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FIRMAS DE FaCES

Los peligros del cesarismo / Javier Biardeau

Los peligros del cesarismo / Javier Biardeau

Al parecer, como decía Einstein, es más fácil desintegrar el átomo que un prejuicio-dogma. Con relación al programa teórico marxista, no queda duda de su importante contribución a las luchas históricas por el socialismo, pero como un programa de investigación-acción crítico, abierto a modificaciones, para asegurar su viabilidad histórica. Pero el programa teórico marxista no es ni será una ortodoxia ni un dogma sin condenarse a perecer.

Es inevitable discutirlas hoy y mañana, reconociendo la centralidad histórica del liderazgo de Chávez, plantear que el cesarismo/personalismo es una debilidad y no una fortaleza revolucionaria, que el nuevo socialismo del siglo XXI, como programa estratégico, es en definitiva una ruptura del momento cesarista de la revolución bolivariana; es decir, con el chavismo, en tanto que cesarismo progresivo. ¿Puede coexistir el pensamiento crítico con el cesarismo, por ejemplo, en el seno del PSUV? O en palabras más sencillas: ¿es posible que Chávez sea falible, que cometa errores y que existan voces críticas que se diferencien de sus posiciones sin ser etiquetadas inmediatamente como contrarrevolucionarias o agentes de la CIA?

Así que estamos en una encrucijada decisiva en la revolución bolivariana, que pasa por la construcción del ideario político y el programa de acción del nuevo socialismo del siglo XXI. Nadie puede saltar al vacío político-ideológico sin paracaídas. De eso saben mucho Chávez y Baduel. El refugio en el cesarismo puede debilitar la conformación indispensable del poder popular organizado. Y allí sigue estando el centro de la discusión de fondo: el poder popular organizado.

El eje central de las revoluciones socialistas a lo largo y ancho del mundo es hacer realidad el protagonismo real del poder popular organizado, de las multitudes diversas, en una democracia absoluta (como diría Negri), más allá del cesarismo y más allá de la forma-partido-leninista. Este reto implica una ruptura con el paradigma de control político y de ejercicio del poder de la razón burocrático-instrumental, lo que lleva a una superación histórica de la división entre poder constituyente y poder constituido, entre gobernantes y gobernados.

Por esta razón, hay que asumir con pensamiento crítico el fenómeno cesarista. ¿Qué es cesarismo? Es la delegación de la gran política en una personalidad histórica que concentra sobre sí la capacidad de arbitraje en el conflicto de intereses entre grupos, sectores y clases. Para Gramsci, hay dos modalidades de cesarismo, uno progresivo y uno regresivo, dependiendo de su participación en la dialéctica entre revolución y restauración.

Reconozco que este tema puede convertirse en un tema-tabú, dadas las proyecciones totémicas sobre el liderazgo político e histórico de Chávez, que repito, nadie pone en duda. Pero, una revolución socialista no depende exclusivamente de la encarnación del proyecto en el personalismo político, depende de la asunción progresiva del poder de decisión y de la educación política en cada vez más protagónico poder popular organizado, del sujeto nacional-popular contra-hegemónico. Es cada vez más indispensable reconocer el alcance histórico y las potenciales limitaciones del liderazgo exclusivo de Chávez, pero a la vez es cada vez más urgente reconocer que conformarse con la pasividad política del poder constituyente es una peligrosa debilidad.

Tal vez lo fundamental es evitar que la conexión de Chávez y el pueblo se convierta en un fenómeno cesarista regresivo y que del actual cesarismo progresivo sea posible construir una democracia socialista, una democracia que, a decir de Gramsci, combata la civilización capitalista y cualquier modalidad de "estadolatría". Si la democracia socialista quiere avanzar como proyecto de radicalización democrática, debe asumirse como un hecho de masas y no como un decreto administrativo. Las revoluciones no se decretan ni se soportan sobre estructuras legales, se hacen molecularmente en los agenciamientos de multitudes.

El Nacional, 09-11-07.

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