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FIRMAS DE FaCES

Yo, monotemático / Ignacio Ávalos Gutiérrez

Yo, monotemático / Ignacio Ávalos Gutiérrez

Tú quieres escribir sobre otra cosa, pero no hayas la manera.  Te dicen que el país se encuentra en un momento difícil, se la ha puesto cara de encrucijada, cómo le sacas, pues, el cuerpo al referéndum y a nuestras actuales vicisitudes políticas. No seas irresponsable, te regaña un amigo de confianza.

Así las cosas, cómo diablos haces, entonces, para no referirte a las declaraciones de Baduel rechazando la propuesta presidencial, al calificativo que le dieron, desde el oficialismo, de campeón nacional de salto de talanquera, cómo para no aludir a las esperanzas de una movida golpista, acariciada desde ciertos sectores de la oposición o a las expectativas que siempre suscita entre nosotros el parecer de los militares, señal de que nuestro republicanismo aún resiente el grito salido de un cuartel.

Cómo haces, pues, para ignorar el caso de Luis Tascón, quien, por no haber querido calificar a Baduel de traidor, fue "autoexcluído" del PSUV, un partido que aún no es partido, mediante la aplicación de unos estatutos que no existen, administrados por una comisión disciplinaria provisional, señal de que ha preferido esgrimir la disciplina antes de redactar una doctrina y contar con normas para elegir a sus dirigentes o  seleccionar candidatos a cargos públicos y otros detallitos como éstos que hacen la democracia en una organización, al tiempo que la vacunan contra el "dedazo" más o menos autocrático.

Cómo pasas por alto, así mismo, el incidente entre el Rey de España y el Presidente Chávez., cómo no ensayas una explicación en torno al mal humor del Monarca debido al divorcio de la hija o los recientes cuestionamientos a la monarquía. Y, desde la perspectiva de nuestro mandatario, cómo no pasearse por la eventualidad de que su actuación en la cumbre chilena esté inspirada en la guerra asimétrica contra el imperialismo, en este caso el de la Madre Patria.

Como ignoras el nuevo Plan Económico y Social de la Nación (2007-2012), armado en torno al objetivo de construir el Socialismo del Siglo XXI, un invento que, según indica el texto, requiere la refundación ética y moral del país y persigue, para decirlo en frase del Libertador, "la suprema felicidad de cada ciudadano". Como dejarlo a un costado, digo, y no señalar que adviertes allí un peligroso tonito de superioridad moral, más propio de un catecismo que de una estrategia de desarrollo, alimento de un delirio político que espera desatarse con la aprobación del referéndum.

Como pasas agachado frente la campaña electoral, como no te refieres a la inexplicable falta de debate porque una de las partes, en vez de discutir los alcances de la reforma, prefiere la opción plesbicitaria, mientras la otra mantiene su habitual despiste político (cree que el chavismo pende sólo del barril petrolero) y despliega varias estrategias a la vez, algunas contradictorias entre sí, incluyendo el abstencionismo suicida, bajo el argumento de que 3 de diciembre ocurrirá una "implosión constitucional" (?), parecida, es de suponer, a la que tuvo lugar cuando se efectuaron las últimas elecciones parlamentarias.

Cómo dejas, en fin, de ocuparte de la radicalización creciente del debate político, de la violencia que ya asomó su rostro en la UCV y en la UCLA y, lo peor de todo, de los intentos de justificarla de lado y lado, no importan las razones, pues siempre hay ingenio para invocar un variado menú de ellas, como si la política fuera cuestión de testículos.

En suma, como desconocer otra decena de temas, prueba de un país tragado por la discusión sobre el referéndum constitucional, no importa, por cierto, que éste tenga tan poco que ver con las tareas que tenemos pendientes para irnos haciendo de un mejor país.  Como articulista estás condenado, tienes, por tanto, que hablar sobre la consulta de diciembre, aún cuando quisieras, más bien, escribir sobre un viejito que acaba de morir, Norman Mailer, y comentar sus libros sobre Muhamad Alí, leídos en la época en que te gustaba el boxeo. O examinar el cuarto informe elaborado por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, discutido la semana pasada en España y expresar el susto que te dan sus inequívocas conclusiones acerca del futuro del planeta. O, por qué no, celebrar los 45 años de Los Tiburones de La Guaira, el equipo que te convoca cada temporada, desde hace casi una eternidad. Te encuentras, pues, forzado a ser monotemático, es que la vida política venezolana no tiene, hoy en día, clemencia con los articulistas.

El Nacional, 21-11-07.

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