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FIRMAS DE FaCES

Venezuela: ¿liderazgo emergente? / Félix G. Arellano

Venezuela: ¿liderazgo emergente? / Félix G. Arellano

Nos preguntamos ¿qué es lo innovador del proyecto internacional bolivariano? Se ha planteado ambiciosos objetivos: transformar el orden internacional y la integración regional; promover la multipolaridad, el humanismo y un hombre nuevo. Ahora bien, cambios se están dando, pero son contradictorios y negativos. Frente a ello, ¿podremos identificar los errores y promover las correcciones? Los hechos ilustran que estamos retrocediendo a proyectos cuestionados por las sociedades. La historia nos dice que los pueblos repudian la concentración del poder, el autoritarismo, la intolerancia, y estos valores cada día se entronizan en el proyecto bolivariano.

Las relaciones internacionales son heterogéneas, descentralizadas, dinámicas y multidisciplinarias, el proyecto bolivariano, en la práctica, tiende a rechazar estas características.

Menosprecia lo heterogéneo y descentralizado al promover el pensamiento único, la concentración del poder, cercar la libertad de expresión y repeler la disidencia. En lo interno, son muchos los ejemplos, veamos algunos: lista Tascón, lista Maisanta, satanizar estudiantes, reforma educativa que homogeniza, amenazas a la autonomía universitaria, agresión a los periodistas, cerco a los medios críticos, cierre de Radio Caracas Televisión. En lo internacional apreciamos: retiro de la Comunidad Andina, denuncia del Grupo de los Tres y un Alba excluyente que desintegra la región.

El humanismo y la creación del "hombre nuevo" están muy lejos, toda vez que el proyecto bolivariano repite y exacerba el modelo militarista y armamentista que ha caracterizado la política estatal autoritaria desde sus orígenes. En efecto, el proyecto ha estimulado una carrera armamentista en la región y ha creado un ejército de reserva. Estos elementos generan inquietud, si como explican los voceros oficiales, las armas no se dirigen contra los vecinos, ¿será entonces contra los nacionales? En todo caso, esta carrera armamentista despilfarra los recursos, incrementa la pobreza, estimula la violencia, enriquece los vendedores de armas y todo en aras de un enemigo creado con fines ideológicos.

El orden internacional asimétrico y hegemónico no se transforma; por el contrario, se consolida cuando los recursos petroleros, siguiendo los modelos imperialistas, estimulan la injerencia en los asuntos internos, amenazan a los pueblos y no generan el bienestar que la población venezolana anhela.

Adicionalmente, el discurso crítico se torna repetitivo, contradictorio y se desgasta ya que son muchos años de promesas que, al ser evaluadas, resultan vacías.

La sociedad se pregunta ¿por qué no corregimos?, ¿se ha perdido la capacidad de reflexión crítica? La respuesta presenta lo más grave de la situación, ya que siguiendo el manual marxista, el proyecto cree tener la verdad en sus manos y, rechazando toda la crítica al historicismo, asume que las supuestas leyes de la historia lo apoyan inexorablemente. Es importante recordar que, en casos similares han sido las armas y la violencia lo que, por un tiempo, mantienen los proyectos mesiánicos. En democracia, bajo la libre discusión de las ideas, a los proyectos autoritarios les ocurre como diría Marx "todo lo sólido se desvanece en el aire".

Últimas Noticias, 10-11-07.

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