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FIRMAS DE FaCES

El impuesto a las transacciones financieras / Armando Córdova Olivieri

El impuesto a las transacciones financieras / Armando Córdova Olivieri

El anuncio  de la entrada en escena de un impuesto sobre la s transacciones financieras de las personas jurídicas, tendrá una inevitable secuela de comentarios y opiniones que complicará el ya enrarecido ambiente político del país. Las primeras lecturas que suscitará, obviamente tendrán lugar en la aldea de la oposición, toda vez que la mencionada tasa impositiva solo se hará visible, para quienes manejan ese tipo de transacciones desde la chequera de una persona jurídica y, obviamente, estos fríos personajes, por lo general, están ubicados en la acera del frente.

Desde el punto de vista ortodoxo, un anuncio semejante suele ser percibido con la estridencia del aullido del hombre lobo durante la luna llena, anticipando su voraz y sanguinario apetito, al menos ese es, en términos muy gruesos, el discurso que ha antecedido la aplicación de la medida, sobretodo, porque la instrumentación efectiva de la misma tiene lugar luego de diversas operaciones de colocación de títulos valores por parte del gobierno en los mercados financieros internacionales, buscando sangre fresca para ser vertida en las venas de la economía nacional. Sin embargo, esas operaciones, de suyo torpes y onerosas, no son lo suficientemente ágiles para enjugar los recurrentes déficits transitorios de la caja de la tesorería nacional, los cuales son consecuencia del desfase en el timing[1], por una parte, de la dinámica del gasto interno, signado en la actualidad,  por enormes costos de gobernabilidad y, por la otra, por la lentitud relativa de cómo se hacen efectivos los ingresos petroleros en las arcas de la tesorería nacional. Todo ello, obliga al gobierno a diseñar estrategias para el logro de la cobertura de sus compromisos financieros en el corto plazo. En el pasado reciente, ya hemos visto como el crédito interno, vale decir, la colocación de títulos valores en el mercado financiero nacional,  ha sido utilizado y agotado en sus efectos financiadores, puesto que ya se ha visto arropada por las operaciones de rescate de los títulos.

Ahora bien, visto en estos términos, ¿qué significa un impuesto a las transacciones financieras? En primer lugar, arroja la señal de que la caja de la tesorería nacional no tiene recursos para financiar compromisos en el cortísimo plazo como pudieran serlo las recurrentes erogaciones propias de fin de año. Así, aumentar la tasa impositiva para las transacciones financieras, tendrá un efecto intravenoso e instantáneo, en el suministro de recursos fiscales, puesto que se apoya sobre eficientes mecanismos montados en el sistema bancario nacional. En segundo lugar,  en vista de la incertidumbre acerca del destino de nuestra actual Constitución, las reglas de juego, que por lo general afectan las decisiones económicas, son en la actualidad más confusas que de costumbre y ello, tiende a aumentar la aversión que, en promedio, tienen los agentes económicos frente al riesgo de invertir en la economía nacional. Esta decisión sin duda tendrá efectos en el caso particular de aquellos que puedan ser etiquetados con la marca: soy empresario y deseo apoyar y  convivir simbióticamente la transición hacia el socialismo, y sin embargo, me la ponen más difícil. En tercer lugar, ese impuesto pechará también las transacciones financieras de las pequeñas cooperativas cuya proliferación, el mismo gobierno incentiva, lo cual, se convierte en una abierta provocación a la vieja práctica de la doble contabilidad por parte de las mismas. Claro está, que queda excluida de plano, la clásica estrategia de guardar los churupos debajo del colchón, en virtud de que, la anunciada reforma monetaria obliga a todos los agentes económicos a pasar sus activos a la nueva moneda, lo cual, por excelencia, es una transacción financiera. Es decir, se trata nada mas y nada menos de lo se conoce vulgarmente como un negocio redondo para el Fisco nacional. Aquí tan solo se salvarán el sector informal y aquellas personas jurídicas que, en forma previsiva, pasaron todos sus activos financieros, a cuentas de personas naturales antes de la entrada en vigencia de la medida (por cierto, sería interesante poder detectar quienes obraron de esa manera), aumentando así las presiones hacia una fuerte intensificación de la informalidad de la economía, mientras que ésta, vive anquilostada en las vísceras de la economía venezolana, sin que el gobierno de muestras de querer aumentar la base impositiva, tratando de captar recursos tributarios de esta potencial fuente fiscal. Así que, imaginándonos, que los asesores del gobierno manejan estas y otras ideas, pudiera concluirse, que los problemas transitorios de déficit de caja de la tesorería, deben ser muy graves, como para haber tenido que ceder a la enorme tentación de acudir a esta fabulosa ocasión de obtener recursos, arriesgando su reputación al fracaso, frente a la prolífica creatividad empresarial evadiendo la imposiciones fiscales.


[1] Anglicismo muy utilizado por los economista para referirse al ritmo de las cosas.

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1 comentario

Luis Peña -

Este tipo de ITF como estaran afectando a las Cajas de Ahorro en sus resultados, ya que las mismas son sin fines de lucro y no asi las cooperativas si salen beneficiadas
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