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FIRMAS DE FaCES

"La reforma causará mayor conflicto político y social" / Entrevista a D. F. Maza Zavala

"La reforma causará mayor conflicto político y social" / Entrevista a D. F. Maza Zavala

El ex director del Banco Central de Venezuela critica el denominado socialismo del siglo XXI, por su tendencia a concentrar todos los poderes de la República en manos del Presidente. "Si esto fuera el socialismo, yo no sería socialista", sentencia. Teme que la sociedad venezolana se fragmente aún más si llegara a aprobarse la reforma constitucional. 

Pocos se atreverían a tachar de alguna forma la trayectoria de Domingo Maza Zavala en la economía venezolana. Durante décadas ha sido una de las voces más respetadas en círculos financieros, políticos y académicos. En los últimos años, sin duda la etapa más turbulenta para la institucionalidad del Banco Central de Venezuela, hubo quienes le reclamaron que alzara la voz, en su carácter de miembro del directorio de ese organismo para evitar o al menos denunciar, situaciones que ponían en peligro el desempeño de una política monetaria sana y el patrimonio del propio instituto. Una cosa es clara: era el único director al que se podía pedir opinión cada vez que fuera necesario, para aprobar o cuestionar, según el caso, las decisiones del gobierno económico. Justo cuando acaba de acogerse a la jubilación, es la oportunidad de conocer qué es lo que observa, en los acontecimientos de la actualidad, un economista realmente formado desde el punto de vista académico en la órbita del socialismo.

"He sido socialista toda la vida y sé algo de la materia, pero no entiendo el socialismo del siglo XXI del presidente Hugo Chávez", sentencia. "El socialismo es la amplia y directa participación de la sociedad en los asuntos que competen a su destino, de manera abierta y democrática. Pero lo que observamos actualmente es una concentración y centralización creciente de los poderes públicos en una sola persona, el Presidente. Siempre he sostenido que socialismo y autocracia son términos incompatibles.

Si se aplica este criterio a las experiencias de otros países, como la desaparecida Unión Sovética o Cuba, se encontrará que la idea original y democrática del socialismo se desvió hacia la dictadura. El marxismo implica que, para transformar la sociedad capitalista, se requiere una transición que es la dictadura del proletariado, pero es la dictadura de una clase, no de una persona. Fue por la falta de democratización socialista, que ese  experimento fracasó.

Lo mismo que en Cuba, originalmente era una revolución, pero en el camino se convirtió en autocracia. Castro designó a su sucesor, como en una monarquía, que no es una modalidad socialista".

A esto se suma el debate característico del socialismo: la libertad. "El socialismo es el mayor grado posible de libertad de pensamiento, opinión, reunión. Se dice que el socialismo impone cómo se debe vivir, el modelo de consumo. Pero, eso no debe ser así. No puede haber la imposición de un modelo único de vida. Si esto fuese el socialismo, yo no sería socialista, porque soy un apasionado de la libertad".

¿Está de acuerdo con la estatización de empresas y con los controles?

Ciertos medios de producción deben ser del Estado. En el caso venezolano, el petróleo, o la electrificación del Caroní, por razones de seguridad. También las regulaciones y los controles son indispensables en cualquier sociedad.

¿Por qué ha fracasado el control de precios?

Porque se ha hecho de manera arbitraria y unilateral. No se hace de manera eficaz, convocando a todos los factores, la producción, los intermediarios, los consumidores y el propio Gobierno, para llegar a acuerdos de precios. Pero si se impone un precio sin atención a los costos, la consecuencia es negativa, porque se retraen la producción y el comercio, y se pasa del problema del precio al de la escasez; o a la ausencia total de ciertos productos, como ocurre en la actualidad.

Peor aún, para corregir eso, se importa todo lo que falta.

La seguridad alimentaria es fundamental para un país. Venezuela puede ser un buen productor de café, cacao, de maíz, frutas tropicales, carne, leche. Pero, no lo es. Actualmente, la capacidad de importación es muy elevada por los precios del petróleo, pero el hecho de depender de las divisas petroleras le crea al país un gran problema de vulnerabilidad, porque hoy estamos muy bien, pero podríamos no estarlo.

Para el Gobierno, ¿la seguridad alimentaria fue un slogan?

Sí, pero pasamos de la agricultura puertas adentro a la agricultura de puertos. El problema del abastecimiento es fundamental. Los consumidores tienen mayor poder adquisitivo, porque se han difundido los ingresos del petróleo en sectores amplios de la población, por medio de subsidios: las misiones. Yo no objeto que haya un aumento de los gastos sociales, pero si no hay una oferta que satisfaga esa demanda, el desequilibrio se manifiesta en altos precios. La gente está dispuesta a pagar más, porque el costo más elevado para el consumidor es que no exista el producto. El Gobierno creó un mecanismo de distribución con Mercal, pero sólo funcionó en los primeros tiempos. Ahora parece funcionar de manera muy deficiente, incluso se dice que hay factores de corrupción, porque el suministro se desvía a mercados irregulares. Los buhoneros también son muy buenos distribuidores, pero a precios muy altos, ¿y quién los abastece?

¿El petróleo superará los 100 dólares por barril?

Nos confiamos mucho en que los precios altos de petróleo van a durar indefinidamente. Pero, si ocurriera un ajuste de precios, no un derrumbe sino una estabilización a un nivel de 70 u 80 dólares, ocurriría muy pronto un déficit fiscal, porque nos acostumbramos a una tendencia ascendente del gasto público. Eso no se puede sostener de manera indefinida. Nunca en este país se importaron 40 millardos de dólares en un año. Es alarmante.

El actual patrón de consumo ¿le parece característico del socialismo?

Todo lo contrario, es una distorsión. Los que se dicen adalides del socialismo del siglo XXI, o quienes están en los círculos del Gobierno, ostentan un estilo de vida muy elevado en relación con sus posibles ingresos. El propio Presidente se ha quejado de las grandes camionetas, de los automóviles de lujo. Pero ¿quiénes compran eso? La propia gente del Gobierno y sus allegados. La corrupción actual es muy ostentosa, se presume de fiestas, apartamentos, yates, viajes. El socialismo no implica la austeridad por si misma, pero sí una conciencia ética.

Si esto no es socialismo, ¿qué es?

Eso quisiera yo saber. Es por ahora un gran capitalismo de Estado, porque éste tiene una gran participación en la economía y el Gobierno quiere que sea aún mayor. Pero para que ese capitalismo de Estado se convierta en socialismo, se requiere que haya una real participación de la gente, incluso en las decisiones; que sean descentralizadas. A mi me entusiasmaría lo que llaman el poder popular, si funcionara realmente. Pero, si ese poder va a ser concentrado o centralizado en manos del Presidente, ya no es popular. Ojalá no ocurra.

¿Se agravará con la reforma constitucional?

Lo que se ha presentado no es una simple reforma sino una nueva Constitución. Se trata de sustituir el modelo político, económico y social del país. Y una nueva Constitución implica que se requiere una Asamblea Constituyente. Pero como esto debe someterse a referéndum, diría que hay que ir a votar. La abstención en este caso sería un grave error.

¿Qué ocurrirá en 2008?

Si llegara a aprobarse, la implantación de la reforma constitucional va a dar lugar a mayores conflictos sociales y políticos, y a mayor confusión económica. El actual crecimiento económico pudiera continuar, pero a menor nivel, podría ser de 5%. La inflación continuaría indudablemente, no bajaría de 15% o 16%. El desempleo efectivo, a pesar de las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, seguirá siendo un problema. La corrupción continuará galopando y el problema de la vivienda seguirá siendo crítico, excepto para la gente de altos ingresos y los que están directamente con el Gobierno. Habrá conflicto en el sistema educacional porque el Gobierno intentará imponer su modelo.

¿Se dividirá la sociedad más de lo que está hoy?

Habrá más enfrentamiento, conflicto y fragmentación, porque el Gobierno, si se aprobara, querrá implantar la reforma inmediatamente y con todos los hierros, porque cree que ésta es la oportunidad de emplearse a fondo.

Ojalá que mis pronósticos no se cumplan, y que por el contrario ocurra lo mejor para el país.

TELMO ALMADA
talmada@el-nacional.com

El Nacional, 19-11-2007.

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