Blogia
FIRMAS DE FaCES

Aceleración inflacionaria sin devaluación oficial / Leonardo Vera

Aceleración inflacionaria sin devaluación oficial / Leonardo Vera

A escasos días de entrar en un inédito proceso de reconversión monetaria, la economía venezolana registra un proceso de aceleración inflacionaria que amenaza con socavar muy tempranamente las pírricas bondades del cambio en la unidad de cuenta de la moneda. La inflación ha ido subiendo consecutivamente en los últimos cuatro meses y se posó en noviembre en 4,4%, la tasa más elevada de los últimos 57 meses, apenas por debajo de la inflación registrada en febrero del año 2003 cuando el gobierno decidió devaluar la paridad bolívar-dólar oficial en casi 20%. En otras palabras, la inflación se acelera para remontar umbrales similares a los registrados en choques devalúa torios, sin que haya ocurrido oficialmente una devaluación y justo en un momento cuando la estabilidad en los precios es esencial para sembrar confianza en la nueva moneda.

La inflación, aún reconociendo sus múltiples causas y manifestaciones, es en esencia un síntoma de desequilibrios y fallas crónicas de coordinación. Venezuela acumula un historial inflacionario lo suficientemente largo como para que estos mecanismos impulsores y propagadores puedan ser reconocidos. Los reduccionismos en este campo no ayudan. Uno de los más perniciosos es creer que el anclaje nominal del tipo de cambio es suficiente. Esto nos llevó al precipicio en el año 2002 -cuando el ejecutivo no tuvo más remedio que autorizar la devaluación del bolívar-, nos precipitó por la misma ruta en el 2003, y para nadie es un secreto que el escenario hoy día no está libre presiones. El exceso de mercado líquidos, producto de la mezcla de bonanza de recursos con control de cambio, sin la menor duda es un problema, pero para atacarlo vale más cimentar la confianza en la economía y estimular la producción y la oferta interna de bienes, que perseguir al sistema de libre empresa nacional y promover alzas en sus costos. Balancear el presupuesto público de ingresos y gastos usando impuestos con efectos en cascada como el ITF (y en medio de precios del petróleo esperados al alza para el próximo año) es un sin sentido. Ignorar el papel que juegan las expectativas, sobre todo cuando el público observa la brecha creciente entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio paralelo es una costosa necedad. No menos importante es carácter "inercial" de la inflación en la economía venezolana, pero vale la pena recordar que éste está muy lejos de ser combatido con controles de precios. Los controles, terminan siendo contraproducentes, pues no estimulan la oferta interna de bienes y servicios, exacerban los cuellos de botella y, en empresas multi-productos, estimulan conductas defensivas que a la larga se traducen en incrementos en los rubros no-controlados. En el mejor de los casos -si a esto se le puede llamar mejor-  conducen al desabastecimiento. En definitiva, jamás en Venezuela, el persistente flagelo ha sido tan mal comprendido, tan mal interpelado y tan incompetentemente manejado como hoy.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres