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FIRMAS DE FaCES

Honrar, honra / Elsa Cardozo

Honrar, honra / Elsa Cardozo

Palabras para el acto de celebración de los 69 años de FACES - UCV. Caracas, 22 de noviembre de 2007.

Honrar, honra. Dice así el adagio popular que en nuestros días pudiera parecer olvidado para algunos venezolanos. Extrañamos las celebraciones y conmemoraciones en las que, más allá de las divergencias y la crítica, se honraba formal e informalmente a las instituciones y a quienes contribuyeron a construirlas, a todo lo que nos fue haciendo República, a aquellos y aquello con lo que fuimos aprendiendo a ser republicanos.

Tal olvido, sin embargo, es sólo de algunos y está condenado a terminar. Baste constatar, por una parte, la profusión de literatura que en los últimos años se ha propuesto rescatar la visión integral de nuestra historia:  la del país ya independiente que logró la paz después de setenta años de guerras; la huella de las personas -particularmente los próceres civiles-  cuyas ideas lo perfilaron en medio de graves avatares; la trascendencia de las instituciones republicanas nacionales y su proyección al mundo; la memoria de quienes resistieron, una y otra vez, los arrojos tiránicos de gobernantes y facciones.

Por otra parte, valga también recordar que a la acumulación de estudios de los últimos tiempos, se suma desde inicios de este año, con la autenticidad y el ímpetu que históricamente le son propios, la movilización de los estudiantes, particularmente de los universitarios. Una nueva generación de venezolanos que asume sin ambigüedades la defensa de la libertad y la reconstrucción de la confianza sustentada en genuino pluralismo.

Vivimos un momento en el que sería irresponsable eludir la memoria, evadir los asuntos de principios, olvidar nuestros vínculos ucevistas.

Es ese el tono con el que invito a asumir esta celebración de los sesenta y nueve años del nacimiento de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Así les convido a recorrer brevemente los primeros y difíciles años de FACES, de la mano de la doctora Amelia Guardia, cronista de nuestra Facultad, con el deliberado ánimo de concitar contrastes y reflexiones útiles para afrontar los peligros presentes.

En noviembre de 1938, la Escuela Libre de Economía y Ciencias Sociales se inserta como una muy joven dependencia en  la larga historia de nuestra universidad. La que -con antecedentes en el Colegio Seminario Santa Rosa creado en 1673- fue fundada en 1721 por real cédula de Felipe V y establecida entre 1722 y 1725 como  Real y Pontificia Universidad de Caracas.  Sólo en 1827 será designada Universidad Central de Venezuela cuando Simón Bolívar, con el asesoramiento de José María Vargas y José Rafael Revenga,  promulga  sus Estatutos Republicanos. Es éste un hecho tan importante, por la concepción republicana, científica y abierta al debate que trae consigo, que ha sido considerado por el doctor Ildefonso Leal como una segunda acta de independencia.

Cuando nace la Escuela Libre de Ciencias Económicas y Sociales -germen de la Facultad  que hoy celebramos- ya la UCV tenía una larga historia de venturas y desventuras que contar, de sus momentos de brillo y opacidad, de libertad académica y de intervencionismo gubernamental. Ello no impidió -antes bien, estimuló- que la Universidad fuese el ámbito natural para que los movimientos estudiantiles manifestaran en defensa de las libertades académicas y políticas durante el siglo XIX, y de forma muy significativa y visible en al menos cuatro coyunturas del siglo XX. Se manifiestan contra la represión y los afanes continuistas de Gómez en 1912; en la semana del estudiante y el movimiento cuartelario de 1928. También se hacen presentes en la movilización de febrero y en la huelga petrolera de 1936; en la resistencia al perezjimenismo, ostensiblemente en 1951, y en las acciones decisivas del año 1957. Fueron, estos últimos años, los de la dictadura, muy difíciles para la Universidad y, particularmente, para el proceso de conformación de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

Cuando con la iniciativa de Arturo Úslar Pietri, José Joaquín González Gorrondona, Tito Gutiérrez Alfaro y José Manuel Hernández Ron  nace la Escuela Libre de Economía y Ciencias Sociales, el país y el mundo se encuentran en compleja transición, llena de riesgos y fundados temores. Los venezolanos viven los prometedores pero también difíciles días del final del gomecismo y de las urgencias que planteaban la recuperación de las libertades y el impulso modernizador, tan sofocados ambos bajo el régimen vitalicio. El mundo luce impotente ante la violación de principios y reglas acordados tras la Gran Guerra y ante el avance del totalitarismo.

La Escuela que se convertirá en Facultad en 1941, nace bajo el signo de la transición, con el propósito de formar profesionales de la teoría y los fenómenos económicos en un contexto en el que en el país se empeñaba  en el impulso a medidas que permitiesen modernizar y fortalecer la economía nacional, a la vez que procurar oportunidades en el mercado internacional que se reflejasen en la mejora de la calidad de vida de los venezolanos. Hubo entonces capacidad para comprometerse en circunstancias tan difíciles con propósitos así de ambiciosos. Hoy tenemos el derecho y la obligación de preguntarnos si las políticas, leyes y particularmente, la propuesta de cambio constitucional formuladas desde el gobierno nos permitirán honrar ese compromiso, el que da sentido de trascendencia a la carrera. Definitivamente, no es así.

A la creación de la Escuela de Economía siguió en 1946 la del Departamento , a partir de 1956 Escuela de Administración y Contaduría orientada a la formación de profesionales conocedores  "de las técnicas e instrumentos de análisis necesarios para las actividades industriales, bancarias y comerciales", nos recuerda Guardia, y con el tiempo también para servir en el sector público y hacerlo más eficiente. A una pregunta similar a la previa, sigue una respuesta semejante: las condiciones políticas y legales que se vienen perfilando en Venezuela no sólo no facilitan, sino que son contrarias al desarrollo de eficiencia económica pública o privada.

El Instituto de Economía, creado en 1947, dará lugar años más tarde al Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales "Rodolfo Quintero". Sus fundadores lo inician con la misión de estudiar la economía venezolana, analizar tendencias y opciones de desarrollo interior y en las relaciones con el mundo, así como formar investigadores. La ampliación de la Facultad significó la ampliación de su agenda de investigación. A las complicaciones propias de esta estructura a lo largo de los años, se suman hoy otras de naturaleza mucho más compleja, pues aunque la necesidad de investigar tendencias e identificar opciones es igual o más necesaria que  hace sesenta años, las posibilidades de hacerla se verán cada vez más limitadas si no se modifican las visiones "únicas" e "indebatibles" sobre la sociedad y la economía que prevalecen en el discurso y en el proyecto político gubernamental que intenta permear todas las esferas de la vida del país.

En 1948, tras las experiencias de los convenios con la Cancillería para acreditar los cursos especiales que en 1917 y en 1936, fueron ofrecidos para formar el personal del servicio exterior, fue creado el Departamento de Estudios Internacionales.

Ante un sistema internacional en el que la formación en aspectos propiamente políticos y jurídicos debía ser acompañada por el estudio sistemático de lo económico, era indispensable para la construcción de nuevas oportunidades para la sociedad que venía de la noche gomecista, contar con cuadros profesionales en los que asentar una diplomacia activa, orientada al desarrollo del país, comprometida con el fortalecimiento de instituciones multilaterales, a la vez que con el perfeccionamiento de medios pacíficos de resolución de controversias. Será Luis Cabana, egresado del curso de 1936, el fundador de este Departamento, Escuela desde 1956. Visto desde el presente, encontramos que las definiciones legales, políticas y hasta los cambios constitucionales que en esta materia han sido propuestos reducen la posibilidad del despliegue del egresado de Estudios internacionales.  En el campo diplomático, son ya explícitos los criterios de incondicionalidad ideológica que prevalecen sobre los afanes profesionalizadores de los fundadores del servicio exterior. Y fuera de él, al determinarse los contactos internacionales por un programa político signado cada vez más por la división ideológica entre amigos y enemigos, se cierran también los espacios para hacer cierto el compromiso propio de esta carrera de vincular a Venezuela con el mundo de forma plural, diversa y, en suma, virtuosa.

En octubre de 1951, ante las movilizaciones estudiantiles contra el régimen militar, la Junta de Gobierno interviene la universidad mediante el decreto 321: reemplaza al Consejo Universitario por un "Consejo de Reforma". Serán tiempos difíciles en los que, con todo, se logran mantener espacios académicos y aliento político pluralista.

El Departamento de Estadística y Ciencias Actuariales fue creado en 1952. Responde su fundación a las necesidades de una economía  que -pese a las tensiones políticas- lograba cierto dinamismo y veía ampliarse los mercados, los negocios y la competencia, ya no sólo en el ámbito comercial, sino en el financiero. De modo que se hacían necesarios análisis y recursos más refinados para lograr un mejor y más informado manejo económico, tanto en el sector privado como en el público, en el que se acusaba el mediocre desarrollo de la información estadística nacional, rasgo siempre cercano a los gobiernos autoritarios. En el presente, a las crecientes restricciones que certidumbres e incertidumbres jurídicas que confronta el sector privado de la economía, se suma el trato gubernamental peyorativo y la pérdida de transparencia en informaciones estadísticas; es decir, también en este campo se reduce el espacio o, cuando menos, se complica el ejercicio profesional.

El Departamento de Sociología y Antropología fue creado también en 1952 -Escuela desde 1956-  con apoyo, al igual que los de Economía, Administración y Estadística, de convenios con académicos del exterior. El propósito era claro: llenar el vacío de científicos y analistas sociales existente en el país. La rama de antropología se convertirá en Escuela en 1978. Por otro lado, con antecedentes desde 1936 en cursos dictados desde el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, la carrera de Trabajo Social nace en 1958 para formar profesionales capacitados para atender los problemas sociales individuales y de la comunidad. A la caída de la dictadura, FACES dará nuevo impulso a este campo de estudio.

Sin ignorar las distancias de enfoque y cometido de las escuelas de Sociología y Trabajo Social, valga señalar que también es complicado el balance para el ejercicio profesional: por el peso que gubernamentalmente tiene una concepción única y excluyente sobre lo social, y por los efectos prácticos que ello tiene en cuanto a la selección del personal y las estructuras organizativas a través de las cuáles se tramita la asistencia social.

En los años que siguieron, a las escuelas se sumaron iniciativas de investigación, cursos de extensión, de postgrado, doctorales y postdoctorales. Respecto a ellos, caben contrastes similares a los aproximados respecto a las carreras. En suma: que cuando más necesarias son, más obstáculos encuentran por efecto de regulaciones y prácticas gubernamentales que "desprofesionalizan" el estudio y la atención a los crecientes retos sociales y económicos que confrontamos como sociedad.

En 1958, a la caída de la dictadura, fue recuperado para las universidades el principio de la autonomía, desde el cual se desarrolaron a plenitud, abriendo el espacio universitario a la diversidad del pensamiento y al libre debate de las ideas. Único camino  "en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre", se leía en la Ley de Universidades de entonces. La historia posterior estuvo llena de eventos en los que por razones académicas y políticas la Universidad atravesó momentos difíciles, pero siempre logró hacer prevalecer su sentido de propósito ante el país.

Hoy, cuando la autonomía vuelve a estar amenazada, a través de diversas presiones y  decisiones, cuando lo está de forma directa en un proyecto de ley y a través de una propuesta de cambio constitucional que la interviene, es ineludible abordar las preocupaciones que nos abruman, con la franqueza y espíritu crítico y de discusión propios de esta universidad; con la mirada en la responsabilidad que tenemos ante nosotros mismos y ante el país; con la vista puesta en quienes nos precedieron y ayudaron a construir espacios de desafío a las ideas, de respeto por las personas, y de compromiso con la preservación de esa posibilidad. Así, con ese espíritu en mente, recordamos y celebramos a quienes contribuyeron a crear esta Facultad y cada una de las escuelas, institutos y cursos de los que la mayoría de los aquí presentes somos egresados. Es la mejor manera de honrar y agradecer, en otro sentido, de sentirnos honrados.

Muchas gracias. Gracias a la Universidad Central de Venezuela, que nos abrió sus puertas como estudiantes, y a los profesores que nos dieron luces; a la Facultad, que nos acogió como profesores y a las Escuelas, en las que desarrollamos lo esencial de nuestro ejercicio profesional; a los estudiantes, de los que tanto aprendimos y seguimos aprendiendo; a cada uno de los organizadores, anfitriones y asistentes a esta merecida y oportuna celebración. Muchas gracias.

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