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FIRMAS DE FaCES

¿Casa de la Moneda sustituirá mil 800 millones de billetes? / Ronald Balza Guanipa

¿Casa de la Moneda sustituirá mil 800 millones de billetes? / Ronald Balza Guanipa

Según nota de la ABN, fechada el 11.11.07, el Gerente General de la Casa de la Moneda de Venezuela informó que "cerca de cuatro mil millones de monedas y mil 800 millones billetes entrarán en circulación en Venezuela durante la reconversión monetaria a ejecutarse el próximo 1 de Enero del 2008". Puesto que la nota enfatiza sobre el objetivo de suplantar o sustituir "toda la masa monetaria", sorprende que el número de nuevas piezas supere al de las viejas. En noviembre de 2007 el BCV informaba que circulaban 2.777 millones de monedas y 898,9 millones de billetes, con lo que tras la reconversión el número de monedas aumentaría en 44% y el de billetes en 100%. Ello sorprende por lo siguiente:

1/ Uno de los objetivos de la reconversión, según la Asamblea Nacional (10.08.07), era colocar el número de billetes per cápita entre 12 y 16. En noviembre de 2007, con una población de 27.688.437 personas, el BCV contaría 100 monedas y 32 billetes por persona. Tras la reconversión ambos indicadores subirían a 144 y 65, respectivamente. El objetivo no se habría cumplido.

2/ No se conoce aun la cantidad de piezas de cada denominación. Hasta ahora facilitar pagos exactos ha sido la razón aducida para acuñar céntimos y otras monedas fraccionarias. Para satisfacer este único requisito puede postularse un criterio simple: la cantidad de dinero expresada en una denominación debe ser igual o menor a la correspondiente a las denominaciones inferiores. Esta criterio  ha sido expuesto en Balza (2007) y llamado condición de no redondeo. Aplicándola para expresar los Bs. 18.421.142 millones que circulaban en efectivo en Venezuela en noviembre de 2007 se habrían requerido al menos  4.713,2 millones de monedas y 1.162,8 millones de billetes[1], es decir, al menos 2.200 millones de piezas más que las efectivamente registradas por el BCV. En el gráfico son notorios los déficits de monedas de menor denominación: Bs. 10 y Bs. 20 (Gráfico).

Es posible que dicho déficit haya sido intencional, a diferencia del estimado para otras piezas. Según cifras del BCV, en marzo de 2007 sólo 0,46% de los 22.529 precios y tarifas del IPC del Área Metropolitana de Caracas alcanzaban Bs. 150 o menos. Sólo 5,52% alcanzaba los Bs. 1.000 o menos. Es posible que así como el BCV inició la sustitución de los billetes de Bs. 1.000 por monedas, se propusiera descontinuar las monedas de menor poder de compra. Esta hipótesis choca, sin embargo, contra la decisión de acuñar monedas de Bs.F. 0,01, equivalentes a la de Bs. 10. Es necesario conocer la proporción de monedas fraccionarias dentro de las 4.000 millones de nuevas monedas para reconsiderar la pertinencia o no de tal hipótesis.

3/ La emisión del billete de Bs. 100.000 contribuiría a reducir el número de monedas necesario en noviembre de 2007 a por lo menos 2356,6 millones, y el de billetes a 673,5 millones. Con ello el número de piezas necesarias (manteniendo el resto del cono actual) sería de al menos 3.030,1 millones de piezas, casi la mitad del mínimo necesario sin dicha denominación. Según la Casa de la Moneda, con la reconversión se pondrán en circulación 5.800 millones de piezas, no quedando clara la razón ni la ventaja del cambio.

4/ Aplicando la regla de no redondeo sobre el cono monetario "reconvertido" y un monto de Bs.F 18.421,142 en efectivo, el número mínimo de monedas y billetes requerido sería de 1205,3 millones y de 673,5 millones respectivamente. Nótese que el número de billetes es el mismo del punto anterior. La menor cantidad de monedas se debe a las nuevas monedas fraccionarias y a la eliminación de la moneda de Bs. 20. Sin embargo, podría lograrse una reducción mayor eliminando las monedas de Bs.F. 0,01; 0,05; 0,125 y 0,25. En tal caso el número mínimo de piezas pasaría de 1878,8 millones a 1680,9 millones, reduciéndose más de un 10%. Si se definieran como monedas las denominaciones de Bs.F. 0,1; 0,5; 1; 2 y 5, el número mínimo de monedas requerido sería de 1.266,5 millones, y el de billetes 414,8 millones. En términos per cápita, ello implicaría 45,7 monedas y 14,9 billetes, dentro del rango anunciado por la Asamblea Nacional.

5/ De noviembre de 2006 a noviembre de 2007 el efectivo en circulación aumentó 25,9%. Si tal tasa se repitiera para noviembre de 2008, serían necesarias al menos 2.365,9 millones de piezas para expresar Bs. F 23.197,7 millones, satisfaciendo la condición de no redondeo. En este caso se requerirían al menos 1.517,8 millones de monedas y 848,2 millones de billetes. Cifras aun lejanas a los 4.000 millones de monedas y 1.800 millones de billetes anunciados por la Casa de la Moneda.

Las dudas expuestas pueden aclararse revelando los criterios y métodos seguidos por el BCV para calcular las cantidades de piezas acuñadas y emitidas para cada denominación, antes y después de decidida la reconversión.

Referencias

ABN (2007) "Casa de la Moneda sustituirá mil 800 millones de billetes" (11/11/2007), disponible en http://www.abn.info.ve/go_news5.php?articulo=110060&lee=18

Balza, R. (2007) "Redondeo, billetes per cápita, efectos psicológicos y reconversión monetaria en Venezuela" aceptada para su publicación por la Revista Economía de la Universidad de Los Andes, (Mérida). Versión preliminar disponible en: http://www.pensarenvenezuela.org.ve/publicaciones/ronald%20balza/Redondeo_billetes_per_capita_efectos_psicologicos.pdf

15-12-07.

 


[1] Se supone que las denominaciones de Bs. 500 y Bs. 1.000 se expresan únicamente mediante monedas.

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Petitísimo Larousse del referéndum / Ignacio Ávalos Gutiérrez

Petitísimo Larousse del referéndum / Ignacio Ávalos Gutiérrez

A mi hermano Gabriel

Abstención castigo.  Decisión mediante la cual los chavistas, preocupados por su seguridad en las calles y la inflación, castigaron a un Presidente preocupado por la guerra asimétrica con Estados Unidos.

Autocrítica. Producto escaso en el mercado de la política local.

Baduel. Campeón Nacional de Salto de Talanquera.

Bush. Recurso político más importante del Presidente Chávez.

Carburo. Ingrediente químico mediante el cual se acelera la maduración de los cambures.  Algunos pretenden adaptarlo para hacer madurar la conciencia política y la comprensión de proyectos políticos ambicioso como la reforma.

CNE. Organismo que supo cumplir su misión en  condiciones muy difíciles, propias de telenovela.

Comunismo.  Muerto que goza de buena salud a la hora de meter miedo.

Chip bizarro. Aparatico mediante el cual algunos cerebros leen al revés la realidad, por ejemplo unos resultados electorales,  y concluyen que los hechos se equivocan si no coinciden con la opinión sobre ellos.

Desabastecimiento.  Pequeño descuido administrativo de un gobierno dedicado a  hacer las grandes cosas a las que obliga la épica bolivariana.

Diálogo. Urgencia nacional.

Duda. ¿Todo el poder para el pueblo o todo el poder para Chávez ?  ¿Qué era lo que proponía la reforma?

Ego. Pequeño argentinillo que todos llevamos por dentro. Induce a muchas equivocaciones en la explicación de las derrotas.

Estudiantes. Catalizador del movimiento opositor al referéndum.  Hicieron lo que no hicieron los partidos (gracias a Dios, según algunos voceros de la "anti-política")

Futuro Nacional.  Puede ser muy negro si tirios y troyanos leen mal los resultados del 2 de diciembre.

Geometría del poder. Propuesta matemática mediante la cual se pretende la concentración  del poder.

Grito silencioso.  El de los chavistas que se abstuvieron y decidieron la suerte de la consulta refrendaria.

Guarimbero. Contracara política del motorizado chavista.  Ambos fueron anulados el domingo antepasado.

Huso Horario. Prueba de cómo este país no logra ponerse de acuerdo ni siquiera en la hora.

Ilusión óptica.  Ver lo ocurrido el 2 diciembre como un triunfo de la oposición.

Imperio. Factor que sin duda influyó en la derrota de la reforma, pero con mucho menos eficacia que la Asamblea Nacional, el PSUV, la Hojilla o el propio Presidente Chávez.

Impresionable.  Persona sensible, sentimental, susceptible.  En Venezuela se dice de la persona que no se deja presionar

Invencible. Según Perogrullo, condición que se ostenta hasta que se es derrotado  por primera vez.

Ley Habilitante. Atajo que algunos inconcientes proponen para aprobar lo que la gente rechazo votando contra la reforma.

Mierda. Categoría conceptual mediante el cual se incorpora la escatología a la ciencia política, sobre todo en materia electoral.

Mitin. Reunión de partidarios cuyo tamaño depende del canal que la transmite, Globovisión o el Canal Ocho.

Navidad. Conmemoración del nacimiento del Niño Dios. En Venezuela : época en la que se realizan elecciones de diverso tipo

Oligarca. Condición atribuida a cuatro millones y pico de venezolanos que rechazaron la reforma.

Podemos. Partido con más genitales (ovarios y testículos) dentro del oficialismo.

Pregunta. ¿Cómo habrá votado Diosdado?  ¿Y los gobernadores y los alcaldes?

Primero Justicia. Partido con más genitales (ovarios y testículos) dentro de la oposición.

PSUV. Según Ripley es un partido político suramericano que teniendo seis millones de militantes, saca cuatro millones de votos.

Rangel, José Vicente.  Único político importante que, desde los lados del gobierno, ha planteado una interpretación inteligente de la aritmética electoral.

RCTV. El principio de todo, ¿Quién lo iba a creer?

Retórica.  Dispositivo empleado para gobernar, el cual genera más ruido que nueces.

Revolución. Palabra en cuyo nombre se están cometiendo grandes olvidos.

Socialismo siglo XXI. adivinanza política (todavía)

Traidores.  Tres millones de venezolanos que tuvieron la ocurrencia de no votar como votaron en las elecciones presidenciales del año 2006, tratando, según parece, de defender el "proceso" de los ataques de la reforma

Venezuela. Pías dividido en dos mitades que no se entienden ni se hablan, a pesar de que se necesitan.

Victoria Pírrica.  Siempre y en cualquier circunstancia la victoria del otro, sea en béisbol, en fútbol o en competencias electorales.

Voluntarismo. Concepción según la cual la realidad es mera plastilina y el socialismo es sólo cosa de decretarlo.

El Nacional, miércoles 12 de diciembre de 2007.

La oportunidad de construir la convivencia democrática / Ysrrael Camero

La oportunidad de construir la convivencia democrática / Ysrrael Camero

¿Qué pasó el domingo 2 de diciembre de 2007? ¿Qué pasó ese fin de semana? A los venezolanos nos tocó protagonizar la construcción de un importante momento histórico para la democracia. La mayoría del pueblo venezolano que se expresó elevó un mensaje claro, abriendo la oportunidad de construir un espacio para la convivencia democrática, para la coexistencia civilizada, para la modernidad política, para la moderación, para que se construya la deliberación racional partiendo del reconocimiento de la diversidad, desde la pluralidad, por encima de la imposición autoritaria y arbitraria de una única subjetividad, del ego magnificado. Nos hemos reconocido prójimos.

Ha sido una victoria de todos los venezolanos porque ha sido la reivindicación de una política progresista, que asume la pluralidad, la diversidad, como riqueza fundamental. Ha sido un triunfo de las libertades por encima de la opresión, de la dependencia. Esta victoria de la libertad contra el despotismo nos habla de cómo una visión de futuro ha derrotado a nuestro atávico caudillismo, a la tradicional arbitrariedad, al secular despotismo decimonónico, por eso ha sido fundamentalmente un difícil triunfo del futuro democrático sobre el pasado personalista. La política se impuso por encima del chantaje, del autoritarismo, de la crispación. Es imperativo decir que ha sido una victoria de los moderados, de uno u otro lado, porque este resultado lleva a colocar la agenda radical en la periferia de la política.

Se abre una oportunidad para la política moderna ya que la agenda radical ha sido derrotada. ¿Cuál agenda radical ha sido derrotada? Por un lado, la agenda radical que, arbitraria y autoritariamente, trató de imponer el gobierno por medio de una “Reforma” para “constitucionalizar” una hegemonía personalista, el despotismo de una única voluntad sin límites. Por otro lado, también ha sido desplazada por los hechos la agenda radical de quienes hacían de la abstención el lema central de su propuesta política. Con el triunfo del NO hemos caminado firmes hacia un futuro posible, hemos protagonizado la recuperación de los valores de la democracia a través de la recuperación del valor del sufragio para cambiar la historia de la política venezolana.

Es momento de reflexionar sobre las dificultades que la sociedad democrática venezolana enfrentó para lograr dar este paso adelante. Nos enfrentamos a poderes hegemónicos, al uso indiscriminado de todo el presupuesto público colocado al servicio de la iniciativa autoritaria, nos enfrentamos al ventajismo y al abuso de poder, al intento de chantajear a los venezolanos, de colocarlos en medio de una lógica maniquea que desdibujaba la amenaza tras una retórica patriotera, tras un discurso de odio que se colocó, aprovechando las vulnerabilidades, en la sociedad. La crispación derivada de este mensaje de odio fue derrotada en este referéndum.

Varios factores fueron claves en este avance de la sociedad democrática y del pluralismo. Fue determinante el peso de un movimiento estudiantil del cual nos sentimos orgullosos. De igual manera hemos de reivindicar a los partidos políticos que asumieron el reto organizativo de construir una estructura para hacer posible ganar. La reivindicación de los partidos políticos es un imperativo en la construcción de una convivencia democrática. Igualmente, este triunfo no hubiera sido posible sin la disidencia crítica de sectores dirigentes del “chavismo” democrático.

Ahora insisto en que debemos caminar juntos sobre el terreno fértil de la convivencia posible. Me toca recordar lo que escribimos justo antes del referéndum del 2 de diciembre. Hoy se nos abre un espacio de oportunidad para la construcción de una convivencia democrática, para reconstruir la convivencia civilizada, constructiva, creando un espacio en que la disidencia pueda encontrarse en el marco de la deliberación, excluyendo la violencia de la política. Se abre el camino para trabajar y sembrar sobre el terreno común, colocar en tierra buena la semilla democrática, reconocernos, construir sobre lo que es capaz de unirnos, aquello que nos es común, una vocación por la paz, una percepción de la importancia de la autonomía humana, que el ejercicio de la ciudadanía solo es real desde la libertad, y que libertad es autonomía, que la solidaridad parte de reconocernos distintos pero prójimos, y que esta solidaridad solo es real cuando se construye desde la libertad. Ahondar en el trabajo sobre el terreno fértil es emprender la construcción de lo común para poder ser igualmente distintos, para disentir dentro de un pacto social. Insisto que el terreno sólo es fértil si nos podemos encontrar en él.

Construir institucionalidad para la democracia

El Presidente ya tiene escrita en titanio su fecha de caducidad: 2 de febrero de 2013. Por primera vez se nos abre una ruta clara para la construcción de una convivencia democrática en Venezuela. El reto de la alternativa democrática es seguir esa ruta, evitando desvíos, siguiendo un claro cronograma político y electoral. Los tiempos de la democracia contribuyen en este momento a normalizar la política, colocando plazos claros y término a los mandatos.

La abstención, a pesar de ese 45%, ha sido derrotada como “opción política”, por lo que la veremos reducir en la medida en que el discurso abstencionista se queda sin argumentos. Esto reposicionará los cuadros políticos, cambiando mayorías y minorías en las instituciones y en la sociedad. Con la emergencia de un nuevo proyecto democrático, con el trabajo organizativo de años, aparecerá una nueva mayoría.

En diciembre de 2008 llegaremos a las elecciones regionales, un nuevo mapa plural será el resultado previsible de dichas elecciones. Construir proyectos alternativos a nivel de Estados y municipios, así como el establecimiento de una política efectiva de alianzas, son los pasos a cubrir para alcanzar los espacios que la sociedad democrática merece en los poderes locales y regionales. Luego de las elecciones regionales tendremos un conjunto más pleno y plural de alcaldes y gobernadores provenientes de las filas democráticas, será el momento de la emergencia política de nuevos liderazgos.

Los avances en gobernaciones y alcaldías, en concejos municipales y legislaturas regionales, se proyectarán en las elecciones para diputados de la Asamblea Nacional en diciembre de 2010. Un Parlamento plural, que sea la representación de una sociedad igualmente plural, ha de ser el resultado final de esos comicios. Tras esto podremos llegar renovados a las elecciones presidenciales de diciembre de 2012. Unas elecciones sin que Hugo Chávez sea candidato.

Este cronograma nos llama a la normalización de la política venezolana. Dicha normalización pasa por el fortalecimiento de la institucionalidad política, de los partidos políticos democráticos modernos, de la construcción de una alternativa democrática estructuralmente organizada. Estamos protagonizando la nueva configuración de las familias políticas en Venezuela, la familia socialdemócrata, de centro izquierda, la familia socialcristiana o de centro derecha, y la familia socialista.

Esta normalización de la política pasa por la defensa de la institucionalidad liberal, esto unifica a quienes nos encontramos en la izquierda democrática, fundamentalmente socialdemócrata o socialista, y a quienes se encuentran en la centroderecha, liberal, socialcristiana o democristiana. ¿Qué nos toca defender? Las instituciones republicanas, el sistema democrático, las libertades individuales, la igualdad de oportunidades, el progreso social, el pluralismo.

El proyecto democrático alternativo que está surgiendo ha de tener un carácter eminentemente progresista, modernizador e incluyente. Debemos hacer de la deliberación racional el punto esencial de la convivencia democrática que nos toca construir juntos, el nuevo “consenso” se basa en el reconocimiento de la diferencia, de la pluralidad como riqueza fundamental de Venezuela. Eso es construir sobre el terreno común que la sociedad venezolana ha abierto.

No será fácil. Esta ruta estará llena de dificultades, la vocación totalitaria del régimen, del gobierno, del Presidente, está viva, y seguirá pugnando por imponerse. Serán cinco años difíciles, cinco años de lucha, de organización, probablemente viviremos más momentos de crispación y de tensión. El control institucional sigue siendo férreo. Pero el proyecto autoritario está tocado, no es invencible, y la dirección del viento ha cambiado. El lustro próximo será, si no nos enloquecemos, el ocaso de este proyecto de poder. En nuestras manos está la construcción de una verdadera alternativa democrática progresista.

El debate que evaden…

El “chavismo”, si quiere sobrevivir como alternativa de poder, debe superar a Chávez, institucionalizar un movimiento político, desprendido del personalismo, del mesianismo y del militarismo. Le tocará a ese inmenso movimiento que ha crecido durante estos años configurarse como organización permanente, liberándose de la omnipresencia de un único liderazgo. La autocrítica es el imperativo político, la reflexión seguida de acción transformadora. Les tocará resolver sus dilemas, sus contradicciones, sus paradojas, en los próximos años. Son una fuerza política importante en Venezuela y quedan cinco años de gobierno por delante, les toca gobernar.

Esto nos lleva a reflexionar sobre lo que le toca al Presidente durante el próximo lustro. Si alguna normalización política ha de ser clave esta es la del gobierno, que ha de dedicarse a gobernar, a responder a las necesidades cambiantes de la sociedad. Terminó la fase hiperbólica del proceso, no hay combustible para más megalomanía, ahora queda dedicarse a dejar una gestión. El “líder universal de la Revolución mundial” ha descendido al mundo de los mortales, de los finitos, de los que tienen un término, un fin, una fecha de caducidad, un “no va más”. Será hora de pensar en una gestión “normal” de 5 años, en la discusión que se dará dentro del movimiento por la “sucesión presidencial” y… finalmente, llegará el momento de hacer las maletas.

Hasta este momento el Presidente parece haber escogido otro camino, que lo llevará a la soledad, y puede perjudicar a toda la sociedad. Sobre el caso de Chávez me toca hablar desde la tristeza. La amargura es el signo del discurso posterior del Presidente: el insulto, las descalificaciones, el desprecio enfocado contra “el pueblo”, ese es el signo del ocaso de su liderazgo, por ese camino lo que queda es el derrumbe. Cuando señala que “el pueblo no está maduro para el socialismo” o que los ciudadanos de Miranda y de Caracas “me la deben”, es que no ha entendido nada, no ha entendido que el pueblo es más maduro que su Presidente, y que nadie está en deuda con él. En medio de su frustración y su desesperación emerge el “elitismo revolucionario”, la noción de vanguardia, esa amargura que no es más que el más profundo conservadurismo. Que duro le es aceptar que es finito… irremediablemente finito… 2 de febrero de 2013… y las maletas.

http://deveniresysrrael.blogspot.com/

Cuatro sentencias sobre la situación nacional / Eduardo Ortíz Ramírez

Cuatro sentencias sobre la situación nacional / Eduardo Ortíz Ramírez

Precisar asuntos, expresar dudas y destacar realidades no colide con tener una posición definida, ni tiene por qué asociarse a generar divisiones. Un país de volátil memoria, sobre todo en grupos dirigentes, anida fácil posiciones como la de colaborar sin criticas. Cada día se harán más necesarias las irreverencias de buen sentido pues la nación, a pesar de lo que creen los administradores de turno, entró en una nueva fase a partir del 2 de diciembre.

Las realizaciones de la administración del Presidente Chávez. Es este el primer ámbito de reflexión en las circunstancias actuales de la nación. El Presidente Chávez ha aliviado la situación de sectores sociales por los cuales poca gente se preocupó. Parte de la torta –aunque pequeña- de cientos de miles de millones de dólares ingresados por exportaciones le ha llegado a los sectores referidos. Esto le representa indudablemente un activo político. No les ha solucionado sus problemas, ni tales grupos albergan en su mayoría interés por el socialismo. Ellos son estrictamente personalistas y capitalistas: un chofer informal, un moto taxista, un buhonero, son todas formas de capitalismo informal. Algunos documentos se han agilizado en su trámite. Otros, para tramitarlos, se mantienen iguales o peor que antes. Algunas vías se han arreglado –como la cota mil- otras ni se les mira del lado gubernamental. Los controles en algunos rubros y servicios han sido convenientes, en otros -caso patético de los alimentos- han sido perjudiciales. En cuanto a esto, la administración cree que hace muy bien al estructurar operativos donde los ciudadanos tienen que hacer colas de horas y a los cuales se les va generando un creciente resentimiento. Cree también la administración que defiende al puedo estableciendo controles mientras los alimentos lo distribuyen los informales a precios muy superiores a los controlados.

En otros ámbitos la administración del Presidente Chávez no está equivocada en algunos asuntos que resalta de las asimetrías internacionales. Lo que se debe destacar es que en varios casos dice las cosas mal y las ejecuta peor. Indudablemente que en ello influye su creciente emotividad ideológica y el nivel del recurso humano con el que desempeña sus acciones.

El bravo pueblo venezolano. La idea del bravo pueblo venezolano –que siempre destaca el presidente Chávez pero también políticos de oposición- es idéntica a la de que Venezuela es el país más lindo del mundo. Para los habitantes de distintos lugares, sus naciones son las más hermosas del mundo. Por otra parte, si uno valorase lo bravío de los pueblos por sus hazañas pasadas los descendientes de los romanos, griegos o mongoles serian hoy día de los mejores y más valientes guerreros del mundo. Venezuela es hermosa y su pueblo, que participó en batallas del pasado, tiene tantos meritos y defectos como otros pueblos. Uno de nuestros problemas graves, con raíces económicas socioculturales y sicológicas complejas es el rentismo. Hoy día puede afirmarse que el rentismo está ligado a un agudo proceso de deterioro en valores y complicidad en el reparto de la riqueza petrolera, beneficiando a distintos grupos sociales -incluidos los más favorecidos en la distribución del ingreso- y no solo aquellos atendidos más inmediatamente siempre por el populismo.

En Venezuela, en particular, numerosos planes económicos plantearon persistentemente la necesidad de diversificar el aparato productivo y romper con la dependencia petrolera. Ni que decir de la expresión sembrar el petróleo (Uslar Pietri). Se sabe lo que es el rentismo petrolero, la enfermedad holandesa y la dinámica de los petroestados. Se trata de dinámicas que afectan la producción de transables, que influyen en las políticas públicas al tener comportamientos cíclicos o procíclicos –según sean los casos o perfiles estudiados-, que llevan a una economía a depender de un medio de producción no producido (A. Baptista), con influencias determinantes en el campo fiscal y cambiario: ¡y la “revolución” ha terminado apuntalando el rentismo, la dependencia petrolera y lo contrario a diversificar el aparato productivo! Los efectos del rentismo no los compensa pensar que los agentes económicos crean su propia racionalidad para convertirlo en algo aprovechable para ellos y el conjunto de la economía. Distintos agentes económicos y políticos perciben muy bien que el poder económico parte del Estado.

La Venezuela de ayer. Nueve años tiene la administración del Presidente Chávez hablando de los cuarenta años que se perdieron en la democracia representativa. La verdad es que en casi veinte de esos cuarenta años (años sesenta y parte de los setenta) Venezuela se encaminaba al desarrollo (aun con los efectos del rentismo que ya existían). La izquierda de aquel entonces y algunos grupos de revolucionarios dedicaron parte de su tiempo y obras a criticar los logros tangibles que tenia Venezuela en asuntos de desarrollo. Como con frecuencia sucede en estas latitudes, se pedían soluciones integrales, radicales o revolucionarias, según el caso. Se puede encontrar corroboración de este planteamiento de parte de intelectuales de izquierda responsables.

La democracia de partidos, las facilidades de la riqueza petrolera, gobiernos extremistas desde el campo liberal, la terquedad y arrogancia desde el poder, la corrupción y otros tantos factores pusieron su aporte para desviar a Venezuela del camino del desarrollo. Eso dio el campo fértil de los veinte años previos al inicio de la administración actual, para que surgieran angustias, deterioros e ilusiones. En estos veinte años de referencia no todo era perfecto como creen algunos oposicionistas. Las universidades en buena parte de los casos se perfilaban en la crítica, los empresarios –algunos vinculados a la administración actual- se ajustaban en la comodidad de la protección estatal y los gobiernos siempre pensaron que lo hacían bien y no aceptaban recomendaciones. Grupos sociales medios y altos se desempeñaban con indiferencia, desdén y racismo hacia los sectores populares. Algunas empresas publicas de hoy día son tan mal administradas como lo fueron en los veinte años previos a esta administración. Y en algunas, bien conocidas, se generaron nepotismos, privilegios y mecanismos de acceso y control que nada tenían que con el resto del país. Nunca se logró un vínculo entre PDVSA y el resto de la economía. Pero tampoco puede afirmarse que, hoy día, se haya logrado tal vínculo para el beneficio de toda la nación.

Los movimientos sociales. Los vaivenes y altibajos del movimiento oposicionista venezolano son conocidos y destacarlos es precisamente muy democrático. Algunos en su comodidad derivada de su tránsito político en la IV república y dados sus cambios o coqueteos con la administración actual, se ubican en la posición de solo ver virtudes en movimientos como el estudiantil, el cual se ha impulsado con éxito y valentía en el transcurso de 2007 por variadas razones. La maduración política de sus dirigentes tendrá que darse abandonando la inocencia que expresan algunos, pues se trata de una administración que tiene en su seno a algunos individuos realmente tenebrosos. Stalin González, dirigente estudiantil de la UCV, en cuanto al referéndum lo planteo bien: los estudiantes fueron un factor entre varios. En otros menesteres, la falta de creatividad y formación política produce en miembros de la oposición el tratamiento permanente de asuntos que son lanzados por la astucia de algunos de los que componen la actual administración, desviándose así de la atención más necesaria en otros asuntos.

Del lado de los movimientos sociales del oficialismo, la poca preparación política se le suma al fanatismo y a una dirección centralizada que permite encontrar las mismas ideas por simples que sean en numerosos partícipes de esta tendencia. Es consustancial esto a la práctica política que es conducida por un partido político centralista y concentrador de poder y que fue típico en el llamado socialismo real y en China. El entusiasmo de Lenin –de los pocos años que tuvo con los bolcheviques en el poder y la lucidez de Mao Tse Tung en los años treinta y cuarenta del siglo XX no impidieron –más bien facilitaron- la estructuración de mecanismos de poder como los señalados y que atañen a esa repetición de ideas vacías y que se distancian de la reflexión y el análisis o la creatividad. Se repite lo que dice el Presidente -para el caso venezolano- y más nada, en la gran mayoría de los casos.

Destacar estas sentencias no colide con tener una posición muy contraria a una “revolución” pacata, lenta y llena de confusiones y que es basamento claro para el desarrollo de una tiranía y –correspondientemente- y un régimen no democrático. Tampoco colide con el entusiasmo que se siente y que se ha desarrollado unos puntos más después de la victoria del NO en el referéndum reciente.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/4354779.asp

La derrota del socialismo del siglo XXI / José Guerra

La derrota del socialismo del siglo XXI / José Guerra

El gran derrotado en las elecciones del domingo 2 de diciembre no fue exclusivamente el presidente Hugo Chávez sino más bien el proyecto etiquetado como socialismo del siglo XXI. Desde que resultó triunfante en el referendo revocatorio de agosto de 2004 el presidente Chávez desató una verdadera batalla por afirmar en Venezuela el proyecto socialista. Toda la acción de gobierno y la publicad oficial gira en torno a la idea del socialismo, la  cual va desde la identificación del otorgamiento de becas y ayudas sociales en especie hasta la realización de obras públicas, y ello por arte de magia se identifica con el socialismo. No hay una actividad del Estado que no se vincule con el socialismo. En la concepción del socialismo, algo elemental y primitiva, que maneja Hugo Chávez, socialismo significa, fundamentalmente,  cuatro cosas. En primer lugar, el papel preponderante del Estado en la economía y la sociedad, segundo, un minestrón ideológico marxista-bolivariano, tercero, el partido único y finalmente el culto a la personalidad. A partir de 2003 se observa en Venezuela   una concentración absoluta del poder económico en  manos del Estado cuyo ámbito ha venido creciendo a la par de los ingresos petroleros que permiten financiar parcialmente un sector público hipertrofiado que cada vez se hace más ineficiente. El reflejo de ello es la situación financieramente crítica de PDVSA que ha sido obligada a endeudarse para cubrir nuevos  roles ajenos al negocio petrolero.  Aunque quienes fungen como estilistas del gobierno, de forma rudimentaria intentan explicar que hasta Jesús Cristo fue socialista, la mezcla del pensamiento liberal de Simón Bolívar choca de frente con el planteamiento marxista, justamente antiliberal y antibolivariano, todo lo cual da como resultado una especie de plato indigesto que nadie en su sano juicio puede asimilar. Con la concreción del PSUV el asunto se complicó porque el intento de replicar una vanguardia revolucionaria tropezó con los criterios de aliados del gobierno quienes optaron por mantener sus organizaciones políticas y actualmente el PSUV, en construcción todavía, exhibe el desgraciado privilegio de ser un partido en formación que ya tiene su tribunal disciplinario. El cuarto componente del socialismo del siglo XXI comparte similitudes con las experiencias socialistas del siglo XX: el culto a la personalidad. Esta tradición que comenzó con Lenín y siguió con Stalin en Venezuela tuvo dos extraordinarios representantes, Antonio Guzmán Blanco y Cipriano Castro, quienes estructuraron una cofradía de aduladores de oficio parecida a la de quienes ahora reposan arrodillados ante la figura de Hugo Chávez.

Pues bien, el conteo de quienes votaron en el referendo de lo reforma constitucional y de quienes no lo hicieron, por desacuerdo o indiferencia, cuyas cuentas se presentan en el cuadro anexo, refleja el hecho de que, con todo y la maquinaria del Estado volcada a la implantación del socialismo en una constitución que pretendía crear una economía socialista, una nueva geometría territorial igualmente socialista, basada en las comunas y la reelección indefinida, la aceptación del socialismo entre los venezolanos apenas alcanza el 27%. Tal vez por esa razón fue que Hugo Chávez argumentó que "los venezolanos no están preparados para el socialismo". Y es verdad, las tesis del socialismo del siglo XXI no se acepta en Venezuela. Con la derrota a cuestas, la situación dentro del llamado chavismo se complica tanto por la insistencia de Chávez sobre una reforma derrotada como por las contradicciones internas.  Ello coloca el relevo a Chávez como un tópico fundamental toda vez que al salir Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello muy maltratados por los resultados electorales, uno por ser el jefe del Comando Zamora y el otro por ser barrido en su estado (Miranda), no se ve un liderazgo con fuelle para sustituir a Chávez, toda vez que la densidad política de los cuadros chavistas tanto alta como intermedia es sumamente mediocre. En todo caso, el curso previsible de los hechos sugiere que vendrán tiempos difíciles en Venezuela al querer forzar Chávez la implantación del socialismo por otras vías en vista de su debacle electoral.

Cuadro

Resultados electorales del referendo

 

Porcentaje  (%) redondeados

Votos por el SI

49,0

Votas por el NO

51,0

Abstención

43,0

Apoyo efectivo a la propuesta socialista

27,0

Tal Cual, 10-12-07.

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Crónica boliviana / Elsa Cardozo

Crónica boliviana / Elsa Cardozo

Al decir del presidente Evo Morales, Bolivia recibirá el próximo 14 de diciembre un especial "regalo de Navidad".

Se trata de una nueva Constitución prometida desde hace año y medio. Es un presente un poco extraño: por los resquemores que el desconocimiento de su contenido despierta en muchos bolivianos y, especialmente, por la forma como se va procesando su aprobación.

La constituyente fue un compromiso de campaña del líder sindical cocalero que se convirtió en el primer presidente indígena de Bolivia.

Llegó al poder en un período tumultuoso, de acelerado desgaste de liderazgos e instituciones, marcado por el desbordamiento social, muchas veces violento, de manifestaciones, marchas y cierre de caminos, con exigencias - que él mismo encabezó- de cambio constitucional y respecto a los regímenes de explotación del gas y de propiedad de la tierra.

El caso es que, tras ganar la presidencia en primera vuelta en diciembre de 2005, Morales tenía ante sí dos retos enormes que él había contribuido a acrecentar: devolver estabilidad al país y atender las desbordadas demandas de sus electores. Para lograrlo, tendría que haber desplegado una estrategia política que le permitiera introducir cambios profundos, ciertamente necesarios, y lidiar constructivamente con la oposición. Pero más pudieron su ímpetu confrontador y la temprana influencia y presencia del Presidente venezolano, con ideas, promesas y contante y sonante.

Al decretar, en mayo de 2006, la nacionalización de la industria de los hidrocarburos -desplantes a Petrobrás mediante, y asesores venezolanos presentes- lo hizo contando con la promesa de que Pdvsa se convertiría en un grande y eficiente socio para el manejo de esa industria y para el aprovechamiento de los yacimientos de gas. Otra medida de esos meses fue la convocatoria a la Asamblea Constituyente, elegida en julio e instalada en agosto, ya bajo la sombra de la pugna entre las tendencias autonómicas y los planes centralizadores de Morales y su partido, el Movimiento al Socialismo. La pugna devino en lucha y en destrucción de las posibilidades de acordar nada. La secuencia de presiones gubernamentales incluyó el cambio de las reglas de la convocatoria para favorecer al Gobierno, la conversión de la Asamblea en poder originario, la negativa a negociar con los intereses autonómicos y, a fin de cuentas, el atascamiento al punto que apenas hace una semana fue aprobado en primera discusión el índice del regalito: en el encierro de un recinto militar, sin asistencia de la oposición.

Morales, en lugar de gobernar para todos los bolivianos (lo que él mismo reclamaba a sus predecesores), se ha concentrado en maniobrar para imponer un programa que ignora -al menos- a la mitad de su país. Entre las últimas y muy reveladoras noticias: la reelección fue sacada del proyecto para someterla a consulta popular por separado. La ceguera propia y las malas influencias le impiden comprender al Presidente boliviano las grandes dimensiones de la crisis de Bolivia (que sigue siendo el país más pobre, a la vez que política, social y geográficamente más fragmentado de Suramérica) y la oportunidad de reconstrucción que ha dilapidado por utilizar el poder para polarizar, imponer y confrontar.

Terrible "regalito", muy envenenado, el que ya empezaron a recibir los bolivianos.

El Nacional, 09-12-07.

Difícil cambio de rumbo en política exterior / Elsa Cardozo

Difícil cambio de rumbo en política exterior / Elsa Cardozo

REFERÉNDUM/ Aliados intentarán diversificar sus vínculos externos / La reacción de Chávez luego de la aceptación de la derrota anuncia riesgos regionales para quienes le son cercanos y lejanos / "La derrota del Sí fue un golpe duro. Para países y movimientos regionales significa constatar que Chávez no es imbatible"

Aunque parezca extraño, el triunfo del No a la reforma constitucional pretendida por el presidente Hugo Chávez hubiera podido darle un respiro a su gobierno. Pudo haber sido una válvula de escape de las crecientes presiones nacionales, en vista de la reacción constructiva de los líderes opositores encabezados por un movimiento estudiantil que no ha dejado de convocar al reencuentro y que se negó una y otra vez a caer en la trampa de convertir la consulta en un plebiscito sobre Chávez.

También hubiera podido darle nuevos aires al Presidente tras una sucesión de costosos traspiés internacionales que han ido reduciendo su margen de maniobra en el mundo. Pero no ha sido así.

La tensa serenidad del discurso del lunes por la madrugada -que acompañó la aceptación de la "victoria pírrica" con un "por ahora" se rompió en los días siguientes con una carga de agresividad, improperios y amenazas que no hacen más que mostrar ante propios y extraños no sólo el enorme déficit democrático del proyecto socialista bolivariano, sino sus grandes debilidades y fracturas. También anuncian riesgos regionales para quienes le son cercanos y lejanos.

Traspiés y eventos desafortunados. Tengamos en cuenta el contexto de la derrota del proyecto de reforma y de las reacciones presidenciales.

No es poco el daño internacional acumulado para una propuesta política que no ha disimulado nunca la significación que otorga a su expansión continental y, en general, a sus alianzas internacionales. Lo ha asumido así, aún al costo de molestar a gobiernos amigos (y ni hablar de los demás) y a expensas de recursos necesarios para atender necesidades cada vez más acuciantes de los venezolanos. La sucesión de traspiés desde mediados de este año fue muy bien presentada en las páginas de este diario por Valentina Oropeza hace pocos días.

Valga recordar sus efectos sobre ideas expresamente valoradas en los planes del presidente Chávez: más retrasos para el ingreso en el Mercosur; debilitamiento de los vínculos que permitirían dar impulso al proyecto suramericano (Unasur); pérdida de confianza -más allá del Gobierno colombianotras los desvíos políticos y la suspensión de la mediación sobre el canje humanitario; deterioro de la relación con España, puente natural para los vínculos con la Unión Europea; pérdida de peso en la OPEP por el afán politizador de vínculos tan complejos en un momento en extremo delicado para el Medio Oriente.

Las cosas no iban bien, tanto más si les sumamos eventos como las complicaciones de la transición cubana, la gravedad de la situación boliviana (el propio Heinz Dietrich dixit) y las disidencias dentro del sandinismo ante las arbitrariedades del gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua.

La derrota en las urnas... y la reacción. La derrota del Sí fue un golpe duro: por lo mucho que estaba en juego y porque tomó por sorpresa al Gobierno. Para países y movimientos regionales -alegría de unos, tristeza de otrossignifica constatar que Chávez no es imbatible, que su proyecto socialista acompañado por la reelección indefinida no es aceptado por los venezolanos.

Es más, que es electoralmente derrotable, sin que medien los despliegues de la guerra asimétrica tantas veces anunciada y generadora de un gasto militar exorbitante.

Con todo, pudo convertirse esa derrota en un valioso recurso para recuperar confianza y proyección nacional e internacional; claro, en otros términos: a partir de una revisión de los lineamientos políticos que han venido conduciendo al país a sucesivas confrontaciones, reduciendo en el camino su margen de maniobra y sus opciones de desarrollo.

Lo que efectivamente se ha perfilado a apenas una semana de la consulta es, en cambio, la reafirmación del más extremo y polarizante discurso de descalificación y de amenazas a cualquier manifestación de oposición o siquiera crítica, incluidos los resultados de la consulta.

Así las cosas, ya no sólo se ve regionalmente a un Chávez cuyo proyecto voceado e impulsado contra viento y marea ha sido derrotado en las urnas, sino que exhibe sin disimulo sus carencias democráticas y tendencias totalitarias. Además, la negativa a aprender del momento para revisar errores en muchos ámbitos -como aconsejan personas cercanas a su proyectopermite prever dificultades políticas, económicas y sociales muy difíciles de manejar.

Proyección de ingobernabilidad. Si los tropiezos previos al la consulta del 2 de diciembre afectaron seriamente relaciones de importancia estratégica, las reacciones del Gobierno tras la derrota -más que el resultado mismogenerarán más desconfianza y pérdida de respeto. Entre los aliados más cercanos -como Cuba, Bolivia y Nicaraguabien pudiera ganar terreno la diversificación de vínculos que no les hagan depender tanto del irascible e intervencionista presidente venezolano. Entre socios como Brasil y Argentina, el distanciamiento político seguramente acompañará cada vez más -con el léxico y formas de sus diplomaciasa las conveniencias mercantiles y financieras.

Para vínculos más y menos tensos -como con Colombia y Chile- ha quedado en "blanco y negro" que con el gobierno de Chávez no hay pactos duraderos sobre la base del respeto a la diversidad de criterios. En esos y otros ámbitos, el "por ahora" inicial no hace otra cosa que confirmar un esquema de conducta exterior delineado en el Plan de Desarrollo 2007-2013 antes que en el proyecto de reforma: antiimperialista, financiado intensivamente por el petróleo y "transversal" (por irrespetuoso de fronteras y soberanías ajenas).

No hay por lo pronto, lamentablemente, indicios que lleven a pensar que habrá una reconducción de las relaciones con el mundo, para dedicar mayores y mejores esfuerzos que contribuyan a la reconstrucción del país. En cambio, el agresivo impulso interior generador de ingobernabilidad amenaza con seguirse proyectando al exterior.

* Elsa Cardozo: Internacionalista

EL NACIONAL - Domingo 09 de Diciembre de 2007, Mundo/18.

La revolución secuestrada por el Estado / Rigoberto Lanz

La revolución secuestrada por el Estado / Rigoberto Lanz

Los resultados de la consulta electoral en Venezuela pueden ser leídos de maneras muy variadas. Abundan los razonamientos acomodaticios que tranquilizan la conciencia y permiten escurrir responsabilidades. A nadie le gusta sacar cuentas cuando ha perdido. De allí la comprensible indisposición a realizar análisis que hurguen en las intimidades de los aparatos de poder, aparatos éstos que están en la mira de cualquier balance que intente desembarazarse de las explicaciones complacientes.

Uno de tantos vectores en juego en esta coyuntura es sin duda la creciente estatización de todo cuanto se hace desde el campo revolucionario. La mezcolanza entre la entidad del Estado propiamente dicho, los niveles de gobierno y la función de los partidos políticos ha creado una terrible confusión en la que ya no es posible distinguir una cosa de otra.

De este mezclote se derivan diversas consecuencias muy perniciosas para el proceso de transformación en su conjunto. La peor de todas es la impregnación de cuanta actividad se hace por la lógica burocrática de un Estado que es naturalmente reaccionario. La tarea vital de una transformación profunda de la institucionalidad heredada se ve subsumida por la lógica pragmática del funcionariado de ese Estado.

Esta suerte de enfermedad del espíritu se apodera muy rápidamente de los propios militantes políticos que deberían operar fuera de estos aparatos de cara al movimiento popular.

Este síndrome es ampliamente conocido en las fatídicas burocracias del socialismo real. Lo que aquí observamos tiene un sospechoso parecido con lo que ha ocurrido en esos oscuros años del socialismo soviético y sus satélites en todo el mundo. La organización política es absorbida por la maquinaria de Estado de modo tal que ya da lo mismo ser un operador del partido o un funcionario público. Esta perversión va generalizándose hasta hacerse un hecho brutalmente "normal".

De allí la tranquilidad con que cualquier burócrata demanda un carnet para acceder a un cargo o barbaridades parecidas.

Cuando la organización política se asimila a la lógica del viejo Estado entonces asistimos a este fenómeno de artificialidad que contamina todo el hacer político. La gente va desapareciendo del horizonte de acción, la vida de la organización es suplantada por los avatares de las políticas públicas, la práctica política en el seno del pueblo es sustituida paulatinamente por el entramado del funcionariado del Estado.

Esta realidad va cuajando sin que nadie la decida: no se trata de un "plan" o alguna estrategia diseñada por alguien. El asunto transcurre en la opacidad del "sentido común". Todo parece naturalmente en su sitio.

Precisamente cuando se trata de medir fuerzas, cuando la gente debe ser consultada, entonces aparece este síndrome de todo mezclado con todo. Que la gente esté o no esté al lado de un líder, es una cosa. Que la gente apruebe o desapruebe una propuesta, es otra cosa.

Que haya muchos o pocos votos es una de tantas maneras de medir el grado de sintonía entre una plataforma política y la conciencia de la gente. Someter al arbitrio popular una política pública es una cosa. Consultar a la gente sobre la escogencia de un gobernador o un diputado, es otra cosa.

Disputarse en el seno del movimiento popular la legitimidad de un nuevo proyecto de país a través de un programa revolucionario intensamente debatido con la gente, es algo completamente diferente.

En el seno del viejo Estado que padecemos no hay revolución posible. Es contra ese aparato como se definen las líneas estratégicas de una nueva institucionalidad. La gracia del asunto es justamente la profundización del poder popular como espacio autónomo de gestión que va configurando progresivamente los espacios de libertad que la lógica estatal no puede secuestrar.

Ganar o perder elecciones en la coyuntura que viene estará fuertemente asociado a la capacidad de articulación real con el movimiento popular. Ello tiene poco que ver con las vistosas caravanas y el lleno de la avenida Bolívar de Caracas.

El Nacional, 09-12-07.

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