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FIRMAS DE FaCES

El retorno del latín / Fidel Canelón F.

El retorno del latín / Fidel Canelón F.

La autorización de la misa en latín por parte de Benedicto XVI es una muestra de la orientación predominante en la actual jerarquía católica para adaptarse a los dilemas u amenazas que presenta la globalización.  Es una medida que hay que sopesar muy bien, pues aunque dice mucho del compromiso del Papa con los sectores más tradicionales de la Iglesia, también revela los inesperados efectos que trae un consigo un escenario internacional signado por lo que se ha llamado lucha de civilizaciones.

Haciendo gala de lo que podríamos denominar un conservadurismo pragmático -o  un conservadurismo realista-  la medida de Ratzinger es mucho menos dura de lo que se esperaba inicialmente, por cuanto no establece como obligatoria la tradicional misa tridentina del siglo XVI -aprobada por Pío V como respuesta ante el ataque a la liturgia por el protestantismo-  sino que la establece como una opción en el caso de que los fieles de una parroquia así lo soliciten al respectivo párroco. De forma tal que la misa en idioma local -y hablando de frente a los fieles- estatuida por el Concilio Vaticano II sigue siendo la forma ordinaria y cotidiana de esta liturgia en todos los púlpitos.  

El retorno del latín no debe verse como un simple arcaísmo: es un problema geopolítico o georeligioso. Responde a la preocupación de la jerarquía católica romana por los avances del islamismo y otras corrientes religiosas en todo el mundo, pero particularmente en territorio europeo. Guardando las distancias, el momento actual recuerda en algunos aspectos los miedos de la Europa renacentista ante los avances del imperio otomano en la parte oriental del continente. Y aunque en este momento la admisión de Turquía dentro de la Unión Europea ha creado no pocas tensiones dentro del viejo continente, la "amenaza" islámica no parece venir es esta ocasión de una potencia externa al continente, sino de crecientes corrientes de inmigrantes que se han establecido desde mediados del siglo pasado en el continente -después de los procesos de descolonización- y que en los últimos años han aumentado geométricamente.

La prohibición del uso del velo islámico en Francia en el 2004,  las revueltas callejeras que vivieron varias ciudades de este país en  2005 y las crecientes dificultades de las autoridades españolas para frenar la llegada de inmigrantes por las Islas Canarias o por la frontera con Marruecos, han sido quizás las principales muestras de un tipo de tensiones sociales y culturales que la vieja Europa tendrá que capear en los próximos años y décadas.

El reestablecimiento del latín parece responder a la búsqueda por parte de la jerarquía católica romana de elementos que fortalezcan la identidad de la Europa blanca y cristiana ante las potenciales efectos disolventes que supuestamente traería consigo la presencia creciente de la  inmigración de otros continentes, especialmente la africana. Al igual que el sorprendente auge del creacionismo bíblico en los Estados Unidos -que con el apoyo de Bush ha logrado avances en espacios educativos públicos y no públicos- no puede descartarse que gane terreno en una globalización donde los atavismos, en ciertas circunstancias, apuntalan o disparan ciertos dispositivos identitarios.

Últimas Noticias, 18-08-07.

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