asamblea Nacional Constituyente. En efecto, en los principios fundamentales de la Constitución Nacional se establece en su artículo sexto, lo siguiente: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”. La incorporación de una ideología política, en este caso el socialismo, como doctrina del Estado y religión política, contraviene el postulado según el cual “el gobierno será siempre democrático”. De igual manera, la intención de reelección continua atenta contra la premisa de forma de gobierno alternativo, igual consideración puede hacerse del empeño en volver a centralizar la toma se decisiones en manos del gobierno central, mediante especies de comisionados de la Presidencia de la República que suplantarían a los actuales alcaldes y gobernadores. Por todas estas y otras consideraciones no se está frente a una reforma constitucional sino más bien ante viraje en el establecimiento socio político de Venezuela.

En lo relativo al modelo económico en el artículo 112 del proyecto de Reforma, su signo es la ambigüedad al pautarse que: “El Estado promoverá el desarrollo de un modelo económico productivo, intermedio, diversificado e independiente, fundado en los valores humanísticos de la cooperación y la preponderancia de los intereses comunes sobre los individuales…”, todo ello con el objeto de crear “las mejores  condiciones  para la construcción de una economía socialista”.  Acá de desconoce el significado de de un modelo “productivo, intermedio”. Productivo no ha sido el signo de la política económica que se ha aplicado en Venezuela, sino  más bien todo lo contrario al privilegiarse las importaciones con el propósito de desplazar la producción nacional y forzar la quiebra de los empresarios nacionales y con ello abrir espacios a capitales extranjeros tanto estatales como privados de  gobiernos afines al de Venezuela. En cuanto a lo concerniente a “modelo intermedio”, solamente el Presidente Chávez está en condiciones de explicar su significado. ¿Intermedio entre qué?, ¿Cuál es el comienzo y el final en este galimatías económico? Por otra parte, lo que se llama economía socialista, no es tal en el sentido de la propiedad social, toda vez que lo que se ansía es que el Estado sea en gran propietario de los medios de producción y los trabajadores simples empleados a sueldo de un gobierno que se convertiría en el gran patrono de Venezuela. Esto no tiene diferencias sustanciales con los experimentos de socialismo que existieron hasta comienzo de los noventa cuando de derrumbó la antigua Unión Soviética. 

La prohibición de los monopolios ha sido una constante de las normas constitucionales de Venezuela, al menos desde 1961. Sin embargo, en la proposición del Presidente Chávez se desestima la promoción de la competencia como antídoto esencial para que prosperen prácticas de cartelización  de los precios que al final acaban perjudicando a los consumidores e incentivando la concentración del capital. Por ello, en lugar de legislar mediante artículos excesivamente largos y enrevesados, debería dejarse claramente asentado que si bien el Estado combatirá los monopolios lo hará con el auge de la competencia y los estímulos  al surgimiento de nuevas empresas y no a través  de regulaciones que conspiran contra el crecimiento de la actividad económica privada, sea esta pequeña, mediana o grande. Por lo antes expuestos no debe albergarse dudas acerca de los peligros que para Venezuela significa la aprobación de este disfraz de reforma constitucional.

Tal Cual, 27-08-07.

El proyecto de Reforma Constitucional presentado por el presidente Hugo Chávez puede interpretarse como un intento de establecer en Venezuela de manera ilegítima un régimen socialista, en su versión más deformada al replicarse las características aberrantes de lo que fue la tragedia del socialismo real. De esta manera, la conclusión es clara: se está en presencia de un golpe de Estado silencioso toda vez que una transformación de la sociedad de ese calibre no puede realizarse mediante una mera reforma de la constitución, de acuerdo con lo establecido en el texto magno, en su artículo 242: "La Reforma Constitucional tiene por objeto una revisión parcial de esta Constitución y la sustitución de una o varias de sus normas que no modifiquen la estructura y principios fundamentales del texto Constitucional". Sucede que se intenta producir un cambio radical, esencial, en el establecimiento socio político de Venezuela con el señuelo de una reforma.

Uno de los factores de ese cambio es el relativo a la virtual liquidación de la propiedad privada y su sustitución por la propiedad estatal sobre los medios de producción, disfrazada esta última con la máscara de la propiedad social. Hay que ser bien ingenuo para no descubrir detrás de las apariencias el propósito ulterior de la propuesta de Hugo Chávez de arrinconar paso a paso el sistema privado de producción y distribución de bienes y prestación de servicios para suplantarlo por otro donde la hegemonía la detentaría el Estado con su rol empresarial.  La inocencia o ignorancia de otros tampoco puede llevar a confundir socialismo como estatismo. Esto último es lo que priva en Venezuela por cuanto los trabajadores son simplemente empleados al servicio del sector público mas no propietarios de los medios de producción, ni siquiera ocupan posiciones relevantes en la dirección y gestión de las empresas estatales en las cuales una burocracia inepta y en muchos casos corrompida desempeña los cargos fundamentales.

En el artículo 115 del proyecto de Reforma Constitucional se establecen, entre otras, distintas modalidades de propiedad, a saber: la propiedad pública, perteneciente a los entes del Estado y la propiedad social, que nominalmente reposaría en manos del pueblo. Ésta puede ser de dos tipos la propiedad social directa cuando es ejercida por el Estado a nombre de la comunidad y la propiedad social indirecta cuando el Estado la asigna a una o varias comunidades  (cursivas nuestras). También se especifica en el citado artículo la propiedad mixta conformada por el Estado en conjunción con cualquier particular o entidad colectiva. Es de resaltar en que en la Constitución vigente se pauta un principio cardinal sobre el uso y disposición de los bienes, el cual fue suprimido en la Reforma propuesta: "Se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes". La eliminación de este precepto puede representar una excusa para que el Gobierno declare la expropiación o confiscación de los bienes privados.

Para que ocurra una verdadera democratización del capital y no una burda caricatura de revolución y de socialismo, los ciudadanos deben tener el derecho efectivo a ser propietarios de los medios de producción. Una manera eficaz de promover esa democratización del capital es mediante las bolsas de valores donde un trabajador puede adquirir acciones o títulos de las empresas, sean estas de capital privado o público, usando para ello sus ahorros o cualquier otro medio. O que el Estado transfiera la propiedad de las empresas a los trabajadores que en ellas laboran. En nada de esto esta interesado el Gobierno de Hugo Chávez por cuanto su interés radica en que el Estado predomine como propietario a la vez que sería el mismo Estado quien asigne la propiedad a la sociedad. Se trataría entonces de un Estado asignador de la propiedad en lugar de promotor, para que con ello la gente se sienta que los bienes le pertenecen y que no son simples sujetos pasivos de un sector público que se conforma en darle a consignación y bajo su tutela, propiedades siempre provisionales. En todo ello subyace la filosofía estatista que Hugo Chávez predica, aprendida del ejemplo de la antigua Unión Soviética, de la que tanto lamenta su desaparición, porque en el fondo más recóndito de su pensamiento el presidente no es un socialista moderno sino un comunista de viejo cuño, anclado en un pasado que dejó para la humanidad lecciones nefastas que algunos aprendieron pero otros todavía se niegan a similar.   En este sentido, fascismo y comunismo se dan la mano. Benito Mussolini lo dejó asentado: "Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado".

Tal  Cual, 04-09-07.

No obstante el amplísimo poder que el proyecto de Reforma Constitucional le otorga al Presidente de la República, en particular el de administrar nada más y nada menos que las reservas internacionales a su mejor saber y entender, existen tres aspectos que conviene resaltar. El primero de ellos guarda relación con el artículo 141, relativo a la partición de la administración pública nacional en dos estamentos, la burocrática o tradicional y una nueva modalidad, “las misiones”, que en este sentido adquieren rango constitucional. Detrás de este artículo aparentemente ingenuo subyacen dos ideas: por una parte, el reconocimiento de la bancarrota de la administración pública actual para implementar políticas sociales y por la otra, la de armar un aparato del Estado al servicio exclusivo del presidente, sin que el mismo tenga que obedecer a una ley que la regule sino a dictámenes emanados del Poder Ejecutivo. No es muy difícil imaginar que ahora estas misiones se superpondrán a la estructura administrativa ordinaria del Estado hasta suplantarla totalmente porque con ello se consolida el poder presidencial sin que para esos fines deba rendir cuentas de los fondos recibidos y gastados. En un país plagado por la corrupción como Venezuela ello será el terreno donde florecerán los casos de latrocinios que harán palidecer los ya emblemáticos del Sierra Nevada, Recadi y el FIEM entre otros.

En segundo término, en el artículo 156 se ha agregado un numeral para permitir algo que para alguien familiarizado con los temas económicos le resultaría insólito: la facultad que tendrá el Presidente de la República para “La regulación de la banca central, del sistema monetario, del régimen cambiario, del sistema financiero y del mercado de capitales; la emisión y acuñación de moneda”. El hecho de que un presidente tenga estas atribuciones lo convierte en la práctica en un monarca al disponer de las emisiones monetarias mientras que literalmente liquida toda competencia del parlamento como expresión plural de una sociedad. En cualquier país medianamente civilizado la regulación sobre la banca central es una potestad del legislativo en virtud de la atribución que tiene el presidente para nombrar a las autoridades del banco central, de manera tal que ahora, de prosperar la tesis de Hugo Chávez, se rompe ese necesario equilibrio porque el presidente designaría y controlaría al mismo tiempo a los directores del Banco Central de Venezuela. Semejante poder concentrado en una sola persona no se había visto en la historia de Venezuela y si se excluyen los gobiernos despóticos y autocráticos es difícil conseguirle parangón en el mundo.

En tercer lugar, en el artículo 236 se incorporó un inciso que establece que entre las atribuciones y obligaciones del Presidente está la de “Administrar la Hacienda Pública Nacional, así como el establecimiento y regulación de la política monetaria”. Una interpretación apropiada para estos tiempos en Venezuela sugiere que en realidad la política monetaria y financiera será diseñada por el presidente lo cual representa un grave riesgo para la estabilidad económica del país toda vez que la vocación presidencial ha sido el aumento descontrolado del gasto público con el objeto de financiar un conglomerado de empresas estatales que se está tragando los ingresos petroleros y no petroleros de Venezuela a un ritmo tal que hace excesivamente vulnerable las cuentas fiscales. Principios elementales de la economía sugieren que debe existir una separación entre el acto de emitir dinero y el de gastarlo y por esa razón los bancos centrales tienden a ser entes autónomos del gobierno. Cuando esas funciones se agrupan en el Presidente de la República el incentivo para poner en circulación dinero sin respaldo es demasiado grande lo que aviva las expectativas de inflación y devaluación de la moneda.

Todo esto conduce al lanzamiento de una alerta acerca de las dificultades que pueden asechar a la economía venezolana de prosperar esta propuesta de reforma de la constitución que en el menor de los casos representa un atraso para una país que estaba abriendo los ojos en materia de instituciones económicas tras la aprobación de la Ley del BCV en 1992 donde se consagró la autonomía del BCV para diseñar e instrumentar la política monetaria y posteriormente con el texto constitucional de 1999 donde se le confirió la independencia que ahora se le intenta arrebatar. Y esto está ocurriendo frente a los ojos de unas autoridades del BCV cuyos niveles de credibilidad rozan el subsuelo y su prestigio profesional y personal está fundido por las inconsecuencias al no haber defendido una de las organizaciones más importante para el adecuado funcionamiento de la economía venezolana: el Banco central de Venezuela.

http://www.analitica.com/va/economia/opinion/1583968.asp

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres