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FIRMAS DE FaCES

El Tribunal Disciplinario del PSUV y la construcción de la democracia / Edgardo Lander

El Tribunal Disciplinario del PSUV y la construcción de la democracia / Edgardo Lander

Estilo del debate y mecanismos extraordinariamente graves

El estilo del debate y los mecanismos mediante los cuales se han venido procesando las diferencias políticas y de opinión en la Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) son extraordina-riamente graves. De no revertirse a corto plazo, este estilo de dirección, de procesamiento de diferencias y de toma de decisiones en la organización en formación, se estaría conformando una estructura partidista con concepciones y prácticas de naturaleza stalinista. No es éste un asunto que concierna sólo a los actuales candidatos o futuros militantes de dicho partido, sino a toda la población venezolana, y a los millones de personas que en el continente y en el resto del mundo tienen sus ojos puestos en el actual proceso político venezolano con la expectativa de que es posible, en el mundo actual, confrontarse al capitalismo depredador-militarizado y dar pasos hacia la construcción de otro mundo posible, un mundo de democracia radical, de democracia sin fin.

No se trata de un partido cualquiera, o de uno más entre muchos partidos, sino del partido de gobierno (¿del Estado?), el partido del Presidente Chávez, el partido en el cual se busca agrupar a todos los sectores políticos que apoyan al gobierno. Su carácter más o menos democrático, plural y participativo, o por el contrario, más o menos vertical o autoritario será la medida del modelo de sociedad que será posible construir como resultado de los actuales procesos de cambio que se vienen dando en el país. No será posible avanzar en la profundización de la democracia, en la construcción de una sociedad cada vez más democrática, con incrementos sostenidos de la participación popular, si el principal instrumento político del proceso de transformaciones de la sociedad, en este caso, el PSUV en fase de formación, no es una organización democrática.

Son en este sentido preocupantes las informaciones que se han hecho públicas recientemente en torno a la creación y operación del Tribunal Disciplinario del PSUV.

En primer lugar, llama poderosamente la atención que un partido político en proceso de creación, partido que todavía no tiene militantes, no tiene documentos doctrinarios, no tiene estatutos, que todavía no tiene estructuras orgánicas, ya tenga un Tribunal Disciplinario en funcionamiento, Tribunal al cual ya ha sido enviado el primer caso para su consideración.
En un acto realizado a finales de agosto en el Poliedro de Caracas con integrantes de batallones socialistas del partido en proceso de conformación, el Presidente Chávez, haciendo referencia al alto nivel de disciplina que debe tener todo candidato a militante del futuro partido revolucionario, informó que se había creado un Comité Disciplinario Provisional del Partido Socialista Unido de Venezuela, presidido por el gobernador del Estado Miranda, Diosdado Cabello.

La primera acción de este Comité Disciplinario se produjo a propósito de la actuación y declaraciones formuladas por el diputado Francisco Ameliach, hasta ese momento coordinador del Bloque Socialista Unido en la Asamblea Nacional. Según ha trascendido públicamente, el diputado Ameliach había expresado la opinión de que si para el momento de las elecciones regionales del año 2008 no había concluido la conformación del PSUV, "...desempolvaremos las organizaciones que están legalmente registradas...", esto es el Movimiento Quinta República (MVR). La respuesta por parte de Chávez fue fulminante:

"He pasado a Consejo Disciplinario a un dirigente nacional que aspira a ser del partido por andar hablando pistoladas. Voy a estar muy atento (...). El pensamiento crítico es fundamental para una revolución, pero eso es una cosa muy distinta a andar hablando mal del partido que no ha nacido, recogiendo firmas para presentarlas no sé dónde. El que quiera ser un anarquista váyase de aquí, no lo queremos, aquí se requiere una militancia creativa pero disciplinada".

En forma inmediata, en la Asamblea Nacional se anunció que Ameliach fue suspendido, o renunció, primero a la Presidencia de la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional, y al día siguiente, a la Coordinación del Bloque Socialista Unido en el Parlamento. Sus sustitutos fueron nombrados en forma inmediata.

Con remembranzas de las autocríticas de otros tiempos, el Diputado Ameliach declaró unos días después que había sido suya la decisión de renunciar a la presidencia de la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional y a la coordinación del Bloque Socialista Unido y que con su actuación había cometido un "error político", reafirmando su lealtad al único líder del proceso". Negó la existencia de una carta firmada por 140 diputados, y afirmó que "...lo que existe es una documento borrador que recoge algunas inquietudes de algunos diputados que yo, Francisco Ameliach, se la envié al Presidente Chávez, para que él como líder, tome las decisiones que tenga a bien tomar" (...). "Yo le he sido sumamente leal al presidente Chávez aquí es imposible una revolución sin el Presidente Chávez".

A pesar de lo grave de los asuntos que están en juego, a pesar de que se trata de mecanismos que de no ser revertidos apuntarían en direcciones indudablemente autoritarias, y del hecho de que en conversaciones privadas está muy extendida la preocupación sobre las implicaciones políticas de estas concepciones de la naturaleza de la organización que se construye y del papel del liderazgo, ha sido muy limitada la reacción pública entre los partidarios del gobierno.

Una de las reacciones más enérgicas fue la de dos integrantes de la Asamblea Nacional, Iris Varela y Luis Tascón. Defienden a Ameliach y denuncian lo que consideran que es una campaña en contra de la Asamblea Nacional:
"Francisco Ameliach es un hombre 'Patria o Muerte' con la revolución y tenemos que rechazar esa campañita que se empezó sobre todo en su contra y de todos los diputados tildándonos hasta de traidores."

Sin embargo, no se trata de una respuesta que cuestione en forma directa ni la existencia de un Tribunal Disciplinario de un partido que todavía no existe, ni el uso que se ha comenzado a hacerse de éste.

El cuestionamiento más directo a los asuntos medulares que están en juego en este asunto, lo formuló el General retirado Alberto Müller Rojas, ex-integrante de la Comisión Promotora del PSUV, que últimamente ha tenido serios desacuerdos públicos con el Presidente:
"Aunque el diputado Francisco Ameliach me atacó, no concuerdo con la idea de establecer un tribunal disciplinario en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)".

"Eso rompe la idea de igualdad entre los militantes y establece un cogollo" (... la) "concepción de disciplina nace dentro del individuo, por un proceso educativo, y no se impone a la fuerza, porque entonces ya no es disciplina, sino entrenamiento, es alienación".
Considera el General Müller como grave el que se cree un comité disciplinario sin tener todavía los estatutos del partido.
Existen adicionalmente, otras voces públicas disidentes, personas claramente identificadas con los procesos de cambio que se han venido dando en el país en estos últimos años, que recordando las consecuencias negativas que tuvieron las lógicas no democráticas de las organizaciones políticas que condujeron los procesos socialistas del siglo pasado, formulan serias advertencias sobre los peligros de repetir, una vez más, esos caminos. Ejemplo de estos aportes al debate son los textos de Javier Biardeau y de Reinaldo Iturriza.
Ha sido notoria la ausencia de otras declaraciones críticas por parte de dirigentes y altos funcionarios del proceso bolivariano. Esto sugiere que, o bien les parece natural que se cree un Tribunal Disciplinario antes de que el partido como tal exista, y que este tribunal sea utilizado para tomar medidas en contra de un alto dirigente del proceso bolivariano, "... por andar hablando pistoladas", por "andar hablando mal del partido que no ha nacido, recogiendo firmas para presentarlas no sé dónde", esto es, por el severo delito de expresar opiniones disidentes, o por cautela política, han optado por un discreto silencio.

Sí se han hecho públicas, por el contrario, voces de apoyo a la operación de estos procedimientos disciplinarios. Es éste el caso de las declaraciones de Freddy Bernal, Alcalde del Municipio Libertador, e integrante de la de la Comisión Presidencial de Propulsores del PSUV. Afirma que si algún aspirante a militante "quiere sabotear el proceso de construcción del partido, irá al tribunal disciplinario y conversaremos con él, y si no cambia su actitud, tomaremos las medidas necesarias".

"Tendrían ellos mismos que identificarse. Ya el coordinador de la comisión, Jorge Rodríguez, dijo que la única corriente es la que dirige el presidente de la República, Hugo Chávez Frías. A aquellos que crean que pueden tener otros liderazgos les recomendaríamos que monten un partido aparte, pero dentro del PSUV no va a venir nadie a sabotear".

Ratificando que estas decisiones corresponden a la concepción con la cual se está conformando el PSUV, Diosdado Cabello ha declarado que el nuevo partido no será una copia del MVR, "donde la gente hacía lo que mejor le parecía y opinaba de acuerdo a cómo amanecía".
Una de las potenciales ventajas de la original dinámica de conformación del PSUV es que los ciudadanos que se inscriben como aspirantes y pasan posteriormente a ser militantes de un partido en proceso de construcción, puedan participar en forma efectiva y democrática en la definición de sus concepciones doctrinarias y organizativas básicas. Esta posibilidad, que requiere un paciente aprendizaje práctico de una cultura de debate democrático, quedaría negada si se comienza por sancionar disciplinariamente las opiniones divergentes. En ausencia de documentos doctrinarios oficiales de la organización, y dada la amplia gama de posturas ideológicas y políticas existentes en este proceso, no se sabe cuáles son los criterios y los principios a partir de los cuales se pueda determinar cuáles posturas son aceptables -compatibles con la línea del partido- y cuáles no. Sería muy peligroso para el futuro democrático de la organización si el acuerdo o desacuerdo con las opiniones del dirigente máximo se aceptase como el criterio a partir del cual se definen los límites de la ortodoxia y de la disidencia. Esto significaría la sustitución del debate y de la confrontación de ideas -asunto particularmente crucial en esta fase de definiciones básicas del partido- por la apelación al criterio de autoridad. De confirmarse este rumbo, los mecanismos stalinistas de gestión de la organización política no podrán ser en el futuro achacados a "desviaciones" o a "errores", sino que quedarían establecidas como las normas aceptadas de su funcionamiento.

http://lwww.aporrea.org/ideologia/a41010.html

 

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1 comentario

Javier B. Seoane C. -

Todo parece indicar que en el PSUV se hace evidente la tendencia autoritaria que desde hace muchos años diversos actores de la sociedad venezolana, desde diversas localizaciones político-ideológicas, vienen denunciando en el llamado "proceso revolucionario". Tendencia que ahora se manifiesta renovada en muchas de las propuestas presidenciales de la Reforma Constitucional y que nos deben empujar a una discusión en torno a qué significa, más allá de unas románticas convicciones, democratizar realmente las estructuras institucionales del Estado y de la economía.
Saludo la crítica del Prof. Lander.
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