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FIRMAS DE FaCES

Se busca bola de cristal / Ignacio Ávalos Gutiérrez

Se busca bola de cristal / Ignacio Ávalos Gutiérrez

I/ Llegamos, pues, al final de un proceso, éste del referéndum sobre la reforma constitucional, que nos ha resultado complicado y duro de pasar.  Un proceso que, entre otras cosas, nos regresó a niveles de polarización, con sus dosis de violencia, tanto física como verbal, que, ilusamente, creíamos haber dejado atrás.

Un proceso complicado y duro de pasar, digo, por varias razones.  Porque ha puesto  sobre el tapete del debate venezolano una propuesta que no pareciera necesaria si nos atenemos a las expectativas de la gente, que poco tiene que ver con los problemas y las expectativas más importantes incluidos en la agenda venezolana y que más bien  indica, por el contrario, que tiene la intención de darle respuesta a las pretensiones políticas del Presidente Chávez.  Pareciera, en fin, que se trata de un trámite innecesario que innecesariamente ha vuelto a irritar el humor colectivo.

Porque ha dejado, asimismo, plantada una duda legal, para nada un detalle menor propio de la técnica jurídica, respecto el procedimiento escogido para la consulta. En efecto, importantes sectores de la oposición, así como (aunque menores, desde luego) del propio chavismo han sostenido con buenas razones que no se debió haber convocado un referéndum, sino una asamblea constituyente, tal es la envergadura de los cambios que se quieren  hacer en la constitución nacional.

Y, en tercer lugar, porque la discusión del proyecto presidencial se dio de mala manera : escaso tiempo, mucho fuego artificial (parlamentarismo de calle y esas cosas, más espectaculares que eficaces), pero, sobre todo, no cumplió con una regla elemental de cualquier discusión, a saber, que se produjeran cambios sustanciales el documento original del Presidente.Chávez (la Asamblea Nacional adornó el documento inicial, pero no lo cambió).

II/ Se trata, por otro lado, y esto hace también que hayamos tenido un proceso difícil, de que por primera vez en las diversas consultas realizadas al lo largo de estos últimos casi diez años, el Presidente Chávez no es un favorito claro para triunfar electoralmente.  Si hemos de hacer caso a los estudios de opinión pública, los resultados son inciertos, aún cuando se presume que serán más parejos que los de anteriores eventos.

Adicionalmente, la abstención tendrá, dicen los numerólogos, un peso significativo  en la aritmética final, alimentada por dos  fuentes que se suman a la llamada "abstención estructural".  Me refiero, en primer lugar, a la "abstención estratégica", promovida por ciertos grupos de oposición, renuentes a la propuesta presidencial, que busca, de esta manera, deslegitimar al gobierno.  Y, por último, la "abstención chavista", integrada por diversos grupos simpatizantes del oficialismo, los cuales rechazan la propuesta de reforma, alegando, palabras más, palabras menos, que es una manera de defender el "proceso", según el boceto aprobado en el año 1999, pero no se  sienten en condiciones de votar junto a la oposición o temen hacerlo (la vulnerabilidad del voto secreto es un muerto que goza de buena salud).  Ambos tipos de abstención pudieran llegar a representar cifras importantes, con lo cual pudiera darse el caso de que el domingo en la noche nos encontremos, entonces, y se trata de una mera hipótesis, con una votación en las máquinas que, en realidad, no revelaría el talante político del la sociedad venezolana.

III/ En fin, tendremos resultados más o menos parejos, expresión de un país que  tiene dos lecturas disímiles sobre sí mismo que aterrizan en dos modelos que difieren mucho en cuanto a como debe ser nuestra sociedad, respaldados, pereciera, por porciones importantes de la población, ambas convencidas de que tienen razón.

Se solicita bola de cristal en buen estado para saber como resolveremos los venezolanos este acertijo político relacionado, nada menos, que con la Constitución Nacional, el pacto básico que regula la convivencia social.

Harina de Otro Costal

Es un colegio en la que yo pude dejar a mis hijos con confianza, a sabiendas de que no me equivocaba.  Por allí pasaron Ricardo, Mariana, Camila y María Candelaria y mejor no les pudo ir, ni a ellos ni a nosotros, sus padres.  Fue fundado, hablo de la Escuela Uno, hace treinta años por María Cristina Giordani, quien falleció la semana pasada.  No podía dejar de escribir estas líneas para decir lo mucho que la quiso mi familia, lo mucho que la admiró, los muchos motivos por los cuales le estará eternamente agradecida.

El Nacional, 28 noviembre 2007.

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