Blogia
FIRMAS DE FaCES

El futuro de Cuba / Fidel Canelón F.

El futuro de Cuba / Fidel Canelón F.

Las declaraciones dadas por el presidente Hugo Chávez en su reciente visita a Cuba sobre la eventual constitución de una federación de nuestro país con la isla antillana, obligan a una reflexión sobre el sentido, el propósito y la viabilidad de tal propuesta.

Dejando a un lado el hecho significativo de que, pese a ser una materia de decisivo interés para todos los venezolanos, Chávez, actuando de una manera que ya se ha hecho costumbre, hizo el anuncio con un completo desdén por lo que sus compatriotas puedan pensar, es indiscutible que se trata de una materia álgida, que puede tornarse dilemática para los latinoamericanos en un futuro cercano.

La frágil salud de Fidel Castro en los últimos tiempos ha puesto en el tapete nuevamente el futuro de Cuba. En los regímenes de carácter carismático la legitimidad reside en la personalidad heroica o hacedora de milagros del líder. Desaparecido éste es natural que pierda virtualmente sentido y razón de ser el sistema y el proyecto político que encarnó, a menos que exista lo que Max Weber denominó "transmisión del carisma", el cual está dado casi siempre por una sucesión basada en lazos de sangre. Este mecanismo -que es típico de los sistemas dinásticos, ajenos por lo general a la cultura latinoamericana- puede verificarse en Cuba en cierta manera con la presencia de Raúl Castro, pero su avanzada edad y la ausencia notoria de un carisma propio, han puesto a la revolución cubana en un verdadero viacrucis en el corto plazo.

En medio de esta situación, Estados Unidos, con Bush a la cabeza, celebra anticipadamente la "derrota" de su enemigo histórico y ya tiene planes detallados para someter a la isla a sus designios unilaterales e imponerle su sistema económico y político.

Chávez, aparentemente junto al mismo Castro, en una reacción en principio comprensible, lanza el globo de ensayo de una federación entre los dos países, como si fuera tan sencillo para un pueblo con una identidad tan definida y arraigada como el cubano aceptar como autoridad a un líder que siempre será un extranjero, por más admirado que sea (y lo mismo, a su vez, en el caso del pueblo venezolano); por otra parte, está aquí subyacente la frágil apuesta de sostener gracias a los altos precios del petróleo un proyecto político tan ambicioso y complejo, cuando la realidad está mostrando la incapacidad de la renta petrolera en sostener el hipertrofiado modelo estatista que ha tomado cuerpo, en detrimento del fenecido proyecto endógeno.

Venezuela no salvará a Cuba (ni Cuba puede proveer a Venezuela de un modelo de sociedad exitoso). Responderá a los propios cubanos encontrar el camino a seguir cuando desaparezca su máximo líder (y Raúl Castro parece haber comprendido esto). En vez de perder esfuerzos en proyectos sin viabilidad -que más bien pueden generar tensiones económicas, sociales y políticas gravísimas en ambos paíseslíderes como Chávez, con una indiscutida popularidad en el continente, deberían encauzar sus energías en aunar criterios con otros países latinoamericanos para echar las bases de un eventual plan de transición que se adelante al voraz unilaterismo del hegemón del Norte. Ejemplos como el de Contadora -que encontró una salida a la paz en Centroamérica- nos demuestran que esto sí es posible.

Últimas Noticias, 10-11-07.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres