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FIRMAS DE FaCES

Banco Central, jornada laboral e inflación / D. F. Maza Zavala

Banco Central, jornada laboral e inflación / D. F. Maza Zavala

Banco Central: «... si vamos a ver, más ha contribuido el gobierno al enriquecimiento de la banca que el Banco Central.» / Jornada de 6 horas: «... En términos macroeconómicos,   ...se puede llegar a este beneficio si el nivel de productividad global en el país lo justifica,   ...lo cual indicaría una etapa avanzada de desarrollo, que Venezuela no ha alcanzado.» / Inflación: «El curso de la inflación el próximo año será impredecible...»

El Banco Central no enriquece a los banqueros

El ciudadano presidente de la República, Hugo Chávez Frías, en su último programa dominical afirmó, entre otras cosas, que el Banco Central ha contribuido al enriquecimiento de la banca privada del país, en lugar de favorecer a los sectores menos afortunados. Según mi conocimiento de tantos años sirviendo, de una u otra forma, al Instituto Emisor, éste no ha realizado de manera directa y específica operaciones o transacciones que tengan por efecto un aumento de las ganancias del sistema financiero privado. En primer lugar, en cuanto al otorgamiento de créditos, según las modalidades legales y funcionales de descuento, redescuento, anticipo y reporte, poco solicitan, si es que alguna vez aislada, este beneficio, en razón de la elevada liquidez que después de la crisis de 1994/1995 se ha mantenido en el país, en relación con los ingresos petroleros y el gasto público derivado de éstos, acrecentado por la deuda pública externa, además de la resistencia que siempre han manifestado esas instituciones a recurrir al crédito del BCV por razones de expresión pública de solidez financiera. En segundo lugar, el Instituto Emisor, por razones de política monetaria, para regular la liquidez que ocasiona efectos inflacionarios, emite y coloca certificados de depósito a muy breve plazo y moderadas tasas de interés, que adquieren las instituciones financieras cuando tienen exceso de disponibilidades. En tercer lugar, el BCV fija encajes mínimos obligatorios para las obligaciones monetarias de la banca, que sólo excepcionalmente y en parte, son remunerados. En cuarto lugar, y no menos importante, el emisor en ejercicio de su facultad legal de fijar topes a las tasas nominales activas y pasivas que deben acatar las instituciones financieras, lo ha hecho teniendo en cuenta los efectos directos e indirectos de tales límites. Quizás podría advertirse que el tope máximo para operaciones activas es elevado (no más de 20% sería razonable) y que las tasas mínimas para ahorros y depósitos a plazo fijo son muy bajas (el BCV las elevó recientemente, pero aún existe la posibilidad de fijar 9% para ahorros y 12% para los de plazo).

De modo distinto, el gobierno nacional ha emitido -y sigue emitiendo- deuda pública interna y externa cuyos títulos adquiere el sistema financiero hasta el punto de representar una proporción elevada de su cartera de inversiones (entre 40% y 60%, según los casos) rentables y ello permite ganancias sustanciosas, lo mismo que el manejo de los cuantiosos depósitos del sector público en la banca obteniendo intereses y con escasa movilización. De modo que, si vamos a ver, más ha contribuido el gobierno al enriquecimiento de la banca que el Banco Central.

Jornada laboral de 6 horas diarias

Uno de los aspectos significativos del proyecto de reforma constitucional que el presidente Chávez sometió a la consideración de la Asamblea Nacional es el que se refiere a la duración máxima de la jornada laboral, indicada en horas diarias. Se ha interpretado la inclusión de este aspecto como un estímulo para que los trabajadores respalden la reforme. Es posible que tal modificación de la jornada de trabajo fuese objeto de un decreto ejecutivo, con rango de ley, mediante el ejercicio de la facultad presidencial habilitante; pero, como ha declarado el ministro del Trabajo, se persigue el objetivo de elevarla al rango constitucional, lo que le comunicaría cierta estabilidad institucional.

De una u otra manera es obvio que esa disposición ocasionaría efectos importantes en la actividad no sólo económica sino general y conviene hacer algunas consideraciones al respecto. En primer lugar -es mi opinión muy personal de viejo luchador por la causa de los trabajadores-, la reducción de la carga cotidiana de trabajo representa un alivio en la vida de los trabajadores, que, de este modo, podrían disponer de más tiempo libre para su mejoramiento cultural, para la atención a la familia, para aumentar sus conocimientos en el oficio o estudiar otro oficio y, también, para la sana recreación. En términos macroeconómicos, sin embargo, se puede llegar a este beneficio si el nivel de productividad global en el país lo justifica, es decir, que no daría lugar a una disminución del producto real de la fuerza de trabajo, lo cual indicaría una etapa avanzada de desarrollo, que Venezuela no ha alcanzado. Es posible pensar que si las empresas, las instituciones y el propio sector público requieren un cierto nivel de actividad para la producción de bienes o la prestación de servicios, tendrán que recurrir a horas extraordinarias de mayor costo o al empleo de trabajadores adicionales, lo cual, obviamente, eleva el costo de los bienes y servicios en una proporción variable según la índole de la actividad, lo que sería necesario calcular, porque cualquier estimación podría ser no ajustada a la realidad. Desde este punto de vista, la tasa de desempleo podría reducirse y los ingresos globales de los trabajadores aumentar. La contrapartida, por supuesto, sería un aumento de los precios de bienes y servicios, es decir, un reforzamiento de la carga inflacionaria.

Lo que, preliminarmente, se evidencia como necesidad es una reglamentación (proyectada) de la disposición de referencia, lo que contribuiría a su estudio y discusión en términos objetivos, y no como una idea abstracta.

Inflación en el umbral de la reconversión

El Índice de Precios al Consumidor en el Área Metropolitana de Caracas, que calcula el Banco Central de Venezuela cada mes, marca un acumulado de 9,4% al cierre de agosto último, es decir, como meses del año corriente, en comparación de poco más de 10% en el mismo período del 2006. El Sr. Jorge Giordani, ministro de Planificación y Desarrollo, estima sobre la base de esas cifras que el acumulado del año 2007 podría ser de algo más de 14%, en lugar del 12% afirmado y reafirmado como meta oficial por el ministro de las Finanzas, Dr. Rodrigo Cabezas; el año pasado la tasa de inflación se situó en 17%. Este año, según mi propia estimación, podría llegar a 15%, una modesta reducción de la presión inflacionaria.

En particular, el índice de precios de los alimentos en el lapso de ocho meses considerado señaló 18%, lo que permite estimar que para el año corriente ese índice marcará entre 23 y 24%, en comparación con 28% el año precedente. Este incremento sostenido afecta sensiblemente a los sectores de menores ingresos, que forman la mayoría del pueblo. Para cubrir las necesidades básicas de consumo de una familia de cinco personas, según un patrón modesto, se requieren unos tres salarios básicos, lo que es difícil de obtener en el grupo familiar, aunque el ama de casa trabaje para obtener el salario mencionado.

Falta menos de cuatro meses para que entre en vigencia la llamada reconversión monetaria (01-01-2008) y la presión inflacionaria cede poco a los esfuerzos oficiales para aliviarla. Así, cuando los venezolanos entren en posesión del bolívar fuerte se encontrarán que éste tendrá un poder adquisitivo disminuido en casi un sexto con respecto al que existía el 1° de enero del año actual. El curso de la inflación el próximo año será impredecible, por el cúmulo de circunstancias que se presentará, tales como (además de lo que traerá consigo la propia reconversión monetaria) la secuela inmediata de la reforma constitucional, la implantación de una jornada laboral de 30 horas semanales y de modificaciones en el sistema educativo, entre otras. Los precios de los inmuebles, particularmente las viviendas, han escalado niveles cada vez más altos y todo conduce a esperar que esta particular inflación continúe el nuevo año. Lo más negativo de la continuidad de la inflación es que genera el fenómeno llamado la inercia inflacionaria, una expectativa reiterada de alza de precios.

Últimas Noticias, Pulso de la Economía, 09-09-07.

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