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FIRMAS DE FaCES

sociología

Conversación en la funeraria / Ignacio Ávalos Gutiérrez

Conversación en la funeraria / Ignacio Ávalos Gutiérrez

I/ Hace pocos días asistí al velorio de una persona que no conocía, de hecho la ví por primera vez en la urna, obligado, llevado casi a empujones, por alguien que seguramente me confundía con un pariente cercano.  Fui hasta la funeraria debido a mi relación estrecha con un primo del difunto. No conocía a nadie y mi permanencia en el sitio transcurrió como testigo mudo de la conversación de tres personas que portaban cara de economistas, con doctorado y todo, y cuyo diálogo parecía llevar ya un rato, antes de que yo llegara con mis credenciales de asomado.

II/ Cada quien tiene un cuerpo, que alquile su vientre, o venda sus córneas, un pulmón, un riñón, el hígado, es que tener un cuerpo es como tener una empresa.  Así transcurría su plática y no parecía haber diferencias entre ellos, se complementaban continuamente, más o menos en el siguiente tono.

Este es un tema central hoy en día, afirmaban. Hay una gran demanda por el transplante de órganos, pero una oferta muy limitada.  A pesar de nuestra incapacidad para producir órganos y sangre, no puede hablarse de una escasez insuperable. En realidad, existe suficiente gente en el mundo para satisfacer la demanda, pero ello no está sucediendo. ¿A qué se debe, entonces, este desabastecimiento?  La razón, se contestaban así mismos, es que no hay un mercado en donde se puedan compran y vender órganos. Se podría terminar con la escasez de órganos recurriendo al mercado, no hay que darle más vueltas al asunto, esto no significa otra cosa que reconocer, en otras palabras, que cada quien es el propietario de su propio organismo y es, por tanto, muy libre de vender un riñón o medio litro de sangre, si así lo desea. El Premio Nóbel de Economía Gary Becker, citaban buscando refuerzo, ha propuesto crear un comercio de órganos en el que los posibles donantes encuentren estímulos económicos a la hora de donar. Lo que el mundo necesita es mercado, mercado y más mercado, lo cantaban en coro.

III/ Casi todo, por no decir todo, es susceptible de compraventa y los precios están definidos por la ley de la oferta y la demanda, una ley universal que también debe regir, ¿por qué no?, el trasplante de órganos. Hoy en día, continúan, cuando las necesidades de órganos son superiores a la oferta, ha crecido mucho el mercado negro en varias partes del planeta, mientras la hipocresía moral de los gobernantes los hace mirar hacia otro lado.

Se trata, así pues, dicen los economistas durante el velorio, de ponerle  orden a un mercado que, de hecho, ya viene funcionando.  Y mencionan varios  ejemplos.  En la India, las personas de pocos recursos utilizan los riñones como garantía para pedir dinero prestado. En Sudáfrica, se extraen sin consentimiento los ojos de cadáveres de gente pobre que se encuentra en morgues policiales, luego se los envía a un banco local de ojos y desde allí se los exporta a centros médicos de otros países. Se ha denunciado que en China se extraen los órganos de prisioneros ejecutados  los cuales se venden a receptores pudientes y se sabe que Pakistán exporta riñones que ni te cuento. Y así continúan mencionando ejemplos de transacciones ilícitas que, según ellos, además de socialmente injustas, no solucionan el problema de la poca disponibilidad de órganos.

IV/ Oigo al trío de economistas y constato el agua de tibia de que en los velorios puede tener lugar cualquier conversación, y que el mercado da para todo, incluso para poner orden y civilización el la comercialización del cuerpo humano, otra de las cualidades, quien lo habría de decir, de la famosa mano invisible inventada por el capitalismo. ¿Qué tal?

Harina de otro costal

Llegamos al final de año, un año de mucho brinco, y nos seguimos debiendo un  poco de sosiego. Continuamos siendo un país descosido que se percibe en dos mitades irreconciliables que no encuentran cómo hablarse y acordar algunas cosas básicas, imprescindibles para la vida en común. Para el año entrante seguimos teniendo pendiente, así pues, la tarea de tener una sociedad que, con sus conflictos, líbrenos Dios de no tenerlos, sea capaz de transcurrir más tranquilamente.

A usted que ha tenido la entereza suficiente para leerme durante estas cincuenta y pico semanas, a quien no conozco pero con quien, misterios de este oficio de columnista, tengo una relación entrañable, le deseo un 2008 entretenido y grato, bendecido por la paz, el humor y el amor.

El Nacional, miércoles 26 de diciembre de 2007.

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Cuatro sentencias sobre la situación nacional / Eduardo Ortíz Ramírez

Cuatro sentencias sobre la situación nacional / Eduardo Ortíz Ramírez

Precisar asuntos, expresar dudas y destacar realidades no colide con tener una posición definida, ni tiene por qué asociarse a generar divisiones. Un país de volátil memoria, sobre todo en grupos dirigentes, anida fácil posiciones como la de colaborar sin criticas. Cada día se harán más necesarias las irreverencias de buen sentido pues la nación, a pesar de lo que creen los administradores de turno, entró en una nueva fase a partir del 2 de diciembre.

Las realizaciones de la administración del Presidente Chávez. Es este el primer ámbito de reflexión en las circunstancias actuales de la nación. El Presidente Chávez ha aliviado la situación de sectores sociales por los cuales poca gente se preocupó. Parte de la torta –aunque pequeña- de cientos de miles de millones de dólares ingresados por exportaciones le ha llegado a los sectores referidos. Esto le representa indudablemente un activo político. No les ha solucionado sus problemas, ni tales grupos albergan en su mayoría interés por el socialismo. Ellos son estrictamente personalistas y capitalistas: un chofer informal, un moto taxista, un buhonero, son todas formas de capitalismo informal. Algunos documentos se han agilizado en su trámite. Otros, para tramitarlos, se mantienen iguales o peor que antes. Algunas vías se han arreglado –como la cota mil- otras ni se les mira del lado gubernamental. Los controles en algunos rubros y servicios han sido convenientes, en otros -caso patético de los alimentos- han sido perjudiciales. En cuanto a esto, la administración cree que hace muy bien al estructurar operativos donde los ciudadanos tienen que hacer colas de horas y a los cuales se les va generando un creciente resentimiento. Cree también la administración que defiende al puedo estableciendo controles mientras los alimentos lo distribuyen los informales a precios muy superiores a los controlados.

En otros ámbitos la administración del Presidente Chávez no está equivocada en algunos asuntos que resalta de las asimetrías internacionales. Lo que se debe destacar es que en varios casos dice las cosas mal y las ejecuta peor. Indudablemente que en ello influye su creciente emotividad ideológica y el nivel del recurso humano con el que desempeña sus acciones.

El bravo pueblo venezolano. La idea del bravo pueblo venezolano –que siempre destaca el presidente Chávez pero también políticos de oposición- es idéntica a la de que Venezuela es el país más lindo del mundo. Para los habitantes de distintos lugares, sus naciones son las más hermosas del mundo. Por otra parte, si uno valorase lo bravío de los pueblos por sus hazañas pasadas los descendientes de los romanos, griegos o mongoles serian hoy día de los mejores y más valientes guerreros del mundo. Venezuela es hermosa y su pueblo, que participó en batallas del pasado, tiene tantos meritos y defectos como otros pueblos. Uno de nuestros problemas graves, con raíces económicas socioculturales y sicológicas complejas es el rentismo. Hoy día puede afirmarse que el rentismo está ligado a un agudo proceso de deterioro en valores y complicidad en el reparto de la riqueza petrolera, beneficiando a distintos grupos sociales -incluidos los más favorecidos en la distribución del ingreso- y no solo aquellos atendidos más inmediatamente siempre por el populismo.

En Venezuela, en particular, numerosos planes económicos plantearon persistentemente la necesidad de diversificar el aparato productivo y romper con la dependencia petrolera. Ni que decir de la expresión sembrar el petróleo (Uslar Pietri). Se sabe lo que es el rentismo petrolero, la enfermedad holandesa y la dinámica de los petroestados. Se trata de dinámicas que afectan la producción de transables, que influyen en las políticas públicas al tener comportamientos cíclicos o procíclicos –según sean los casos o perfiles estudiados-, que llevan a una economía a depender de un medio de producción no producido (A. Baptista), con influencias determinantes en el campo fiscal y cambiario: ¡y la “revolución” ha terminado apuntalando el rentismo, la dependencia petrolera y lo contrario a diversificar el aparato productivo! Los efectos del rentismo no los compensa pensar que los agentes económicos crean su propia racionalidad para convertirlo en algo aprovechable para ellos y el conjunto de la economía. Distintos agentes económicos y políticos perciben muy bien que el poder económico parte del Estado.

La Venezuela de ayer. Nueve años tiene la administración del Presidente Chávez hablando de los cuarenta años que se perdieron en la democracia representativa. La verdad es que en casi veinte de esos cuarenta años (años sesenta y parte de los setenta) Venezuela se encaminaba al desarrollo (aun con los efectos del rentismo que ya existían). La izquierda de aquel entonces y algunos grupos de revolucionarios dedicaron parte de su tiempo y obras a criticar los logros tangibles que tenia Venezuela en asuntos de desarrollo. Como con frecuencia sucede en estas latitudes, se pedían soluciones integrales, radicales o revolucionarias, según el caso. Se puede encontrar corroboración de este planteamiento de parte de intelectuales de izquierda responsables.

La democracia de partidos, las facilidades de la riqueza petrolera, gobiernos extremistas desde el campo liberal, la terquedad y arrogancia desde el poder, la corrupción y otros tantos factores pusieron su aporte para desviar a Venezuela del camino del desarrollo. Eso dio el campo fértil de los veinte años previos al inicio de la administración actual, para que surgieran angustias, deterioros e ilusiones. En estos veinte años de referencia no todo era perfecto como creen algunos oposicionistas. Las universidades en buena parte de los casos se perfilaban en la crítica, los empresarios –algunos vinculados a la administración actual- se ajustaban en la comodidad de la protección estatal y los gobiernos siempre pensaron que lo hacían bien y no aceptaban recomendaciones. Grupos sociales medios y altos se desempeñaban con indiferencia, desdén y racismo hacia los sectores populares. Algunas empresas publicas de hoy día son tan mal administradas como lo fueron en los veinte años previos a esta administración. Y en algunas, bien conocidas, se generaron nepotismos, privilegios y mecanismos de acceso y control que nada tenían que con el resto del país. Nunca se logró un vínculo entre PDVSA y el resto de la economía. Pero tampoco puede afirmarse que, hoy día, se haya logrado tal vínculo para el beneficio de toda la nación.

Los movimientos sociales. Los vaivenes y altibajos del movimiento oposicionista venezolano son conocidos y destacarlos es precisamente muy democrático. Algunos en su comodidad derivada de su tránsito político en la IV república y dados sus cambios o coqueteos con la administración actual, se ubican en la posición de solo ver virtudes en movimientos como el estudiantil, el cual se ha impulsado con éxito y valentía en el transcurso de 2007 por variadas razones. La maduración política de sus dirigentes tendrá que darse abandonando la inocencia que expresan algunos, pues se trata de una administración que tiene en su seno a algunos individuos realmente tenebrosos. Stalin González, dirigente estudiantil de la UCV, en cuanto al referéndum lo planteo bien: los estudiantes fueron un factor entre varios. En otros menesteres, la falta de creatividad y formación política produce en miembros de la oposición el tratamiento permanente de asuntos que son lanzados por la astucia de algunos de los que componen la actual administración, desviándose así de la atención más necesaria en otros asuntos.

Del lado de los movimientos sociales del oficialismo, la poca preparación política se le suma al fanatismo y a una dirección centralizada que permite encontrar las mismas ideas por simples que sean en numerosos partícipes de esta tendencia. Es consustancial esto a la práctica política que es conducida por un partido político centralista y concentrador de poder y que fue típico en el llamado socialismo real y en China. El entusiasmo de Lenin –de los pocos años que tuvo con los bolcheviques en el poder y la lucidez de Mao Tse Tung en los años treinta y cuarenta del siglo XX no impidieron –más bien facilitaron- la estructuración de mecanismos de poder como los señalados y que atañen a esa repetición de ideas vacías y que se distancian de la reflexión y el análisis o la creatividad. Se repite lo que dice el Presidente -para el caso venezolano- y más nada, en la gran mayoría de los casos.

Destacar estas sentencias no colide con tener una posición muy contraria a una “revolución” pacata, lenta y llena de confusiones y que es basamento claro para el desarrollo de una tiranía y –correspondientemente- y un régimen no democrático. Tampoco colide con el entusiasmo que se siente y que se ha desarrollado unos puntos más después de la victoria del NO en el referéndum reciente.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/4354779.asp

La revolución secuestrada por el Estado / Rigoberto Lanz

La revolución secuestrada por el Estado / Rigoberto Lanz

Los resultados de la consulta electoral en Venezuela pueden ser leídos de maneras muy variadas. Abundan los razonamientos acomodaticios que tranquilizan la conciencia y permiten escurrir responsabilidades. A nadie le gusta sacar cuentas cuando ha perdido. De allí la comprensible indisposición a realizar análisis que hurguen en las intimidades de los aparatos de poder, aparatos éstos que están en la mira de cualquier balance que intente desembarazarse de las explicaciones complacientes.

Uno de tantos vectores en juego en esta coyuntura es sin duda la creciente estatización de todo cuanto se hace desde el campo revolucionario. La mezcolanza entre la entidad del Estado propiamente dicho, los niveles de gobierno y la función de los partidos políticos ha creado una terrible confusión en la que ya no es posible distinguir una cosa de otra.

De este mezclote se derivan diversas consecuencias muy perniciosas para el proceso de transformación en su conjunto. La peor de todas es la impregnación de cuanta actividad se hace por la lógica burocrática de un Estado que es naturalmente reaccionario. La tarea vital de una transformación profunda de la institucionalidad heredada se ve subsumida por la lógica pragmática del funcionariado de ese Estado.

Esta suerte de enfermedad del espíritu se apodera muy rápidamente de los propios militantes políticos que deberían operar fuera de estos aparatos de cara al movimiento popular.

Este síndrome es ampliamente conocido en las fatídicas burocracias del socialismo real. Lo que aquí observamos tiene un sospechoso parecido con lo que ha ocurrido en esos oscuros años del socialismo soviético y sus satélites en todo el mundo. La organización política es absorbida por la maquinaria de Estado de modo tal que ya da lo mismo ser un operador del partido o un funcionario público. Esta perversión va generalizándose hasta hacerse un hecho brutalmente "normal".

De allí la tranquilidad con que cualquier burócrata demanda un carnet para acceder a un cargo o barbaridades parecidas.

Cuando la organización política se asimila a la lógica del viejo Estado entonces asistimos a este fenómeno de artificialidad que contamina todo el hacer político. La gente va desapareciendo del horizonte de acción, la vida de la organización es suplantada por los avatares de las políticas públicas, la práctica política en el seno del pueblo es sustituida paulatinamente por el entramado del funcionariado del Estado.

Esta realidad va cuajando sin que nadie la decida: no se trata de un "plan" o alguna estrategia diseñada por alguien. El asunto transcurre en la opacidad del "sentido común". Todo parece naturalmente en su sitio.

Precisamente cuando se trata de medir fuerzas, cuando la gente debe ser consultada, entonces aparece este síndrome de todo mezclado con todo. Que la gente esté o no esté al lado de un líder, es una cosa. Que la gente apruebe o desapruebe una propuesta, es otra cosa.

Que haya muchos o pocos votos es una de tantas maneras de medir el grado de sintonía entre una plataforma política y la conciencia de la gente. Someter al arbitrio popular una política pública es una cosa. Consultar a la gente sobre la escogencia de un gobernador o un diputado, es otra cosa.

Disputarse en el seno del movimiento popular la legitimidad de un nuevo proyecto de país a través de un programa revolucionario intensamente debatido con la gente, es algo completamente diferente.

En el seno del viejo Estado que padecemos no hay revolución posible. Es contra ese aparato como se definen las líneas estratégicas de una nueva institucionalidad. La gracia del asunto es justamente la profundización del poder popular como espacio autónomo de gestión que va configurando progresivamente los espacios de libertad que la lógica estatal no puede secuestrar.

Ganar o perder elecciones en la coyuntura que viene estará fuertemente asociado a la capacidad de articulación real con el movimiento popular. Ello tiene poco que ver con las vistosas caravanas y el lleno de la avenida Bolívar de Caracas.

El Nacional, 09-12-07.

http://www.debatessobreelsocialismo.blogspot.com/

Yo, monotemático / Ignacio Ávalos Gutiérrez

Yo, monotemático / Ignacio Ávalos Gutiérrez

Tú quieres escribir sobre otra cosa, pero no hayas la manera.  Te dicen que el país se encuentra en un momento difícil, se la ha puesto cara de encrucijada, cómo le sacas, pues, el cuerpo al referéndum y a nuestras actuales vicisitudes políticas. No seas irresponsable, te regaña un amigo de confianza.

Así las cosas, cómo diablos haces, entonces, para no referirte a las declaraciones de Baduel rechazando la propuesta presidencial, al calificativo que le dieron, desde el oficialismo, de campeón nacional de salto de talanquera, cómo para no aludir a las esperanzas de una movida golpista, acariciada desde ciertos sectores de la oposición o a las expectativas que siempre suscita entre nosotros el parecer de los militares, señal de que nuestro republicanismo aún resiente el grito salido de un cuartel.

Cómo haces, pues, para ignorar el caso de Luis Tascón, quien, por no haber querido calificar a Baduel de traidor, fue "autoexcluído" del PSUV, un partido que aún no es partido, mediante la aplicación de unos estatutos que no existen, administrados por una comisión disciplinaria provisional, señal de que ha preferido esgrimir la disciplina antes de redactar una doctrina y contar con normas para elegir a sus dirigentes o  seleccionar candidatos a cargos públicos y otros detallitos como éstos que hacen la democracia en una organización, al tiempo que la vacunan contra el "dedazo" más o menos autocrático.

Cómo pasas por alto, así mismo, el incidente entre el Rey de España y el Presidente Chávez., cómo no ensayas una explicación en torno al mal humor del Monarca debido al divorcio de la hija o los recientes cuestionamientos a la monarquía. Y, desde la perspectiva de nuestro mandatario, cómo no pasearse por la eventualidad de que su actuación en la cumbre chilena esté inspirada en la guerra asimétrica contra el imperialismo, en este caso el de la Madre Patria.

Como ignoras el nuevo Plan Económico y Social de la Nación (2007-2012), armado en torno al objetivo de construir el Socialismo del Siglo XXI, un invento que, según indica el texto, requiere la refundación ética y moral del país y persigue, para decirlo en frase del Libertador, "la suprema felicidad de cada ciudadano". Como dejarlo a un costado, digo, y no señalar que adviertes allí un peligroso tonito de superioridad moral, más propio de un catecismo que de una estrategia de desarrollo, alimento de un delirio político que espera desatarse con la aprobación del referéndum.

Como pasas agachado frente la campaña electoral, como no te refieres a la inexplicable falta de debate porque una de las partes, en vez de discutir los alcances de la reforma, prefiere la opción plesbicitaria, mientras la otra mantiene su habitual despiste político (cree que el chavismo pende sólo del barril petrolero) y despliega varias estrategias a la vez, algunas contradictorias entre sí, incluyendo el abstencionismo suicida, bajo el argumento de que 3 de diciembre ocurrirá una "implosión constitucional" (?), parecida, es de suponer, a la que tuvo lugar cuando se efectuaron las últimas elecciones parlamentarias.

Cómo dejas, en fin, de ocuparte de la radicalización creciente del debate político, de la violencia que ya asomó su rostro en la UCV y en la UCLA y, lo peor de todo, de los intentos de justificarla de lado y lado, no importan las razones, pues siempre hay ingenio para invocar un variado menú de ellas, como si la política fuera cuestión de testículos.

En suma, como desconocer otra decena de temas, prueba de un país tragado por la discusión sobre el referéndum constitucional, no importa, por cierto, que éste tenga tan poco que ver con las tareas que tenemos pendientes para irnos haciendo de un mejor país.  Como articulista estás condenado, tienes, por tanto, que hablar sobre la consulta de diciembre, aún cuando quisieras, más bien, escribir sobre un viejito que acaba de morir, Norman Mailer, y comentar sus libros sobre Muhamad Alí, leídos en la época en que te gustaba el boxeo. O examinar el cuarto informe elaborado por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, discutido la semana pasada en España y expresar el susto que te dan sus inequívocas conclusiones acerca del futuro del planeta. O, por qué no, celebrar los 45 años de Los Tiburones de La Guaira, el equipo que te convoca cada temporada, desde hace casi una eternidad. Te encuentras, pues, forzado a ser monotemático, es que la vida política venezolana no tiene, hoy en día, clemencia con los articulistas.

El Nacional, 21-11-07.

"La reforma causará mayor conflicto político y social" / Entrevista a D. F. Maza Zavala

"La reforma causará mayor conflicto político y social" / Entrevista a D. F. Maza Zavala

El ex director del Banco Central de Venezuela critica el denominado socialismo del siglo XXI, por su tendencia a concentrar todos los poderes de la República en manos del Presidente. "Si esto fuera el socialismo, yo no sería socialista", sentencia. Teme que la sociedad venezolana se fragmente aún más si llegara a aprobarse la reforma constitucional. 

Pocos se atreverían a tachar de alguna forma la trayectoria de Domingo Maza Zavala en la economía venezolana. Durante décadas ha sido una de las voces más respetadas en círculos financieros, políticos y académicos. En los últimos años, sin duda la etapa más turbulenta para la institucionalidad del Banco Central de Venezuela, hubo quienes le reclamaron que alzara la voz, en su carácter de miembro del directorio de ese organismo para evitar o al menos denunciar, situaciones que ponían en peligro el desempeño de una política monetaria sana y el patrimonio del propio instituto. Una cosa es clara: era el único director al que se podía pedir opinión cada vez que fuera necesario, para aprobar o cuestionar, según el caso, las decisiones del gobierno económico. Justo cuando acaba de acogerse a la jubilación, es la oportunidad de conocer qué es lo que observa, en los acontecimientos de la actualidad, un economista realmente formado desde el punto de vista académico en la órbita del socialismo.

"He sido socialista toda la vida y sé algo de la materia, pero no entiendo el socialismo del siglo XXI del presidente Hugo Chávez", sentencia. "El socialismo es la amplia y directa participación de la sociedad en los asuntos que competen a su destino, de manera abierta y democrática. Pero lo que observamos actualmente es una concentración y centralización creciente de los poderes públicos en una sola persona, el Presidente. Siempre he sostenido que socialismo y autocracia son términos incompatibles.

Si se aplica este criterio a las experiencias de otros países, como la desaparecida Unión Sovética o Cuba, se encontrará que la idea original y democrática del socialismo se desvió hacia la dictadura. El marxismo implica que, para transformar la sociedad capitalista, se requiere una transición que es la dictadura del proletariado, pero es la dictadura de una clase, no de una persona. Fue por la falta de democratización socialista, que ese  experimento fracasó.

Lo mismo que en Cuba, originalmente era una revolución, pero en el camino se convirtió en autocracia. Castro designó a su sucesor, como en una monarquía, que no es una modalidad socialista".

A esto se suma el debate característico del socialismo: la libertad. "El socialismo es el mayor grado posible de libertad de pensamiento, opinión, reunión. Se dice que el socialismo impone cómo se debe vivir, el modelo de consumo. Pero, eso no debe ser así. No puede haber la imposición de un modelo único de vida. Si esto fuese el socialismo, yo no sería socialista, porque soy un apasionado de la libertad".

¿Está de acuerdo con la estatización de empresas y con los controles?

Ciertos medios de producción deben ser del Estado. En el caso venezolano, el petróleo, o la electrificación del Caroní, por razones de seguridad. También las regulaciones y los controles son indispensables en cualquier sociedad.

¿Por qué ha fracasado el control de precios?

Porque se ha hecho de manera arbitraria y unilateral. No se hace de manera eficaz, convocando a todos los factores, la producción, los intermediarios, los consumidores y el propio Gobierno, para llegar a acuerdos de precios. Pero si se impone un precio sin atención a los costos, la consecuencia es negativa, porque se retraen la producción y el comercio, y se pasa del problema del precio al de la escasez; o a la ausencia total de ciertos productos, como ocurre en la actualidad.

Peor aún, para corregir eso, se importa todo lo que falta.

La seguridad alimentaria es fundamental para un país. Venezuela puede ser un buen productor de café, cacao, de maíz, frutas tropicales, carne, leche. Pero, no lo es. Actualmente, la capacidad de importación es muy elevada por los precios del petróleo, pero el hecho de depender de las divisas petroleras le crea al país un gran problema de vulnerabilidad, porque hoy estamos muy bien, pero podríamos no estarlo.

Para el Gobierno, ¿la seguridad alimentaria fue un slogan?

Sí, pero pasamos de la agricultura puertas adentro a la agricultura de puertos. El problema del abastecimiento es fundamental. Los consumidores tienen mayor poder adquisitivo, porque se han difundido los ingresos del petróleo en sectores amplios de la población, por medio de subsidios: las misiones. Yo no objeto que haya un aumento de los gastos sociales, pero si no hay una oferta que satisfaga esa demanda, el desequilibrio se manifiesta en altos precios. La gente está dispuesta a pagar más, porque el costo más elevado para el consumidor es que no exista el producto. El Gobierno creó un mecanismo de distribución con Mercal, pero sólo funcionó en los primeros tiempos. Ahora parece funcionar de manera muy deficiente, incluso se dice que hay factores de corrupción, porque el suministro se desvía a mercados irregulares. Los buhoneros también son muy buenos distribuidores, pero a precios muy altos, ¿y quién los abastece?

¿El petróleo superará los 100 dólares por barril?

Nos confiamos mucho en que los precios altos de petróleo van a durar indefinidamente. Pero, si ocurriera un ajuste de precios, no un derrumbe sino una estabilización a un nivel de 70 u 80 dólares, ocurriría muy pronto un déficit fiscal, porque nos acostumbramos a una tendencia ascendente del gasto público. Eso no se puede sostener de manera indefinida. Nunca en este país se importaron 40 millardos de dólares en un año. Es alarmante.

El actual patrón de consumo ¿le parece característico del socialismo?

Todo lo contrario, es una distorsión. Los que se dicen adalides del socialismo del siglo XXI, o quienes están en los círculos del Gobierno, ostentan un estilo de vida muy elevado en relación con sus posibles ingresos. El propio Presidente se ha quejado de las grandes camionetas, de los automóviles de lujo. Pero ¿quiénes compran eso? La propia gente del Gobierno y sus allegados. La corrupción actual es muy ostentosa, se presume de fiestas, apartamentos, yates, viajes. El socialismo no implica la austeridad por si misma, pero sí una conciencia ética.

Si esto no es socialismo, ¿qué es?

Eso quisiera yo saber. Es por ahora un gran capitalismo de Estado, porque éste tiene una gran participación en la economía y el Gobierno quiere que sea aún mayor. Pero para que ese capitalismo de Estado se convierta en socialismo, se requiere que haya una real participación de la gente, incluso en las decisiones; que sean descentralizadas. A mi me entusiasmaría lo que llaman el poder popular, si funcionara realmente. Pero, si ese poder va a ser concentrado o centralizado en manos del Presidente, ya no es popular. Ojalá no ocurra.

¿Se agravará con la reforma constitucional?

Lo que se ha presentado no es una simple reforma sino una nueva Constitución. Se trata de sustituir el modelo político, económico y social del país. Y una nueva Constitución implica que se requiere una Asamblea Constituyente. Pero como esto debe someterse a referéndum, diría que hay que ir a votar. La abstención en este caso sería un grave error.

¿Qué ocurrirá en 2008?

Si llegara a aprobarse, la implantación de la reforma constitucional va a dar lugar a mayores conflictos sociales y políticos, y a mayor confusión económica. El actual crecimiento económico pudiera continuar, pero a menor nivel, podría ser de 5%. La inflación continuaría indudablemente, no bajaría de 15% o 16%. El desempleo efectivo, a pesar de las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, seguirá siendo un problema. La corrupción continuará galopando y el problema de la vivienda seguirá siendo crítico, excepto para la gente de altos ingresos y los que están directamente con el Gobierno. Habrá conflicto en el sistema educacional porque el Gobierno intentará imponer su modelo.

¿Se dividirá la sociedad más de lo que está hoy?

Habrá más enfrentamiento, conflicto y fragmentación, porque el Gobierno, si se aprobara, querrá implantar la reforma inmediatamente y con todos los hierros, porque cree que ésta es la oportunidad de emplearse a fondo.

Ojalá que mis pronósticos no se cumplan, y que por el contrario ocurra lo mejor para el país.

TELMO ALMADA
talmada@el-nacional.com

El Nacional, 19-11-2007.

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Los peligros del cesarismo / Javier Biardeau

Los peligros del cesarismo / Javier Biardeau

Al parecer, como decía Einstein, es más fácil desintegrar el átomo que un prejuicio-dogma. Con relación al programa teórico marxista, no queda duda de su importante contribución a las luchas históricas por el socialismo, pero como un programa de investigación-acción crítico, abierto a modificaciones, para asegurar su viabilidad histórica. Pero el programa teórico marxista no es ni será una ortodoxia ni un dogma sin condenarse a perecer.

Es inevitable discutirlas hoy y mañana, reconociendo la centralidad histórica del liderazgo de Chávez, plantear que el cesarismo/personalismo es una debilidad y no una fortaleza revolucionaria, que el nuevo socialismo del siglo XXI, como programa estratégico, es en definitiva una ruptura del momento cesarista de la revolución bolivariana; es decir, con el chavismo, en tanto que cesarismo progresivo. ¿Puede coexistir el pensamiento crítico con el cesarismo, por ejemplo, en el seno del PSUV? O en palabras más sencillas: ¿es posible que Chávez sea falible, que cometa errores y que existan voces críticas que se diferencien de sus posiciones sin ser etiquetadas inmediatamente como contrarrevolucionarias o agentes de la CIA?

Así que estamos en una encrucijada decisiva en la revolución bolivariana, que pasa por la construcción del ideario político y el programa de acción del nuevo socialismo del siglo XXI. Nadie puede saltar al vacío político-ideológico sin paracaídas. De eso saben mucho Chávez y Baduel. El refugio en el cesarismo puede debilitar la conformación indispensable del poder popular organizado. Y allí sigue estando el centro de la discusión de fondo: el poder popular organizado.

El eje central de las revoluciones socialistas a lo largo y ancho del mundo es hacer realidad el protagonismo real del poder popular organizado, de las multitudes diversas, en una democracia absoluta (como diría Negri), más allá del cesarismo y más allá de la forma-partido-leninista. Este reto implica una ruptura con el paradigma de control político y de ejercicio del poder de la razón burocrático-instrumental, lo que lleva a una superación histórica de la división entre poder constituyente y poder constituido, entre gobernantes y gobernados.

Por esta razón, hay que asumir con pensamiento crítico el fenómeno cesarista. ¿Qué es cesarismo? Es la delegación de la gran política en una personalidad histórica que concentra sobre sí la capacidad de arbitraje en el conflicto de intereses entre grupos, sectores y clases. Para Gramsci, hay dos modalidades de cesarismo, uno progresivo y uno regresivo, dependiendo de su participación en la dialéctica entre revolución y restauración.

Reconozco que este tema puede convertirse en un tema-tabú, dadas las proyecciones totémicas sobre el liderazgo político e histórico de Chávez, que repito, nadie pone en duda. Pero, una revolución socialista no depende exclusivamente de la encarnación del proyecto en el personalismo político, depende de la asunción progresiva del poder de decisión y de la educación política en cada vez más protagónico poder popular organizado, del sujeto nacional-popular contra-hegemónico. Es cada vez más indispensable reconocer el alcance histórico y las potenciales limitaciones del liderazgo exclusivo de Chávez, pero a la vez es cada vez más urgente reconocer que conformarse con la pasividad política del poder constituyente es una peligrosa debilidad.

Tal vez lo fundamental es evitar que la conexión de Chávez y el pueblo se convierta en un fenómeno cesarista regresivo y que del actual cesarismo progresivo sea posible construir una democracia socialista, una democracia que, a decir de Gramsci, combata la civilización capitalista y cualquier modalidad de "estadolatría". Si la democracia socialista quiere avanzar como proyecto de radicalización democrática, debe asumirse como un hecho de masas y no como un decreto administrativo. Las revoluciones no se decretan ni se soportan sobre estructuras legales, se hacen molecularmente en los agenciamientos de multitudes.

El Nacional, 09-11-07.

¿Reforma & C.A.?: La nueva veneración supersticiosa del Estado / Javier Biardeau

¿Reforma & C.A.?: La nueva veneración supersticiosa del Estado / Javier Biardeau

La estadolatría propia del viejo socialismo inexistente, se expresa en su funcionalidad directa con los intereses de los nuevos grupos económicos de poder y sus gestores políticos. No hay transición al socialismo democrático, plural y libertario desde el fortalecimiento de la estadolatria y del capitalismo de estado. Marx y Engels habían liquidado esta veneración supersticiosa del Estado, donde la gente se acostumbra a pensar que los asuntos e intereses comunes a toda la sociedad no pueden gestionarse ni salvaguardarse de otro modo que por medio del Estado y sus funcionarios bien retribuidos."(Introducción a la guerra civil en Francia). Para Marx y Engels en los procesos de transición, "se amputan los lados peores de esta mal", hasta llegar a deshacerse  de todo este trasto viejo del Estado, como máquina político-legal que asegura la función de mando del capital. El fortalecimiento del Estado es un valor de nuestros "jacobinos burgueses". Y en este error han caído nuestros intelectuales del socialismo del siglo XXI. Ha dicho Haiman el Troudi en su texto: Ser capitalista es un mal negocio que "hay que vencer la conspiración del chavismo sin socialismo, esto es, la subterránea lucha de jacobinos versus girondinos". (p.31). Haiman se equivoca de modo patente. Constituye un grave error la exaltación del jacobinismo como la «izquierda social» de la revolución francesa. Los jacobinos fueron, en realidad, la izquierda política de una fracción de la burguesía. La lucha no es sólo entre las aparentes máscaras de girondinos y jacobinos, sino que depende de las perspectivas antagónicas de clase que encubren. Haiman el Troudi reproduce el error de la historiografía liberal sobre la revolución francesa, ignorando que la burguesía como clase social estaba representada por diversos partidos políticos. Así mismo, los jacobinos estaban divididos internamente de acuerdo a adscripciones de clase mucho más complejas. Dentro del partido jacobino se configuraron tendencias contrapuestas que traducían los antagonismos sociales entre la burguesía, y las clases populares urbanas y rurales. La historiografía liberal suele ignorar estas confrontaciones internas, como Jean Jaurés la señaló ya en su Historia socialista de la Revolución francesa, pero la historia oficial nada dice de las milicias creadas por la burguesía para aplastar a los aldeanos inconformes, o las duras leyes que los diputados burgueses votaron en la Asamblea para reprimir sus protestas. Los propios jacobinos liquidaron a su izquierda social. Trasladando esta metáforas políticas, allí esta el meollo de la polémica sobre el "Chavismo sin Socialismo". Si Haiman el Troudi quiere de verdad profundizar  en lo que llama "Chavismo sin Socialismo" tiene que agudizar los esquemas hasta llegar hasta la raíz populista-capitalista de nuestra dirigencia jacobina, que amparando a nuevos grupos económicos de poder, balbucea la palabra socialismo del siglo XXI, y al mismo tiempo confiscan los contenidos populares contra-hegemónicos de los sectores populares revolucionarios. Ésta neo-oligarquía no le teme a la mascara político-jurídica del llamado Estado Socialista y su hiperpresidencialismo, porque ha penetrado profundamente sus centros estratégicos de poder. Ocho años de gobierno han creado en Venezuela lo que muchos llaman  "boliburguesía", que habla en registro jacobino o girondino cuando las circunstancias así lo exigen. Domingo Alberto Rangel viene señalando (Correo del Caroní, El Carabobeño, etc): "En la Europa clásica, la burguesía creaba al Estado, aquí en Venezuela el Estado crea a la burguesía. Desde 1900 hasta el día de hoy, cada fracción burguesa surgida en los horizontes sociales de nuestro país ha sido obra del Estado". Afirma D.A.R.: El Estado venezolano es opulento, corrompido y caprichoso. Aquí el Estado puede convertir en las doce horas que necesita la luz de los cielos para alternar con las sombras, a un "peladito cantinflinesco" en un personaje aristocrático. Desde hace cien años los sucesivos cabecillas de nuestra oligarquía han sido producidos por una incubadora milagrosa, la Tesorería Nacional. Es decir, creación del presupuesto nacional. Actualmente es posible divisar los perfiles de las fracciones de la oligarquía del dinero "bolivarianas". Leyendo a D.A.R. se me ocurre pensar: qué terrible sería, que muchos aspectos de la reforma, no fuesen mas que piezas bufas de maniobras que traducen los conflictos internos entre las fracciones de la oligarquía del dinero venezolana.

El socialismo que dibuja la reforma constitucional / Javier Biardeau R.

El socialismo que dibuja la reforma constitucional / Javier Biardeau R.

Más allá del devenir y destino de la reforma constitucional, hay un asunto claro: el proyecto de reforma constitucional encierra las primeras ideas sobre el diseño socialista que tiene en mente el gobierno bolivariano, y constituye la base para discutir cuál transición y cuál modelo socialista para la Venezuela del siglo XXI. El asunto de fondo es si la propuesta socialista que aparece en la exposición de motivos, en la iniciativa de reforma y en el proyecto de la asamblea nacional, logra o no superar los fracasos y errores del socialismo inexistente del siglo XX. Quien evada el debate, quién soslaye los temas de fondo, quien se coloque en las posturas de defensa o rechazo histérico a la reforma, simplemente esta haciéndole un flaco favor al pensamiento crítico. El tema del nuevo socialismo del siglo XXI exige una disposición pasional radicalmente distanciada de la polarización ideológica y de la racionalidad bélica que se ha instalado como ambiente, por el uso indiscriminado de técnicas de propaganda y guerra psicológica de lado y lado. Sabemos que estas técnicas entumecen el pensamiento, el razonamiento, la comprensión y el entendimiento, que es lo que mas falta hace para superar los graves problemas que aquejan a la sociedad venezolana, y porque no decirlo, a la sociedad-mundo de la actualidad. Mientras algunos apuestan por la consigna para la acción inmediata, de corto vuelo y justificada desde su funcionalidad a la táctica de poder, otros apostamos por profundizar el debate, por trenzar un terreno de discusión, por establecer problemáticas, para asumir un dialogismo polémico, que en fin es el que permite profundizar la cultura política democrática. Porque presuponemos que sin revolución democrática no habrá nuevo socialismo, nos alejamos de tanta gesticulación y aparente elocuencia, que encierran más ejercicios de sofística que de pensamiento revolucionario. Este es el fondo del asunto, sin pensamiento revolucionario no habrá revolución, y es falso que la praxis oportunista e improvisada sea condición de posibilidad del mismo. Los peores obstáculos de la revolución socialista no solo están en las lógicas imperiales y en sus lacayos internos, estás presentes en todos los esquemas de mentalización de una subcultura revolucionaria, que se quedó atornillada a las narrativas de marxismo soviético y los estertores modernos del colectivismo despótico. Los manuales de socialismo del siglo XXI cumplen las mismas funciones de los manuales de autoayuda que abundan en cualquier esquina: son consuelos para tontos, estupideces difundidas sin la menor responsabilidad política, mensajes para rebaños, que idiotizan aún más el terreno de posibilidad de inventar no solo el socialismo del siglo XXI, sino un pensamiento-pasión acorde con este reto. No es causal que en este patético cuadro, muchos se refugien en la voz encarnada, en la enunciación profética, en la mitología del cesar protector. Pero no nos hagamos ilusiones, el pensamiento crítico que justifica una mínima consistencia a la acción del nuevo socialismo no se asimila al orden del delirio de masas, ni a la efervescencia colectiva por intensificación de ciertas operaciones rituales. Se trata de otra lucha, que tiene sus propias trayectorias históricas, mas allá de los atractores biográficos de quienes ocupan ocasionalmente el poder de la forma/estado, la lucha por ampliar los espacios de libertad y liberación, y no reproducir el infantilismo, la servidumbre y los cuadros valorativos de la sumisión. En fin, se trata de gritarle al mundo que es a través del socialismo asumido desde el pensamiento crítico y desde las pasiones libertarias, que la condición humana puede acariciar la experiencia de la emancipación. Es desde este punto de mira, que asumiremos el papel de francotiradores del viejo socialismo, para liquidar metafóricamente, y sin tanto costo innecesario, lo señuelos de un descarrilamiento colectivo, para intentar no repetir la compulsión a la repetición. Veremos o no en el camino, si se construye esta posibilidad.

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