Blogia
FIRMAS DE FaCES

política

La sucesión presidencial / Margarita López Maya

La sucesión presidencial / Margarita López Maya

Un día después de saberse la derrota de la reforma constitucional recibí una llamada telefónica del exterior. El tema para la entrevista que se me solicitaba me tomó por sorpresa: ¿quién o quiénes son los candidatos para suceder a Chávez en el 2012? El rechazo de los venezolanos(as) a la reforma inmediatamente abrió un nuevo e interesante escenario político.

Un primer tema que aflora allí es la imperiosa necesidad de afianzar institucionalmente los logros positivos del primer período constitucional del Presidente. Más que avanzar en ciertas polémicas reformas "socialistas" por otros caminos institucionales -a través de leyes o iniciativas populares como han dicho oficialistas- es mucho más importante asentar logros alcanzados por la democracia participativa y protagónica entre 1999 y 2007, que han probado ser positivos para el acceso a la inclusión social y ciudadanía. Se necesita tejido institucional que perfeccione, estabilice y garantice recursos para los espacios estatales abiertos a la participación de los ciudadanos y comunidades organizadas en políticas económicas y sociales exitosas. Hacen falta reglas claras que aseguren que el acceso a derechos socioeconómicos que muchas misiones han concretado para sectores populares, no retrocedan o desaparezcan al cambiar en el futuro las circunstancias económicas o políticas del país. La construcción institucional ayudará a bajar la corrupción y enorme ineficiencia del aparato estatal actual, afianzando el carácter universalista que estas políticas tienen, carácter amenazado por la visión proselitista y clientelar conque algunos funcionarios bolivarianos actúan. También parece prioritario revisar y corregir enfoques centralistas, personalistas y excesivamente estatistas de políticas públicas que están desvirtuando la concepción progresista del proyecto bolivariano.

Otro tema emergente, como me hizo ver el periodista, es el proceso de la sucesión presidencial. La reelección presidencial indefinida fue rechazada por el soberano. Enhorabuena. Como señalé en septiembre de 2006, en democracia la alternancia es esencial para que los gobernados tengan oportunidad de ser gobernantes y viceversa, lo que redunda en salud política para ambos. La renovación en los cargos del Estado, así como en los partidos, es indispensable para el sano desarrollo y fortalecimiento de las organizaciones políticas, de su liderazgo y de la concepción de que son una empresa colectiva y no un instrumento personal. El rechazo de la mayoría a esta propuesta preservó una condición importante para el fortalecimiento de la política y de nuestra democracia participativa.

Está abierto entonces el juego político de la sucesión. Ya el Presidente había hablado de ello en una de sus alocuciones de noviembre cuando se paseó por la posibilidad de perder esta batalla. Pero si bien es conveniente que piense en esa sucesión, tal y como prometió, esa responsabilidad no es de él exclusivamente, ni siquiera debería ser él el factor clave que decida. La sociedad y en particular quienes desde 1999 han luchado por este proceso de cambios están llamados a asumir abierta, responsable y de manera diáfana este reto donde también el proyecto bolivariano se juega una vez más la hegemonía y su consolidación.

Entre las filas bolivarianas existen muchos hombres y mujeres que se han ido formando para asumir el relevo institucional que hace falta. Al calor de las luchas políticas y sociales, funcionarios públicos en distintos niveles y activistas en las organizaciones sociales y políticas creadas -muchos de ellos muy jóvenes- han ido acumulando una experiencia invalorable. También hay otros que se han corrompido y burocratizado. Hace falta afrontar con franqueza estas realidades y pensar seriamente cómo pautar rutas que faciliten el arribo de los mejores a las máximas responsabilidades en el Estado, conjurando al mismo tiempo los mecanismos que han facilitado las lacras de la corrupción y el abuso de poder.

Venezuela necesita claros procedimientos político-institucionales para asegurarse servidores públicos honestos, sensibles, eficientes, experimentados y preparados. También apremia la creación de mecanismos que hagan transparente y democrático el camino que conduce a cargos de responsabilidad política. El gobierno, instituciones como el CNE y todos los ciudadanos(as) debemos atender, estimular y valorar a las organizaciones con fines políticos, así como a los que se dedican a la compleja actividad de la política, exigiéndoles formación, responsabilidad, honestidad.

Finalmente, todos debemos contribuir a que la sucesión presidencial no sea un asunto traumático, que divida de manera destructiva, desestabilice y produzca turbulencias insuperables. Es rutina en las sociedades democráticas prepararse para el relevo en los cargos públicos de elección popular. Teniendo en cuenta que contamos con cinco años para hacerlo, ojala sepamos asumirlo responsablemente.

¿Socialismo del siglo XXI?

Lo confuso, centralista, personalista y estatista de la propuesta presidencial le hizo un flaco favor a las corrientes socialistas democráticas que nutren el proyecto bolivariano. Ahora conviene hacer un alto para pensar y discutir cómo reorientar el modelo bolivariano para que no pierda los ideales igualitarios y libertarios del socialismo que la propuesta no supo expresar.

Para contribuir con ese fin y como resultado de un seminario académico realizado en la Escuela de Sociología de la UCV, el Grupo Alfa publicó en noviembre, editado por mí, un primer volumen titulado "Ideas para debatir el socialismo del siglo XXI". Contiene un conjunto de ensayos alrededor de temas clave como socialismo y educación, socialismo y la cuestión militar, socialismo y participación, socialismo y gestión estatal, socialismo y partido único. Entre los autores figuran Arnaldo Esté, Vladimir Acosta, Luis Fuenmayor Toro, Alberto Müller Rojas, Ricardo Sucre, Arturo Sosa, Juan Carlos Monedero, Javier Biardeau, Soraya Al Achcar.

El 2008

Estamos cerrando un año innecesariamente desafortunado. Deseo que el año 2008 sea mejor para Venezuela. Pero hará falta mucha voluntad y perseverancia. Por parte del gobierno, para que respete la voluntad popular y distienda la atmósfera política. El país reclama relaciones políticas más maduras, respetuosas de la pluralidad y propicias al diálogo. Quiere menos retórica y más gobierno. Exige respeto por las leyes. La ilegal y corrupta utilización de los recursos públicos a favor de una parcialidad política debe parar, así como la perniciosa presión sobre empleados públicos para que participen de actos de proselitismo político. Por parte de los ciudadanos, sean simpatizantes o no del gobierno, debemos participar más en la reconstrucción del país, esforzándonos por ser más productivos en nuestros trabajos, más responsables con nuestros hijos y con la sociedad que queremos para ellos. Los jóvenes tiene sobre todo la imperiosa tarea de preparase bien para asumir el futuro. Seamos entonces discretamente optimistas, exijamos con firmeza en 2008 la garantía a nuestros derechos y cumplamos nuestras obligaciones.

Últimas Noticias, Historiando el presente, 30-12-2007.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Noche y neblina / Heinz R. Sonntag

Noche y neblina / Heinz R. Sonntag

El titulo es el mismo que le dieron Alain Resnais y el escritor Jean Cayrol a su notable y conmovedor documental de 1955 sobre los campos de concentración del nacionalsocialismo alemán y sobre como allí el asesinato adquirió carácter masiva y cuasi-“industrializado”, en breve sistémico. Fueron la expresión mas destacada y emblemática de la “solución final de la cuestión judía” que Reinhard Heydrich por ordenes de Hitler había decretado en enero de 1942 en la tristemente celebre “Conferencia de Wannsee” cuya minuta escribió Adolf Eichmann.

Fue en la noche del 1 al 2 de diciembre de este ano, concretamente a las 0.40 a.m., que funcionarios de la sección contra el terrorismo, drogas, explosivos etc. de la DISIP, la policía política, allanaron el Centro Social, Cultural y Deportivo Hebraica, donde funciona también el Colegio Comunitario. Mostraron una orden del Tribunal Tercero de Primera Instancia en Función de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas y del Fiscal 41 del Ministerio Publico de la misma área. Este último, sin embargo, no estaba presente. A lo mejor temía la neblina.

Como la primera vez que ocurrió un allanamiento hace dos anos, aunque a plena luz del día y en presencia de los alumnos y maestros del Colegio, no encontraron nada de lo que buscaron con una atención digna de mejor causa, ni en la sala de maquinas de la piscina ni en la de los ascensores. Dijeron que se trataba de una denuncia y se retiraron.

Como un allanamiento, en general y menos de noche y bajo neblina o en presencia de jóvenes y sus profesores, no es precisamente una bagatela, es legítima la pregunta acerca de que mueve un Fiscal y un Tribunal a solicitarlo, aprobarlo y enviar los agentes de la DISIP a cumplirlo. Caben dos respuestas: o sospechan que en el Hebraica están escondidos armas u otros instrumentos que ponen en peligro la seguridad de los ciudadanos o actúan arbitraria y pre-juiciosamente. No dudo que vale la segunda respuesta, simplemente por evidencias empíricas: ¿alguien ha oído o leído o visto que semejante atrocidad haya ocurrido con el Colegio Santiago de León o el Colegio Humboldt o el Colegio Concordia o en el de la APUCV?

De modo que no es difícil adivinar cual es el prejuicio que mueve al Juez que preside el Tribunal, el Fiscal 41 y los funcionarios de la DISIP. Es el antisemitismo de siempre, agudizado en nuestro país por un tal Mario Silva en el programa La Hojilla del Canal 8 (ya saben: el de todos los venezolanos), últimamente a menudo visitado por quien ha reiteradamente confesado que es su favorito: el teniente coronel en su palacio. El “camarada” Silva se caracteriza por un humor perverso y un complejo de persecución, pero al revés: persigue a todos los que disentimos del pensamiento único y que rechazamos llevar al teniente coronel al pedestal para adorar su enorme Ego.

El régimen que casi se consolida con una “Constitución” totalitaria de punta a punta ese mismo 2 de diciembre cultiva un racismo del cual el antisemitismo es solo una parte (que ya denunciamos una vez a comienzos del ano 2006): el pan-indigenismo, esto es: la exclusión cultural, social y política de todos los que no tenemos raíces genéticas en los que Vivian aquí antes de la llegada de los españoles ni en los “afrodescendientes”.

Por ello, no es suficiente expresar “rechazo y profunda indignación”, como reza el comunicado de la CAIV. Es menester denunciar el régimen como lo que es: una parte del mundo de “noche y neblina”. Y combatirlo, democráticamente, como lo logramos victoriosos ese día.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/2978564.asp

Los desafíos del chavismo / Margarita López Maya

Los desafíos del chavismo / Margarita López Maya

El año 2007 está a punto de cerrar. Un año difícil, enmarcado entre la avasallante victoria electoral del Presidente en diciembre de 2006 y la sorprendente derrota de la reforma este diciembre. Este año que se va, en mi modesta opinión, fue un año de equivocaciones para el movimiento bolivariano. Ojalá el próximo sea más bien de rectificaciones.

En diciembre de 2006, comenzó la ofensiva del Presidente para avanzar rápido hacia el modelo socialista anunciado durante su campaña. Me pareció tal paso una lectura audaz del mandato popular que le fue otorgado. Evalué que después de siete años de confrontaciones y violencias, con un respaldo sorprendente, sin adversarios importantes a la vista ni dentro ni fuera del país, los tiempos eran propicios para bajar el tono, consolidar lo avanzado y abrir el debate con miras a evaluar mejor cómo seguir profundizando los cambios. Sin embargo, se optó profundizar la polarización, acelerando sin consulta transformaciones significativas. Al expirar el año 2006, ya estaban sobre la mesa tres propuestas temerarias: la reelección indefinida del Presidente, el partido único del chavismo, y la no renovación de la concesión a RCTV. En enero 2007, salieron del gabinete José Vicente Rangel y Aristóbulo Istúriz -ya Alí Rodríguez se había ido-, con lo cual el Presidente perdió importantes interlocutores políticos. Se anunciaron los motores de la revolución y apareció el nuevo slogan gubernamental "patria, socialismo o muerte", que nos habría de atormentar a lo largo del año. Ese mes también, Chávez insistió en que no hacía falta una constituyente pese a que los contenidos de los cinco motores anunciaban un viraje importante en las orientaciones y estructuras del Estado.

El giro gubernamental hacia un socialismo cuyas características no estaban definidas levantó muchas inquietudes. El proceso de elaboración de la propuesta, caracterizado por su naturaleza secreta, los contenidos centralizadores y estatistas que finalmente lo signaron, los añadidos de la Asamblea Nacional, algunos insólitos por la crudeza conque expresaron los intereses particulares de los parlamentarios -como el que les permitiría volver a incorporarse al parlamento cuando dejaran un cargo en el Ejecutivo- la campaña personalizada, enfocada en convertir la aprobación de la reforma en un plebiscito a Chávez, el obsceno ventajismo oficial, terminaron por ser un plato intragable. Tres millones de simpatizantes del chavismo prefirieron quedarse en casa, en una de pasividad activa. Otros poquitos hasta votaron por el NO.

Lo bueno de la derrota, es que casi de inmediato desencadenó la apertura del postergado debate crítico dentro del chavismo.  Un sin número de análisis circulan desde entonces por doquier, e iluminan el complejo de factores que produjo este revés. Además de lo defectuoso de la propuesta misma de reforma, se señala con acierto, la creciente y peligrosa intolerancia frente a las diferencias de opinión dentro de las filas chavistas. Este talibanismo  ha venido enrareciendo la atmósfera política, provocando zozobra, desaliento y desmoralización. La estigmatización de aliados políticos como Podemos o el PPT por no querer disolverse como partidos, presiones hacia  fuerzas sindicales que se resisten a perder su autonomía para formar consejos socialistas, regaños a organizaciones populares o a intelectuales que han disentido de propuestas u opiniones del Presidente, expulsiones absurdas en un partido que aún no existe, no sólo ponen en evidencia una propensión autoritaria por parte de quienes vienen concentrando poder en el proyecto bolivariano. También cultiva la imposibilidad de que el proceso pueda corregir sus desaciertos, seguir avanzando y consolidar hegemonía.

Otros diagnósticos apuntan a luchas sordas por cuotas de poder dentro del chavismo. Se menciona una "derecha endógena", que rodea al Presidente, que usa en provecho propio los recursos del Estado. También se señalan nepotismos, una boliburguesía emergente, que se aprovecha de sus contactos personales con políticos para lucrarse, grupos armados que respaldados por autoridades actúan con impunidad, una izquierda radicalizada dispuesta a todo. Los prolíficos rumores, sean infundados o no, son el resultado de un orden político que se ha hecho cada vez más opaco en sus reglas de juego. El personalismo creciente, con su valoración de la lealtad personal, la sumisión al líder y la adulación por encima de la solvencia política, profesional y moral de quienes ocupan cargos de responsabilidad pública, ha comenzado a erosionar la confianza en el contenido progresista y democrático del gobierno y acaba con cualquier eficiencia administrativa.

Otro tema es el creciente deterioro en la calidad de vida en las grandes ciudades venezolanas, en donde ganó el NO con más ventaja que el promedio nacional. Con urbes sucias, inseguras, con severos problemas en servicios básicos como luz, transporte, con las familias pobres y de clases medias sufriendo una inflación que parece sin control, con desabastecimiento de productos básicos, ningún gobierno puede ganar elecciones. Los bolivarianos ensimismados este año en su retórica revolucionaria, descuidaron su obligación principal cual es la de gobernar, para asegurar la calidad de la vida cotidiana de los venezolanos(as).

Pasadas las primeras reacciones, falta ver cuál será la lectura que el Presidente y sus aliados políticos le darán en definitiva a este revés. Hasta ahora lo que hemos visto, salvo excepciones, han sido emociones desbordadas o simple desconcierto. Parece que nadie previó este resultado. Mejor, porque permite abrirse sin prejuicios y oír lo que la sociedad ha comenzado a decir. Y me parece, que esos tres millones de venezolanos(as) que a diferencia del 2006 ahora se abstuvieron de votar, expresaron desconfianza en la propuesta presidencial, y quizás también malestar por el rumbo que ha venido siguiendo el gobierno "socialista". Los cuatros millones que votaron por el Presidente, por su parte, no creo que lo hicieron principalmente por el socialismo propuesto en la reforma, como tampoco creo que en 2006 los siete millones que votaron por Chávez, lo hacían por el socialismo que el Presidente tenía en su cabeza y aun no había concretado. Es crucial que el Presidente y quienes puedan asesorarle entiendan eso y tomen las previsiones del caso.

El gobierno tiene aún muchos recursos políticos para sobrevivir, y mucho que dar. Pero a condición de que no pierda la capacidad de ver al país real, con sus potencialidades, flaquezas y aspiraciones. Para ello es impostergable que acepte el diálogo y el debate crítico, que permitirá a los diversos sectores sociales del país, a la pluralidad de intereses y perspectivas que poseemos, ayudarlo a evaluar mejor lo positivo de lo hecho hasta ahora, para consolidarlo institucionalmente, y lo negativo, para desechar los experimentos fallidos que han sido muchos y muy costosos. Necesitamos, por ejemplo, saber cuál es el modelo económico que el bolivarianismo ofrece para conjurar el Estado mágico, que ha resucitado con esta bonanza petrolera. Necesitamos asegurar institucionalmente las organizaciones sociales y las misiones exitosas. Necesitamos fortalecer la autonomía del Poder Popular, no sojuzgarlo. El año que viene promete ser difícil, menos mal que al chavismo suele estimularlo los desafíos. Porque tendrá muchos.

Últimas Noticias, Historiando el presente, 16-12-07.

La oportunidad de construir la convivencia democrática / Ysrrael Camero

La oportunidad de construir la convivencia democrática / Ysrrael Camero

¿Qué pasó el domingo 2 de diciembre de 2007? ¿Qué pasó ese fin de semana? A los venezolanos nos tocó protagonizar la construcción de un importante momento histórico para la democracia. La mayoría del pueblo venezolano que se expresó elevó un mensaje claro, abriendo la oportunidad de construir un espacio para la convivencia democrática, para la coexistencia civilizada, para la modernidad política, para la moderación, para que se construya la deliberación racional partiendo del reconocimiento de la diversidad, desde la pluralidad, por encima de la imposición autoritaria y arbitraria de una única subjetividad, del ego magnificado. Nos hemos reconocido prójimos.

Ha sido una victoria de todos los venezolanos porque ha sido la reivindicación de una política progresista, que asume la pluralidad, la diversidad, como riqueza fundamental. Ha sido un triunfo de las libertades por encima de la opresión, de la dependencia. Esta victoria de la libertad contra el despotismo nos habla de cómo una visión de futuro ha derrotado a nuestro atávico caudillismo, a la tradicional arbitrariedad, al secular despotismo decimonónico, por eso ha sido fundamentalmente un difícil triunfo del futuro democrático sobre el pasado personalista. La política se impuso por encima del chantaje, del autoritarismo, de la crispación. Es imperativo decir que ha sido una victoria de los moderados, de uno u otro lado, porque este resultado lleva a colocar la agenda radical en la periferia de la política.

Se abre una oportunidad para la política moderna ya que la agenda radical ha sido derrotada. ¿Cuál agenda radical ha sido derrotada? Por un lado, la agenda radical que, arbitraria y autoritariamente, trató de imponer el gobierno por medio de una “Reforma” para “constitucionalizar” una hegemonía personalista, el despotismo de una única voluntad sin límites. Por otro lado, también ha sido desplazada por los hechos la agenda radical de quienes hacían de la abstención el lema central de su propuesta política. Con el triunfo del NO hemos caminado firmes hacia un futuro posible, hemos protagonizado la recuperación de los valores de la democracia a través de la recuperación del valor del sufragio para cambiar la historia de la política venezolana.

Es momento de reflexionar sobre las dificultades que la sociedad democrática venezolana enfrentó para lograr dar este paso adelante. Nos enfrentamos a poderes hegemónicos, al uso indiscriminado de todo el presupuesto público colocado al servicio de la iniciativa autoritaria, nos enfrentamos al ventajismo y al abuso de poder, al intento de chantajear a los venezolanos, de colocarlos en medio de una lógica maniquea que desdibujaba la amenaza tras una retórica patriotera, tras un discurso de odio que se colocó, aprovechando las vulnerabilidades, en la sociedad. La crispación derivada de este mensaje de odio fue derrotada en este referéndum.

Varios factores fueron claves en este avance de la sociedad democrática y del pluralismo. Fue determinante el peso de un movimiento estudiantil del cual nos sentimos orgullosos. De igual manera hemos de reivindicar a los partidos políticos que asumieron el reto organizativo de construir una estructura para hacer posible ganar. La reivindicación de los partidos políticos es un imperativo en la construcción de una convivencia democrática. Igualmente, este triunfo no hubiera sido posible sin la disidencia crítica de sectores dirigentes del “chavismo” democrático.

Ahora insisto en que debemos caminar juntos sobre el terreno fértil de la convivencia posible. Me toca recordar lo que escribimos justo antes del referéndum del 2 de diciembre. Hoy se nos abre un espacio de oportunidad para la construcción de una convivencia democrática, para reconstruir la convivencia civilizada, constructiva, creando un espacio en que la disidencia pueda encontrarse en el marco de la deliberación, excluyendo la violencia de la política. Se abre el camino para trabajar y sembrar sobre el terreno común, colocar en tierra buena la semilla democrática, reconocernos, construir sobre lo que es capaz de unirnos, aquello que nos es común, una vocación por la paz, una percepción de la importancia de la autonomía humana, que el ejercicio de la ciudadanía solo es real desde la libertad, y que libertad es autonomía, que la solidaridad parte de reconocernos distintos pero prójimos, y que esta solidaridad solo es real cuando se construye desde la libertad. Ahondar en el trabajo sobre el terreno fértil es emprender la construcción de lo común para poder ser igualmente distintos, para disentir dentro de un pacto social. Insisto que el terreno sólo es fértil si nos podemos encontrar en él.

Construir institucionalidad para la democracia

El Presidente ya tiene escrita en titanio su fecha de caducidad: 2 de febrero de 2013. Por primera vez se nos abre una ruta clara para la construcción de una convivencia democrática en Venezuela. El reto de la alternativa democrática es seguir esa ruta, evitando desvíos, siguiendo un claro cronograma político y electoral. Los tiempos de la democracia contribuyen en este momento a normalizar la política, colocando plazos claros y término a los mandatos.

La abstención, a pesar de ese 45%, ha sido derrotada como “opción política”, por lo que la veremos reducir en la medida en que el discurso abstencionista se queda sin argumentos. Esto reposicionará los cuadros políticos, cambiando mayorías y minorías en las instituciones y en la sociedad. Con la emergencia de un nuevo proyecto democrático, con el trabajo organizativo de años, aparecerá una nueva mayoría.

En diciembre de 2008 llegaremos a las elecciones regionales, un nuevo mapa plural será el resultado previsible de dichas elecciones. Construir proyectos alternativos a nivel de Estados y municipios, así como el establecimiento de una política efectiva de alianzas, son los pasos a cubrir para alcanzar los espacios que la sociedad democrática merece en los poderes locales y regionales. Luego de las elecciones regionales tendremos un conjunto más pleno y plural de alcaldes y gobernadores provenientes de las filas democráticas, será el momento de la emergencia política de nuevos liderazgos.

Los avances en gobernaciones y alcaldías, en concejos municipales y legislaturas regionales, se proyectarán en las elecciones para diputados de la Asamblea Nacional en diciembre de 2010. Un Parlamento plural, que sea la representación de una sociedad igualmente plural, ha de ser el resultado final de esos comicios. Tras esto podremos llegar renovados a las elecciones presidenciales de diciembre de 2012. Unas elecciones sin que Hugo Chávez sea candidato.

Este cronograma nos llama a la normalización de la política venezolana. Dicha normalización pasa por el fortalecimiento de la institucionalidad política, de los partidos políticos democráticos modernos, de la construcción de una alternativa democrática estructuralmente organizada. Estamos protagonizando la nueva configuración de las familias políticas en Venezuela, la familia socialdemócrata, de centro izquierda, la familia socialcristiana o de centro derecha, y la familia socialista.

Esta normalización de la política pasa por la defensa de la institucionalidad liberal, esto unifica a quienes nos encontramos en la izquierda democrática, fundamentalmente socialdemócrata o socialista, y a quienes se encuentran en la centroderecha, liberal, socialcristiana o democristiana. ¿Qué nos toca defender? Las instituciones republicanas, el sistema democrático, las libertades individuales, la igualdad de oportunidades, el progreso social, el pluralismo.

El proyecto democrático alternativo que está surgiendo ha de tener un carácter eminentemente progresista, modernizador e incluyente. Debemos hacer de la deliberación racional el punto esencial de la convivencia democrática que nos toca construir juntos, el nuevo “consenso” se basa en el reconocimiento de la diferencia, de la pluralidad como riqueza fundamental de Venezuela. Eso es construir sobre el terreno común que la sociedad venezolana ha abierto.

No será fácil. Esta ruta estará llena de dificultades, la vocación totalitaria del régimen, del gobierno, del Presidente, está viva, y seguirá pugnando por imponerse. Serán cinco años difíciles, cinco años de lucha, de organización, probablemente viviremos más momentos de crispación y de tensión. El control institucional sigue siendo férreo. Pero el proyecto autoritario está tocado, no es invencible, y la dirección del viento ha cambiado. El lustro próximo será, si no nos enloquecemos, el ocaso de este proyecto de poder. En nuestras manos está la construcción de una verdadera alternativa democrática progresista.

El debate que evaden…

El “chavismo”, si quiere sobrevivir como alternativa de poder, debe superar a Chávez, institucionalizar un movimiento político, desprendido del personalismo, del mesianismo y del militarismo. Le tocará a ese inmenso movimiento que ha crecido durante estos años configurarse como organización permanente, liberándose de la omnipresencia de un único liderazgo. La autocrítica es el imperativo político, la reflexión seguida de acción transformadora. Les tocará resolver sus dilemas, sus contradicciones, sus paradojas, en los próximos años. Son una fuerza política importante en Venezuela y quedan cinco años de gobierno por delante, les toca gobernar.

Esto nos lleva a reflexionar sobre lo que le toca al Presidente durante el próximo lustro. Si alguna normalización política ha de ser clave esta es la del gobierno, que ha de dedicarse a gobernar, a responder a las necesidades cambiantes de la sociedad. Terminó la fase hiperbólica del proceso, no hay combustible para más megalomanía, ahora queda dedicarse a dejar una gestión. El “líder universal de la Revolución mundial” ha descendido al mundo de los mortales, de los finitos, de los que tienen un término, un fin, una fecha de caducidad, un “no va más”. Será hora de pensar en una gestión “normal” de 5 años, en la discusión que se dará dentro del movimiento por la “sucesión presidencial” y… finalmente, llegará el momento de hacer las maletas.

Hasta este momento el Presidente parece haber escogido otro camino, que lo llevará a la soledad, y puede perjudicar a toda la sociedad. Sobre el caso de Chávez me toca hablar desde la tristeza. La amargura es el signo del discurso posterior del Presidente: el insulto, las descalificaciones, el desprecio enfocado contra “el pueblo”, ese es el signo del ocaso de su liderazgo, por ese camino lo que queda es el derrumbe. Cuando señala que “el pueblo no está maduro para el socialismo” o que los ciudadanos de Miranda y de Caracas “me la deben”, es que no ha entendido nada, no ha entendido que el pueblo es más maduro que su Presidente, y que nadie está en deuda con él. En medio de su frustración y su desesperación emerge el “elitismo revolucionario”, la noción de vanguardia, esa amargura que no es más que el más profundo conservadurismo. Que duro le es aceptar que es finito… irremediablemente finito… 2 de febrero de 2013… y las maletas.

http://deveniresysrrael.blogspot.com/

La derrota del socialismo del siglo XXI / José Guerra

La derrota del socialismo del siglo XXI / José Guerra

El gran derrotado en las elecciones del domingo 2 de diciembre no fue exclusivamente el presidente Hugo Chávez sino más bien el proyecto etiquetado como socialismo del siglo XXI. Desde que resultó triunfante en el referendo revocatorio de agosto de 2004 el presidente Chávez desató una verdadera batalla por afirmar en Venezuela el proyecto socialista. Toda la acción de gobierno y la publicad oficial gira en torno a la idea del socialismo, la  cual va desde la identificación del otorgamiento de becas y ayudas sociales en especie hasta la realización de obras públicas, y ello por arte de magia se identifica con el socialismo. No hay una actividad del Estado que no se vincule con el socialismo. En la concepción del socialismo, algo elemental y primitiva, que maneja Hugo Chávez, socialismo significa, fundamentalmente,  cuatro cosas. En primer lugar, el papel preponderante del Estado en la economía y la sociedad, segundo, un minestrón ideológico marxista-bolivariano, tercero, el partido único y finalmente el culto a la personalidad. A partir de 2003 se observa en Venezuela   una concentración absoluta del poder económico en  manos del Estado cuyo ámbito ha venido creciendo a la par de los ingresos petroleros que permiten financiar parcialmente un sector público hipertrofiado que cada vez se hace más ineficiente. El reflejo de ello es la situación financieramente crítica de PDVSA que ha sido obligada a endeudarse para cubrir nuevos  roles ajenos al negocio petrolero.  Aunque quienes fungen como estilistas del gobierno, de forma rudimentaria intentan explicar que hasta Jesús Cristo fue socialista, la mezcla del pensamiento liberal de Simón Bolívar choca de frente con el planteamiento marxista, justamente antiliberal y antibolivariano, todo lo cual da como resultado una especie de plato indigesto que nadie en su sano juicio puede asimilar. Con la concreción del PSUV el asunto se complicó porque el intento de replicar una vanguardia revolucionaria tropezó con los criterios de aliados del gobierno quienes optaron por mantener sus organizaciones políticas y actualmente el PSUV, en construcción todavía, exhibe el desgraciado privilegio de ser un partido en formación que ya tiene su tribunal disciplinario. El cuarto componente del socialismo del siglo XXI comparte similitudes con las experiencias socialistas del siglo XX: el culto a la personalidad. Esta tradición que comenzó con Lenín y siguió con Stalin en Venezuela tuvo dos extraordinarios representantes, Antonio Guzmán Blanco y Cipriano Castro, quienes estructuraron una cofradía de aduladores de oficio parecida a la de quienes ahora reposan arrodillados ante la figura de Hugo Chávez.

Pues bien, el conteo de quienes votaron en el referendo de lo reforma constitucional y de quienes no lo hicieron, por desacuerdo o indiferencia, cuyas cuentas se presentan en el cuadro anexo, refleja el hecho de que, con todo y la maquinaria del Estado volcada a la implantación del socialismo en una constitución que pretendía crear una economía socialista, una nueva geometría territorial igualmente socialista, basada en las comunas y la reelección indefinida, la aceptación del socialismo entre los venezolanos apenas alcanza el 27%. Tal vez por esa razón fue que Hugo Chávez argumentó que "los venezolanos no están preparados para el socialismo". Y es verdad, las tesis del socialismo del siglo XXI no se acepta en Venezuela. Con la derrota a cuestas, la situación dentro del llamado chavismo se complica tanto por la insistencia de Chávez sobre una reforma derrotada como por las contradicciones internas.  Ello coloca el relevo a Chávez como un tópico fundamental toda vez que al salir Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello muy maltratados por los resultados electorales, uno por ser el jefe del Comando Zamora y el otro por ser barrido en su estado (Miranda), no se ve un liderazgo con fuelle para sustituir a Chávez, toda vez que la densidad política de los cuadros chavistas tanto alta como intermedia es sumamente mediocre. En todo caso, el curso previsible de los hechos sugiere que vendrán tiempos difíciles en Venezuela al querer forzar Chávez la implantación del socialismo por otras vías en vista de su debacle electoral.

Cuadro

Resultados electorales del referendo

 

Porcentaje  (%) redondeados

Votos por el SI

49,0

Votas por el NO

51,0

Abstención

43,0

Apoyo efectivo a la propuesta socialista

27,0

Tal Cual, 10-12-07.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Si yo fuera el presidente Chávez / Ignacio Ávalos Gutiérrez

Si yo fuera el presidente Chávez / Ignacio Ávalos Gutiérrez

I/ Auscultaría con cuidado los resultados del domingo pasado.

Sabría que no me puedo equivocar en la lectura de las señales que se me envían desde las máquinas de votación, puede que me juegue allí el futuro del gobierno.

Miraría las cifras sin dejar que el ego interfiriera en su interpretación.

Y las observaría ignorando la opinión de mis colaboradores más inmediatos, siempre propensos a dorarme la píldora, temerosos de que me de por matar al mensajero.

II/ Sacaría papel y lápiz para desentrañar la aritmética de las votaciones del 2 de diciembre.

Me metería entre ceja y ceja que una derrota es una derrota, no hay retórica capaz de disfrazarla, tampoco de minimizarla.

Admitiría que a siete de cada diez venezolanos no apoyaron mi proyecto de reforma constitucional.

Me asustaría constatar que la propuesta de reforma obtuvo tres millones menos de votos con relación al total de sufragios obtenidos en los comicios presidenciales del año 2006.

Me preocuparía enormemente constatar, entonces, que la no aprobación de mi propuesta no se debió tanto a la oposición, como a la falta de apoyo de buena parte de mi gente, gente que voto por el NO o que se abstuvo, en gran medida en los sectores populares, en donde yo arrasaba.

En suma, me alarmaría por el hecho de que los venezolanos que votaron por mi siempre, no lo hicieron en esta ocasión a favor de mi propuesta.

III/ Trataría de indagarlas razones  por las que ocurrió lo que ocurrió.

No daría por satisfecho diciendo que la máquina electoral no estaba bien aceitada, que el Comando Zamora se confió demasiado, que el PSUV no dio la talla o que La Hojilla no sea un buen lugar para dirigirme a los venezolanos, aunque todo ello puede que sea verdad.

Ni diciéndome que todo se explica por el bombardeo mediático, cuando todos sabemos que yo ahora dispongo, en este plano, de mucho más poder de fuego que mis adversarios.

Tampoco creyendo que esta reforma constitucional fue inoportuna, que debió hacerse más tarde hasta esperar que el pueblo venezolano alcance el nivel de conciencia necesario para entenderla y aceptarla, algo así como su punto de ebullición político.

O, peor, pensando, como lo insinuó un alto funcionario, que nuestra sociedad aún no es digna de semejante propuesta, que le queda muy grande todavía.

Me pasearía, entonces, por la posibilidad de que la propuesta de reforma no fue aceptada porque no le gustó a la gente, ni más ni menos.

La revisaría, en consecuencia, teniendo ojos para ver y oídos para escuchar los que ocurre en las calles.

Examinaría por que resultó indigerible la propuesta del socialismo siglo XXI, incluso para mis partidarios.

Me quitaría de la cabeza la idea de seguir tal cual con mi proyecto bolivariano.

Que los resultados del domingo sólo me obligan a un repliegue táctico y no a una revisión de fondo en todo lo relacionado con la re-elección, lo relacionado con la concentración del poder y con tantos otros aspectos, los cuales tocan aspectos sensibles de la vida venezolana.

IV/ Estaría conciente de que cambio de la cartografía política venezolana.

De que los resultados le cimbraron el piso a la política simplista y binaria, a la del chavismo-antichavismo, a la de estas conmigo o contra mi, a la de yo o el imperialismo.

De que los estudiantes no pueden despacharse diciendo que son los cachorritos de la oligarquía.

De que Podemos es una pandilla de traidores.

De que Baduel habla, un día sí y un día no, con el Pentágono.

De que toda la oposición piensa siempre en cómo transitar los caminos verdes del golpismo.

En fin, estaría persuadido de que hay una nueva realidad política en la que el factor más importante puede que sea el chavismo crítico, el que se expresó antier, votando o absteniéndose.

V/ Aceptaría, en fin, que en los resultados influyó el hecho de que mi gobierno se está comenzando a percibir como un mal gobierno (con una dosis inaceptable de corrupción e ineficacia), incluso en los sectores populares.

Que hay que retomar el proceso de cambio por el cual votó la gente en el año 98, sin las desviaciones épicas que se vienen observando en los últimos tiempos.

Que a lo mejor tengo que volver a ser el Chavez del principio, no éste engrandecido llamado a grandes batallas que tan poco tienen que ver con las pretensiones de la gente.

Que tal vez sería conveniente tomarme una pastillita diaria de realismo y otra de humildad a fin de poder volver a conectarme el país.

El Nacional, miércoles 5 de noviembre del año 2007.

¿Qué pasó el 02D-07? / Agustín Blanco Muñoz

¿Qué pasó el 02D-07? / Agustín Blanco Muñoz

Al aceptar su derrota en la madrugada del 03D-07 el GP lanzó otro "Por ahora". Es decir, se  colocó y expresó en términos del militar derrotado  cuyos objetivos no fueron alcanzados en este momento pero que se permite anunciar que la guerra-golpismo continúa y que "no dará descanso a su alma y a su espada" hasta que no imponga su proyecto de reforma sin cambiarle ni una coma.

Y de inmediato se impone la interrogante: ¿Cómo se produjo esta derrota?  ¿Era algo que estaba "de anteojitos" como quieren hacer ver ahora muchos "entendidos"? ¿Al igual que el 15AG-04 y  el 03D-06 estaba cantada la derrota del régimen?

La cuestión es aún en extremo compleja. Las encuestas habían señalado el triunfo del No. ¿Pero quién creía en ellas por encima de la maquinaria roja rojita del CNE-Smartmatic-CANTV totalmente dispuesta para garantizar el triunfo de "la revolución", por la vía del fraude-trampa?

¿Pero qué ocurre en este caso? ¿Cómo es que se pone de lado la maquinaria de los "arreglos" encomendados al poder electoral, llamado a mantener con vida la ficción de democracia a través de la "libertad de votar y elegir"? ¿Se monta sobre el CNE un operativo militar de altos recursos-contenidos y de inmensas proyecciones? ¿Qué intereses arman esta política dirigida a enfrentar al régimen en el seno mismo de uno de sus principales baluartes?

Aquí opera una variedad de componentes que representan  intereses nacionales e internacionales que se sienten amenazados por el   proyecto Venecuba, que extiende a estos dominios la práctica autoritaria-dictatorial, con barniz democrático, pero firmemente inscrita en el modelo totalitario y otras "experiencias revolucionarias"  como la iraní, china o rusa, interesadas en el desarrollo de la "revolución socialista siglo XXI" que se adelanta aquí.

¿Y cómo es que se derrota a la "confederación venecubana" inscrita en un contexto internacional que le apoya de manera irrestricta? ¿Cómo se plantea esta batalla  contra  Venecuba? ¿Quiénes son sus actores fundamentales?  Esta operación político-militar contra el frente autoritario-socialista del siglo XXI tiene como primer actor una alianza "cívico-militar" cuya lista de componentes aún no es posible exponer rigurosamente.

Pero se puede adelantar (en términos de hipótesis) que una buena parte del "estamento político dirigente de las oposiciones" milita en esta "unidad". Y, al parecer, un importante contingente de fuerzas militares, que es, precisamente, lo que le permite al general Raúl Baduel lanzar su advertencia desde el 05N-07: si se produce un nuevo fraude, otro golpe a la Constitución, actuaremos como el 11AB-02 y restableceremos el Estado de Derecho.

A esta hora esas palabras tienen  fuerza de ultimátum y obligan a pensar que desde el momento en el cual se pronuncian tienen un importante respaldo militar, dirigido a imponer "una nueva situación" en este ex país. Algo que es de suponer era del conocimiento del régimen y  en particular del GP.

La condición para que no estallase una crisis política y militar de proporciones incalculables es hacer unas elecciones alejadas del aliño que le otorga el fraude-trampa. El resultado en tales condiciones favorecería a "las oposiciones" que son mayoría frente al oficialismo.

Las ocho o nueve horas que transcurren entre el cierre de las mesas y la publicación del primer boletín, están llenas de acontecimientos claves para comprender la naturaleza y sentido de lo ocurrido. Las reglas del juego estaban previamente cantadas: el fraude no sería admitido. Y dado que la pelea era "apretada" se procede a buscar una negociación con el interlocutor que está al frente del operativo para "cuidar la pureza del voto".

La conclusión es clara: es necesario reconocer el triunfo del No y  se le permite al GP que maneje directamente el CNE. Y es cuando él acepta la derrota porque "la prefiere a un  triunfo por una mínima diferencia"  que llevaría al cuestionamiento de los resultados y a la refriega.

De modo que no es fácil descifrar el sendero del otro "por ahora". Porque en lo inmediato no podrá hablar de que es el único que puede conducir la "revolución" y que a tales efectos gobernará hasta el año 21, el 50 o para siempre.

El caudillismo-autoritarismo-positivista, convertido ahora en socialismo del siglo XXI, en este caso queda con una profunda herida.  ¿Hay espacio ahora para hablar y considerar el llamado chavismo sin Chávez?

Con esta derrota, con "por ahora" incluido y este triunfo de una fuerza que aún no conocemos en profundidad, pero que genéricamente representa "la oposición", se inicia un nuevo período en la historia actual de este ex  país.

El régimen tratará,  en medio de una crisis política que ahora será más profunda, de lograr alguna estabilidad. Las oposiciones seguirán su situación de altibajos de y para los enfrentamientos. El estudiantado espontáneo y alejado de toda organización puede dejar la calle. Los dirigentes harán vida partidista.

De esta manera no se producirá un deslinde-ruptura con el pasado. Al contrario, no faltará  quien vea en esta coyuntura una oportunidad para intentar alguna vuelta atrás. Se imitaría así la experiencia chavista que hasta el momento no ha creado nuevas políticas y que con mucha dificultad ha tratado de llenar el vacío planteado desde 1989.

Nuestras "oposiciones" siguen el mismo esquema. El enemigo para todos es la abstención del 44% frente a los dos monstruos que se pelean para superar el 28% que, en un inicio se les confiere.

Podría pensarse sin embargo que en el cuadro político actual haya posibilidades para impulsar nuevas políticas, nuevos políticos y un liderazgo diferente, horizontal, lleno de novedad, imaginación y de todos los festejos. En este terreno puede jugar un papel relevante esa abstención que no termina de cuadrarse con el oficialismo y "las oposiciones", pero que apuesta al futuro de este ex país.

Apuesta a que, de esta difícil encrucijada, surja una fuerza de verdaderas esperanzas, apartada de las  que hoy significan la destrucción de Venezuela, para poder avanzar así con certidumbre hacia un tiempo de  manos limpias,  creación y libertad que hoy, una vez más, reclaman los estudiantes.

http://www.eluniversal.com/2007/12/07/opi_1725_art_que-paso-el-02d-07_07A1250685.shtml

¿Por qué ganó la abstención? / Javier Biardeau

¿Por qué ganó la abstención? / Javier Biardeau
No hubo sorpresas efectivamente. Los deseos solos no preñan. La realidad cruda y dura impone limitaciones a las ilusiones ilimitadas. El cuadro de derrota política con alta abstención, incluso si subiese llegado a lograrse una pírrica victoria electoral, coloca a la alta dirección estratégica de la revolución en el único espacio emocional y racional para superar la actual situación: reconocer errores y corregirlos, comenzando por la visión unilateral de la infalibilidad del Líder.

Con una abstención cercana a 45 %, y un estrechísimo margen entre el SI y el NO (el CNE ha contabilizado 4 millones 504 mil 354 (50,70%) votos a favor del NO, y para el SÍ, 4 millones 379 mil 392, lo que representa el 49,29%), la lectura es que el peor escenario: un empate catastrófico con alta abstención, fue el evento no sólo mas probable sino efectivo.

La oposición quedó en neutro con relación a diciembre de 2006 (en realidad la oposición unida no logró despegar significativamente del año 2006), y la verdad cruda es que hubo un deslave en las bases sociales de apoyo de la revolución, una verdadera evaporación del voto bolivariano. El rechazo a la reforma es muy alto, así se elaboren racionalizaciones acerca de la abstención a-política y anti-política. Hubo abstención política de la base social revolucionaria hacia la reforma. Esta es la primera conclusión de sensatez ante los hechos electorales.

En segundo lugar, no hay que endosarle el mayor peso explicativo de la actual situación a la campaña mediática de manipulación del miedo que lanzó el NO. Jugó un papel sin duda, pero no es lo esencial. Era predecible que la migración del voto bolivariano no iría hacia el NO, sino hacia la abstención. En realidad, a diferencia del chantaje propagandístico que se levantó para convertir el referendo en plebiscito, y llevar la decisión al terreno de la lealtad, se evidencia una protesta de fondo en el campo bolivariano. A 3.000.000 de bolivarianos no les pareció adecuado, ni la forma como se tramitó, ni aspectos medulares del proyecto de reforma constitucional, que si se hubiesen votado temáticamente, hubiesen permitido una abstención menos alta.

La gran responsabilidad de la derrota es de aquellos que convencieron a Chávez de que la revolución depende exclusivamente de su figura personal. Error. Probablemente sin Chávez no haya revolución, pero sólo con Chávez tampoco. Hay que corregir esta tendencia de minimizar el papel protagónico del pueblo a la hora de las grandes deliberaciones y decisiones. El “chavismo de aparato” (dirección PSUV) fue derrotado. La revolución se construye desde abajo, o se desgasta desde arriba. No se trata de que “por ahora no se pudo”. El camino escogido para la construcción de la viabilidad política de la reforma era incorrecto. El proyecto de reforma está muy mal diseñado y fue muy mal tramitado. Allí hay temas de fondo que desbordan una reforma constitucional, que no rompen con el viejo socialismo burocrático, y que requieren ahora un debate radical. El campo minado de la reforma constitucional explotó en el terreno electoral, y no se pudo avanzar. Incluso, su legalidad constitucional estaba severamente cuestionada, a pesar de los intentos de la Sala Constitucional para correr la arruga. El maltrato a los desacuerdos le cobró alto al estilo vertical de hacer política. Las decisiones no se imponen, deben deliberarse.

No hay democracia protagónica revolucionaria sin democracia deliberativa, sin democracia interna en el campo bolivariano. No repetiré los errores planteados en el texto: ¿Por qué esta explotando el campo minado de la reforma constitucional? Chávez persiste en el error si piensa que “faltaron 3 millones de votos” y que “estas personas no votaron contra nosotros, se abstuvieron". Se abstuvieron porque formas y contenidos esenciales del proyecto de la reforma, sin modificación alguna, no logran ser propuestas de prácticas democráticas contra-hegemónicas. No subestimen al pueblo, ni su intuición, ni su capacidad de autonomía política, intelectual y moral.

Hay que seguir batallando por el socialismo, pero hay que saber diferenciar la hegemonía autoritaria de la contra-hegemonía democrática. La unidad en la diversidad es el camino viable del socialismo plural y libertario. Cualquier socialismo que liquide la pluralidad democrática, de manera real o imaginaria, no pasará la prueba de la soberanía popular. Hay que lograr no sólo la máxima inclusión social, sino la inclusión política; no sólo la igualdad social, sino la igualdad política. Hay que enterrar el imaginario jacobino de las revoluciones dirigidas desde arriba, desde vanguardismos y personalismos esclarecidos. Es tiempo de profundas reflexiones en la dirección revolucionaria. Tiempos para acabar con el pragmatismo de la derecha endógena y con el estalinismo de la ultra-izquierda también endógena. Tiempos para liquidar el burocratismo y la corrupción. Tiempos para liquidar la deriva cesarista-populista. Tiempos para renovar el pensamiento crítico socialista. Incluso tiempos, para pedir perdón y mostrar humildad por tantos maltratos proferidos.

Ha llegado la hora de salir de un dilema que no es electoral: o se construye un socialismo verdaderamente democrático, protagonizado desde abajo, desde el poder popular, organizado en su diversidad y multiplicidad, o se pacta con la derecha y quienes quieren asumir una vía populista sin cambios profundos. Aquí hay cuatro grandes derrotados: el burocratismo de aparato, la derecha endógena y su mito cesarista, el estalinismo y las actitudes autoritarias de la ego-política que habita. Se trata de construir el socialismo de las mayorías democráticas, nada más y nada menos. Para esto, no hay que radicalizar el discurso, hay que profundizar-renovar las prácticas socialistas, democráticas y revolucionarias, desde abajo, de cara a la construcción orgánica de un poder popular autónomo, democrático y revolucionario.
El Nacional, 08-12-07.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres