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FIRMAS DE FaCES

La Universidad y el Estado ideología / Amalio Belmonte

La Universidad y el Estado ideología / Amalio Belmonte

En el documento  presentado por el Presidente de la República para consideración de la Asamblea Nacional no hay referencia directa sobre el tema educativo en general tampoco sobre la Universidad.

Sin embargo, los cambios propuestos modificarían de forma profunda el modelo de sociedad y Estado existente en Venezuela lo cual incluye al Sistema Educativo. Se concibe en la proposición de Reforma que todas las instituciones, las formas de organización, el sentido del poder se unirán alrededor del Estado, controlado por El Jefe del Gobierno, para construir el Socialismo del Siglo XXI.

 Como ocurre con la Fuerza Armada Nacional, el Banco Central y con la identificación de todas las dependencias administrativas del Estado, no ha necesitado el Presidente cambiar la Constitución para decretar  la Hegemonía política  en la educación. Los asuntos de la formalidad democrática preocupan poco a quines se sientes representantes de la  ideas salvadoras únicas.

Así avizoramos amenazas contra la democracia interna y la autonomía universitaria para intentara instaurar el  modelo político que algunas denominan "democracia absolutista mesiánica" (sic) con el concurso obligado de las universidades y la aquiescencia del Ministro de Ecuación Superior Luis Acuña, vela armas para emprender tan deplorable empresa.

El Ministro Acuña y El Estado Ideología. Insiste el ministro Acuña (véase la prensa de hoy) en el propósito oficial de  crear ""conciencia revolucionaria" para formar a las mujeres y hombres necesitados por la Revolución. Ello hace imprescindible reeducar al país para que una voluntada general impuesta por los cánones del Socialismo del Siglo XXI genere la conciencia genuflexa, propia de todas las sociedades dominadas por regímenes autoritarios y absolutistas

Propone el ministro constituir el Estado ideología desde las universidades, porque ellas no pueden estar ausentes de los cambios: "en las universidades no ha pasado nada". Lamenta que no hayamos acudidos obsequiosos a rendirnos al discurso del nuevo demiurgo del país  y exige que nos incorporemos genuflexos ante los fastos revolucionarios. Sólo de esa manera el máximo funcionario de la educación superior reconocerá que no somos una institución conservadora.

Evita el profesor Acuña una reflexión retrospectiva para no verse como decano de la Universidad de Oriente, electo por el mismo claustro que ahora acusa de elitesco y cerrado Cuando se esta en el poder las visitas a la conciencia provocan conflictos internos. Porque el poder con su lógica terrible trastoca posiciones y principios. Quiere que le acompañemos a destruir los principios mas caros que tiene la Universidad, que hacen de los ámbitos académicos  espacios apropiados para  pensar y cuestionar las premisas establecidas para "someterlas  a sospechas, abiertos   a las múltiples forma de ver la realidad para prepara a los seres humanos para la libertad, porque l producción de conocimientos, cultura, tecnología y filosofías en las universidades  es una actividad  que demanda, sin excusas ni limitaciones, un espíritu proclive a la controversia democrática alejado de conclusiones absolutas. Sin duda estas premisas con contrarias a los Estado devenidos en ideología unidimensionales.

Para que las Universidades no se sustraigan de la magia mesiánica que postula un mundo verdadero y  comience la verdadera historia, el ministro informa que  consignó ante la Asamblea Nacional un documento para ajustar ideológicamente las universidades al régimen político representado por él.

Propone que en la Exposición de Motivos  y en las Disposiciones Fundamentales  se contemplen: la ética socialista;  la democracia protagónica  revolucionaria Y el modelo productivo socialista entre otros temas.

 Agrega que debe "revisarse "la condición de las figuras rectorales  para que puedan adecuase sus atribuciones  y pertinencia al contexto de la educación superior  que exige el país y permitan materializar un  Estado eficiente signado por la ética socialista. Las  autoridades, dice, "No pueden colocar sus méritos académicos por encima  de las nuevas concepciones (sic) de la autonomía con participación protagónica". Piensa igualmente que "no pondría (sic) en un cargo de autoridad a una persona con una visión capitalista". Esta forma de concebir la academia y la forma de gobernar tiene antecedentes que no dan lustre al ministro, si ello le fuere importante. El régimen nazi también exigía ciencia aria, cultura y arte nacionalista opuesta respectivamente a la física judía y ala arte decadente burgués. Igualmente el Presidente Truman en los albores de la guerra fría ordenaba que la educación sólo promoviera las lealtades necesaria para enfrentar al comunismo. No menos esfuerzos  hicieron Stalin y los dirigentes  de la Revolución Cultural China.  En todos esos casos se impuso desde el poder una idea del bien y del  mal. Con la cual se evaluaba a las instituciones y las personas para definir a los convencidos y a los enemigos del Estado,

En ese mismo sentido, estima que las funciones y los índices  mediante los cuales las universidades exhiben  su excelencia  no pueden estar divorciadas de las prioridades definidas por el gobierno, desdeña la productividad académica que "sólo se mide por publicaciones o patentes sin ponderar cuan pertinentes[1]  son éstas al desarrollo del país". Para  que la universidad se vincule con la realidad[2] descubierta por  los funcionarios de los ministerios respectivos, debe. "Legislarse  para que en el marco de la autonomía que las caracteriza las instituciones de educación superior redefinan  sus prioridades en materia  de investigación, extensión  y docencia".  Es fácil colegir los nuevos indicadores que valoraran   a las Universidades Nacionales.

Por otra parte asiente  que para erradicar la exclusión social debe substraerse de las universidades la discrecionalidad para seleccionar sus estudiantes  porque.  "...algunas instituciones de educación superior  le dificultan al Estado cumplirle a  los ciudadanos el disfrute de su derecho constitucional  al estudio".

El Poder popular para someter a las universidades. Irónicamente un alto representante del gobierno más centralizador,  y omnipresente del país, que anula formas de control y compensación del Poder Ejecutivo, y desdeña la división de poderes como parte fundamental de los regimenes democráticos, que hace del autoritarismo su virtud esencial, amenaza a los rectores con el Poder Popular, reservando para su saber y entender lo que entiende como tal. Es muy probable  que la dependencia a sus cargo sea quien dirija la instauración de ese poder popular tomando como referencia la toma del Consejo Universitario de la UCV durante al año 2001, o se promueva un proceso de "reforma constituyente universitaria", colocando en cuestión la actual  estructura institucional. Proclamas parecidas, sin éxito, se han visto en algunas escuelas de la   UCV. Al respecto la  Comisión  Presidencial  Estudiantil, mediante su vocero  Héctor Rodríguez, ha redactado sin la participación de estudiantes no oficialistas, una "Ley del Poder Popular Estudiantil"[3] con el fin de lograr  verdadera participación de los estudiantes limitada, según su criterio, por la actual normativa. Prefiere, por la urgencia que demanda el  proyecto,  optar  por lo el marco de  la Ley Habilitante, es "mas rápido" que debatirlo   en la  Asamblea Nacional...  Además todas estas  nuevas estructuras deben subordinarse al Consejo presidencial para el Poder Popular (organismo creado recientemente por decreto presidencial para centralizar todas las acciones del Estado). Así mismo puede apreciarse, el proyecto contralor ideologizador  en el nuevo Proyecto Alma Mater, presentado recientemente por  Presidente de la República.

Como se deriva de los objetivos de la Reforma Constitucional, la  nueva "Geometría del Poder" debe copar todos los ámbitos de la sociedad y el gobierno universitario es un objetivo  importante para ese cometido, habida cuenta de la incapacidad del oficialismo para ganar elecciones  en los sectores que integran la  comunidad académica. Por ello el  ministro invita a "materializar el Poder Popular  para las decisiones trascendentes" y  "Adaptar la organización estudiantil al nuevo concepto de Poder Popular". Así mismo,  modificar la integración del claustro universitario porque "se menosprecia a los otros miembros de la comunidad universitaria"

Concluye en que la proposición que nos hace es coyuntural "porque la universidad de la revolución debe ser producto de una reflexión más profunda"......?

Reiteramos que es momento para grandes gestos, por encima de aspiraciones legítimas y opciones académicas y políticas, elevarnos para  actuar de  forma organizada y unitaria frente a los desafíos contra la democracia y contra la autonomía universitaria.


[1] Pertinencia es un vocablo que ha devenido en un comodín que utiliza la vocería oficial para exigir que todo quede referido a los intereses ideológicos  del gobierno: leyes, programas, instituciones pertinentes y, por supuesto, autonomía  pertinente. Por el contrario, lo impertinente es aquello que difiere de los criterios oficiales.

[2] La OPSU, la Misión Ciencia y la Misión Cultura han adelantado mucho en el empeño para condicionar el presupuesto universitario a los deseos oficiales y preservar a la academia de investigaciones superfluas y del enclaustramiento (?)

[3] Diario Tal Cual , p. 4 , 28 de Agosto de 2007

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