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FIRMAS DE FaCES

En Lima y liberal / Emeterio Gómez

En Lima y liberal / Emeterio Gómez Los liberales debemos entender que nuestra visión requiere de una módica actualización

Estuve en Lima en un Congreso de Economía, en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. Gracias al rector Luis Bustamante y a Daniel Córdova, decano de economía, por la invitación. Y gracias en Venezuela a Ricardo Zuloaga, Fernando Salas y tantos otros amigos de Cedice, que hace ya más de 20 años me indujeron al pensamiento liberal. Con profundo afecto los recordé en Perú, evocando pedazos de una vieja canción limeña: "Yo saludo tocando el ala de mi sombrero y tú agitas con donaire tu pañuelo. No se estila, ya sé que no se estila, que te pongas en el ojal¿".

El evento estuvo dedicado a analizar el rebrote marxista que vive América Latina, el regreso a la barbarie que -de México a Buenos Aires- nos amenaza. El choque entre dos izquierdas: la totalitaria de Chávez y la moderada de Lula. Moderación esta que no impide radicalismos y desmadres como el que acaba de estallar, con la inclusión en las escuelas brasileras de la exaltación al maoísmo y a los crímenes masivos de su Revolución Cultural.

Frente a esta brutal amenaza del neocomunismo chavista, el pensamiento liberal y la centroderecha se yerguen y se crecen como una poderosa esperanza. El discurso de Aznar, la presencia de Toledo en la sala y la ponencia de López Murphy, candidato presidencial argentino, dieron fe de ello: la competitividad, la democracia liberal, el Estado de Derecho y la libertad individual siguen siendo los pilares que a finales del siglo XVIII plasmaron ya la posibilidad de un modelo de sociedad por el que vale la pena exponer la vida.

Se trata -hoy- de asumir el mercado, el capitalismo, el valor de cambio y, sobre todo ¡la irreductibilidad del individuo al colectivo! como las bases esenciales de una sociedad libre y ética. Se trata de vocear a los cuatro vientos lo que China Comunista ya entendió: que el capitalismo es la única forma de generar bienes y servicios en forma masiva; es decir, la única capaz de enfrentar la pobreza. Se trata de imaginar la cara de Chávez el día que comprenda que Cuba avanza inevitablemente hacia la reivindicación del capitalismo explotador.

Pero se trata también de que los liberales y la centroderecha entendamos que -si queremos derrotar a la barbarie chavista- nuestra visión de la política, la sociedad y el hombre requiere urgentemente de una módica actualización; que seguimos aferrados al pensamiento de la Modernidad y que ésta entró en crisis hace exactamente 176 años, en 1831, con la muerte de Hegel. O más exactamente, cuando a éste se le ocurrió la infeliz idea del Fin de la Historia, aquella según la cual el modelo liberal de sociedad que el siglo XVIII parió sería eterno.

La historia, lejos de finalizar, siguió su curso y los siglos XIX y XX hicieron críticas demoledoras a la Modernidad: sistemas de pensamiento -infinitamente más inteligentes que el de Marx- que bien podrían enriquecer la defensa del capitalismo. La profunda noción de libertad que hay en Nietzsche y en Heidegger, en el existencialismo cristiano de Kierkegaard; en Jaspers, Blondel, Teilhard de Chardin, Gabriel Marcel, Maritain y en tantos otros, puede sin duda complementar los inmensos aportes de Locke, Adam Smith, John Stuart Mill, Von Hayek, Von Mises o Friedman. Un complemento nada despreciable en esta atávica batalla contra los chávez, evos, oyanta humalas, correas y lópez obradores.

Posdata: El lunes 15/10 inicio mi curso regular en Altamira. Esta vez sobre el libro Capitalismo Solidario; favor reportarse.

http://opinion.eluniversal.com/2007/09/30/opi_33999_art_en-lima-y-liberal_495161.shtml

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