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FIRMAS DE FaCES

Autonomía y estudiantes / Arlán A. Narváez R.

Autonomía y estudiantes / Arlán A. Narváez R.

La semana que corre es emblemática para las universidades venezolanas y su indisoluble relación con dos valores que le resultan esenciales: la autonomía y la democracia.

Primeramente, el domingo se cumplieron 180 años de la promulgación de los Estatutos Republicanos, clara muestra de la avanzada comprensión que Simón Bolívar tenía acerca del trascendental rol de las universidades en la vida y desarrollo de la vida de la República, así como en su futuro, inequívocamente vinculado con la autonomía universitaria.

La lucidez del Libertador no sólo ofreció el respeto y protección a la plena libertad de pensamiento, asociada al concepto de universitas, esencial y consustanciado con la creación y difusión del conocimiento, propio de las universidades, sino que abogó y instruyó para que también tuvieran autonomía financiera y así no se vieran limitadas por intereses ajenos, casi siempre oscuros.

Los Estatutos y las ideas de autonomía y de universidad implícitas son parte del verdadero legado que elevan a nuestro Simón Bolívar a la dimensión de los hombres universales que contribuyeron al avance de la civilización, mucho mas allá del hombre de uniforme, del guerrero como tantos; se trata de aquel que, como el mismo decía, prefería será ante todo ciudadano.

Es inevitable el contraste con quien se aprovecha de su nombre y veneración popular, desde una limitada perspectiva de botas y charreteras, incapaz de alcanzar siquiera una elemental comprensión de esos valores ciudadanos, republicanos e institucionales distintivos del Libertador.

180 años después la autonomía universitaria no se ve amenazada por sables o tanques de guerra, sino por la imposición de un pensamiento único y por un populismo demagógico que pretende tener potestad para la toma de decisiones académicas.

El otro acontecimiento importante de esta semana es la conmemoración, hoy 21 de noviembre, de los cincuenta años de la huelga y jornada estudiantil que dio lugar a que en ese día se celebre el día del estudiante universitario.

En aquella oportunidad el régimen autocrático de Pérez Jiménez también quería valerse de una institución democrática, un referéndum, para tratar de legitimar con votos (trampeados o logrados a través del engaño o la amenaza) su permanencia y su continuado atropello a las libertades.

La valiente y decidida acción estudiantil, en contra del plebiscito y exigiendo la restitución de las libertades, permitió que el país constatara las debilidades del régimen y el descontento de una población que, hasta entonces, daba la apariencia de estar resignada y sometida al autócrata.

Los estudiantes de aquel entonces, en su gran mayoría, hoy se encuentran nuevamente enfrentados a un referéndum y a un régimen que amenaza y limita las libertades y las conquistas y valores democráticos. Los estudiantes de hoy, igual que ayer, también están decididamente en pies de lucha por la defensa de la autonomía universitaria, de las libertades y de la democracia.

La jornada electoral de la UCV el viernes pasado no deja lugar a dudas, los estudiantes democráticos septuplicaron la votación de los estudiantes gobierneros, acicateados por la comprensión y rechazo al nefasto proyecto de reforma constitucional.

Las amenazas a la autonomía y la decisión de los estudiantes pueden resultar nuevamente determinantes para derrotar la autocracia. Autonomía y estudiantes pueden ser mucho más poderosos que un rey para callar a quien pretende hacerlos callar. ¡Cosas veredes, Sancho

2001, 21-11-07.

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